| Te
espero en el andén |
|
Te espero sentada en el andén. He llegado demasiado temprano y temo que no aparezcas. Me porté mal y quizás deba pagarlo. ¿Me estoy volviendo loca? o creo que estoy en una locura en potencia. Temo al acto de ésta. Temo a la paranoia más absurda. Aún sigo esperándote en el andén, acompañada de músicas trascendentales y ruidos ensordecedores, gente murmurando, leyendo o fumando. Esperando su destino; yo no puedo esperar el mío como no espero nada. Me he parado en el tiempo y en la vida que me consta. He paralizado a los que me aman alrededor mío. Llevo demasiado tiempo esperando, querría vengarse de mi o quizás se le ha olvidado mi presencia. Qué es peor... ¿el olvido o la venganza?, sin duda el olvido, porqué te hace sentirte más sola que nunca. El andén es el mejor sitio para meditar, es el lugar de la espera, todos esperamos aquello que nos llevará a nuestro destino. No importa cuanto tiempo permanezcamos allí. Lo importante es que nos habremos movido y no estaremos parados. Parece absurdo. Pero no significa que yo hago razonamientos absurdos. A veces me imagino, que el contador de los minutos del andén es una bomba en proceso, que cuando pare de parpadear estallaremos todos los que estamos allí. Y asi sucesivamente, sin dejar apenas rastros de sangre, para los que vuelvan no sepan que ha pasado. Cualquier psiquiatra me diría que estoy loca y que me tome un tiempo de descanso conmigo misma. Sufro de paranoia crónica. ¿Creéis que se lo que es eso?, claro que no, pero estoy chiflada y digo cosas que son. |
|
Volver |