Agosto 17 de 2005

Un censo canino reveló que en Bogotá hay un perro por cada diez personas

Según la secretaría de Salud, en la capital hay más de 775 mil perros, de los cuales 90 mil son callejeros, especialmente en el sur.

Al país cada año le crece no solo la población humana, sino también la canina, al punto que en Bogotá hoy existe un perro por cada menor de 5 años, de acuerdo con un censo reciente de la Secretaría Distrital de Salud (SDS).

Tener un can para el cuidado de la casa, la vigilancia de un negocio, o la mascota que sirva de compañía para un niño o un adulto se ha vuelto una mayor necesidad para muchos. Los registros del Ministerio de Protección Social indican que en Colombia hay 4'224.575 perros.

En la capital colombiana, mientras en 1999 había 599.621 caninos, hoy esa cifra asciende a 775.631 animales. Es decir, su crecimiento anual fue del 5 por ciento.

La población 'perruna' que no tiene la proporción de otras capitales del mundo como Ciudad de México, donde hay tres millones de canes y la relación es de un perro por cada siete habitantes.

Pero mientras en la población humana hay más mujeres que hombres, en la canina sucede lo contrario: hay más machos (374.641) que hembras (309.808) y cada perrita tiene en promedio cuatro crías.

Los perros callejeros

La cifra de 90 mil perros callejeros se determinó con base en una muestra de 10.025 viviendas y residentes encuestados en 20 localidades de Bogotá, entre febrero y junio de este año, informó el coordinador del Centro de Zoonosis de la Secretaría , José Navarrete.

Sin embargo, la presidenta de la Asociación Defensora de Animales (ADA), Ana Lucía Barrios, considera que esa población canina y la callejera es un subregistro. "Basta con ir a localidades del sur de Bogotá, como Ciudad Bolívar donde hay tantos perros como niños".

El censo evidenció, por ejemplo, que en la ciudad existe un can por cada dos casas. Pero en localidades como Teusaquillo, un 75 por ciento de las viviendas no tienen un perro que ladre. La ausencia de animales en algunas edificaciones, se explica en parte por las restricciones que hay para su tenencia en los apartamentos por fallos de la Corte Constitucional y reglamentos de propiedad horizontal.

Donde hay una alta concentración de estas mascotas es en zonas como Ciudad Bolívar, Usme y Engativá. Allí fácilmente se encuentran más de dos perros por edificación.

"La población de perros en Bogotá no es un problema de salud pública, como sí lo es la falta de educación de los dueños que dejan las mascotas en la calle y no recogen sus excrementos", expresó la directora de Salud Pública de la SDS , Nancy Molina.

Pero también la preocupación radica en que esos animales pueden ser transmisores de la rabia canina. El último caso se registró hace tres años. Para controlarla, la SDS realiza jornadas de vacunación canina gratuitas y los programas de esterilización.

La población felina

El censo también se ocupó por primera vez de la población felina en Bogotá.

La Secretaría de Salud estableció que hay un total de 144.928 gatos que sirven como mascotas para las familias. En algunos hogares, son los únicos animales que tienen. En otros, los crían en compañía de algún perro.

La relación que hay de estos animales en comparación con la población, según la Secretaría , es de un gato por cada 48 personas.

No se pudo verificar si esta población felina ha crecido en los últimos años en la ciudad, por cuanto el Distrito no había hecho un censo antes sobre estos animales.

Los bonitos cuentan con más suerte

En el Centro de Zoonosis de la Secretaría de Salud de Bogotá hay un singular método para decidir cuáles son los primeros perros que deben recibir la inyección letal, tras haber sido recogidos en las calles. Allí, los feos llevan las de perder.

"Los que no son reclamados, después de cinco días, se sacrifican.
Los 'bonitos', de raza y con una edad entre 3 meses y un año se dan en adopción", explica José Navarrete, coordinador del Centro de Zoonosis.

En lo que va del año, unos cuatro mil perros han sido recogidos de las calles bogotanas. El número es inferior al esperado por cuanto el centro estuvo prácticamente cerrado durante dos meses por reformas en las 256 jaulas que tiene.

Mensualmente, dijo Navarrete, se les practica la eutanasia a 1.500 caninos que no son reclamados ni adoptados. Desde 1996, cuando hubo una polémica porque los animales eran sacrificados por electrocución, el Centro de Zoonosis optó por la inyección letal.

Según explicó Navarrete, los cuerpos de los perros muertos son entregados a una empresa recolectora de basuras, que los incinera.

Para evitar que sean sacrificados, los dueños de los caninos cuentan con cinco días para reclamarlos a la sede de la entidad, en Engativá. Allí, además, deben pagar una multa de 4.700 pesos por cada día que el animal haya permanecido en el lugar.

Además de la recolección, Navarrete resaltó el plan de esterilización gratuita del que se han beneficiado unas 40 mil hembras en los últimos cuatro años. "Si no hubiésemos adelantado ese plan, en Bogotá habría hoy por lo menos un millón de perros", dijo.

Ana Lucía Barrios, presidenta de la Asociación Defensora de Animales (ADA), afirmó que estas prácticas son crueles y agregó que la relación de la ADA con Zoonosis es mala.

"Muchos de sus funcionarios son bruscos con los perros, los cogen con mallas y los lanzan al camión donde hay otros 'canes' muertos del susto. Esto lleva a la agresión entre los mismos animales.
Cuando llegan al Centro son metidos en jaulas y nos les prestan atención. Solo los sacrifican".

Una 'Profamilia' para canes

Hace cinco años, cuando por voluntad propia y obedeciendo al más natural acto de consideración empezó a recoger perros callejeros para llevarlos a su casa y buscarles 'amos adoptivos', Alirio Pulido andaba en bicicleta y solo contaba con la complicidad de Lizandra, su joven esposa.

Hoy va en moto y, además, tiene el apoyo de un grupo de veterinarios que recorren los barrios del sur de Bogotá, en un programa ambulante que funciona como si fuera un 'profamilia para canes'.

Alirio era un muchacho que vivía del alquiler de películas de video, en el barrio Candelaria La Nueva , localidad de Ciudad Bolívar. Allí, cierto día vio que un perro moribundo pasaba frente a la casa.
Entonces pensó: "yo, con 1.500 pesos puedo salvar a ese animalito", y así fue.

Este fue el inicio de su 'carrera' como salvador de peludos–pulgosos, como él mismo les dice, con cariño. Le quitó 17 perros finos a una vecina que los robaba para ponerlos a pelear, en presencia de apostadores. Los recogía malheridos, apaleados o hambrientos, y los mantenía en su casa.

En el 2001 su labor fue conocida después de una publicación en EL TIEMPO. Entonces, no faltaron los benefactores de esta causa, y ya con cierto apoyo, Alirio creó la Fundación La Huella Roja y empezó a trabajar con un pequeño grupo de médicos veterinarios, entre ellos Francisco Daza y Carlos Castellanos, quienes desde hace un tiempo ganaron una convocatoria del Distrito para ir por los barrios populares, en plan de esterilización de perritas.

Así, mientras los veterinarios instalan un pequeño quirófano, que puede funcionar en un salón comunal, por ejemplo, Alirio va en su moto, con un megáfono, anunciando la jornada de esterilización.

En un día hacemos 30 de estas operaciones, sin ningún costo para nadie, porque la mayoría son perritas callejeras. Según lo que hemos visto, los sectores con mayor población canina son las localidades de Usme, Ciudad Bolívar y Bosa”, concluye.

Para programar una jornada de esterilización en su barrio llame al 480 46 95 de Bogotá.

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