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Nuestra historia comenzó años atrás, en una
gomería. Un grupo de
amigos se reunia los días viernes para admirar sus modelos de trenes a escala. Su
pequeño club fue creciendo, pero todavia no poseían una sede permanente. Asi tuvieron la
idea de establecer su sede en el lugar que más les gustaba: en un vagón de ferrocarril.
De esta manera escribieron una carta a la Gerencia de Ferrocarriles Argentinos (Los
Ferrocarriles Estatales de Argentina) y, luego de una tediosa espera de cinco años
nuestro coche, el ex clase turista Nº 142 (un Werkspoor, para los entendidos) llegó, de
un tiradero.
Después de varios años de trabajo y, con ayuda de la U.E.P.F.P.
(Ferrobaires) nuestro vagón volvió a transitar las vías, pero esta vez como vagón
maqueta.
C.F.M.
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