MEDITACIONES

PARA LOS DIFERENTES DÍAS DEL MES

DÍA 2

María en su Nacimiento
Buen uso de la vida para la santificación.

    Nació María, y con su Nacimiento se regocijaron cielos y tierra, y muy especialmente se llenó de júbilo la ancianidad de sus buenos padres Ana y Joaquín. Esta Niña celestial, nacida para tan altos destinos, empieza con su vida a poner en práctica los medios que para llegar a ellos le proporcionaba la Divina Bondad.

   También has nacido tú para el glorioso fin de ser un día heredero del cielo y partícipe de la gloria de María. Ni se ha contentado el Señor con llamarte a esa herencia; medios mil te ha dado con que desde tus primeros años pudieses empezar a granjeártela. Vida, salud, fuerzas, padres cristianos; educación católica, sanos ejemplos. Misa y sacramentos, interiores inspiraciones, ¿cuántos recursos no ha puesto el cielo a tu disposición para guiar tus pasos y conducirte a buen puerto? Todo un capital te ha dado en préstamo para que negociases con él y labrases así tu eterna fortuna. ¿Qué has hecho de esos recursos, negociante infeliz? ¿En qué has empleado estas sumas de años y de meses, mal aconsejado administrador? Acaso en proporcionarte vanidades, fruslerías, juguetes de niño, indignos de tu elevada condición de hijo de Dios, cuando no en hacerle guerra impía a Él mismo con horrendos pecados y monstruosas rebeldías? Con este capital de la vida con que debías adquirirte la gloria del cielo, te has fatigado amontonando únicamente lodo de la tierra, y enlodando con él tu alma, tu pobre alma, que tan rica de bienes del cielo podías presentar a Dios.

   Piénsalo bien, y ofrece a tu Madre, por los méritos de su Nacimiento, acertado uso de los años que de vida te concede el Señor para en adelante, empleándote sólo en su divino servicio.

  Oraciones finales

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