La situación del empleo antes y durante el Plan de Convertibilidad

P. Sebastián Donati

Vanesa Berenstein

 

Area Metropolitana

El Area Metropolitana es el aglomerado urbano más importante del país. En este jurisdicción reside alrededor de un tercio de la población del país. Esta formidable concentración poblacional le da un peso específico realmente importante. En consecuencia, los cambios que aquí se den en el mercado de trabajo van a impactar con mayor fuerza que cualquier otro aglomerado. Todos los estudios que pretendan explicar los acontecimientos acaecidos respecto del mercado de trabajo urbano, le dedican gran parte del esfuerzo comprensivo a este aglomerado.

Desde que la Encuesta Permanente de Hogares se realiza, desde 1974, hasta el presente, los principales indicadores de la situación del empleo en este jurisdicción vienen mostrando un sostenido deterioro. Debemos tener en cuenta que el período es demasiado amplio para formular tendencias de largo plazo; más aún teniendo en cuenta la diversidad de ensayos de política económica que el país ha venido sufriendo a lo largo del mismo.

 

De todas maneras, cuando observamos lo ocurrido en ambos extremos del período, vemos que las modificaciones en los indicadores de empleo son escalofriantes: en el marco de un aumento de la Tasa de Actividad de casi un 11%, la Tasa de Desocupación se multiplicó casi por ocho (pasó de un 2,4% en 1974 a un 18,8% en 1996). Esto puede comprenderse si se tiene en cuenta que al mismo tiempo hubo una muy fuerte caída del empleo. Por su parte, la Tasa de Subocupación Horaria, se incrementó en más de tres veces y media pasando de 3,8% en 1974 a 13,8% en 1996 (ver cuadros 1 y 1.A).

Es evidente, entonces, que la situación de deterioro del mercado de trabajo en el Area Metropolitana ha tenido una evolución francamente negativa. Sin embargo, no podemos soslayar el hecho de estar hablando de un periodo demasiado extenso. Por lo tanto, vamos a trabajar con subperíodos que, a nuestro juicio, son relevantes y están marcando etapas de un proceso que de otra manera se estarían ocultando.

CUADRO 1: Evolución de las Tasas Globales de Actividad, Empleo, Desocupación y Subocupación

2º Onda de 1974-1996, Area Metropolitana. En porcentajes.

 

Actividad

Empleo

Desocupación

Subocupación

1974

40.5

39.5

2.4

3.8

1975

40.2

39.1

2.8

4.9

1976

39.1

37.5

4.0

5.0

1977

38.9

38.0

2.3

3.1

1978

39.9

39.1

1.9

3.0

1979

39.4

38.6

2.1

3.2

1980

39.3

38.4

2.3

4.5

1981

39.1

37.2

5.0

5.8

1982

39.2

37.7

3.7

5.6

1983

37.5

36.3

3.1

4.9

1984

38.4

37.0

3.6

4.7

1985

38.8

36.9

4.9

6.6

1986

40.0

38.2

4.5

6.1

1987

40.0

37.9

5.2

7.8

1988

40.5

38.2

5.7

7.4

1989

40.8

37.9

7.0

8.0

1990

40.3

37.9

6.0

8.1

1991

40.8

38.6

5.3

7.0

1992

41.7

38.9

6.7

7.3

1993

43.3

39.1

9.6

9.1

1994

43.1

37.4

13.1

10.1

1995

44.2

36.5

17.4

12.6

1996

44.9

36.5

18.8

13.8

Fuente: INDEC, Encuesta Permanente de Hogares

 

CUADRO 1A: Indice de Variación de las Tasas Globales entre los principales períodos.

Período

Actividad

Empleo

Desocupación

Subocupación

1974-1996

110.9

92.4

783.3

363.2

1974-1990

99.5

95.9

250.0

213.2

1974-1980

97.0

97.2

95.8

118.4

1980-1985

98.7

96.1

213.0

146.7

1985-1990

103.9

102.7

122.4

122.7

1990-1996

111.4

96.3

313.3

170.4

1990-1993

107.4

103.2

160.0

112.3

1993-1996

103.7

93.4

195.8

151.6

Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares

 

 

Período 1974-1990

Podemos coincidir con Beccaria acerca de una desaceleración del empleo formal en este lapso. Esto queda evidenciado con una caída del empleo y un aumento de la subocupación y la desocupación.

En el Area Metropolitana la Tasa de Actividad se mantuvo constante, por lo que podemos concluir que hubo pérdida de empleo, ya que éste cayó mas de un 4% y la tasa de desocupación creció en un 150%. Este proceso fue acompañado de una precarización de los puestos de trabajo, como lo evidencia el aumento del 113% en la tasa de subocupación (ver cuadro 1.A).

De todas maneras, el análisis de un período de esta amplitud y complejidad está dejando de lado profundos cambios en su interior. En los primeros años del período (1974-1976) y en un contexto de profunda crisis económica, se observa una fuerte caída de la tasa de actividad (quizá como resultado del desaliento ante las condiciones reinantes). La tasa de empleo cae más profundamente, lo que provoca un importante aumento de la desocupación. Al mismo tiempo hay un simultáneo aumento de la subocupación. El deterioro de la situación laboral es importante. El gobierno militar de 1976 logra mejorar estos indicadores pero sólo hasta el año 1978. A partir de ahí, la situación vuelve a empeorar.

El año del retorno de la democracia, 1983, aparece como un momento de desaliento profundo. La tasa de actividad es la más baja históricamente. A partir de allí y a lo largo del resto de la década del '80, los indicadores de la situación del mercado laboral se deterioran sostenidamente. La tasa de actividad crece constantemente y se puede decir que el empleo se mantiene más o menos constante, lo que provoca una aumento ininterrumpido de la desocupación. Más aún, entre aquellos que tenían una ocupación, la proporción de los que trabajaban menos de 35 horas semanales, no cesaba de aumentar. Llegamos al año 1989 donde el país se vio sumergido en una de las peores crisis. El contexto económico provocó que el mercado de trabajo se encuentre en un momento sumamente crítico. La tasa de desocupación es la más alta de los últimos 15 años. Lo mismo ocurre con la tasa de subocupación. Sucede que con la tasa de actividad en constante crecimiento, se observa una fuerte caída del empleo.

En este contexto de profunda crisis, el gobierno que asume (y que gobierna hasta nuestros días), va a ensayar una serie de políticas económicas de estabilización. El Plan de Convertibilidad será el que obtenga los mayores éxitos, pero el costo en términos de empleo son verdaderamente caros y será analizado a continuación

 

 

Período 1990-1996

En este período los indicadores de la situación del mercado laboral urbano, se deterioran notablemente y merecen un análisis con mayor profundidad.

Los niveles de desocupación se triplica y la tasa de subocupación crece en un 70%. Ambas tasas alcanzan los valores históricos más altos (ver cuadros 1 y 1.A).

En términos generales, la situación en el Area Metropolitana puede ser atribuida al aumento de la tasa de actividad de orden del 11,4%. A primera vista, podría decirse que el aumento de la desocupación queda explicado por la imposibilidad por parte del mercado laboral de absorber a quienes se incorporaban a la actividad. Pero veremos que, si bien más de un analista aceptó esta hipótesis, ésta es sólo parcialmente cierta.

Teniendo en cuenta los dos momentos en que dividimos al período en la Introducción, y con las características de cada uno de ellos indicadas en esa misma sección, el análisis que hacíamos mas arriba queda relativizado.

En efecto, para el Area Metropolitana, se puede decir que el aumento de la desocupación en los primeros tres años, se debe a un aumento de la oferta de mano de obra. La tasa de actividad crece un 7,4% entre 1990 y 1993. Este aumento fue acompañado por un incremento del empleo (3,2%). Parte del aumento de la oferta de mano de obra, no pudo ser absorbida y estaría explicando el aumento de la tasa de desocupación. Podemos encontrar que otros autores ya han visto este fenómeno. Entre ellos podemos citar a Luis Beccaria, para quien " ... todo el incremento de la desocupación hasta 1993, parece explicarse por el aumento de la tasa de actividad. Este acelerado aumento de la oferta de trabajo permitió argumentar que había emergido desocupados antes ocultos en la inactividad que, ante las mejores perspectivas, consideraban oportuno ingresar al mercado de trabajo" (Beccaria, 1996, página 36).

Pero a partir de 1993, la situación se modifica sustancialmente y, el aumento de la desocupación ya no puede ser explicado por el aumento de la tasa de actividad. Si bien la tasa de actividad sigue creciendo, lo hace mas lentamente (3,7%), y se observa una importante caída en el empleo y un aumento de casi el 100% de la tasa de desocupación y de casi un 52% en la subocupación.(ver cuadro 1.A).

 

 

Análisis por grupos focales. Período 1990-1996

Las características de los dos momentos identificados para el análisis de las tasas globales en el período 1990-1996, se verifican en casi todos los grupos focales que veremos a continuación.

 

CUADRO 2: Evolución de la Tasa de Actividad - 2º onda 1974-1996, Area Metropolitana. En porcentajes.

 

Total

Varones

Mujeres

10 a 14

15 a 24

25 a 59

60 y mas

Jefes

No Jefes

1974

40.6

58.1

24.8

5.3

57.6

63.9

13.3

74.8

26.6

1980

39.5

55.4

24.8

3.0

55.8

65.4

14.3

71.9

26.4

1985

38.6

52.8

25.3

2.7

50.5

66.8

15.7

70.1

25.8

1990

40.3

53.7

28.1

2.1

51.8

71.0

18.6

72.5

27.2

1991

40.8

55.1

28.0

2.3

52.2

70.6

19.1

72.2

28.0

1992

41.7

55.2

29.3

2.8

52.7

71.9

20.5

72.6

29.3

1993

43.3

55.6

32.0

2.7

53.1

74.1

19.8

72.8

31.2

1994

43.1

56.3

31.2

2.2

54.1

74.0

16.8

70.6

31.5

1995

44.2

56.1

33.3

1.2

54.9

75.7

17.6

71.2

32.7

1996

44.9

56.6

34.1

1.9

55.7

76.0

19.5

71.5

33.6

Fuente: INDEC, Encuesta Permanente de Hogares

 

Comenzando por el Sexo, vemos que, en todo el período (1990-1996), las mujeres son las más perjudicadas; por dos motivos: en primer lugar, porque tienen a lo largo del período tasas de desocupación bastante mas elevadas que los varones (ver cuadro 4). Esto significa que en términos absolutos las mujeres siempre fueron las menos favorecidas. En segundo lugar, porque en términos relativos, la tasa de desocupación de las mujeres aumentó más intensamente que la de los varones (ver cuadros 5.A y B).

 

CUADRO 3 Evolución de la Tasa de Empleo - 2º onda, 1974-1996, Area Metropolitana. En porcentajes.

 

Total

Varones

Mujeres

10 a 14

15 a 24

25 a 59

60 y mas

Jefes

No Jefes

1974

39.6

57.1

23.8

5.0

54.3

63.1

13.0

74.1

25.5

1980

38.6

54.4

24.0

2.4

53.0

64.4

14.2

71.0

25.5

1985

36.8

50.2

24.2

2.0

45.5

64.6

15.3

67.8

24.2

1990

37.9

50.7

26.3

1.8

45.0

68.0

17.8

69.7

25.0

1991

38.6

52.4

26.3

2.0

46.3

67.9

18.6

70.2

25.8

1992

38.9

51.4

27.5

2.3

46.1

68.4

19.1

69.3

26.7

1993

39.1

51.2

28.0

2.2

42.6

68.9

18.8

68.5

27.1

1994

37.5

49.8

26.3

1.4

41.8

66.7

14.4

64.3

26.1

1995

36.5

47.4

26.6

0.8

38.9

65.4

14.6

62.8

25.3

1996

36.4

47.1

26.6

1.3

37.2

65.0

16.1

62.7

25.3

Fuente: INDEC, Encuesta Permanente de Hogares

 

En ambos grupos, se puede sostener la distinción entre los dos momentos del período. Aunque con diferencia de magnitudes, tanto para los varones como para las mujeres, el primer momento (1990-1993), se caracteriza por un aumento de la oferta de mano de obra acompañada en parte por un crecimiento del empleo. En el segundo momento (1993-1996), la oferta de mano de obra sigue creciendo (aunque más moderadamente) pero ahora con una fuerte caída del empleo (ver cuadros 5.A y B).

CUADRO 4: Evolución de la Tasa de Desocupación - 2º onda, 1974-1996, Area Metropolitana. En porcentajes.

 

Total

Varones

Mujeres

10 a 14

15 a 24

25 a 59

60 y mas

Jefes

No Jefes

1974

2.4

1.6

4.1

6.5

5.7

1.3

1.8

1.0

3.9

1980

2.3

1.8

3.4

19.5

5.0

1.5

1.1

1.1

3.6

1985

4.6

4.9

4.2

25.3

9.8

3.3

2.8

3.2

6.2

1990

6.0

5.7

6.5

14.6

13.0

4.2

4.3

3.9

8.2

1991

5.3

4.9

5.9

11.1

11.2

3.8

2.6

2.8

7.8

1992

6.7

6.9

6.3

16.9

12.6

4.8

6.6

4.6

8.8

1993

9.6

7.9

12.4

19.5

19.8

7.0

5.0

5.9

13.2

1994

13.1

11.6

15.6

37.2

22.8

9.9

14.4

8.9

17.1

1995

17.3

15.6

20.1

32.5

29.3

13.6

16.9

11.7

22.6

1996

18.8

16.8

21.9

30.0

33.2

14.4

17.1

12.3

24.7

Fuente: INDEC, Encuesta Permanente de Hogares

 

La conclusión a la que arribamos en el análisis de las tasas globales, puede aplicarse también en el análisis por Sexo. Esto es, que el aumento de la desocupación en el período 1990-0996 se debe a la concurrencia de dos factores diferentes en los dos momentos distinguidos: en el primer momento, el aumento de la tasa de desocupación puede ser atribuído al aumento de la tasa de actividad; en el segundo momento, se presenta como consecuencia de la fuerte caída del empleo.

 

CUADRO 5A: Indices de Variacion de las Tasas de Actividad, Empleo y Desocupación Masculinas.

Principales Periodos. Area Metropolitana.

Período

Actividad

Empleo

Desocupación

1974-1980

95.4

95.3

111.7

1980-1985

95.3

92.2

277.9

1985-1990

101.8

100.9

116.5

1990-1996

105.3

92.9

294.0

1990-1993

103.5

101.1

138.5

1993-1996

101.7

91.9

212.3

Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares

 

CUADRO 5B: Indices de Variacion de las Tasas de Actividad, Empleo y Desocupación Femeninas.

Principales Periodos. Area Metropolitana.

Período

Actividad

Empleo

Desocupación

1974-1980

100.0

100.7

83.9

1980-1985

101.8

101.0

122.2

1985-1990

111.2

108.5

155.3

1990-1996

121.4

101.3

339.7

1990-1993

113.8

106.6

192.2

1993-1996

106.7

95.0

176.7

Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares

 

Para analizar los cambios en el mercado laboral desde la perspectiva de la edad de la población económicamente activa, tomaremos tres grupos etarios: de 15 a 24 años (jóvenes), de 25 a 59 años (adultos) y de 60 y más años de edad (viejos).

En términos absolutos, los más perjudicados son los jóvenes, ya que tienen (y sin excepción en todo el período) las tasas de desocupación más altas y de una magnitud realmente sorprendente y sin ningún precedente histórico. Sus tasas duplican y hasta triplican en varios casos, los valores de las tasas de desocupación de los demás grupos etarios (ver cuadro4).

Por otro lado, si bien no debemos olvidar que nadie vivió una situación favorable, los que parecen haber sido los menos perjudicados, son los adultos.

Sin embargo, en términos relativos, el aumento de la desocupación fue mucho más intenso entre los viejos, seguidos por los adultos y luego por los jóvenes.

 

CUADRO 6A: Indices de Variacion de las Tasas de Actividad, Empleo y Desocupación. Grupo 15 a 24 años.

Principales Periodos. Area Metropolitana.

Período

Actividad

Empleo

Desocupación

1974-1980

96.9

97.7

87.1

1980-1985

90.4

85.8

197.6

1985-1990

102.6

98.9

132.5

1990-1996

107.6

82.7

254.5

1990-1993

102.6

94.6

151.7

1993-1996

104.9

87.4

167.7

Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares

 

CUADRO 6B: Indices de Variacion de las Tasas de Actividad, Empleo y Desocupación. Grupo 25 a 59 años.

Principales Periodos. Area Metropolitana.

Período

Actividad

Empleo

Desocupación

1974-1980

102.3

102.2

110.1

1980-1985

102.1

100.2

225.8

1985-1990

106.4

105.3

128.8

1990-1996

106.9

95.6

339.4

1990-1993

104.3

101.3

165.3

1993-1996

102.5

94.4

205.4

Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares

 

CUADRO 6C: Indices de Variacion de las Tasas de Actividad, Empleo y Desocupación. Grupo 60 y más años. Principales Periodos. Area Metropolitana.

Período

Actividad

Empleo

Desocupación

1974-1980

107.9

108.6

65.0

1980-1985

109.8

108.1

240.0

1985-1990

118.0

116.2

155.1

1990-1996

104.7

90.7

399.3

1990-1993

106.6

105.8

117.7

1993-1996

98.2

85.8

339.1

Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares

 

Las causas del aumento de la desocupación son las mismas que vimos en el análisis global para el caso de los viejos y de los adultos, pero no pueden aplicarse para los jóvenes.

El caso de los viejos se presenta como el caso más claro donde las causas del aumento de la desocupación en los dos momentos del período, quedan expuestas con mayor nitidez. En efecto, en el primer momento (1990-1993) la tasa de actividad de este grupo aumenta y está acompañada casi en su totalidad por un aumento del empleo. Por lo tanto, en esta instancia, la tasa de desocupación aumenta, pero muy levemente. En el segundo momento (1993-1996), la tasa de actividad cae levemente y, sin embargo, el empleo cae de una manera abrupta, lo que provoca un aumento impresionante de la tasa de desocupación que se multiplica casi por tres veces y media (ver cuadro 6C).

La evolución de la situación de los adultos es la misma, aunque matizando las magnitudes y con variaciones menos extremas.

El caso de los jóvenes es diferente. Mientras que para los viejos y para los adultos, los aumentos en las tasas de desocupación se deben, tal cual lo verificamos en todos los casos, al aumento de la oferta de mano de obra entre 1990 y 1993, y a la fuerte caída del empleo entre 1993 y 1996, los jóvenes sufren un constante aumento de la desocupación durante todo el período 1990-1996 como consecuencia del aumento de la tasa de actividad y, simultáneamente, con caída en la tasa de empleo. Si bien este comportamiento se verifica en los dos momentos, el segundo es de una mayor intensidad: la tasa de actividad crece más y el empleo cae más que en el primer momento (ver cuadro 6.A).

 

CUADRO 7A: Indices de Variacion de las Tasas de Actividad, Empleo y Desocupación. Jefes.

Principales Periodos. Area Metropolitana.

Período

Actividad

Empleo

Desocupación

1974-1980

96.1

95.9

113.5

1980-1985

97.5

95.5

279.4

1985-1990

103.5

102.7

121.9

1990-1996

98.7

90.0

314.8

1990-1993

100.3

98.3

150.0

1993-1996

98.3

91.6

209.8

Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares

 

CUADRO 7B: Indices de Variacion de las Tasas de Actividad, Empleo y Desocupación. No Jefes.

Principales Periodos. Area Metropolitana.

Período

Actividad

Empleo

Desocupación

1974-1980

99.4

99.8

90.4

1980-1985

97.6

94.9

174.8

1985-1990

105.5

103.2

132.0

1990-1996

123.4

101.3

299.9

1990-1993

114.8

108.6

160.8

1993-1996

107.5

93.3

186.6

Fuente: Elaboración propia en base a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares

 

Si analizamos la situación desde la posición en el hogar, podemos decir que, en términos absolutos, los más perjudicados fueron los No Jefes a lo largo de todo el período, ya que su tasa de desocupación duplica en todo momento a la de los Jefes (ver cuadro 4).

En términos relativos (ver cuadros 7.A y B), para ambos la situación fue similar, aunque un poco menos favorable para los Jefes, para quienes la tasa de desocupación se multiplicó por 3,15 veces, mientras que para los No Jefes, se multiplicó exactamente por tres. En consecuencia, la situación fue peor para estos últimos, ya que si bien el aumento de la tasa de desocupación está apenas por debajo que el de los Jefes, hacia 1996 hay una cuarta parte de la población económicamente activa de No Jefes que se encuentra en situación de desocupación (el doble que en el caso de los Jefes).

Cuando analizamos las causas del aumento de la desocupación, vemos que hay grandes diferencias en la explicación del fenómeno para cada grupo.

Para los Jefes el aumento de la tasa de desocupación, se debe exclusivamente a la caída del empleo. En efecto, mientras la tasa de actividad sube muy levemente en el primer momento (1990-1993) y cae en el segundo, el empleo cae tanto en el primer como en el segundo momento, aunque en éste último de manera mucho más intensa.

En cambio para los No Jefes, el aumento de la desocupación se ajusta a la tendencia descripta para el total de la PEA, es decir que, hasta 1993, lo hace como consecuencia del aumento de la tasa de actividad. En este caso, el aumento de la oferta de mano de obra es realmente importante (entre 1990 y 1993 aumenta casi un 15%) y va acompañada con un aumento en el empleo. Pero el crecimiento más moderado de la tasa de empleo con respecto a la de actividad provoca que buena parte de los que se incorporan al mercado de trabajo lo hagan en calidad de desocupados. A partir de 1993 y hasta 1996 el crecimiento e la mano de obra continúa (aunque más moderadamente) pero ahora conjuntamente con una fuerte caída del empleo.

 

 

Algunas conclusiones para el Area Metropolitana

De acuerdo a lo visto hasta aquí, el período 1990-1996 se presenta como el de mayor deterioro para la situación del mercado laboral urbano en Argentina. Teniendo en cuenta las observaciones realizadas para cada grupo focal en el Area Metropolitana, creemos que estamos en condiciones de explicar los profundos cambios del período mediante dos figuras conceptuales que nos brindarán una mayor claridad acerca de lo ocurrido en el período y en cada uno de sus dos momentos.

Así pues, para el primer momento, 1990-1993, las variaciones en los indicadores de la actividad, pueden ser atribuidas al trabajador alentado. En efecto, el auge del Plan de Convertibilidad, que trajo aparejado la recuperación de los salarios reales, estabilidad, mejores condiciones para el consumo y creación de empleos, provocó la salida masiva al mercado de quienes, hasta ese momento, se habían retraído de la actividad por las condiciones previas, tanto del mercado laboral, como de la economía en general. De esta manera, el aumento de la tasa de desocupación, puede ser adjudicado a esta entrada al mercado de un conjunto de personas que vieron la oportunidad de encontrar un lugar en él. Si bien el mercado respondió favorablemente acompañando al crecimiento de la oferta de mano de obra con mayor empleo, la demanda no fue suficiente para satisfacer a toda la oferta.

Por el contrario, en el período 1993-1996, podemos advertir que lo que mueve a la participación en la actividad económica (y que provoca los mayores aumentos en la tasa de desocupación) es la figura del trabajador complementario. En efecto, ante la pérdida progresiva del empleo entre los Jefes de hogar (durante todo el período pero más acentuadamente entre 1993 y 1996) y la tendencia sostenida y creciente hacia la subocupación (sobre todo a partir de 1993), suponemos que la estrategia de los hogares ha sido la de enviar más miembros al mercado de trabajo para intentar contrarrestar la situación de deterioro laboral.

 

Hosted by www.Geocities.ws

1