Palabras dedicadas a un cadáver, en un velatorio
(la fuerza de la fe es demasiado grande)


Me he quedado sentada, inamovible, a la espera de los acontecimientos. Me dejaste helada con tu repentina muerte. Y espero a que vuelva tu alma, la cual cuando estaba dentro tu cuerpo, no sabía lo que hacía. Por un lado me alegro, por fin te has liberado de aquello que tanto mal te hacía. Ahora en el cielo, no se cual debe ser tu ambición. Pero como buen ser humano habrás aprendido de tus errores. Te odié demasiado en vida, y ahora te amo mas o menos siendo tu un cadáver. Pero no confundas, amo aquel resquicio bueno de tu alma. A ti no te deseo. Pero una cosa si he de reconocer, siempre estuviste a mi lado, cuando necesité de alguien. Y por esa razón te dedico estas palabras. Porqué tu comprensión pagó tus grandes errores. No se que puedo deciros, ¿que me queda de él?. Quizás pensar porqué cometió ese delito que pagaré el resto de mi vida. Porqué fue un miserable. Cuando alguien muere no sabes que recordar. Si eres creyente, tal vez evocarás aquellas cosas buenas por respeto. Si no lo eres, que mas te dará pensar la crueldad mas despiadada. Has tenido suerte de que Dios me acompaña, y por eso mismo ante los cuatro gatos que hay en la sala, no he dicho ni la cuarta parte de lo que merecías. Así es señores, no puedo odiar al muerto que todos ven, me es imposible por mi fe, complejo por su estado, a pesar de que él mató a mi familia y me torturó cruelmente. Sólo queda decir que descanses en paz y procures limpiar tu alma, aunque dudo que en el infierno, esto te sea posible.

Volver
Hosted by www.Geocities.ws

1