Con la invasión de los bárbaros, las
antiguas ciudades fueron destruidas en su mayoría; en su lugar,
comenzaron a formarse nuevos núcleos urbanos alrededor de los
castillos feudales y de los monasterios, dando lugar a la aparición
de nuevas ciudades.
Para defender sus intereses comerciales, las ciudades formaron
alianzas o Ligas llamadas Hansas.
Tanto los comerciantes como los trabajadores formaron asociaciones
para defender sus intereses; estas organizaciones se llamaron gremios
y aún subsisten.
Los Burgueses, que habían logrado el poder económico,
aspiraban también al poder político; para lograrlo
se aliaron con los monarcas en contra de los señores feudales.
De esta alianza surgen las nuevas naciones europeas como Inglaterra,
Francia, Rusia y España.
La cultura medieval en Europa está caracterizada por la
profunda influencia de la Iglesia, de allí que el estudio
que más atrajo la atención en esa época haya
sido la Teología. La principal escuela filosófica
de ese tiempo fue la Escolástica, que buscó conciliar
la filosofía aristotélica con los principios religiosos
del Cristianismo.
Las primeras manifestaciones literarias de las nacientes naciones
europeas fueron los Cantares de Gesta, relatos poéticos que
reflejan las hazañas de los grandes héroes nacionales.