| Mil
nudos a estribor
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| Aquella sonrisa desde la proa, Grande como mil nudos a estribor Dientes blancos y estrellados Triste y condenado su corazón. No me mires a los ojos por favor Mis lágrimas no lo soportan más Un capitán de barco nunca debe llorar A pesar de ver a su amada marchar. Malditas razones de tu partida, Que han hecho trizas mi vida. Un capitán de barco nunca debe amar A una esclava que van a comerciar. Y asi viendo su ropa desdeñada Por la violencia y los abusos, Cree impotencia ante todo aquello, Espero algún día tu perdón, rostro bello. Dime porqué sonreias maldita Tu ida me parecía mas compleja. Sabía que tus lágrimas se consumían Y tu mirada permanecía perpleja. El barco lentamente se alejaba Dejando atras mi solitaria morada. El mar permanecía perenne y basto Surcado por nuestro amor casto. |
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