| CAITH - apoyo a trabajadoras del hogar | ||||
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| Esto es un testimonio de una trabajadora de hogar del CAITH que describe c�mo empez� a trabajar con 9 a�os en casa de su primo: "Mi primo Armando tambi�n me sacaba del colegio. Me sac� cuando ten�a 9 a�os y me trajo al Cusco para que viviera en su casa y cuidara a la hijita de 2 a�os. No me gustaba, era muy traviesa. La se�ora era mala, me echaba la culpa de todito a m�. Cuando la chiquita solita se quem� con el agua porque la se�ora me dijo que la dejara all�, todita la culpa me la echaraon. Mi primo me peg� y la se�ora tambi�n, con correa y con patadas. Nunca me cre�an nada. Un d�a yo estaba de sue�o porque ya era de noche tarde y estaba esperando que el agua se calentara y se me rebals�. Tambi�n me pegaron duro. No me iba al colegio, pero mi primo le hab�a dicho a mi mam� que s� me iba a mandar. En la casa de mi primo yo me levantaba a las 6 de la ma�ana, preparaba el desayuno para todos. A las 7 tomaban desayuno, pero yo tomaba solita en la cocina. Me hubiera gustado tomar con ellos, m�s cosas com�an ellos. (...) Yo limpiapa todita la casa antes de tomar el desayuno, hac�a jugar a la hijita, cocinaba para el almuerzo para todos, pero yo almorzaba despu�s en la cocina. En la tarde otra vuelta le hac�a jugar a la bebita mientras la se�ora descansaba. Jugaba a la casita y a la comidita. Las vecinitas tambi�n ven�an y a todas ten�a que hacerlas jugar. Preparaba para la cena. Cenaban a las 9 de la noche y de ah� que yo lavaba el servcicio, yo cenaba en la cocina. A las once hay veces me dorm�a proque ten�a que hacer dormir a la bebita. Yo dorm� en un cuartitio donde recib�n visitas, en un colchoncito con una frazada. Ning�n d�a sal�a a la calle." Despu�s de unos a�os de trabajo en diferentes lugares, donde gan� no m�s de 50 soles (ca. 15 d�lares) por mes, su hermana la llev� al CAITH: "Antes paraba triste, preocupada, todo me daba miedo y sent�a que nadie me quer�a, y que nadie me trataba bien. Me sent�a sola y que todo me iba mal. Cuando llegu� al CAITH ya no seinto tanto miedo porque s� que hay alguien que me puede ayudar si tengo problemas. Por ejemplo Vittoria, la Jose, Marleni, si no me pagan (los patrones), le aviasan en el Juzgado de Menores." En el CAITH, entre las dem�s trabajadoras de hogar, tambi�n encontr� amigas: "Tengo varias amigas. Con ellas me siento bien. Ellas son buenas conmigo, jugamos, nos re�mos, me aconsejan bien. Te ayudan cuando necesitas. Antes del CAITH no ten�a amigas, s�lo algunas en el colegio, pero no me llevaba tan bien con ellas." Citas del libro "�Est�s bien? CAITH: La cultura del afecto con trabajadoras del hogar, Maite Rofes. |
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