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Todo lo que se
debe hacer para encontrar un
verdadero fanático/a de los
Backstreet Boys es mirarle a los
ojos porque es ahí donde
todo comienza. Muchas veces, todo
lo que necesita es una foto, o el
sonido de una suavemente
acariciada guitarra en el lento
comienzo de una balada y sus ojos
comienzan a dilatarse. De repente,
los ojos se abren, hasta que lo
blanco del ojo es visible a todo
su alrededor. Luego los
movimientos se vuelven a los
musculos comienzan a
ponerse tensos y a temblar, los
dedos se fruncen, casi rítmicamente
en su intensidad. Usualmente, a
este punto, la boca se comienza a
abrir, el cuerpo se tambalea de
un lado para el otro y los brazos
se extienden como para alcanzar
el cielo. Luego todo se suelta:
quizás con un grito, uno bien
alto y agudo, o un baile, una
vuelta. O quizás sea solo un
salto lleno de felicidad. La
gente no solo escuchan a Los
Backstreet Boys, los sienten. Y
si uno esta cerca de un verdadero
fanático de BSB cuando una de
sus canciones comience, créanmelo,
también lo sentirán.
La historia de el fenómeno de
los Backstreet Boys es bien
simple. Comienza en la capital
del mundo de lo mágico, Orlando,
en 1993, cuando los estudiantes
de secundaria A.J. McLean y Howie
Dorough se encontraron con un
vivaz rubio de escuela pre-secundaria
llamado Nick Carter en audiciones
locales para música y televisión.
Después de encontrar un punto
común por su pasión por el
baile y el canto, los tres
formaron un grupo. Después de
darse cuenta que sus ídolos,
Boyz II Men y Color Me Badd, casi
siempre consistían de más de
tres personas, los chicos
decidieron expandirse. Se
encontraron con un actor de
Disney llamado Kevin Richardson
por un amigo mutuo y después
buscaron por toda la ciudad por
un quinto miembro. Después que
localmente no pudieron encontrar
alguien que encaje, Kevin llamó
a su joven primo Brian Lattrell
para que se integre al grupo.
Brian, quien nunca dejaba pasar
una oportunidad para cantar, se
mudo para Orlando desde Kentuky
casi inmediatamente. Viendo una
incomparable química entre ellos,
los Backstreet Boys comenzaron a
presentarse localmente en Orlando
rápidamente.
Impresionantemente, las pegajosas
harmonías de los Boys y su obvia
destreza para el baile agarraron
la atención desde un comienzo de
una ciudad acostumbrada al espectáculo
en su máximo exponente. Y pesar
de que en ese momento estaban más
cerca de anonimato que del
estrellato, los Boys demostraron
un tremendo sentido del trabajo
al cantar a cappella en cualquier
momento y lugar, incluyendo, de
vez en cuando, en los pasillos de
las oficinas de empresas discográficas
locales. Quizás la mejor
oportunidad de los Boys llego
cuando conocieron a el millonario
Lou Pearlman, quien hizo su
fortuna cuando alquilaba aviones
a estrellas. Después de darle
servicio a al grupo de Boston New
Kids on the Block una vez en los
años 90, Pearlman se fascinó
con el éxito y fervor generado
por el dulce quinteto. Volviendo
para Orlando, Pearlman comenzó a
plantar las huellas para un
similar éxito, fundando la
empresa discográfica TransCon y
accediendo a encargarse de los
Backstreet Boys.
Pearlman lentamente fue trayendo
a los Boys, construyendo su
estrellato localmente primero,
poco a poco. Finalmente, después
de llamar por teléfono móvil a
el ejecutivo David McPherson de A&R
desde uno de los ruidosos (por
agudos gritos de las fanáticas)
shows del grupo, Pearlman
consiguió que los Backstreet
Boys firmen con la empresa
discográfica Jive. Mientras los
Estados Unidos todavía se estaba
cansando de los pesimistas himnos
del grunge y del interminable
desfile de grupos de rock
alternativo, los Backstreet Boys
se pasaron el 1995 y 1996
sembrando frutos en Europa,
llegando al oro en los rankings
con lanzamientos como Weve
Got It Goin On y
Ill Never Break Your
Heart. El maremoto había
comenzado. Cuando finalmente
debuto el primer álbum del grupo
en Europa y Canada en abril de
1996, la apasionada devoción de
los fanáticos de los Backstreet
Boys ya era casi-legendaria.
Después de conquistar al mundo,
desde Asia hasta Europa, dejando
huellas de lagrimas adolescentes
por todos lados, los Backstreet
Boys tenían solo un sueño que
cumplir: éxito en su casa.
Para llegar a esa meta, los Boys
se instalaron en el estudio con
una gran gama de productores (desde
Mutt Lange hasta P.M. Dawn). El
resultado fue un álbum con su
nombre lleno de sus mayores éxitos
de Europa y Canada. Por más que
pocos lo hubieran podido predecir
en el momento, un aire de cambio
ya estaba soplando por la
industria de la música de
Estados Unidos. Con los negativos
sonidos de los años 90 ya de
vuelta, toda una media-generación
de personas se habían quedado
sin un distintivo movimiento para
llamar propio, uno que refleje el
momento boom que estaban viviendo:
la cultura del milenio.
Influenciados por la cultura del
hip hop y del R&B, pero no
necesariamente listos para el,
este grupo de pre-adolescentes se
agarraron del debut domestico de
los Backstreet Boys.
Pronto los Boys estaban siendo
acosados donde quiera que estén
la imagen de niñas
adolescentes gritando y llorando
por ellos se convirtió en algo
común. Backstreet Boys
dejo un numero de éxitos Top 10
y pronto se volvió doble platino.
Pero lo que era más
impresionante era como los
integrantes se conectaban
individualmente con sus fanáticos
Nick (lindo), A.J. (loco), Brain
(dulce), Howie (honesto) y Kevin
(apuesto) fueron todos de alguna
manera capaces de proyectar sus
propias personalidades mientras
manteniéndose igual un grupo
y los dormitorios de las
adolescentes de los Estados
Unidos pronto también reflejaron
ese estrellato (sin mencionar la
amplia gama de elección de sus
favoritos).
El final de siglo fue testigo de
los Boys sobreponiéndose a dos
grandes obstáculos - la fea
rotura de la relación con
Pearlman y la delicada cirugía
de Brian en 1998 para corregir
defecto congenial del corazón -
mientras seguían volando a
nuevas alturas creativas y
comerciales. Millennium,
el segundo álbum local de los
Boys y el tercero en total,
debuto numero uno mundialmente en
mayo de 1999. En los Estados
Unidos, vendió la ridícula
cifra de 1.1 millones de copias
en la primera semana un récord
en su momento y ha, a
fuerza de varios exitosos
lanzamientos y videos, vendido
casi 10 veces más que eso. El
sonido del álbum era lujoso pero
simple, demostrando crecimiento
creativo pero quedándose
indiscutiblemente Backstreet.
Recientemente el grupo ha
continuado construyendo su éxito,
mientras grabando un álbum con vísperas
a ser lanzado a fin de año. A.J.
agoto varios shows bajo su nombre
de solista, Johnny No-Name,
mientras Nick fue testigo de como
su hermanito Aaron y su hermanita
Leslie lanzaron sus propios álbumes.
Probando la longevidad de sus
carreras, los Boys aparecieron en
el exitoso programa de VH1 Boys
Strike Back en abril,
juntando dinero para programas de
música en escuelas secundarias
mientras cumpliendo uno de sus
grandes sueños al participar en
un dúo con Sting.
Por más que hayan sido
bendecidos con la base de fanáticos
más apasionados en el mundo (y
quizás también los más
representados en el web), los
Backstreet Boys, con su éxito
rotundo en todas las categorías,
han sido bien claros que son más
que solo una fase de la locura de
un adolescente. Porque todos de
grandes a chicos, son igualmente
atraídos a la melodía de los
Boys. Y es importante destacar a
que nivel los Boys cambiaron la
cultura nacional todo
antes de que nos pidieron que
Dejemos de Jugar o
antes que nos dijeron como lo
querían, en ese entonces no había
los programas de MTV como Total
Request Live, o Britney
Spears o una banda de pre-adolescentes
colgándose de cada palabra de
Carson Daly, ni siquiera había
un N Sync. Por más que la
agresiva competencia emita un
grupo nuevo casi diariamente, los
Backstreet Boys con su único
sentido del estilo, sus modernos
pasos de baile y su habilidad de
sacar instantáneos éxitos
radiales no tienen que
contestarle a nadie más que a
ellos mismos. Los Backstreet Boys
continúan dictando y después
rompiendo las reglas para los
grupos de chicos, madurando
musical y personalmente mientras
sus ventas suben cada vez más.
Grupos apuestos y sin identidad
pueden ir y venir, pero los
Backstreet Boys parecen que
vinieron a quedarse. O, como
ellos mismos lo dijeron: Dios mío,
están de vuelta otra vez. |
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