LA PRINCESA "RETANA"

     Es la laguna de Retana, un bello espejo de cristal de
hidr�geno y ox�geno en sus proporciones y en cuyo plano
se ve la faz de felicidad y tranquilidad de los hijos de la
antigua Achuapa, cuyas riberas manti�nense vigiladas por
infinidad de abundantes y variadas palm�pedas y zancudas,
que en sus lentos vuelos forman coronas de singular belleza,
cual si quisieran coronar a Retana como bella quincea�era;
es un lugar de enso�aci�n y de poes�a; todo aquel que la
visita vuelve a ella porque no domina la tentaci�n de su
presencia; est� rodeada de bell�simas fincas como "Vista
Hermosa", "La Floresta", "C�rcega", etc�tera, es uno de
los centros predilectos del club de "Caza, Tiro y Pesca" y
quiz� el de sus mejores presas.

     Tiene particularidades que jam�s podr�an compararse con ninguna otra laguna y es esto lo que mueve a escribir, deseando que perdure, una leyenda que a ella se refiere y que obtuve ha mucho tiempo, por partes en Yupiltepeque y San Luis Jilotepeque, �nicos focos de aquella a�eja civilizaci�n pipil, pueblos donde conservan su dialecto, donde son estoicos, poco comunicativos ya por herencia, ya por el celo a sus riquezas en mitos y leyendas y en donde a pasos agigantados tiende a desparecer para siempre, hasta el recuerdo de aquel pipil y legendario reino.

     Cuenta la leyenda:  Cuando el reino pipil estuvo en su apogeo, en el cacicazgo de Achuap�n, florecieron a la par, la riqueza y la belleza y hab�a en palacio una princesa de ojos negros y rasgados, de expresivo mirar, limitados por largas y arqueadas pesta�as que semejaban sauces llorones sobre la corriente de alg�n bullanguero y cristalino riachuelo, un cuerpo angelical y de su tallado cuello adivin�base la florescencia de sus mamilas cual grandes y erguidas camp�nulas lilas; todo en ella era belleza infinita, cual si la hubiere formado la divinidad de alguna diosa; adem�s de sus tesoros f�sicos, ten�a una gran alma y exquisitos sentimientos, por lo cual era amada y admirada por todos los que la conoc�an; la fama de sus dones lleg� a lugares distantes y cuando tuvo quince a�os fue visitada por gallardos pr�ncipes quich�s y cackchiqueles, quienes regesaban enamorados y desenga�ados; entre otras visitas, tuvo la del se�or de Mictl�n, quien con sus proezas y gallard�a logr� arrancar de sus virginales labios una sonrisa; pero nada m�s.  Despu�s la visit� un peque�o, pero aguerrido se�or de Xalap�n, que con sus vastas muestras de caballerosidad, su apuesta bizarr�a y sus innegables demostraciones de admiraci�n, logr� despertar en ella, ese calvario que se llama... amor.

     Desde la visita del se�or de Xalap�n, la princesa no tuvo tranquilidad, su coraz�n no lo hab�a entregado a nadie; pero en su pensamiento viv�an ya, los se�ores de Mictl�n y Xalap�n, la idea que m�s le atormentaba era la de que si aceptaba al de Xalap�n, aguantar�a la c�lera del se�or de Mictl�n y se hac�a lo contrario, llevar�a como condena eterna, el castigo por el desprecio al otro pretendiente.

     Entonces le consult� a sus padres, quienes despu�s de haber considerado su situaci�n por alg�n tiempo, decidieron pedir a sus dioses por la paz del reino, habiendo ceremonias tan distintas, como sacrificios de animales y quemar pom por siete d�as; pero en la princesa estaba latente el viacrucis de su amor.  Sin consultarle a nadie y dej�ndose arrastrar por esa corriente que se llama amor apasionado, decidi� entregarse al de Xalap�n, apart�ndose de sus acostumbrados ritos.  El se�or de Mictl�n que segu�a de cerca a la princesa, lo comprendi� todo y antes de verse burlado, determin� llevar la guerra al de Xalap�n y as�, si mor�a en el combate, no veria la felicidad de su adversario; esto se supo inmediatamente en la comarca y uno de los principales sacerdotes que ten�a suficiente potestad, llam� a la princesa y despu�s de aconsejarla, le dijo:

     Nuestros dioses no quieren guerras entre sus hijos, tiempo vendr� en que tenemos que unirnos para defendernos de hombres de m�s all� del mar; si por tu culpa hay guerra, con mucho dolor, habremos de sacrificar a los principes y a ti antes que corra sangre.

     La princesa lloraba amargamente, mientras el sacerdote continuaba:  No llores, porque esas l�grimas har�n falta m�s tarde y para terminar, si intentas dar motivo de disturbios, vuestros castigos ser�n consumados.

     La princesa oy� con atenci�n todo lo dicho, medit� detenidamente; pero llevaba en ella algo m�s fuerte que su voluntad y no pudo resistir...

     Encerr�se en su alcoba, v�ctima de gran desesperaci�n y llor� tambi�n retrospectivamente, por la pena embargada en su pecho y tom� una determinaci�n guiada por el amor, como suelen hacerlo pocas mujeres; arregl� sus cosm�ticos en su callado viaje y ...  Se aprest� a la fuga hacia Xalap�n.

     Inmediatemente se dieron cuenta de su desaparici�n.  El se�or de Mictl�n la persegu�a, entonces el gran sacerdote con voz autoritaria elev� esta terminante s�plica:

     � HO DIOS DE LOS ENAMORADOS MALOS! CONVIERTE A NUESTRA PRINCESA EN AGUA Y A LOS DOS GUERREROS EN VOLCANES, ANTES QUE SE MANCHE NUESTRA TRADICI�N.

     Y desde entonces, en el lugar que caminaba el se�or de Mictl�n en el momento del castigo, apareci� un volc�n sobre el cual colocaron flores en gran cantidad, de all� que lleve ese volc�n, el nombre de suchit�n que en pipil se pronuncia y traducido al castellano quiere decir Cerro de Flores o abundancia de flores y el otro pr�ncipe hecho volc�n, qued� sin nombre por mucho tiempo, hasta la venida de los espa�oles que vieron humo en su cumbre y dijeron:  "Juma all�..." que es el Jumay en Jalapa.

     Y el agua en que se convirti� la princesa, forma lo que hoy llamamos "Laguna de Retana", rodeada de tantas bellezas, como eran los atractivos de la castigada; por eso en sus riberas se dan buenas y abundantes sand�as, que representan los jugosos, dulces y rosados labios de la desdichada enamorada y porque llor� amargamente, seg�n la profec�a del sacerdote, de vez en cuando se seca, para aparecer m�s llena y con m�s exuberancia al poco tiempo.

     Tal, la leyenda... que hoy mal hilvano por haberla adquirido a pedazos, con el objeto de que los hijos de Achuapa, conozcan el naciemiento de lo que hoy constituye el mayor emporio de riquezas materiales, bellezas, leyendas y poes�a de esa coqueta de oriente, que se llama El Progreso Achuapa en el departamento de Jutiapa.


    
Escrito por:  Manuel M�ndez M.
     Revista:  Desde Achuapa A El Progreso
                       Centenario 1884-1984
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