Resumen del Mio Cid
Autor
Se ignora hasta hoy. Se supone que debió ser vecino de Medinaceli
o de algún lugar cercano por lo bien que describe esos parajes.
Después de transmitirse por tradición oral debió
escribirse por primera vez, hacia 1 140, unos cuarenta después
de la muerte del Cid acaecida en Valencia en el año 1 099.
En el siglo XIV (1 307) Pedro Abbat sacó una copia manuscrita
que es la que se conoce, y que un poco mutilada, todavía
se conserva.
El héroe
Rodrigo Díaz de Vivar, conocido también por la abreviatura
de Ruy; Cid significa señor, y campeador el batallador, el
vencedor.
Versificación
Como esta obra pertence al mester de juglaría, su versificación
es irregular. Largas tiradas de versos asonatados, cuya medida más
frecuente es la de 14 sílabas divididas en hemistiquios (7
+ 7).
Contenido
Se divide en tres cantares:
* Cantar del destierro. En él se cuenta cómo el Cid,
Rodrigo Díaz de Vivar, es acusado de haberse robado unos
tributos por lo cual el Rey Alfonso VI lo destierra. Rodrigo se
despide de su patria: Vivar, y de su familia, y va a la tierra de
moros donde tiene que luchar para ganar la vida. Así conquista
varias villas, vence al conde de Barcelona y envía presentes
al Rey. Al paso de Babieca (su caballo) Castilla va ensanchándose
libre de moros enemigos.
* Cantar de bodas. Relata la conquista de Valencia. Vence al rey
de Sevilla y envía de nuevo presentes al rey Alfonso, con
el mensaje de que "siempre le servirá mientras su alma
aliente". Todas estas conquistas exitan la codicia de los infantes
de Carrión quienes piden al rey la mano de las hijas del
Cid: doña Elvira, y doña Sol. Estas, lo mismo que
la madre, doña Ximena, se habían reunido con el Cid
en Valencia. Rodrigo se reconcilia con el rey y permite la boda
de sus hijas.
* Cantar de la afrenta de Corpes. Los infantes de Carrión
dan muestras de cobardía en la guerra y en palacio, y son
objeto de burlas. Deciden vengarse y para ello parten de Valencia
con sus esposas, las hijas del Cid, para sus estados de Carrión.
En el camino introducen a las damas en un robledal llamado Corpes,
donde las azotan hasta dejarlas cubiertas de heridas y de sangre.
El padre pide justicia al rey y los guerreros del Cid vencen a estos
infantes que son declarados traidores. El poema termina con las
nuevas bodas de doña Elvira y doña Sol con los Infantes
de Navarra y de Aragón.