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Educación
Mes: Agosto 2002 Cursos |
Masters
Nancy
Schavino pertenece al grupo de trabajo de docentes e investigadores venezolanos
de Lineai.
Texto
desarrollado durante las II Jornadas de Investigación: "Investigaciones
educativas en el Tercer Milenio". Dimensiones teóricas y aplicativas de un
modelo de correspondencias intersectorial. (Caracas, Venezuela).
4Web:
Lineai.org
VINCULACIÓN UNIVERSIDAD - SECTOR PRODUCTIVO EN
EL MUNDO GLOBAL
Nancy
Schavino de Viloria. Universidad Simón Rodríguez (Caracas, Venezuela).
INTRODUCCIÓN
El tópico de la interacción
universidad - sector productivo, se consolida progresivamente como una
necesidad vital, para el desarrollo estratégico de la capacidad científica y
tecnológica de un país y para la renovación de la infraestructura de recursos
humanos, con altas habilidades intelectuales para la criticidad, creatividad e
innovación, capacidades indispensables para asegurar la producción y consumo de
conocimiento científico, el cual representa la base para intervenir en una
sociedad cada vez más global y con una economía exigentemente competitiva.
De manera amplia y de acuerdo con
Espinoza (1999), la relación universidad - sector productivo puede definirse
como cualquier acuerdo formal o informal entre estos dos contextos, en el cual
los recursos son compartidos y utilizados por las partes para llevar a cabo una
actividad académica, científica, técnica y de negocios. La actividad de
relación ocurre constantemente entre entidades que producen y/o transforman
investigación (conocimiento) y desarrollo ( tecnología) en sus resultados o
productos.
La relación entre la universidad y
el sector productivo, trasciende el ámbito de los dos organismos, por tanto
este hecho alcanza dimensiones teóricas y aplicativas de carácter social,
económico y educacional que se analizan seguidamente.
DIMENSIONES
TEÓRICAS DE LA RELACIÓN UNIVERSIDAD - SECTOR PRODUCTIVO
Dimensión
Social
Concebir la
relación entre la universidad y el sector productivo, desencadena el
surgimiento de una serie de consideraciones en cuanto a los valores, fines y
medios que se articulan para la materialización de tal
hecho.
Tasker y Packhman (1994), señalan
al respecto, que comúnmente se asume que los valores predominantes del sector
productivo, están determinados por motivos de utilidad, beneficios, mientras
que los valores que están ampliamente sustentados en las universidades están
definidos por los principios de amplia indagación y libertad intelectual.
En armonía con estas apreciaciones,
Schavino (1998), destaca que axiológicamente las universidades se orientan
hacia la formación de recursos, el cultivo del saber, la intelectualidad en
contextos académicos y el crecimiento científico, mientras que las
organizaciones del sector productivo apuntan hacia la producción de bienes y
servicios, la obtención de beneficios económicos, la comercialización y la
rentabilidad. De tal manera que para el logro de una adecuada vinculación
universidad - sector productivo, debe establecerse un puente axiológico
orientado hacia el beneficio mutuo, el mejoramiento continuo, la excelencia, la
competitividad, la productividad, la solución de problemas y la satisfacción de
necesidades.
El nuevo estilo de relación entre
la universidad y el sector productivo trasciende los intereses particulares de
cada uno de ellos. La visualización que se tiene de una sociedad global y de
una nueva economía global, donde los cambios constantes son esenciales para
poder competir exitosamente, colocan a la universidad y al sector productivo en
un escenario donde las alianzas estratégicas son de fundamental conveniencia
para enfrentar las fuerzas que regulan y modelan tanto la actividad económica
como las de naturaleza social, política, científica y educacional en los
espacios internacionales, nacionales y regionales.
Considerar la relación entre la universidad y
el sector productivo en un ámbito concreto como el venezolano, conduce a una
revisión de las implicaciones sociales que ello tiene para ambas partes y la
sociedad como un todo.
Dimensión
Económica
En la actualidad, es cada vez mayor
la afirmación que los países tienen que hacer un uso más intenso del capital
intelectual de las universidades, como parte de su esfuerzo para competir
efectivamente en el mercado mundial y hay un crecimiento de la conciencia
pública, de que la revitalización de la economía puede ser solamente lograda si
todos los sectores de la sociedad, actúan conjuntamente.
El enfoque económico para
fundamentar la explicación de la relación universidad - sector productivo se
centra en la consideración de que el desarrollo económico es un proceso de
innovación que incrementa la capacidad de los individuos y las organizaciones
para producir bienes y servicios y en consecuencia se crea riqueza. Este
proceso puede conducir en las comunidades, estados y regiones a la creación de
empleos, flujo de ingreso y una base de impuestos. La participación ideal de la
universidad en el desarrollo económico se expresa en el uso estratégico de los
recursos basados en el conocimiento para sustentar el desarrollo de la economía
local, estatal y regional.
En este marco de consideraciones,
se señalan algunos roles de la universidad en el desarrollo económico, que
tocan su relación con el sector productivo para la creación de riqueza.
Espinoza (1999), destaca los siguientes:
La primera función coincide con los
tradicionales objetivos de calificar y desarrollar recursos humanos.
La visión de la función que debe
cumplir la educación en el proyecto de desarrollo de la sociedad parte de
asumir que el conocimiento actualmente es “el verdadero capital y el principal
recurso para la producción de riqueza de los países y por tanto, contrario a
los criterios manejados hasta el momento, no son los recursos naturales y los
capitales monetarios los que determinarán el nivel de desarrollo posible, sino
el conocimiento y la capacidad de obtener y manejar información.
En consecuencia se plantea que
para alcanzar posiciones ventajosas en un contexto de globalización y de
transformaciones en los ámbitos tecno -económico y socio - cultural, la
educación debe estar dirigida a formar un capital humano altamente calificado.
En este punto es importante precisar que los cambios que se
están dando en el ámbito tecno-económico, implican una transformación profunda
en las formas y dinámicas de producción, que requieren de organizaciones que se
adapten permanentemente a los cambios, que están constituidas por trabajadores
creativos, capaces de innovar, de incorporar aprendizajes a sus labores
cotidianas, de tomar decisiones y de obtener y manejar información.
Desde esta óptica, se plantea que
la productividad de una empresa y la capacidad competitiva de un país están
asociadas con la calificación y formación de sus trabajadores, vinculado
entonces al perfil laboral de los egresados de las instituciones educativas, en
este caso específico de las universidades.
Diversidad de trabajos muestran,
que la empresa valora la Educación Superior por sus productos de profesionales.
Hoy la rápida obsolescencia del conocimiento y la necesidad de nuevas
habilidades intelectuales demanda programas de educación continua, como un
medio para actualizar habilidades e inculcar el aprendizaje permanente.
La segunda función en
correspondencia con la investigación, se destaca de acuerdo con Schavino
(1998), la necesidad de concebir a las universidades como organizaciones
proveedoras de un conjunto coherente de conocimientos útiles en las tomas de
decisiones y gestiones que dinamicen la economía del país. En este orden,
enfatiza la urgencia en la utilización efectiva del conocimiento generado a
través de un proceso sistemático de investigación, donde los mejores talentos y
recursos de las universidades estén al servicio de las verdaderas y reales
expectativas del país.
De lo anterior se infiere por una
parte, la necesidad de un cambio en las universidades de corte tradicional,
para asumir el reto planteado por las exigencias del desarrollo científico y
tecnológico y, por la otra, la urgencia de replantear el papel y forma de
organización y administración de la investigación en la universidad. En esa
orientación, la realidad científica, social y económica demanda el
establecimiento de vínculos estrechos entre los centros generadores de
conocimientos y los sectores productivos que los transforman en tecnología.
La asistencia técnica y gerencial
específica para un cliente o para una bien definida comunidad de intereses, es
el tercer tipo de función para el desarrollo económico. Una cuarta función que
involucra a la universidad en el desarrollo económico se refiere a la
disposición de sus espacios e infraestructura física y humana al servicio del
sector empresarial.
La quinta y última función es
aquella que conlleva a que las universidades desarrollen en sus campos específicos
un medio ambiente positivo para logros comerciales. La creación de una
estructura flexible y de respaldo como compensación a los académicos por su
participación en el desarrollo de investigación con fines comerciales.
Dimensión
Educacional
Un factor de vital importancia para
sustentar la conveniencia de la relación entre la universidad y el sector
productivo lo constituye sus implicaciones en el proceso educacional para la
formación y desarrollo de los futuros nuevos profesionales.
Al respecto, apunta Coldstream (1994):
El
desarrollo de la noción de asociación entre la industria y la educación
presenta muchas cuestiones en relación a la naturaleza de la enseñanza de pre -
grado. Esa asociación no es tan simple como una entre clientes y suplidores, y
no se trata tampoco de producir graduados respecto a un estándar de
especificación conocido. Más que eso se trata de que ellos desarrollen las
habilidades en la Educación Superior inicial para continuar aprendiendo a
través de sus crecientes vidas de trabajo complejas (p. 44).
De acuerdo con el autor, las
organizaciones y la tecnología cambian tan rápido que se ha dicho que el
conocimiento técnico tiene un promedio de vida de siete años. En tal sentido,
los frecuentes cambios necesitan personas, que tengan la capacidad para
aprender y desarrollar, para cambiar con las necesidades de la organización.
En los escenarios de formación de
profesionales en Educación Superior, parece ser una constante la demanda de
habilidades transferibles. Las habilidades más valoradas en la actividad
industrial, comercial y en la actividad profesional, son las habilidades
intelectuales y sociales transferibles. Tanto para las instituciones
educacionales como para los empleadores, las demandas proliferan en cuanto a la
preparación de los estudiantes con las características adecuadas a los nuevos
lugares de trabajo.
Según
Filmus (1996), la elevación del nivel de complejidad de las actividades genera
la creación de una mayor cantidad de puestos de trabajo que requieren más
capacitación para realizar operaciones con nuevas tecnologías. Para satisfacer
esta necesidad, es imprescindible educar en base a una sólida formación
general, a una capacidad de pensamiento teórico - abstracto y a una comprensión
global del proceso tecnológico, fortalecida por una sólida formación lógico -
matemática, estadística e informática.
En este contexto teórico,
se contempla considerar
la participación de
representantes del sector industrial en el espacio universitario para
la identificación de las
necesidades que deben satisfacer los diseños curriculares en atención no sólo
a los
conocimientos técnicos, sino
también a las habilidades intelectuales
fundamentales para el
funcionamiento de las
organizaciones en estos
nuevos escenarios.
Tomando en consideración, la
reiterada afirmación de que el
bienestar de la humanidad en el futuro en cualquier lugar del mundo depende del desarrollo de la actividad
económica, con base en una alta productividad y eficiencia, soportada por una
creciente innovación tecnológica, Coldstream (1994), afirma que la Educación
Superior debe entrenar mentes para el mañana y que esta es una responsabilidad
compartida.
De
acuerdo con esta visión, resulta impostergable la consolidación de
estratégicos acuerdos entre la
universidad y el sector productivo, para
concretar la satisfacción del
reto para el cambio.
De acuerdo con el Modelo de
Correspondencias de Schavino (1998), el logro de la vinculación universidad -
sector productivo, se define previa integración de tres sistemas teóricos:
Teoría Económica de Mercado, Teoría de la Organización y Teoría de la
Investigación.
La inclusión de la Teoría Económica
de Mercado obedece a la necesidad de reestructurar las redes macrosociales de
producción y consumo, ya que los
factores tradicionales de producción (tierra, trabajo y capital)
han sido desplazados por un nuevo paradigma: el
conocimiento. Este factor de producción, además de colocarse por encima de los
ya mencionados, genera el desarrollo social y económico de los países, el cual
se orienta básicamente en la capacidad de innovación tecnológica.
Una importante derivación es que si
los centros generadores por excelencia de conocimientos válidos y confiables
son las universidades, entonces en estas descansa la gran responsabilidad de
responder ante tal desafío, de ajustarse al nuevo paradigma y conformar redes
investigativas en función de satisfacer las necesidades de conocimientos del
país. Si las macroestructuras de producción necesitan conocimientos y
tecnología, entonces las universidades deben organizarse y constituirse en
referencia a estos requerimientos.
Las
variables de correspondencia derivadas de la Teoría Económica de Mercado,
de acuerdo con el modelo presentado por
Schavino (1998), son:
Nivel de
Oferta – Demanda
Variables
Investigación Universitaria
Sector Productivo
A.1.1. El conocimiento como objeto
de oferta – demanda.
Generar
conocimientos altamente competitivos y demandados por el sector productivo a
fin de satisfacer necesidades sociales.
Adquirir
conocimientos útiles en los procesos de transformación y desarrollo científico
– técnico.
A.1.2. El conocimiento como objeto de
producción.
Conocer las necesidades del sector
productivo.
Presentar la demanda de conocimientos a las
universidades.
Tener
capacidad para satisfacer las demandas del sector productivo.
Confiar en la capacidad de las universidades.
Ofrecer
productos competitivos en calidad y precio.
Incorporar conocimientos de calidad que
satisfagan necesidades.
Crear una
unidad de enlace con el sector productivo con capacidad técnica, administrativa
y jurídica.
Celebrar contratos con las unidades de enlace
de las universidades.
A.1.3. El conocimiento como objeto de
comercialización.
Comercializar o vender conocimientos o tecnologías
al sector productivo.
Acceder a comprar tecnologías innovadoras a
las universidades.
Obtener
ingresos para el autofinanciamiento universitario.
Obtener ventajas competitivas determinantes en
el sector empresarial e insertarse en el desarrollo, científico – tecnológico.
Nivel de Competencia de Mercado
Variables
Investigación Universitaria
Sector Productivo
A.2.1.
Magnitud de población de productores y consumidores.
Ingresan al mercado de conocimientos todas las
universidades, en condiciones análogas a las de las demás entidades productoras
de conocimiento.
Participan todas las entidades de este sector,
en condiciones análogas a los demás consumidores (por ejemplo: se extiende la
demanda de conocimientos a sectores no empresariales).
Se
establecen vínculos referenciales entre unas y otras universidades (ámbito
interno del mercado) y entre universidades y productores no universitarios
(ámbito externo del mercado).
Evalúan el conjunto de la oferta, sin
predisposiciones hacia uno u otro representante de la oferta (universidad “x”
vs. universidad “z”; universidad
vs. entidad no universitaria).
A.2.2.
Crecimiento relativo.
Es del tamaño promedio de otras entidades de
la oferta.
Considera un conjunto de oferentes con un
mismo tamaño promedio.
Mantiene un
crecimiento proporcional al crecimiento de la demanda.
Varía la magnitud de la demanda y es sensible
a los cambios de necesidades.
A.2.3.
Información sobre el mercado.
Transmite a la demanda información acerca del
mercado.
Transmite a la oferta información acerca del
mercado.
Se mantiene
atenta a los cambios en la demanda y en otras entidades de la oferta.
Examina sus propias necesidades y se mantiene
atento a los cambios en el conjunto de las ofertas.
A.2.4.
Ventajas de competencia
Capacidad de mejoramiento permanente para la
generación y producción exitosa de nuevos conocimientos.
Capacidad de detectar nuevas necesidades y
nuevas aplicaciones del conocimiento para mejorar continuamente los procesos
productivos empresariales.
Atención
continua a las nuevas necesidades del sector productivo.
Comunicación permanente con las
infraestructuras oferentes de tecnología.
Capacidad
de competir en otros mercados, nacionales o internacionales.
Oportunidad de seleccionar entre las diversas
infraestructuras oferentes de tecnología.
La Teoría
de la Organización conduce a la caracterización de las estructuras que explican
el agrupamiento, consolidación y la dinámica de las entidades sociales. Se
entiende entonces, que para lograr la vinculación universidad - sector
productivo a través de la investigación, ambos contextos deben orientarse en
función de políticas y principios organizacionales, procesos y
factores administrativos, desarrollo
y cultura organizacional.
Las
variables de correspondencia derivadas de la Teoría de la Organización,
previstas en el modelo de Schavino
(1998), son:
Niveles
Variables
Investigación
Universitaria
Sector
Productivo
B.1.
Políticas organizacionales
B.1.1.
Misión
Amplia su
misión, más allá de la formación ocupacional – profesional, hacia múltiples y
diversificados objetivos del desarrollo socioeconómico.
Amplia su
misión, más allá del contacto con clientes y proveedores, hacia intercambios
con sectores tradicionalmente no comerciales.
B.1.2.
Visión
Abandona una visión exclusivamente curricular
y académica, concibiéndose a si misma como factor activo y planificado dentro
de las más amplias relaciones socioeconómicas, incluyendo las áreas comerciales
y mercantiles.
Abandona una visión exclusivamente mercantil y
comercial, concibiéndose a si mismo como agente clave en las esferas
intelectuales y humanistas ligadas al desarrollo socioeconómico.
B.2.
Procesos y factores administrativos
B.2.1.
Procesos y funciones
Incluye
procesos y funciones orientados a la detección de necesidades de conocimiento
en el sector productivo; a la inteligencia de las fuentes competidoras; al
análisis de las fortalezas y debilidades de la institución dentro de las gamas
de competencia; al diseño de programas de investigación y, finalmente, a la
divulgación de la oferta y al mercadeo.
Incluye
procesos y funciones orientadas a la
detección sistemática de necesidades de conocimiento dentro de la organización,
a la localización sistemática de las múltiples y distintas fuentes
potencialmente proveedoras, así como de sus costos, y a la oportuna
comunicación de oportunidades a las tomas de decisión.
B.2.2.
Tecnologías y recursos
Orienta planes y presupuestos a la dotación de
medios de primera línea para la investigación de avanzada.
Intercambia medios y recursos con las
universidades, sobre la base de relaciones de productividad.
B.2.3.
Estándares de medición
Define parámetros de producción de
investigaciones
Define parámetros de necesidad de
conocimientos.
B.3. Desarrollo organizacional
B.3.1. Cultura organizacional
Abandona una cultura de investigación como
tarea estudiantil y profesoral, para desarrollar una cultura de investigación
como satisfacción de necesidades sociales y como proceso gerenciable.
Abandona una cultura de investigación como
hecho universitario diferente al de las empresas vendedoras de información y
desarrolla una cultura integral donde el producto universitario se equipara al
de esas empresas.
B.3.2.
Clima organizacional
Iguala estándares de condiciones ambientales
al del sector productivo.
Mantiene e incrementa sus estándares de
condiciones ambientales.
La Teoría de la Investigación
explica las diferencias y semejanzas típicas de los procesos de investigación,
incluyendo los aspectos relacionados con la organización y administración de
los mismos, es decir los factores a parte de los cuales, se generan los cambios
en las investigaciones. Se describen los procesos investigativos asociando la
investigación con producción de conocimientos y destacando la relación acción -
conocimiento dentro de la permanente evolución del pensamiento humano.
Para efectos del Modelo de
Correspondencias, la investigación constituye el proceso vital, indispensable y
de enlace para el logro de la vinculación universidad - sector productivo. De
su confiabilidad, especialización y éxito depende que se generen conocimientos
también confiables, especializados y exitosos. Y este es indudablemente el tipo
de conocimiento requerido para mejorar la productividad científico -
tecnológica y fortalecer el potencial económico del país. En otras palabras, la
consolidación de esquemas tecnológicos competitivos depende de la confiabilidad
de la investigación.
Las variables de correspondencia en
la dimensión de la Teoría de la Investigación son:
Niveles
Variable de
Correspondencia
Investigación
Universitaria
Sector
Productivo
C.1.
Estructura diacrónica
C.1.1.
Altos grados de socialización y sistematización.
Define
trabajos de amplia demanda y de aceptable replicabilidad.
Ubica sus
necesidades dentro de áreas de amplia demanda y reconoce los patrones de
replicabilidad.
C.1.2.
Definición de redes problemáticas y programas o grupos de trabajo.
Diseña redes problemáticas asignadas a grupos
de trabajo, evitando la dispersión y la casuística de investigaciones.
Sistematiza sus necesidades en redes
asignables a grupos de trabajo, evitando la dispersión de solicitudes de
investigación.
C.1.3.
Gestión y progreso a distintos plazos temporales.
Determina fases y subproductos de trabajo,
gestionables a distintos plazos de tiempo.
Participa en la determinación de fases,
subproductos y plazos de desarrollo.
C.2.
Estructura sincrónica
C.2.1.
Identificación de marcos sociocontextuales.
Coincide
con el sector productivo en la identificación de sus entornos.
Coincide con
la investigación universitaria en la identificación de sus entornos.
C.2.2.
Atención a las opciones de diversificación.
Promueve diferentes opciones de trabajo sobre
la base de las diferencias de estilos de pensamiento y enfoques
epistemológicos.
Reconoce diferentes opciones de trabajo sobre
la base de las diferencias de estilos de pensamiento y enfoques
epistemológicos.
C.2.3.
Ampliación de las áreas empíricas de interés investigativo.
Amplia las fronteras más allá y más acá de las
cuales suele admitir problemas investigativos relevantes o interesantes.
Explícita y racionaliza sus áreas de interés
fáctico (franjas o grandes clases de hechos que resultan importantes de
describir, explicar e intervenir).
C.2.4.
Equilibrio en la valoración de conocimientos
descriptivos, teóricos y aplicativos.
Maneja la investigación teórica como condición
para la investigación aplicativa.
- Desarrolla una concepción menos inmediatista
de los productos investigativos y una visión más integrada de sus distintos tipos.
- Valora la
investigación teórica como imprescindible para la investigación aplicativa.
En esta orientación, la realidad
científica, social y económica demanda el establecimiento de vínculos estrechos
entre los centros generadores de conocimientos y los sectores productivos que
los transforman en tecnología. Como elemento asociado a las ideas anteriores,
la concreción del puente vinculante entre ambos sectores, constituye una
posibilidad viable de autogestión financiera para las universidades, en un
momento histórico donde el insumo más valioso es el conocimiento y donde el
desarrollo económico se perfilará básicamente por la capacidad de innovación
tecnológica de las sociedades.
LA
VINCULACIÓN UNIVERSIDAD - SECTOR PRODUCTIVO. CONTEXTO APLICATIVO
El
acelerado proceso de
innovaciones y de producción de nuevos conocimientos, y la lucha de las
organizaciones para mantenerse competitivas está marcando
la pauta del
desarrollo y movilización en los puestos de trabajo del
profesional en esta sociedad
del conocimiento, que estamos
viviendo, donde las personas están siendo valoradas no por su lealtad o
capacidades físicas, sino por el conocimiento. Y donde el capital humano es el
factor crítico para el desarrollo de los negocios.
Esto significa
entonces, que la educación en si misma, desligada de la actividad productiva, contribuye a elevar el nivel cultural de la
población, pero muy poco a desarrollar una
actividad hacia el
emprendimiento, el descubrimiento y la
generación de riqueza, a través
de una real vinculación de la universidad
con la sociedad productiva.
Esta
postura es particularmente trascendente en el caso de la Educación Superior
venezolana, en virtud
de que a
este nivel es
donde se deben generar los
grandes procesos de descubrimiento y de colectivización del
saber, y solo así
las universidades podrán convertirse en centros garantes de
la convivencia de un mundo sin
fronteras.
En este
contexto se inscribe la opinión de Gianetto (2001), quien opina que:
... el
progreso proviene del conocimiento, la ciencia y sus avances se generan por
comunidades nacionales e internacionales y le dan validez a la investigación. A
las universidades les espera una tarea difícil: acompañar y promover los nuevos
aprendizajes. Es el reto de vivir en el ambiente de los medios de la
hipercomunicación tecnológicas del conocimiento donde las autopistas de la
información crecen y se vuelven más anchas, pero lamentablemente seguimos en un
país lento. Esto es lo que hay que cambiar (p. A - 4).
En referencia a esta calificada
opinión, es precisamente en la Universidad donde deben discutirse las
contradicciones entre lo local y lo global, de modo tal que se produzcan ideas
transformadoras del contexto social, tal y como lo comenta Fernández (1998),
quien refiere que ante los efectos demoledores de la globalización de la
economía mundial, la universidad debe reivindicar la postura ética de la
ciencia, la tecnología y la cultura, al equilibrar unidad y diversidad, y
estimular así nuevas modalidades de vinculación Estado-Educación Superior,
empresa y comunidad (p.20).
En este sentido, la Universidad
debe educar para una nueva sociedad, con una visión global y regional al mismo
tiempo, apuntar hacia lo sustantivo y trascendental y sobre todo, educar para
apropiarse de la historia y la cultura del mundo, pero teniendo como gran
destinatario, al pueblo; pero en realidad esto implica adelantar un profundo
proceso de transformación de la estructura universitaria.
Ahora bien, en el contexto de la
Educación Superior, asumiendo este momento de cambio de paradigmas evolutivos y
de apertura hacia la multidimensionalidad del saber, las Universidades deben
asumir el reto de colocarse en sintonía con los avances científicos -
tecnológicos y sociopolíticos. Este desideratum propone, lógicamente que el
individuo se constituya en actor y autor de su propio proceso de aprendizaje
donde la relación dialógica entre hombre y sociedad se concrete sobre el saber
construido en colectivo.
Todo este parecer se inscribe
dentro del pensamiento de Cabrera (2000), quien al referirse a la ontología del
saber colectivo y transversal de la Universidad del futuro, afirma que:
La relación
individuo - sociedad debe producirse a través de una visión ontológica, ubicándose
dentro del paradigma de acción crítica emergente, donde predomine una visión
humanística y sistemática del hecho educativo donde el proceso de triangulación
del saber permita formar un capital humano proactivo, con autonomía personal
para la toma de decisiones y sinérgico con los cambios del país. (p.14).
Sobre la base de esta afirmación,
los países latinoamericanos deberán asumir la educación filosófica y epistémica
como un conjunto organizado de componentes integrados que permita desarrollar
acciones socializadoras que conduzcan a la solución y evolución de problemas
funcionales y organizacionales para garantizar la visión y misión de una
sociedad en permanente cambio.
De modo tal, que en el marco de una
sociedad globalizada, la universidad como instancia generadora de saberes, para
poder enfrentarse al escenario socio - económico y cultural del futuro,
necesita generar transformaciones profundas, tanto en la revalorización del
conocimiento trascendente, como en lo ético valorativo y deontológico de la
profesión de egresados.
Al internalizar este planteamiento,
el currículo de la Educación Superior, deberá enfocar los perfiles
profesionales en esa dirección, dado que el capital humano, la investigación
científica y humanística, y su acción de extensión tienen como contexto la
competitividad para lograr la excelencia en una sociedad global (Cabrera, 2000,
p.15).
En atención a este punto de vista
es pertinente destacar que la competitividad es una categoría económica que
está asociada a la generación de valor agregado vía conocimiento; la innovación
y la mejora de los productos y servicios de las empresas provienen de la
inteligencia, el uso del talento y la creatividad de la gente, utilizando como
insumo básico la información y los medios disponibles para operarlos.
A este
respecto, refiere Valdez (1998):
La sociedad
del conocimiento sitúa en primer lugar la exigencia de valor agregado, y la
rapidez con que los individuos y las organizaciones aprendan, será la nueva
fuente de ventajas competitivas... el principal reto de la gerencia consistirá
en desarrollar el capital intelectual, y estructurar y sistematizar el
conocimiento a través de las reformas educativas en su esencia (p.12).
Toda esta realidad implica que los
líderes de la educación de los países denominados subdesarrollados, están
obligados a repensar el papel de la educación en todos sus niveles y
modalidades con lo que hay que examinar su pertinencia social, así como también
el uso de tecnologías para favorecer un aprendizaje permanente en un mundo
globalizado, como una forma abierta y holística de abordar la realidad socio -
cultural.
Para la UNESCO (1998):
La
educación global se caracteriza por el estudio de núcleos temáticos, tomando
como base la constante referencia a las diversas áreas geográficas y culturales
del mundo... lo que plantea la enseñanza y el aprendizaje recurriendo al
trabajo en las aulas con unidades didácticas integradas, tales como el
ambiente, la energía, el racismo, los conflictos lingüísticos, directivos,
humanos, la alimentación, ... pero analizando tales contenidos con una visión
global viendo el mundo como un todo integrado por partes que interactúan
constantemente como sistemas interdependientes (p.12).
Desde esta perspectiva está implícita
una visión de futuro, por lo que hay que educar desde una perspectiva
planetaria, donde se enfatice la noción de interdependencia y la necesidad de
abordar aspectos relevantes dentro de un contexto multidimensional.
En este marco de referencia, la
innovación educativa se puede concebir desde un plano funcional, donde se
articulen los temas transversales como un mecanismo idóneo para dar sentido a
la globalización y a la interdisciplinariedad, definidos como formas de
aprendizaje a través de proyectos de trabajo complementarios.
Esta concepción es sustentada por
el Ministerio de Educación Venezolano (1998), cuando apunta que cuando los ejes
de conocimientos logran ser transversalizados con las áreas del saber
convencionalmente establecidas desde una óptica globalizadora, llenan de
contenido concreto algunos discursos abstractos de la pedagogía crítica (p.
28).
Dentro de esta concepción, la
visión de una educación transversalizadora conforma los fundamentos para la
práctica pedagógica con sentido crítico, al integrar el campo del ser, del
saber, el hacer y el convivir a través de conceptos, procesos, valores y
actitudes que orientan la enseñanza y el aprendizaje. Esto se corresponde con
las exigencias de un mundo que exige respuestas oportunas en el marco de un
complejo proceso de integración socio - cultural. Esta visión, de la transversalización del
conocimiento en una sociedad global es compartida por Amaro (2001), quien dice
que:
.....para
innovar y desarrollarnos es necesario pensar transversalmente, para poder
modificar el comportamiento social a través de un redimensionamiento de
nuestras creencias socio -culturales, que no son otra cosa que principios y
convicciones que le dan sentido y orientación a la vida; para construir una
cultura cívica que propicie el aprendizaje colectivo (p.75).
Ante las tendencias de cambio que
hemos referido, se plantean nuevos y audaces desafíos al sistema educativo y en
especial a la Educación Superior y a sus instituciones. Las universidades
corporativas han sido más flexibles ante
estos cambios y han sabido responder a la demanda por más y mejor educación
como imperativo derivado de la revolución tecnológica y científica y de las
nuevas realidades de la sociedad del conocimiento.-
Pero no hay dudas de que las
tradicionales instituciones de Educación Superior deben igualmente impulsar
transformaciones, para ajustarse a los modelos educativos de la sociedad de la
información e incorporar al paradigma que se está configurando hacia el futuro
de un modelo educativo para la sociedad del conocimiento.
En la Conferencia Mundial sobre la
Educación Superior promovida por la UNESCO y celebrada en París, entre el 5 y
el 9 de octubre de 1998 se hizo un análisis sobre el cambio del modelo
educativo requerido para enfrentar los retos del nuevo siglo. Y se
identificaron indicadores para expresar, en forma esquemática ese cambio
paradigmático, tal y como se ilustra en el siguiente cuadro:
Índices del
cambio de paradigma educativo: los tres modelos
Modelo
Centro
Papel del Estudiante
Tecnología
Tradicional
Profesor
Pasivo
Programa/TV/Radio
Información
Estudiante
Activo
PC
Conocimiento
Grupo
Adaptable
PC + Red
Las Nuevas
Tecnologías de Información y Comunicación (NTC): Instrumentos Fundamentales del
Cambio de Paradigma
En este cuadro se puede apreciar la
evolución del sistema educativo, desde el modelo tradicional, pasando al más
reciente modelo de información, hasta el paradigma futuro de educación para la
sociedad del conocimiento. En estos procesos de transformación están cumpliendo
un papel fundamental las nuevas tecnologías de información y comunicación como
instrumentos motores de estos cambios.
Por otra parte, al analizar los
factores claves de estos cambios, según la UNESCO (1998), encontramos que vamos
hacia un sistema educativo asincrónico, en donde el estudiante estará libre del
imperativo temporal, es decir, que el tiempo no será un factor limitante; como
tampoco lo será el espacio, pues con la incorporación masiva del computador
personal, de Internet y del aula virtual, ni la distancia ni el espacio serán
factores críticos. En cuanto al costo del nuevo modelo; si bien este podrá ser
elevado como inversión inicial, a mediano y largo plazo significará un ahorro
económico, ya que no habría limitaciones de superficies y locales para
desarrollar el sistema de enseñanza - aprendizaje y se podrá lograr una masiva
incorporación de participantes.
De acuerdo con esta realidad, el
sistema de relaciones se transformará de un modelo tradicional de verticalidad
a uno de horizontalidad en el cual el docente actuará como facilitador y el
estudiante será el agente protagónico del proceso, actuando en forma adaptable
a los requerimientos de un aprendizaje en equipo; mediante un proceso
relacional que facilitará el aprender a adquirir información y transformarla en
conocimiento.
El mercado del paradigma educativo
del Siglo XXI al no estar limitado por el tiempo, ni el espacio, será un
mercado global que permitirá al interesado, por la vía de las computadoras
Internet, incorporarse al sistema, en cualquier tiempo y en cualquier lugar.
Será un mercado altamente competitivo, pero que igualmente permitirá participar
eficientemente en el mismo, a través de alianzas estratégicas con las diversas
instituciones que operen en el sistema.
Los mecanismos de evaluación de
esta nueva educación no se fundamentarán en resultados específicos, sino en
procesos y en la capacidad de investigación, adaptación, comunicación y
colaboración de los participantes.
Finalmente serán sustituidos los tradicionales niveles de todo el
sistema educativo por la educación permanente.
No hay dudas de que para enfrentar la
velocidad de los cambios y de la producción de nuevos conocimientos, se
requiere, como hemos indicado, desarrollar nuevas metodologías del aprender, es
decir, se requiere aprender a aprender. Aprender a conseguir datos, analizarlos
y aplicarlos. Se impone la conveniencia del trabajo en equipo y de enseñarse
entre pares; y aprender a planear y organizarse para poder mantener el ritmo de
aprendizaje que impone la sociedad del conocimiento. Al respecto acota Moreno
(2001), que:
En los
niveles superiores del sistema educativo, se hace también necesario introducir
cambios curriculares para adaptar los postgrados, en función de los programas
inter y multidisciplinarios que se están configurando con el surgimiento de nuevas
áreas del conocimiento, tales como la biotecnología, las ciencias de materiales
avanzados, la tecnología electrónica, la informática, la robótica, las
telecomunicaciones, la bioinformáticas, expediciones genéticas, etc. (p. 35).
Igualmente los programas de
educación continua se incrementarán sustancialmente, pues para ser
competitivas, las empresas requieren mantener a sus recursos humanos en un
proceso continuo de aprendizaje y desarrollo profesional, proceso en el cual lo
importante es el conocimiento actualizado, no solamente el título o el diploma
formal.
Finalmente, un desafío fundamental
que debe atenderse a nivel de todo el sistema educativo, es el relativo al
desarrollo de valores y del componente ético, que deben incorporarse como
material básico de los contenidos y de los procesos educativos para asegurar la
formación de buenos ciudadanos y profesionales con sólidos valores y
responsables ante la sociedad y el medio ambiente.
Todo lo anterior supone que debe
hacerse un gran esfuerzo para lograr la excelencia en el sistema educativo. Es
decir, no sólo para educar, sino para educar con calidad.
En el cuadro siguiente, se ilustra
la transformación que debe realizar la institución y el sistema universitario
tradicional, en función de la nueva educación para la sociedad del
conocimiento, para responder a las exigencias del sector productivo. Es obvio
que la universidad de la sociedad del conocimiento deferirá en muchos aspectos
de la vieja escuela o institución universitaria tradicional, y, dada la
profundidad y ritmo de los cambios impulsados por el desarrollo tecnológico, el
sistema educativo en su conjunto deberá transformar radicalmente su objetivo.
El nuevo objetivo de la educación será reemplazar una mente vacía por una mente
abierta, como muy bien lo ha expresado Malcom Forbes.
La Nueva
Universidad en la Sociedad del Conocimiento
La Vieja
Escuela
La Nueva
Escuela
· Enfoca
hacia la facultad
· Orientada
por la investigación y docencia
· Centrada
en ubicación geográfica
·
Aprendizaje (just – in - case)
·
Memorización
·
Sincrónica
· Proceso de socialización
· Enfocada hacia el estudiante
· Orientada
por el aprendizaje
· Centrada
en la Web
·
Aprendizaje al momento
· Síntesis
·
Asincrónica
· Orientada
por resultados
El Nuevo Objetivo De La Educación
Será Reemplazar Una
Mente Vacía
Por Una Mente Abierta
En este
marco de discusión, al vincular el desarrollo de las tecnologías de la
información y la comunicación al
proceso educativo en las universidades, refiere Moreno (2000), que:
Se requiere
desarrollar niveles más
altos de calificación del recurso humano que hoy se forma, lo que impone la
necesidad de activar un proceso de capacitación y actualización permanente, a
través de un sistema educativo
interactivo que permita aprender en cualquier momento y en cualquier lugar
mediante el uso intensivo de medios electrónicos (p. 30).
Este planteamiento resulta
relevante, dado que en el contexto de una sociedad cada vez más tecnologizada,
especialmente en las áreas de la información y la comunicación, se debe hacer
un replanteamiento profundo de las relaciones entre las instituciones
educativas, especialmente las del contexto universitario y la sociedad; entre
educandos y educadores, entre la tecnología y la educación, toda vez que el
paradigma tradicional que orienta al proceso educativo está rezagado y se
impone optimizar esquemas mentales y operacionales acordes con la evolución
social – tecnológica de la época.
Para La
Fuente (2001), entre las ventajas para Venezuela del uso de las tecnologías de
información y comunicación en la educación, están las siguientes:
(A)
Acceso al conocimiento a un amplio número de unidades educativas a
través de programas multimedios e interactivos con contenido curricular de alta
calidad. (B) Mejoramiento del personal docente mediante programas de formación
en la producción, uso y actualización de material didáctico digital, de tal
modo que les permita cumplir con el papel de tutoría y orientación. (C)
Acercamiento al material multimedia a través de programas de acceso local (CD o
disquete) o mediante INTERNET, que en alguna medida mitiga el problema del
acceso a libros de texto y
bibliotecas a nivel nacional. (D) Capacidad de comunicación entre
unidades educativas con otras instituciones y
otros países, para el
intercambio de experiencias e ideas (p.
9).
Por su
parte, la UNESCO (1998), en su Declaración Mundial sobre la Educación Superior
del Siglo XXI, al referirse al potencial y desafíos de las tecnologías
señala que, los
rápidos progresos de
las nuevas tecnologías de la información y la comunicación seguirán
modificando la forma de
elaboración, adquisición y
transmisión de los
conocimientos.
También se
destaca en el mencionado documento, que las nuevas tecnologías brindan
posibilidades de renovar el contenido de
los cursos y los métodos
pedagógicos, y de
ampliar el acceso a la Educación Superior, que debe dar
el ejemplo en materia de aprovechamiento
de las ventajas y el potencial de las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación, velando por
la calidad y
manteniendo niveles elevados
en las
prácticas y los resultados de la educación, con un espíritu de apertura,
equidad y cooperación internacional, por los siguientes medios:
(A)
Construir redes, realizar transferencias tecnológicas, formar recursos humanos,
elaborar material didáctico e intercambiar las experiencias de aplicación de
estas tecnologías a la enseñanza, la formación y la investigación, permitiendo
así a todos el acceso al saber. (B) Crear nuevos entornos pedagógicos, que van
desde los servicios de educación a distancia hasta los establecimientos y
sistemas virtuales de enseñanza superior, capaces de salvar las distancias y
establecer sistemas de educación de alta calidad, favoreciendo así el progreso social
y económico y la democratización así como otras prioridades sociales
importantes. (C) Aprovechar plenamente
las tecnologías de la información y la comunicación con fines educativos,
esforzándose al mismo tiempo por corregir las graves desigualdades existentes
entre los países, así como en el interior de éstos en lo que respecta al acceso
a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y a la producción
de los correspondientes recursos. (D)
Adaptar estas nuevas tecnologías a las necesidades nacionales y locales,
velando porque los sistemas técnicos,
educativos, institucionales y de gestión
las apoyen así como también facilitar, gracias a la cooperación internacional,
la determinación de los objetivos e intereses de todos los países, especialmente
a los subdesarrollados, a los fines de ofrecer en forma equitativa el acceso a
las infraestructuras en este campo (p. 68).
Todas estas reflexiones dan pautas
suficientes para seguir de cerca la evolución de la sociedad del conocimiento a
fin de garantizar la construcción de elevados niveles de calidad y de reglas de
acceso en forma equitativa, con la implantación de un modelo de conocimiento
basado en la mediatización de informaciones por medio de nuevos sistemas
telemáticos de amplio espectro.
El surgimiento de nuevas
tecnologías, como la computación multimedia y las redes de alta velocidad o
autopistas e la información, han creado nuevas posibilidades de desarrollo
tecnológico. Además su aplicación en los procesos educativos con un apoyo
eficiente en el manejo de la información
determinan estrategias de instrucción diferentes. La tecnología
multimedia junto con el uso de las redes telemáticas son consideradas como la
nueva revolución informática en el proceso educativo.
Esto se
debe a su facilidad para utilizar las telecomunicaciones y la televisión,
creando ambientes en los que se
integran los distintos
medios de comunicación empleados por el hombre para transmitir un
mensaje, tales como texto, gráficos,
imágenes, sonido y video; además de un aspecto
fundamental como es
la interacción del usuario con el sistema.
Añez y
Otros (1997), realizan una
extensa descripción de las ventajas de la utilización de una red telemática complementada con la tecnología
multimedia, en los procesos educativos, señalando los siguientes aspectos:
- Facilita el aprendizaje, haciendo el proceso
más motivante, práctico y agradable, ya que permite el uso de presentaciones
multimedia, así como la exploración de documentos y otros medios. Además,
refuerza la capacidad de lectura, escritura y planteamiento y resolución de problemas.
- Permite
la recopilación de trabajos de un mismo número de docentes y autores que pueden
ser compartidos. Igualmente, estimula el trabajo cooperativo entre profesores,
alumnos y administradores que llevan a intereses y experiencias comunes.
- Acceso
para todos los miembros de la sociedad a una mayor cantidad de información
actualizada y precisa desde y hacia
cualquier punto del globo terráqueo. Permite acceso a fuentes de
información primaria y facilita la localización de la información.
- Incremento
de la interacción en el proceso educativo con posibilidades de establecer un
puente con el contexto a través del cual profesores y alumnos pueden revisar y
discutir el progreso. La red interactiva le permite al profesor controlar,
evaluar y guiar la actuación del estudiante, así como al estudiante obtener una
retroalimentación cada vez que lo necesite.
-
Posibilidad de trabajo al ritmo individual y a un horario conveniente, sin
importar sus capacidades, ni su empleo o profesión. También permite el
adiestramiento del profesorado, alumnado y administradores en las tecnologías
informáticas y de comunicación las ventajas educativas y de preparación para el
mundo laboral.
En el marco
de una sociedad y globalizado el ritmo de las innovaciones tecnológicas,
especialmente en el campo de la informática, los procesos económicos y los
negocios en general están experimentando también transformaciones
espectaculares, a lo que muchos especialistas denominan cibereconomía, fenómeno
este que se desarrolla en base al uso masivo de transformaciones electrónicas
en espacios virtuales con el objetivo deliberado de generación y acumulación de
riqueza.
Al respecto
sostiene Valdez (1998), las empresas competitivas se basan en la capacidad de
generar continuamente valor agregado para el cliente, por medio de la adición
del conocimiento expresado como información, .....ese valor agregado es toda
inteligencia adicionada al producto o servicio desarrollada a través de
innovaciones y uso de tecnologías de la producción (p. 248).
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