| LA CALLE REAL Para que los mayores recuerden con nostalgia tiempos idos y para que los j�venes consulten con sus padres o abuelos su relaci�n con los antiguos habitantes de Achuapa, Don Rafa hace estas remembranzas. La Calle Real de Achuapa Principiaba en el frondoso �rbol del Amat�n. Hacia abajo a la derecha una humilde casita de bajareque de Natividad Vald�z Hern�ndez con sus hijos Juan y Daniel, formando una familia cat�lica, Juan era el segundo sacrist�n junto a Sim�n L�pez. En seguida encontramos otra casita humilde de Manuela L�pez con sus hijos Sim�n, Catarina y Herlanda. Su solar comprend�a una media manzana de terreno colmado de �rboles, arbustos, yerbas medicinales y muchos frutales. Esta casa se vendi� a Trinidad Hern�ndez D�az y su hijo Servando, casado con Tona Mijangos, Servando fue asistente del Jefe Pol�tico y Comandante de Armas en Retalhuleu, Jorge Ubico, y que en 1932 se consideraba como la persona de m�s "cuello" en Achuapa. Entre la casa de Tino L�pez y la de Pancho L�pez, estaba una casa de adobe donde vivi� t�a Naya, madre de Amelia L�pez. Amelia tuvo amores con el jefe Pol�tico y comandante de armas, el general Ciriaco Antonio Urrutia y tuvieron una hija llamada Mirtala, quien desde muy peque�a se traslad� a Chiquimula, junto al General. Luego segu�a la casa de Francisco Javier L�pez Hern�ndez y Audelia Orellana. Francisco Javier fue director de la Escuela Primaria durante 15 a�os, despu�s fue seis veces alcalde municipal ad-honorem y varios a�os intendente hasta el 1 de julio de 1944. Entre sus obras materiales se encuentra la introducci�n del agua potable de la Pilona, al parque Central y el primer Kiosko de Achuapa. En seguida estaba la casa de T�a Kita V. de Garc�a, la de Carmen Regalado y luego la de Santos L�pez Orellana y Leona Hern�ndez. Los hijos de don Santos fueron Florencia, Manuela, Norberto, Juan, Teresa, Francisco, Manuel, Mar�a, Ester, Gregoria, Abelina y Silveria. M�s abajo estaba la casa grande de Nicol�s Salguero Salguero y Gregoria L�pez Hern�ndez. Ellos dos tuvieron los siguiente hijos: Jos� Rafael, Manuel Antonio, Francisco Javier, Reyes Nicolas, Elena de Jes�s y R�mulo Benedicto. Murieron cuando eran ni�os Juana Mar�a, Pedro Arnulfo, Juan Bautista, Angelito y Pedro Antonio. En la Calle Real y la salida de la Pilona, hab�a una casa vieja de bajareque de la se�ora Rold�n de Arana, donde vend�a licores. Esta era la segunda estaci�n de las personas que regresaban de los entierrros, la primera era la cantina de Licho Garc�a. Adentro hab�a una mesa de pino con dos garrafas blancas, unos vasos de herradura, un plato de jocotes tiernos y un plato de sal. Cuando los hombres y mujeres que regresaban del entierro se emborrachaban, la se�ora Rold�n tomaba el acorde�n y se pon�a a tocar, mientras los "bolos" bailaban en parejas y sueltos. Una vez yo vi a "La Chilela" bailando como un trompo, con el manto negro amarrado en la cintura, como quien dec�a que se fuera pasando el dolor de la partida del difunto. M�s abajo, estaba la casa peque�a de adobe que Antonio Orellana de Garay le mand� a construir a Sebastiana Escobar, con quien procre� tres hijos: Angelino, David y Bernarda. La casa sigueinte era de Brigida Esquivel, madre de Socorrito y Luz. En la esquina viv�a Toribio Ram�rez y Adela Garc�a Salguero con sus hijos Toribio, Mat�as y Socorro, todos buenos alba�iles. En la manzana de enfrente hab�a un brotonal de pito y tampa, hasta la casa de bajareque de Demetria Solis. Ella puso una tienda de v�veres, compraba el quintal de az�car a 100 pesos antiguos y vend�a la libra a cuatro reales. Naturalmente, antes de un a�o s�lo ten�a los estantes. Esta tienda pas� a manos de Geronimo Chicas Medrano, el telegrafista, casado con Nicolasa Zepeda, hija extra-matrimonio de Apolonio Salguero. Siempre en la Calle Real, vivi� Tiburcio y Jos� G�mez, originarios de Oaxaca, M�xico. Ellos ven�an de romer�a a Esquipulas y aqu� muri� su pap�. Por costumbre antigua, donde mor�a el padre, ah� deb�an quedar todos los hijos. Ellos ten�an dos hijas: Brigida y Munda, que generalmente se dedicaban a cardar lana de ovejas. Los G�mez siempre mantuvieron la crianza de burros tra�dos desde Oaxaca, como principal medio de transporte. Luego segu�a el gran predio de Laureano L�pez Corado y su esposa Pilar Galicia, originaria de Huehuetenango y su hijo Pedro. All� edificaron una gran casa de adobes que siempre se mantuvo sin repellar, hasta hace pocos a�os. La siguiente manzana comenzaba con un sitio bald�o y luego la casa de Daniel Urugutia y Regina L�pez Corado. Daniel era de origen vasco y vino directamente desde el norte de Espa�a hasta Corral Falso, una aldea situada en las estribaciones del volc�n Suchit�n. Ellos tuvieron dos hijos Salvador y Elisa. Salvador radica en la finca Sabanetas y Elisa se cas� con Jes�s Hern�ndez Medina, uno de los primero telegrafistas de Achuapa. Ella tuvo a la vez cuatro hijos: Benedicto, Antonio. Lola y Hugo. En seguida estaba la casa de Idalecio Escobar, quien ejerc�a la Odontolog�a con eficacia, fue el buen dentista del pueblo por muchos a�os. El resto de la manzana era sitio libre a principios de siglo. La manzana de enfrente empezaba por la casa del matrimonio de Eugenio Escobar y Gil de Escobar, sus hijas Tana y Conce, adem�s de Olivia, una agraciada mujer de esa �poca. Tambi�n estaban las residencias de Venancio Escobar y Antol�n Escobar. En la esquina de la misma cuadra, hab�a una propiedad de Santos Contreras que despu� de muchos a�os fue adquirida por Virgilio L�pez Salguero, donde se construy� una de las mejores casas de la �poca. En la siguiente cuadra, por la derecha estaba la casa de Juan L�pez Hern�ndez, a quien apodaban "el cochero" por ser un buen comerciante de cerdos. En las otras casas peque�as vivi� por muchos a�os el secretario municipal, Federico Roca, padre de mi compa�ero Sinfon�as. Adelante estaba la casa de Antonio Salguero y Basilia Polanco, padres de Tina y Pilar, donde hab�a una tienda de ropa y telas. Don Antonio pose�a varias carretas y varias yuntas de bueyes que utilizaban para hacer viajes comerciales de Achuapa a Guatemala, en compa��a de Calixto L�pez Corado. En la esquina edificaron la Escuela de Ni�as, donde fueron directoras por muchos a�os, Soledad Villeda, Micaela Paiz, Encarnaci�n Escobar y Anita Crocker. En frente esta la farmacia de L�zaro Mart�nez D�az, quien muri� tr�gicamente en Octubre de 1920. En seguida tambi�n la casa del Coronel Jos� Luis L�pez Corado, su esposa Milagro Barrientos y sus hijos Benjam�n, Juan, Herlinda, Paquita y Vicencio. La siguiente casa fue erigida por Calixto L�pez y all� instal� una de las tiendas m�s grandes de ropa y adem� trajo desde Coral Falso a la familia de los L�pez Urugutia, acompa�ada por sus cu�adas Bruna, Eusebia y sus sobrinos Salvador y Rafael. Esta casa sirvi� para hacer los grandes bailes de la �poca. Tal como fue el matrimonio de Paquita L�pez Barrientos y Angel Mart�nez Meda. Seguidamente, hab�a un peque�o tapialito, luego el edificio municipal, en cuyo extremo estuvo por mucho tiempo la Comandancia Local y el Tel�grafo. Recuerdo entre sus telegrafistas a Chomo Chicas Medrano, Pancho Maeda y Chus Hern�ndez Medina. El �rea del parque central ten�a la Iglesia Cat�lica al fondo, luego un espacio de grama y un amat�n que cubr�a el otro extremo. Al principio fue un lugar para celebrar sesiones al aire libre y tratar algunos asuntos de importancia. En tiempo de Ubico, siendo Intendente Francisco L�pez, se construy� el primer kiosko. Don Chema L�pez "El Chap�n" propietario de San Jos� Ovejero Sembro los altos cocoteros. La primera Iglesia Cat�lica fue construida por los alcaldes Emiliano Salguero Orellana y Antonio L�pez Orellana, uno liberal y el otro conservador. Al empezar la manzana frente al parque hab�a una humilde casa de esquina de Juan Garc�a Salguero y Narcisa Garc�a, aqu� se celebraba siempre el baile de Noche Buena. Chon Alvarez y otras personas de Acequia eran los encargados de recaudar dinero y traer la marimba "El Divino Carmelo". Segu�a la casa de bajareque del Teniente Coronel Trinidad Garc�a. Cuando don Trines no estaba de alta como comandante local de alg�n pueblo, se dedicaba a hacer escritos y llevar juicio en los juzgados de Jutiapa. La siguiente casa era del coronel Felipe Nery L�pez Corado, y la ten�a arrendada a Humberto Izquierdo. Aqu� se instal� el primer beneficio de arroz que pas� despu�s a manos de Morales Zece�a. Recuerdo que en esta casa celebramos el advenimiento del a�o 1928. En seguida de un gran zagu�n estaba la casa del t�a Mancha, M�xima Corado, esposa de Antonio L�pez Salguero. A don Antonio le apodaban "Pelillo" por su cuerpo peque�o. Visit� a t�a Mancha cuendo cumpli� 100 a�os de vida, poco despu�s de haberse trasladado de Miramundo al centro de Achuapa. Esta casa despu�s pas� a manos de don Lupe, hijo del matrimonio L�pez Corado. M�s all� estaba la larga casa de Apolonio Salguero y Ramona Salguero, con sus hijos: Margarita, Matilde, Wilfrido, Isabel, Simona, Max, Jos� V�ctor, Manuel Esteban, Juana y Victoria. La siguiente casa es de Nuncia L�pez, probable descendiente de Lucio L�pez, jefe de los "lucios", un movimiento pol�tico de la �poca. Sus hijos Seferino, Sim�n, eterno sacrist�n de la Iglesia Cat�lica, y Canducha. Esta casa la adquiri� despu�s Francisco Javier Salguero Polanco. Al pasar la calle hacia abajo, la casa de esquina era de Salvador Castellanos, el mejor pirot�cnico de oriente de la �poca. Su pap� don P�o, era un viejecito de unos noventa a�os, cuando lo conoc�. Sus hijos fueron Ram�n, Vicente, Tom�s, Do�a Cruz, Fidelia y Segelio, que muri� tr�gicamente en Shanshul al decapitarlo un bandido para robarle el dinero, cuando se dirig�a a Santa Ana, a comprar materiales de coheter�a. Chente tambi�n muri� tr�gicamente junto a sus ayudantes al incendiarse su taller de coheter�a. En seguida estaba una casa de bajareque de Lipe L�pez y Hermeregilda L�pez, padres de Benjam�n. Luego ven�a una casa hermosa de Cecilio Barrera y una se�ora Valenzuela; ellos radicaron aqu� cuando conpraron la finca C�rcega. Retrocediendo a la manzana de enfrente, quien primero edific� en la esquina fue don Casimiro Esquivel y su esposa Vicenta L�pez. Don Casimiro emigr� a ra�z de la muerte de Pablo Salguero Panarra y vendi� la casa a Francisco Palma de Horcones. Don Francisco la sedi� a su hija Berta Palma de Salguero, quien al divorciarse la vendi� a Alberto Way, padre de Roberto Way. Adelante estaba la propiedad del Coronel Emeterio Paredes, originario de Guacamayas. Sus hijos fueron Ignacia, Ursula, Eusebio, Manuel y Francisca. A continuaci�n estaba la casa de Nazario L�pez y familia. En esta casa hab�a un amplio patio donde se hac�an peleas de gallos todos los domingos. All� hubo varios muertos a consecuencia de estos juegos que en esos a�os no eran prohibidos. Adelante estaba la casa de don Chilo Zece�a. Luego segu�a la casa de Seferino L�pez y su esposa Mar�a Garc�a Salguero y sus hijos Ernesto y Reginalda. La casa de Angelita L�pez, esposa de Chente Castellanos y luego otro terreno bald�o. Continuando hacia el norte se abr�a una larga cuadra circulada de abajo tapial, donde no hab�an construcciones. Todo el predio era h�medo y cultivado de zacate de parra, propiedad de Nazario L�pez. Al final hab�a una sencilla callecita, luego otra manzana de terreno con una casa grande sin repello, propiedad de Enrique Portillo, ofiginario de San Luis Jilotepeque. Enfrente se abr�a una manzana con una casa sencilla de la familia Miranda con una activa cajera de la "Mascota", una tienda bien surtida del catal�n V�ctor Ulargui, esposo de Orbelina Hidalgo. Adelante de los Miranda estaba la tienda de David Flores y su pap� don Vicente Flores, originarios de Montonpalo, cerca de la Laguna de San Pedro, en Santa Catarina Mita. Escrito por Jos� Rafael Salguero L�pez. Revista El Progreso, Achuapa. |