UNIVERSIDAD YACAMBU
VICE-RECTORADO DE ESTUDIOS VIRTUALES
DOCTORADO EN GERENCIA
FASE III
PARTICIPANTE: AIVEL CALIMAN R.
Noviembre, 2006
ARTICULO
RESUMEN
El artículo explora y analiza en
principio, la situación económica y social de los países desarrollados en
contraposición con los países en vías de desarrollo, y como la tecnología es un
factor estratégico clave en esta economía del conocimiento. Comienza por
identificar el problema de la necesidad de una estrategia tecnológica y un Plan
de Desarrollo Tecnológico empresarial, trata de elaborar una aproximación a la
teoría de la estrategia del Índice de Desarrollo Tecnológico propuesto por el
PNUD en su Informe Sobre Desarrollo Humano de 1998, quien vincula la estrategia
tecnológica al área educativa y la necesidad de replantear el sistema educativo
en función del nuevo esquema de competencias gerenciales imperante en la
actualidad.
PALABRAS CLAVES
Tecnología, Estrategias,
Conocimiento, Educación.
ABSTRACT
This
paper starts exploring and analyzing the social and economical situation of the
underdeveloped countries, in opposition to the so-called developing countries,
and how the technology is a key strategical factor in this society of
knowledgement. It begins by identifying
the problem of necessity of a technological strategy and a Technological
Development Entrepreneurial Plan. It tries to elaborate an approach to the
Strategy Theory of the Technological Development Rate proposed by the UNDP in
its Report on Human Development of 1998, which relates the technological
strategy to the educational area and the needs to re-state the educational
system according to the new framework of the management competitive
responsibilities during today.
KEY WORDS
Technology,
Strategies, Knowledge, Education.
INTRODUCCIÓN
En las últimas décadas, el mundo ha entrado en
diversos procesos vertiginosos de cambios a nivel socio-económico, tecnológico,
ambiental y cultural. La necesidad de asumir nuevos retos ha requerido mayor
preparación a nivel educativo y de información. Se afirma que no es una época
de cambios, sino un cambio de época.
Es a partir de entonces cuando, al impulso de la
revolución tecnológica, de la apertura de los mercados, y de una nueva
configuración de los juegos de poder, a nivel internacional, se empieza a
generar la variante contemporánea o postmoderna de la globalización. De estos
hechos apenas han transcurrido algo más de quince años y los cambios han sido
violentos y radicales. Ahora los enfrentamientos entre naciones no son por
razones ideológicas, ni militares, lo que priva es la conquista de los mercados
y la lucha por la generación y el dominio de los conocimientos, lo que hace de
la educación y del proceso educativo un factor crítico en la nueva
globalización.
Según el informe Delors "Comisión
Internacional sobre la educación para el siglo XXI"(UNESCO), la
globalización es el evento más importante y dominante que de un modo u otro
influye en la vida diaria de las personas.
Dicho
evento no sólo se entiende desde el punto de vista económico, comprende
aspectos relacionados con la educación, las finanzas, las comunicaciones, la
política, la cultura, la ciencia y la tecnología.
Es precisamente el primer aspecto, el relacionado
a la economía, el más preocupante de todos, en el sentido de que la expansión
del libre mercado de las naciones globalizadas, trae como consecuencia la
acumulación de riquezas en un pequeño sector de la población que tiene acceso a
los recursos disponibles tecnológicos, educativos, políticos, culturales,
mientras que la masa restante de la población, apunta hacia una sociedad de
desempleados y marginados o excluidos,
que al no repartir equitativamente los beneficios, está condenada a provocar
una crisis de proporciones planetarias.
De acuerdo al Programa De Las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD), en su “Informe sobre Desarrollo Humano 1998”, la
brecha que ha producido la Globalización entre economías desarrolladas y
subdesarrolladas es patética. Por ejemplo, para 1998 los consumidores
norteamericanos, que representan menos del 5% de la población del planeta,
fueron responsables por el incremento del 50% del consumo mundial; mientras que
esas mismas estadísticas indican que el 81% de la población mundial tiene
ingresos que en los Estados Unidos serían considerados como insuficientes para
mantener un nivel mínimo de nutrición.
En América Latina, el 10% de los habitantes más
ricos acaparan el 44% de la renta, mientras que sólo el 8% de ésta, se reparte
entre el 40% de las capas más pobres.
En Venezuela, el desequilibrio es más dramático
aún, según un estudio del Centro de
Documentación y Análisis Económico para los Trabajadores (CENDA), realizado en
1998, arrojaba como el número de no pobres, es decir, aquellos cuyos ingresos
superaban el valor de la canasta
alimenticia básica, de 602.396 hogares, correspondientes a 3.1 millones
de personas, indicando una pobreza total en el país del 85% de la población y,
apenas un 15% constituido por la clase media y personas de mayores recursos.
Cifras más recientes del CENDA indican que para
Septiembre del 2000, el número de hogares con ingresos superiores a la canasta
básica se había reducido a 441.711 familias, es decir, sólo un 10.2% de la
población ganaba un sueldo que le permitía sufragar la canasta básica, o sea,
que podrían clasificarse como no pobres.
Actualmente, la cifra debe ser más dramática aún,
si aunamos a lo anteriormente explicitado, las actuales políticas de despidos
masivos de la principal empleadora del país (PDVSA), el control de cambio y la
contracción de la economía de mercado, que ha obligado a numerosas empresas a
cerrar sus puertas y dejar a mayores familias sin empleo y sin recursos para la
subsistencia.
Debido al
desequilibrio entre los anteriores aspectos, no se han producido cambios
uniformes en el progreso y el desarrollo de todos los países. Los países
desarrollados han hecho gala de sus ventajas competitivas, como es el caso del
factor tecnológico, el cual ha logrado evolucionar de tal forma, que ha
permitido aumentar la actividad productiva frente a los países
subdesarrollados.
Debido a lo anterior, las empresas han tenido que
considerar dentro de sus estrategias un plan tecnológico que les permita
flexibilizar y dinamizar su negocio, definiendo su base productiva, la cual le
maximizará sus ganancias al pertenecer a una red internacional por medio de las
alianzas estratégicas.
Es
por ello que se afirma que los cambios tecnológicos generados a través del
entorno globalizado, son dinámicos, fascinantes y peligrosos. Pueden llegar a
afectar personas, productos, servicios, procesos, y la posición competitiva de
las organizaciones y de las naciones como se comentaba anteriormente.
Las nuevas tecnologías crean diferentes mercados,
mejoran productos o los vuelven obsoletos, replantean los costos y la mano de
obra; producen derrumbes o fusiones empresariales, incentivan el conocimiento
básico y aplicado; aportan sensiblemente a la toma de decisiones gerenciales.
Es hora de considerar todo el movimiento alrededor de la tecnología.
En este sentido y para incrementar el desarrollo
del área Latinoamericana y del Caribe, y
muy especialmente Venezuela, se deben explorar nuevas alternativas innovadoras.
La UNESCO, plantea como elemento clave la competitividad basada en
conocimiento, tecnología, manejo de información y destrezas gerenciales.
Como
vemos aquí, la tecnología se ha convertido en el hard point (punto clave) de la
competitividad empresarial para contribuir al desarrollo económico de los
países. Pero la tecnología no puede surgir por sí sola, necesita de una
estrategia que la posicione en la gestión competitiva de la empresa.
ESTRATEGIAS TECNOLÓGICAS.
Consideraciones Comerciales
En este sentido, durante los
últimos quince años se ha progresado mucho en la elaboración del marco
conceptual de la estrategia tecnológica (Figura 1). Se está llegando a una
metodología integrada que facilita su elaboración. No obstante, la estrategia
ha de ser siempre original, y, por tanto, nunca podrá ser el resultado de la
aplicación de unas recetas determinadas.
Consideraciones Tecnológicas

Figura
1. El proceso de elaboración de la estrategia tecnológica.
Fuente: Matthews, 1990.
De
las experiencias empresariales y de la reflexión académica se pueden extraer
ideas tales como: a) la importancia del uso de unas herramientas que servirán
para guiar la reflexión, suscitar ideas y promover la discusión en las etapas
previas, y b) la necesidad de que la estrategia tecnológica se elabore
conjuntamente con la estrategia global, mediante un proceso iterativo que se
dirige a la formulación simultánea de las dos. Finalmente, la conveniencia de
plasmar la estrategia tecnológica en un Plan de Desarrollo Tecnológico que
muestre con claridad las opciones efectuadas (Fig. 2).
Este
Plan de Desarrollo Tecnológico se ha de integrar a la Estrategia Global de la
Empresa. El plan debe explicitar las
opciones de la empresa. Las empresas con éxito identifican las oportunidades,
concentran los recursos en unas áreas determinadas y llegan con rapidez a la
fase de comercialización. Un Plan Tecnológico debe exponer con claridad:

Figura
2. El Proceso de Elaboración de Estrategias Tecnológicas.
Fuente:
Matthews, 1990.
-
La distribución del
presupuesto destinado a la tecnología entre los diversos programas,
clasificados por líneas de productos o negocios.
-
Las modalidades de
acceso a las tecnologías (ID interna, vinculación Universidad-Empresa, etc.)
-
La elección de la
posición competitiva en las distintas tecnologías (Líder, seguidor, etc.)
-
El grado de
intensidad en el esfuerzo tecnológico, que puede variar desde una investigación
exploratoria, hasta la plena aplicación industrial.
-
El nivel de
dificultades y de riesgo, que puede variar desde la aplicación o mejora de
tecnologías ya existentes hasta el desarrollo de tecnologías completamente
nuevas.
ESTRATEGIAS TECNOLÓGICAS
EDUCATIVAS
A
partir de la década de los 80 se ha generado una revolución en los procesos
productivos. Los cambios tecnológicos que se venían desarrollando en las
décadas anteriores alcanzan su madurez y empieza su efecto multiplicador. En el
ámbito educativo se generan cambios profundos en todo el mundo en cuanto a la
actitud hacia la industria y naciendo así el concepto Universidad Empresa.
Prueba de lo anterior se evidencia en Europa y Estados Unidos donde el tema ha
alcanzado una relevancia tal que prácticamente no existe universidad que no
haya establecido mecanismos para promover la vinculación. Se ha establecido una
respuesta financiera por parte de la Empresa hacia la universidad y una
capacidad de resolución de necesidades en sentido inverso.
El
distanciamiento y la falta de confianza entre estos dos segmentos de la
sociedad es asunto del pasado.
Las
industrias se ven enfrentadas a mercados internacionales competitivos,
dinámicos y sensibles donde es necesario innovar a diario para sobrevivir. Se
han dado cuenta que necesitan entrenamiento (training) y actualización para su
personal y en este aspecto la Universidad juega un rol importante.
A
la Educación Superior le ha correspondido desempeñar un papel protagónico en
cada contexto nacional de acuerdo a sus funciones básicas de docencia, investigación
y extensión. Debe articular los modelos nacionales de desarrollo, consolidar
una cultura de paz, preservar la identidad cultural, insertar la Investigación
científica y tecnológica en la comunidad y su entorno, aumentar su capacidad de
respuesta, capacitar el talento humano de acuerdo a las necesidades del sector
productivo, y por último, generar un pensamiento emprendedor con sentido
humanístico en bien de los valores, virtudes y ética de la sociedad del futuro,
hoy.
La estrategia más novedosa que existe en materia
tecnológica vinculada al área educativa, se encuentra inmersa dentro de la propuesta del PNUD en su Informe
sobre Desarrollo Humano 2001 relativa al manejo del INDICE DE ADELANTO
TECNOLOGICO (IAT), con el cual se trata de reflejar en qué medida un país está
creando y difundiendo la tecnología y construyendo una base de conocimientos
humanos y, por ende su capacidad para tomar parte en las innovaciones
tecnológicas de la nueva era digital, proponiendo además, diversas posiciones
estratégicas que pueden tomar los países con relación a la tecnología y la
creación de ese conocimiento, trasladable a las empresas de cada país.
Este índice compuesto mide los logros y no las
posibilidades, los esfuerzos o las contribuciones. No es un índice para precisar
qué empresa está a la cabeza del desarrollo de la tecnología en la sociedad en
la que está inmersa, sino precisamente para determinar en qué medida participa
esa organización en la creación y uso de la tecnología. Por esa razón, el IAT
se elabora a partir de indicadores y no de medidas directas de los logros
alcanzados por una empresa en cuatro dimensiones.
El IAT brinda un resumen aproximado, no una
medida global integral, del adelanto tecnológico de una organización. Y por
ello está destinado a ayudar a los formuladores de política a definir
estrategias en la esfera de la tecnología.
Componentes del índice
El IAT se centra en cuatro dimensiones de la
capacidad tecnológica. Los indicadores seleccionados se refieren a importantes
objetivos de política tecnológica para todas las empresas, independientemente
del nivel de desarrollo alcanzado:
• Creación de la tecnología. No todas las
empresas tienen que estar a la vanguardia del desarrollo tecnológico mundial,
pero la capacidad de innovación es importante y constituye el nivel más alto de
capacidad tecnológica. La economía mundial ofrece grandes recompensas a los
líderes y dueños de las innovaciones tecnológicas. Toda empresa tiene que ser
capaz de innovar, porque la capacidad para hacer un uso novedoso de la
tecnología no puede desarrollarse a plenitud si no se tiene la capacidad de
crear, sobre todo de adaptar productos y procesos a las condiciones locales.
Ocurren innovaciones en toda la sociedad, en
contextos estructurados y no estructurados, aunque la tendencia actual se
inclina hacia el aumento de la comercialización y estructuración ó
sistematización del proceso de innovación.
El IAT
utiliza dos indicadores para mostrar el nivel de innovación de una empresa. El
primero es el número de patentes concedidas, que refleja el nivel actual
existente de actividades de invención. El segundo es el ingreso percibido por
concepto de regalías y derechos de licencia, que refleja el conjunto de
innovaciones positivas del pasado que siguen siendo útiles y que, por
consiguiente, tienen valor comercial.
• Difusión de innovaciones recientes: Todas las
organizaciones deben adoptar innovaciones para aprovechar las oportunidades que
brinda la era digital. Esto se mide a partir de la difusión de la Internet, que
resulta indispensable para la participación de la misma en la era globalizada,
y de las exportaciones de productos de tecnología alta y media.
• Difusión
de viejas invenciones: La participación en la era de las redes exige la
difusión de muchas viejas invenciones. Aunque a veces es posible pasarlas
por alto, el avance tecnológico es un proceso
acumulativo, y se necesita la difusión generalizada de viejas invenciones para
adoptar otras posteriores.
• Conocimientos especializados: Es indispensable
contar con una masa crítica de conocimientos especializados para garantizar el
dinamismo tecnológico. Tanto los creadores como los usuarios de la nueva
tecnología necesitan esos conocimientos. La tecnología actual exige capacidad
de adaptación; es decir, conocimientos para dominar la corriente constante de
nuevas innovaciones.
Esa capacidad parte de la educación básica
necesaria para desarrollar habilidades cognoscitivas y aptitudes en las
ciencias y las matemáticas. Se utilizan dos indicadores para reflejar los
conocimientos especializados que se requieren para crear y absorber las
innovaciones: el promedio de años de enseñanza general, y los conocimientos
especializados obtenidos por la experiencia o de manera empírica.
Al interpretar los valores y clasificaciones del
IAT, deben tomarse en consideración las limitaciones de las series de datos.
Algunas empresas tendrán innovaciones subvaloradas porque los registros de
patentes y los pagos por concepto de regalía son los únicos datos que se
recogen de manera sistemática y se excluyen innovaciones valiosas pero no
comercializadas, como las que se producen en el sector no estructurado y en los
sistemas de conocimientos autóctonos.
Los resultados pueden ser dirigidos a tomar
cuatro posiciones estratégicas distintas
por parte la empresa en análisis, a saber.
• Líderes (IAT superior a 0,5): Este grupo se
encuentra a la vanguardia de la innovación tecnológica, la cual es capaz de
sustentarse por sí misma. Estas empresas registran grandes logros en materia de
creación, difusión y conocimientos especializados en materia de tecnología.
• Líderes potenciales (0,35–0,49): La mayoría de
estas empresas ha invertido en altos niveles de conocimientos especializados y
divulgado ampliamente viejas tecnologías, pero realizan pocas innovaciones.
Cada una de ellas tiende a ocupar un lugar bajo en una o dos dimensiones, como
la difusión de innovaciones recientes o de viejas invenciones. La mayoría de
las organizaciones de este grupo tiene niveles de conocimientos especializados
comparables a las empresas del grupo superior.
• Seguidores dinámicos (0,20–0,34): Estas
empresas hacen un uso dinámico de la nueva tecnología. La mayoría de ellas
poseen conocimientos especializados humanos superiores a las del cuarto grupo.
Cuentan con alta tecnología y centros de tecnología, pero la difusión de viejas
invenciones es lenta y deficiente.
• Marginados (menos de 0,20): En estas
organizaciones queda mucho por hacer en materia de difusión de tecnología y
creación de conocimientos especializados.
de
la estrategia tecnológica (Figura 1). Se está llegando a una metodología
integrada que facilita su elaboración. No obstante, la estrategia ha de ser
siempre original, y, por tanto, nunca podrá ser el resultado de la aplicación
de unas recetas determinadas.
DESARROLLO DE LAS ESTRATEGIAS
TECNOLOGICAS EDUCATIVAS
En todo caso, estas posiciones estratégicas
empresariales con respecto a la tecnología incluyen dos factores
imprescindibles:
-
El uso y
difusión de nuevas y viejas tecnologías y,
-
La creación
de conocimientos y generación de ideas de valor.
Para poder desarrollar estas capacidades, debe
existir en la empresa una actitud proactiva hacia el ámbito educativo, y las
estrategias tecnológicas educativas, pueden coadyuvar a lograr un alto IAT para
una organización dada.
En este sentido al alentar los vínculos entre las
universidades y la industria es posible estimular la innovación. Las compañías
de alta tecnología prosperan sobre la base de conocimientos de avanzada y
creatividad, así como aprovechando la especialización científica y técnica de
las universidades. Se crean centros aglomerados cuando los empresarios
establecen con ese propósito sus empresas cerca de universidades.
La Universidad Tecnológica de Tampere en
Finlandia vincula entre sí la empresa Nokia, el Centro de Investigaciones
Tecnológicas de Finlandia y empresas de procesamiento de madera. Los
industriales en cuestiones científicas y tecnológicas pasan un 20% de su tiempo
en las universidades, ofreciendo clases a los estudiantes en sus esferas de
especialización. Esos “profesores adjuntos” trabajan en una interesante
interfaz entre círculos industriales y académicos y los estudiantes aprenden
acerca de la pertinencia de la tecnología respecto de la industria.
También en China, las instituciones de enseñanza
superior apoyan la labor tecnológica de las empresas. La Universidad de
Tsinghua estableció el Instituto de Ingeniería Química y Química Aplicada
conjuntamente con la Compañía China de Ingeniería Petroquímica, que ha aportado
más de 3,6 millones de dólares en apoyo de las actividades de investigación en
la Universidad y ha contratado a más de 100 de sus egresados. El Programa de
Antorcha Estatal alienta a las empresas a fortalecer sus vínculos con
instituciones de investigación, a fin de acelerar la comercialización de los
resultados de la investigación.
Las universidades chinas también han establecido
parques científicos. El Parque Tecnológico de Shangai actúa como “incubadora”
para la rápida aplicación de los adelantos científicos y tecnológicos a la
industria.
REPLANTEO DE LOS SISTEMAS
EDUCACIONALES PARA RESPONDER A LOS NUEVOS RETOS DE
La revolución tecnológica y el nuevo modelo de
gestión y de negocios, centrado en el ser humano y en el conocimiento, que
identifican la nueva economía y la mundialización en prácticamente todas las
actividades de la sociedad humana, le plantean a la educación y al sistema
educativo en su conjunto, la necesidad de cambios fundamentales para poder
incorporarse, con carácter protagónico, a la construcción del paradigma global.
Es decir, el nuevo paradigma global exige de un
nuevo paradigma educativo, en el que el recurso estratégico para construir la
sociedad del conocimiento s la gente educada y su creatividad.
Es por ello que para imprimir dinamismo a un
ámbito de creatividad tecnológica, es preciso que las personas dispongan de
aptitudes técnicas y que las empresas efectúen inversiones en el desarrollo de
dichas aptitudes. En la actualidad, las transformaciones tecnológicas aumentan
el valor de esas aptitudes y cambian la demanda para diferentes tipos de
aptitudes. Esto exige un replanteo de las políticas de educación y
capacitación.
EL Asia oriental, por ejemplo, ha demostrado que
la orientación tecnológica y el
contenido de la educación son tan importantes
como el aumento de los recursos. Es así entonces como en las economías más
desarrolladas, la reforma educacional ha hecho renovado hincapié en ayudar a la
gente a adaptarse a los nuevos requerimientos dimanados del cambio de las
pautas de empleo. Se alienta a los estudiantes a mantener abiertas sus opciones
en materia de educación y carrera.
La orientación y el contenido son tan importantes
como los recursos: En los últimos cuatro decenios, los “tigres” del Asia
oriental —Hong Kong (RAE de China), República de Corea, Singapur y Taiwán
(Provincia de China)— lograron un rápido desarrollo de las aptitudes humanas,
lo cual posibilitó su rápido progreso en la adaptación de tecnología. Su éxito
sugiere estrategias que los países menos desarrollados podrían considerar y
adaptar a sus propias circunstancias.
Una lección fundamental: la orientación y el
contenido de la educación son tan importantes como la asignación de recursos.
Esos países no sólo efectuaron inversiones en la educación básica, sino que
también destacaron los currículos orientados hacia la tecnología en los niveles
superiores. Esas inversiones en la adquisición de aptitudes formaron parte de
una estrategia de desarrollo orientada a las exportaciones que proporcionó
indicadores de demanda de las aptitudes necesarias para mejorar la
competitividad.
Se consideró que la capacitación permanente era
la clave para desarrollar las aptitudes humanas en circunstancias de rápido
cambio tecnológico. A medida que las economías fueron adquiriendo más altos
niveles de complejidad, surgieron presiones para que los gobiernos y las
empresas proporcionaran sistemas eficaces de educación y capacitación.
Cuando esta cambiando la tecnología, las empresas
tienen que efectuar inversiones en la capacitación de sus trabajadores para
poder seguir siendo competitivas, y en esta era digital, la Gerencia del
Conocimiento no puede entenderse como un medio, sino como un fin cuyo objetivo
es el de aumentar la inteligencia institucional o corporativa.
La tasa de retorno de la inversión en educación
superior, por las razones arriba indicadas, se hace cada vez más interesante.
Por ello no solo se requiere desarrollar niveles elevados de calidad en la
educación superior; sino que también es necesario desarrollar sistemas de
capacitación y actualización permanente con posibilidades de que el educando
pueda entrar y salir con frecuencia de dichos sistemas. Esta demanda por la
educación continua está generando un gran potencial de clientes del sistema y
una gran presión sobre las instituciones de educación superior, al extremo que
están surgiendo nuevas modalidades e instituciones educativas para atender esta
explosión de demanda por el adiestramiento continuo.
Por otra parte, en el ámbito de las instituciones
universitarias tradicionales, la tendencia apunta hacia la promoción de
convenios estratégicos de outsorcing con nuevas empresas que, gracias a la
revolución de la informática, están surgiendo como organizaciones
especializadas para atender la demanda de la educación virtual o educación
on-line, la cual luce como el sistema capaz de asegurar la satisfacción en gran
escala de esas necesidades, cada vez mayores del aprendizaje y del
adiestramiento continuo que se pueda facilitar en cualquier tiempo y en
cualquier lugar.
En este sentido, las universidades deben hacer
uso apropiado de alianzas estratégicas en la búsqueda de una cobertura global y
de mayor eficiencia en la gestión educativa, desarrollar sistemas adecuados
para atender la demanda de la educación permanente y orientar su acción con una
mayor vinculación con las instituciones del Estado, el sector productivo y la
comunidad en general, para contribuir activamente con el desarrollo de los
países, en ambientes democráticos, de igualdad y justicia.
REFLEXION FINAL
Ante el dinámico proceso de cambios que nos
plantea las nuevas realidades mundiales y, en especial la revolución
tecnológica y del conocimiento, el enfoque del desarrollo en la nueva economía
está cambiando de énfasis. Ya no se habla de la acumulación de bienes físicos
como estrategia clave, sino que el énfasis en el proceso se sustenta en la
calidad productiva del ser humano, entendida en un sentido integral. Es en este
sentido precisamente en el que la educación adquiere gran relevancia como motor
del desarrollo; ya que mediante el conocimiento, el aprendizaje y la
acumulación de habilidades y destrezas, las personas se hacen más productivas
en el tiempo.
La economía del conocimiento ha desarrollado un
nuevo esquema de competencias gerenciales en el cual se enfatiza la necesidad
de la visión global y de largo plazo; de cultivar la habilidad emprendedora y
la disciplina de la actualización o del aprendizaje continuo; del apropiado
manejo de situaciones cambiantes y ambiguas; del pensamiento creativo,
sistémico y flexible; del trabajo en equipo y optimizando el empleo del factor
tiempo; y, desde luego, del dominio de las herramientas de la informática y de
las tecnologías que permiten la generación y el manejo masivo del conocimiento.
Todas estas características del gerente de la
economía del conocimiento están planteando profundos retos de cambio, a nivel
del sistema de educación superior, cuyas instituciones deben reinventarse para
ponerse a tono con la demanda de programas de aprendizaje continuo, en un mundo
en el que el dominio de los cambios tecnológicos y la capacidad de innovación y
adaptación a las nuevas realidades, serán las verdaderas ventajas competitivas
que determinen las posibilidades de desarrollo de un país o región.
La poca contribución del sector privado al
desarrollo científico y tecnológico latinoamericano tiene que ver con el modelo
rentista y de proteccionismo estatal, característico del desarrollo de la
región. Modelo que no hace énfasis en la necesidad de crear empresas
competitivas, por tanto no dispone de políticas para incentivar la innovación,
la inversión a largo plazo y la conquista de mercados externos.
De acuerdo a Moreno (2001) estos son los mismos
problemas por los que atraviesa nuestro país. No se trata sólo del colapso del
viejo modelo político que fue alimentado por el rentismo petrolero, sino que se
trata de buscar un nuevo liderazgo acorde con las exigencias de la sociedad de
la información y del conocimiento que se está impulsando globalmente, al ritmo
acelerado de la revolución tecnológica. Pero para que ello sea viable y
operativo en nuestro país, es fundamental que los beneficios de la revolución
tecnológica puedan alcanzar a todos los Venezolanos. Es por ello que la
revolución educativa es la estrategia fundamental en todos estos procesos de
cambio para lograr la construcción del nuevo país, sobre sólidas bases de
participación y solidaridad.
Según Moreno, para enfrentar el reto de la
revolución científica y tecnológica y tratar de acortar la inmensa brecha que,
en la producción de nuevos conocimientos y de desarrollo tecnológico tiene el
país en esta área, los cambios en el nivel de Educación Superior deben
orientarse adicionalmente hacia el desarrollo de un sistema tecnológico
nacional y el fortalecimiento de la educación avanzada. Para ello se requiere
orientar los postgrados como apoyo al desarrollo científico y tecnológico
nacional y a la mejora de la educción superior.
Para el logro de los anteriores objetivos, es
necesario promover un plan nacional de desarrollo de la ciencia y la
tecnología, fortaleciendo este sector con la asignación de recursos públicos y
privados empresariales, quienes serán los principales beneficiarios de estos
desarrollos. Deben asimismo, impulsarse alianzas estratégicas
Universidad-Empresa, y alianzas con otras universidades de países más
avanzados, especialmente Norteamérica y Europa, para identificar áreas de
interés para la investigación y la innovación, que ayuden a desarrollar tecnologías
y procesos acordes con nuestra realidad y que faciliten la transferencia
tecnológica.
Las estrategias para implementar estas propuestas
de cambio deben contemplar la actualización permanente de los curricula de los
programas y del conocimiento y habilidades de los docentes. Igualmente debe
promoverse el desarrollo de programas Inter y multidisciplinarios y el
fortalecimiento de programas de extensión y desarrollo profesional para el
reciclaje, la complementación la educación permanente, en función de las
exigencias del mercado. Todo ello con la finalidad de pertenecer al selecto
grupo de empresas y países que se
encuentran en posición tecnológica de
Líderes en su Índice de Adelanto Tecnológico y de esa manera, poder lograr y
mantener la competitividad empresarial y el desarrollo humano y social.
BIBLIOGRAFÍA
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Documentación y Análisis Económico para los Trabajadores. Venezuela.
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Madrid.
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