Que tus múltiples alas
describan la palabra
que manejan los hilos
del ser titiritero.
Que las manos inertes
atesorando tierra
sean brisa que arrasan
la vigencia del hombre
a través de los siglos.
Me sorprenden las manos
incoloras del tiempo.
La fugaz mariposa
posada en el teclado
con nostalgias de acordes.
Las manos navegantes
del timonel ausente.
Las manos creativas
esculpiendo al Cristo
mutilado de sueños.
Las manos misioneras
que adormecen el llanto
del niño pordiosero.
Manos envanecidas
de burdas ilusiones
templadas al amparo
del derecho adquirido.
Las manos en plegarias
serán luz en la sombra
de intrusos marginados.
Manos enguantadas
traficantes de vida
sembradoras de muerte.
Las manos de Teresa
y de todas las madres
son la estrella milagro
que en luna esperanzada
han de mecer la cuna
del sol universal.
Sobre el tapiz verdoso
sediento de justicia
las manos laboriosas
en mágica jornada
reconstruirán el canto
como emblema de paz.
Que así sea.
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