Antítesis del olvido y el recuerdo
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No olvidé aquel día. No olvidé aquel rostro. No olvidé incluso cuando tus manos
permanecían frias. Olvidé mi propia identidad como olvidé lo que era el buen humor.
Olvido que ya me repito con demasía. No recuerdo aquella tarde. Cuando aquellas palabras salidas de unos crueles labios me atacaban como un punzón, sangre azul como qual princesa. Amor y olvido. Dos en uno como los detergentes. Desdicha, sonrisa, halago ¿Sabes una cosa? te amo. Era mi secreto, sin embargo siempre lo habías desvelado ¿Sabes que? no te olvido porque no puedo hacerlo. |
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