| Vida,
después ... ¡De la Muerte! |
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I "Muerte" Un día tranquilo y tras la faena, camino solitario y satesfecho, voy rumbo al hogar pues honor he hecho a mi himno... fuera de mística pena. Entrada la noche y de la sombra, un rayo de luz veo, y con el batallo, a su trueno duermo en mortal desmayo y al rodar -la banqueta- fué mi alfombra. Me sumerjo en desgarrador instante oyendo liras entre efluvia brisa y una transparencia veo delante. Se fue borrando, apagando mi riza, ya sín plegarias, me abrazó la muerte, aspiró profundo ... y se fué indecisa. II Vida ¡Un disparo en el corazón! - ya es mío- dice la muerte ... y vió que le cubrían lo velaron, sollozaron, no dormían. Pero no dejaron solo al cuerpo frío. Los cuatro cirios no encendieron su luz cuando el rigido cuerpo recibieron; "ya falleció" dicen quienes le vieron, que con ojos fijos, miraba la cruz. Diecisiete días en capilla ardiente y ¡ví de nuevo! la risa de los mios, ¿Si creo en los milagros?, nó pregunte. Con la calma imprecisa de los ríos, ligera, leve, voluble, se siente cómo a la vida, vuelvo, de mis desvíos. |
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