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Surcaba el cielo volando
veloz como una centella
y a su paso iba dejando
dorado polvo de estrellas.
Su estela iluminaba
rios, montes y praderas
con una luz fulgurante
tintada de oro y perla.
Camino iba marcando
hacia su ansiado destino
volaba hasta tu corazón
para unirlo con el mio.
El dardo que te lanzé
llegando está ya a su fin
espero que lo recojas,
pues con amor lo entregué,
con cariño a ti voló,
y el firmamento cruzó,
directo a tu corazón.
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