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de haber generado una gran polémica y diversidad de opiniones,
tanto dentro de los grupos políticos como en el resto de
la sociedad española, el Congreso aprobó el pasado
jueves la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo
sexo. El llamado “Proyecto de Ley de Reforma del Código
Civil” obtuvo el respaldo de la mayoría del Parlamento
con 183 votos a favor y 136 en contra, provenientes del PP y de
algunos diputados de Ciu.
Esta ley además
de legalizar las bodas entre homosexuales equiparándolas
al matrimonio entre hombres y mujeres permite también la
adopción de niños por parte de las parejas gays.
Los cambios que afectan al Código Civil se basan, principalmente,
en sustituir las palabras “marido” y “mujer”
por “cónyuges” y las palabras “padre”
y “madre” por “progenitores”.
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Un
grupo de personas festejan la decisión del Congreso |
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No
obstante, la trayectoria hacia la aprobación de esta ley
no ha sido un camino de rosas. Zapatero y otros defensores de
esta pionera reforma han tenido que lidiar con la Iglesia y con
algunos de los sectores políticos más conservadores
del país. Pero, finalmente, este derecho, visto por muchos
homosexuales como una utopía, podrá verse realizado
a partir del próximo verano.
Uno de los aspectos que mayor diversidad de opiniones ha suscitado
ha sido la elección del término para designar al
matrimonio entre homosexuales, ya que la Iglesia y algunos grupos
políticos se oponían a que esta unión fuera
denominada “matrimonio”. Pero, el aspecto que mayor
debate ha provocado ha sido la aprobación de la ley que
permite que las parejas gays puedan adoptar niños. A este
respecto, opiniones las hay para todos los gustos, al igual que
estudios psicológicos, unos argumentando a favor y otros
en su contra.
A la vista está que la aprobación de esta ley va
a traer cola y vamos a oír hablar de ella durante mucho
tiempo. Pero, independientemente de cual sea nuestra opinión,
lo cierto es que a partir del próximo verano las parejas
homosexuales podrán contraer matrimonio al igual que lo
han hecho a lo largo de la historia los hombres y las mujeres,
gozando de los mismos derechos y de las mismas obligaciones.
Si puede decirse que con esta ley se han conseguido eliminar las
barreras jurídicas de desigualdad y discriminación
respecto a la opción sexual de cada uno; no podemos saber
todavía si esa igualdad se traducirá también
en el trato social que reciban los homosexuales a partir de este
momento. Una cosa es lo que dicte la ley y otra bien distinta
es como lo asuma la sociedad y cual vaya a ser su comportamiento.
No obstante, creo que en nuestro país se ha avanzado mucho
en este aspecto y cada vez es menor el número de personas
que mira a los homosexuales como enfermos o viciosos. La sociedad
española está aceptando la homosexualidad, tal vez
lo ha empezado a hacer con retraso respecto a otros países
europeos pero, lo importante es que ahora se encuentra en el buen
camino.
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