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Breves Apuntes Hist�ricos Sobre







�POCA PRECOLOMBINA

      Los pipiles, que por aquellos distantes tiempos se extendieron en amplia faja, desde la frontera de M�xico hasta el golfo de Fonseca, fueron los primeros pobladores del valle de Achuapa.  Demu�stranlo  as� los vestigios encontrados en las riberas de los r�os Mor�n y Chiquito, as� como los trabajos realizados para convertir en un estadio natural el cerrito de El Encanto, as� llamado por Mat�as Salguero Sandoval, y es que s� desempe�aba ese papel para los aficionados a los deportes h�picos, pues realizaban las carreras alrededor del cerrito.  Eso s�, el p�blico en vez de presenciarlos desde un lugar opuesto a la luz vespertina del sol, estaba en el centro de la pista y ten�a que moverse para seguir el desarrollo de las carreras de caballos.  Y si se trataba de un encuentro de f�tbol, lo apreciaban con la mano horizontal sobre las cejas.  En su caso quedaban mejor situados quienes apreciaban la ''disputa", como dicen los salvadore�os, sobre las piedronas que est�n bajo la sombra del viejo capul�n.  As�mismo los jaripeos de las tardes taurinas.  Este lugar fue excavado con motivo de celebrarse la primera feria titular en febrero de 1939.  Pues bien, son esos viejos vestigios de barro, piedras de moler, etc., lo que supone que el cerrito de El Encanto fue una especie de pir�mide truncada en donde los pipiles sepultaban a sus seres queridos.  Y fue esta raza humilde la que dispersada en peque�os grupos viv�a ya en ranchos de paja, ya en temascales en los lugares pr�ximos a los r�os y a los ojos de agua.  Su �nica y productora ocupaci�n, el cultivo del achiote, que los tlamenes llevaban a los dem�s lugares de donde recib�an el ma�z que cultivaban muy poco y que con el
achiote y el cacao que recib�an de donde se produc�a, elaboraban sus pixtones y bebidas alimenticias. Am�n de carne de animales silvestres que cazaban con sus flechas. �Usaban la sal?  S�. Las preparaban en las costas por sistemas propios.  Para endulzar sus alimentos no conoc�an ni la ca�a de az�car, ni sus derivados, sino hasta que fueron viniendo paulatinamente de regiones lejanas. M�s cultivaban la miel natural de los panales; m�s alimenticia y menos da�ina.

      �Por qu� los peque�os grupos abor�genes de Achuapa no fueron belicosos?  Sencillamente porque siendo muy pocos carec�an de organizaci�n como los del sur: Pasaco, Sonsonate, Acajutla, etc.  Adem�s tuvieron la buena suerte de encontrarse con conquistadores con esp�ritu pac�fico, acompa�andos de sacerdotes que antes prefer�an penetrar pac�ficamente que hostilizarlos.  Por ello el achiote que usaran otros grupos para entrar a los combates, ellos lo vendieron a trav�s de trueques.  He ah� como se llam� Achuapa, de ACHIOTL y PAN, tierra del
achiote, pero no para actividades b�licas sino para proveerse de aquellos art�culos que no produc�a el terru�o.

      Olvid�bamos decir que el Achuapa precolombino, manejaba con gran habilidad la pita de maguey convetida en mortal honda con la que pod�a dar muerte a un animal a considerable destancia y la lanza que algunas veces les serv�a hasta para la pesca en nuestros diminutos r�os en la estaci�n seca, pero caudalosos en la estaci�n lluviosa.


LA CONQUISTA

      Y, vienen los conquistadores. Cuando don Pedro de Alvarado realiz� la conquista de El Salvador hasta el famoso Chaparratique a su regreso por la misma ruta, orden� a los lugartenientes Hernando de Ch�vez y Pedro de Amal�n que ellos dos se encargaran de remontar las monta�as del norte y obedeciendo sus �rdenes pasaron a Choluteca, ya en tierras hoy hondure�as y luego de hacer contacto con don Crist�bal de Olid, dejaron al capit�n Olid, entendiendose con Lempira y soslayando a Copant-Calel y su lugarteniente Tonaltetl penetraron a tierras guatemaltecas por el valle de Esquipulas sin encontrar resistencia alguna, pasaron al valle Quezaltepeque y luego al caluroso valle de Chiquimulj� en donde si encontraron alguna resistencia.

      Ya se luch� con denuedo, pero la inferioridad de las armas criollas cedieron ante el empuje de los iberos.  Veamos que nos dice el gran poeta chiquimulteco Porta Mencos.

             "Por aqui pasaron los conquistadores
             Pedro de Amal�n y Hernando de Ch�vez,
             de Espa�a vinieron en vistosas naves,
             y fueron poetas, grandes so�adores.

             Por aqui pasaron los conquistadores
             con treinta caballos y setenta infantes
             y unos cuatrocientos indios auxiliares..."

      De Chiquimulj�, pasaron a Jilotepeque en donde la resistencia fue poca a pesar de su inexpugnabilidad.  Resistieron sus molinos de guerra, pero sus pocos hombres cedieron al empuje.  Descendieron al valle de San Pedro Pinula (entonces Pinula simplemente) y no encontrando mayor resistencia, pasaron al valle de Xalap�n.  Como dec�amos a este cortejo citado, se un�an varios sacerdotes cuya labor iba paralela a las acciones militares, cuando hab�a alguna resistencia.  De ese modo, bajaron al valle de Monjas y no encontrando oposici�n, llegaron al valle de Achuapa.  Achuapa, confraterniz� con ellos.  Aceptaron el evangelio cat�lico, todos fueron bautizados y he ah� c�mo en los pueblos (de hoy) ya citados constru�an iglesias cat�licas, consistentes en grandes ranchos de paja para dar albergue a toda la feligres�a del valle.  Los conquistadores continuaron su invencible marcha y Achuapa qued� incorporada a la religi�n de Espa�a, la cat�lica.  Pasaron los a�os, los habitantes fueron multiplic�ndose.  Todo lo narrado viene de 1525.


�POCA COLONIAL

      Llegamos al a�o de 1700. El mulato Jacinto L�pez aparece como propietario de Achuapa. Sus limites primitivos comprend�an �nicamente el valle de Achuapa.  Hacia el norte los L�pez Salguero, hacia el oriente y sur la hacienda San Jos� Buena Vista y hacia el poniente con tierras de Crist�bal Gonz�lez.  Por esos tiempos fung�a delegado ante el Corregimiento de Chiquimula, don Gabriel de Ortega.  Ya por el a�o de 1774, el Alf�rez Manuel de Herrera, Teniente General de Justicia Mayor, concede en propiedad a Lorenzo F�lix las tierras de Uvas y Piletas, actuando como Notario P�blico el Licenciado Tom�s Ignacio de Arena y como Ingeniero don Adolfo Garc�a Barzanallana, los dos residentes en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.  Tal era la situaci�n legal de aquellos lejanos d�as.  Empieza luego, la mezcla entre mulatos, los criollos morenos y los Gonz�lez que eran de pura raza blanca.

      Llegamos a 1774, se realiza el paso del Arzobispo de Pedro Cortez y Larras.  El sent�a placer en recorrer personalmente el reino de Goathemala.  En ese recorrido sali� de la vieja capital del reino (hoy Antigua) pas� por los valles de la Ermita (Guatemala), pas� luego al valle de Xalap�n y descendiendo por el valle de Monjas, pasando por �ltimo por el valle de Achuapa; all� se encontr� con algunos criollos hura�os que para asistir a los oficios religiosos se hac�a necesario llevarlos escoltados.  Los dem�s mestizos, eran m�s d�ciles, mas llevaderos.  La iglesia ya dijimos, consist�a en un gran rancho de paja.  Naturalmente, esa constante ejercitaci�n religiosa fue suavizando el car�cter de aquellos viejos moradores para dar paso a nuevas mezclas y desde luego, la morigeraci�n de costumbres.  Se hac�a a un lado los antiguos ritos que iban siendo sustituidos por otros m�s ajustada a la fe cristiana.

      As� el panorama de aquellos lejanos d�as, llega el nuevo siglo y el a�o 1821. Llega tambi�n el mes de mayo de aquel a�o de nuestra emancipaci�n pol�tica.  Se realiza algo asombroso.  Al menos para quienes no nos hab�amos ocupado de escudri�ar un tanto el pret�rito de nuestro pueblo.  Nace nada menos que el Primer Ayuntamiento Constitucional.  Veamos c�mo se produc�an las cosas de aquellos tiempos.  "Direcci�n Provincial de Guatemala mayo siete de mil ochocientos veintiuno. Mediante que el Ayuntamiento constitucional del valle de Achuapa fue instalado, a consecuencia de las providencias dictadas sobre la materia, seg�n resulta de este expediente, se le ampara en la posesi�n en que se halla para que sea reconocido como tal, por el de Jutiapa.  Para providenciar en orden a la agregaci�n del valle de las Canoas, y demarcaci�n de territorio, informe el mismo Ayuntamiento y el de Jutiapa, dando cuenta con los censos respectivos, y parece testimonial Ylmo. Sr. Arzobispo y para lo que haya lugar por lo que se resulta contra el Padre Cura D. Mariano Dur�n. (firmas) Gonzalo Calder�n.  Delgado.  Molina Vaca.  Zebad�a.  Jos� Domingo Di�guez.  Scret."

      Como se aprecia en el cotexto del anterior documento, all� por mayo, junio, julio y hasta 15 de septiembre de 1821, nuestro pueblo tubo la categor�a de Ayuntamiento Costitucional.  Fue, desde luego un ayuntamiento ef�mero que no lleg� ni a los cinco meses de vida: desapareci� automaticamente el 15 de septiembre de 1821.  Pero veamos las reacciones de quienes no eran partidiarios del Ayuntamiento Constitucional de Achuapa.  El Ayuntamiento  de Jutiapa protest�  en largo memorial por tal medida.  Dec�a entre otras cosas, tal Ayuntamiento que el del valle de Achuapa no era producto de una "votaci�n" luego que ten�a pocos hombres para organizar cabildo: que no se pasaba de los Gonz�lez y s�lo Gonz�lez.  Mas los habitantes del valle Las Canoas se oponian a su anexi�n al valle de Achuapa, prefiriendo hacerlo a Jutiapa, como hasta la fecha est�.  Forman este largo memorial de fecha 19 de mayo de 1821, los miembros  de Ayuntamiento de Jutiapa entre cuyas firmas aparecen la del Alcalde Municipal, Jos� Bernardo Carrillo; el s�ndico del Ayuntamiento Nicol�s Salguero y el cura P�rroco Jos� Mariano Falc�n. (abajo dice: "Tram�tase con los antecedentes, y luego aparecen tres r�bricas en mosaico colonial).  Como se puede apreciar en este documento, el nombre del s�ndico es el mismo de nuestro padre pero no, se trata en este caso de nuestro tatarabuelo, padre de Luciano, �ste padre de Gregoria, abuela nuestra.

      Pero las cosas no quedaron as�.  Las altas autoridades de aquellos d�as, acordaron lo siguiente: "que se est� en lo mandado en decreto de siete del corriente en que se ampar� al pueblo de Achuapa en la posesi�n de su Ayuntamiento Constitucional, previni�ndose a este cuerpo que sin excusa ni pretexto alguno admita el Padr�n que se le tiene pedido de aquel valle, como del de Las Canoas.  Y mediante la discordia que expresaron los mismos individuos haber entre los moradores de Achuapa y el valle de La Canoas, cons�ltese al Sr. Jefe Pol�tico a efecto de que se unan, si lo tuviere a bien, exit�ndolos a la paz y la armon�a que se deben observar entre s�. (firmas) Calder�n. Delgado. Medina. Vaca. Zebad�a. Jos� Domingo Di�guez. (todos los nombres est�n con las r�bricas de la �poca).

      Por lo expuesto en este �ltimo documento, qued� sin efecto la petici�n del cabildo de Jutiapa, y el Ayuntamiento Constitucional del valle de Achuapa continu� vigente hasta nuestra independencia nacional, en que la organizaci�n pol�tico-administrativa, tom� otros rumbos.


EPOCA INDEPENDIENTE

      Con la �poca independiente vino la Federaci�n Centroamericana y luego del paso de los presidentes Arce y Moraz�n, empieza el gobierno de los 30 a�os que incluye a don Rafael Carrera y don Vicente Cerna.  Durante toda esta �poca no existi� ningun progreso visible en la vieja aldea; si bien lo �nico, el incremento de nuevos grupos familiares, que prodecentes de lugares circunvecinos se sent�an atra�dos por el lugar, que iba dando albergue a los vecinos con quienes realizaban mezclas sangu�neas como es natural y como consecuencia inmediata aparec�an nuevas necesidades y consiguientemente se iba cultivando m�s la tierra con nuevas plantas alimenticias que no exist�an cien a�os atr�s.  Se increment� la siembra del frijol, del ma�z, de la ca�a, del cacao y otros productos incluyendo la crianza de animales vacunos, porcinos, asnales y ovejas.

      Entre los nuevos grupos familiarea aparecen en el horizonte de Achuapa, los Garc�a, los Ram�rez, los Contreras, los Esquivel, los Aguilar, los Flores, etc., y es hasta m�s tarde cuando surgen los Salgueros, etc., que traen el cruce de las sangres y el aparecimiento de inquietudes nuevas dentro de la vida de la aldea.  Por aquellos d�as ya se manejaba el arado egipcio y el trapiche de madera tirado por bueyes.  Todo rudimentario pero ya exist�a.  La ca�a de az�car, nos vino de la India a donde la fueron a traer manos hispanas, la cultivaron en las antillas y luego vino a tierra firme reg�ndose por todo el continente tropical y subtropical.  Las jud�as, fr�joles o frijoles nos las trajeron las mismas manos del mediod�a de Europa y ac� se reg� su cultivo por toda latinoam�rica.  Todo el ganado nos lo trajeron los espa�oles, todo en forma similar.  Por la �poca de los 30 a�os, el cultivo predominante era la cochinilla.  Los grandes nopalares de Amatitl�n se extend�an por Villa Canales, Santa Rosa, Jutiapa, Achuapa, y abarcaba Chiquimula.  se viv�a la vida de nuestros bisabuelos.  Veamos como era la mayor�a de las viviendas de Achuapa.  Casa de bajereque, techo de teja, piso al natural, nada m�s bien liso a pura palma de mano, la sala que estaba al centro de la vivienda era bien grande; en una esquina la cama matrimonial.  En las dem�s esquinas de la misma sala los hijos en sendas camas.  Todas eran seg�n la categor�a, de pino o de cedro.  La cama del matrimonio era con su respectivo pabell�n de colores pronunciadamente rojos.

      El gas (keros�n) no hab�a hecho su aparici�n y regularmente se alumbraban en el centro de la sala con hachones de ocote, colocados sobre un tr�pode de teja.  Si la casa era de la pertenencia de alg�n pudiente, dispon�a de cuatro corredores.  El lateral izquierdo covertido en cuarto o dormitorio para las hijas y en un extremo del mismo el zarzo de vara de ximilile colmado de quesos y unos cuantos costales de mantequilla.  Hacia atr�s la galera de los terneros.  Hacia la derecha la cocina con todos sus aditamentos: piedras de moler sobre sendas horquetas.  Hacia el frente un amplio corredor en donde se atend�a a las visitas en sillas de cuero y se les dec�a generalmente as�: �Qu� hace la gente? _cosa nada.  Buenos d�as les d� Dios don Ponciano.  _a usted se los d� Dios se�or.  S�rvanse sentarse, _que se le mandar� a servir majar de culo y entrezumo de piernas.  Para nuestros ancestros el majar de culo eran los huevos de gallina y el entrezumo de piernas lo que producen las vacas: leche, queso, mantequilla y reques�n.  Todo fresco y sin nunguna alteraci�n.

      Para ese tiempo (Carrera y Cerna) el Santo Patrono del lugar era la Sant�sima Trinidad.  Fiesta movible, que a veces ca�a el �ltimo domingo de mayo o los primeros domingos del mes de junio, despu�s del domingo de la Ascenci�n del Se�or.  Era la fiesta principal de Achuapa y de el Progreso hasta el a�o de 1939 en que erigieron patrona del lugar a Nuestra Se�ora de Lourdes.  Exist�a una imagen casi de tama�o natural.  Imagen desde luego del "Ministerio de la Sat�sima Trinidad" para usar el propio lenguaje de nuestros cat�licos achuapanecos de aquellos tiempos. M�s ocurri� un d�a en que ignoramos por cual motivo, quiz� los constantes pleitos entre los curatos, Achuapa se qued� sin p�rroco por varios a�os y los achuapanecos religiosamente llevaban la imagen todos los domingos a la Parroquia de San Crist�bal de Jutiapa; ocurri� un domingo de tantos que la comunidad de Jutiapa, se opuso al retorno de la bella imagen y �sta se qued� definitivamente en la Parroquia de San Critobal.  Consiste en un Dios Padre que est� sentado y tiene sobre sus muslos a un Dios Hijo, sobre el hombro de Dios Padre, una paloma representa a Dios Esp�ritu Santo.  Ha estado colocada al penetrar a la iglesia al lado izquierdo.  Posteriormente, cuando se erigi� por el Alcalde Emiliano Salguero Orellana la iglesia cat�lica de El Progreso, adquiri� el nuevo misterio de la Sant�sima Trinidad, la imagen es m�s peque�a.  Se compone pr�cticamente de dos imagenes, una al lado de la otra, y como cayendo del cielo una paloma que representa al Esp�ritu Santo.  Esta imagen ya no aparece en su lugar.  Las solemnidades o fiestas a la Sant�sima Trinidad duraban tres d�as.  Las v�speras del d�a s�bado, las solemnidades del d�a domingo y luego las fiestas del lunes o elaboraci�n de las cuentas, entrega y despedida de los mayordomos de la cofrad�a, que en principio no ten�a local propio, us�ndose el de la escuela de ni�as.  Los mayordomos eran miembros de la cofrad�a, que comprend�a: primero, segundo, tercero y cuarto mayordomos.  Durante las fiestas o solemnidades de la Sant�sima Trinidad, los cuatro mayordomos, sus familias y amigos se concentraban  en la cofrad�a y all�, sacrificaban las mejores reses y marranos.  Pan batido y marquesotes y chiqueadores en suficiente cantidad.  Aquellos almuerzos a base de suficiente salpic�n y abundantes verduras y en donde como iba a llegar como invitado el Se�or Jefe Pol�tico acompa�ado de los Alcaldes (cuando ya los hubo) no faltaban por ah� sendas botellas de buen vino.  La pasada era otro d�a de solemnes procesiones en las cuales dos im�genes peque�as de la Sant�sima Trinidad eran llevadas de las casas de unos a otros mayordomos.  Dos procesiones sal�an por la tarde de los extremos opuestos del lugar; caminaban hacia el centro y el "tope" se realizaba frente a la Alcald�a (cuando ya la hubo) o siempre en ese mismo sitio.  Acompa�aban las m�sicas del lugar, se cantaban alabados y se hac�a gran derroche de p�lvora.  Luego continuaban las im�genes hasta la casa de los mayordomos que las recibir�an, en donde tanto en estas casas como en las de los mayordomos que entregan las im�genes hab�a vaca, coche (cerdo), chompipes (pavos) y suficiente pan, marquesotes y chocolate.  M�sica lugare�a y se bailaba hasta la salida de las procesiones a eso de las cuatro de la tarde.

      El marquesote abetunado no se com�a con caf�, ni chocolate, sino con "temperante" rojo de pura grana.  Veamos la descripci�n de una fiesta de familia: casamiento, bautizo, etc. Nos refer�an nuestros abuelos que por aquellas calendas si eran fiestas.  Cuando se cas� Gregorio L�pez Orellana con Isidra Salguero, se mataron dos novillas de primera, dos marranos de gran volumen y una docena de hermosos chompipes, porque la madrina era nada menos due�a y se�ora de la finca San Jos� Buena Vista, con 4 hatos de 100 vacas cada uno; 400 yeguas paridas sin contar los sementales tanto vacunos como caballares.  Ella viv�a no en Acequia, sino en Jutiapa; su casa se ubicaba precisamente en donde hoy est� el edificio de la Gobernaci�n Departamental.  Su nombre: Guadalupe Salguero v. de Salguero.  Adem�s de los condumios ya citados, no faltaban el delicioso pan batido con pasas, el marquesote abetunado con ligera ag�ita de lim�n, los chiqueadores y un centenar de riqu�simas quesadillas.  M�sica: un acorde�n de cuatro campan�as y dos guitarras espa�olas.  Eran bailes de moda; las cuadrillas, el "tu estep" y el "uan estep" sin faltar el pasodoble y la mazurca.  Baile tambi�n de moda "los caballitos", "el barre�o", etc.; sol�an repetir los abuelitos: "De los caballitos que me vendi� usted,/ ninguno me gusta s�lo el que le compr�/ h�gase pa'ca/ h�gase pa'll�.  "Cuando yo me muera qui�n me enterrar�/ solo las hermanas de la caridad."  As� transcurr�a la vida hace 100 a�os y un poco m�s.


REVOLUCI�N 1881 Y ACHUAPA

      Y cuando entramos de lleno a la etapa de la revoluci�n reformista de los generales Miguel Garc�a Granados y Justo Rufino Barrios, muchos de los aspectos aqu� tratados quedaron rezagados en el pasado y otros continuaron y a�n contin�an a m�s de 100 a�os de distancia en el tiempo.  No hemos llegado a una efectiva renovaci�n completa en nuestras costumbres.  A�n persisten viejas normas de vida como resabio del pasado, nos enlazan con aquello que fue bueno y que dio a nuestros antepasados una vida maravillosa que nos hace recordar aquellos versos de Fray Luis de Le�n cuando dec�a: "�Que descansada vida.....! La del que vive alejado del mundanal ruido..." "Ya dentro de la reforma barrista, nuestro pueblo sinti� un acicate extra�o.  Los sistemas cambiaron y la vida tambi�n cambi� much�simo.  Nos refer�a nuestro abuelo paterno, cuando las fuerzas al mando del General Barrios hicieron su entrada a Guatemala, �l se encontraba de alta en el fuerte de San Jos� como Sargento 1� del Primer Batall�n del gobierno imperante.  Y coninuaba su relato, no ten�amos orden de disparar ni un solo cartucho, y yo por mi parte con mayor raz�n, yo era barrista de coraz�n".  Y saber que a�os despu�s aqu�l mismo hombre en oriente llegase a ser su amigo a quien trat� de cerca en casa de su suegra Guadalupe de Salguero.

      El simpatizante del Reformador, le sugiri� con otros vecinos de aquellos lejanos d�as, el nombre de EL PROGRESO, que luego llevaron a un cabildo abierto a la sombra del viejo amat�n que cubr�a la mayor parte del parque central "Francisco J. L�pez".  Se dividieron en dos bandos los barristas se inclinaban por el nombre de El Progreso; los no barristas (quienes despectivamente llamaban a Barrios Chaqueta Cuta) se inclinaban porque se siguiera llamando Achuapa, con el agregado La Trinidad, por ser la patrona del lugar.  Fueron a votaciones verbales, directas e indirectas, quedando por mayor�a el nombre de EL PROGRESO.

      Se elev� el acta al Supremo Gobierno quien emiti� el siguiente Decreto de Creaci�n: "Palacio de Guatemala, 6 de octubre de 1884.  Con vista de la solicitud que los habitantes del valle de Achuapa formularon para que se erija dicho lugar en municipio independiente, atendiendo las circunstancias especiales de la expresada aldea, el General Presidente en uso de la facultad concedida al Gobierno por el Art�culo 5� del Decreto de 30 de septiembre de 1879, tiene a bien acordar la creaci�n que se pide, en el concepto de que el Jefe Pol�tico de Jutiapa, con asistencia de los municipios vecinos, demarcar� los l�mites del nuevo distrito que se denominar� "El Progreso", haci�ndose constar todo en una acta de la cual deber� remitir copia certificada a la Secretar�a de Gobernaci�n y Justicia.  Comun�quese.  (Rubricado) Rubricado por el se�or General Presidente.  D�az M�rida.

      El Juez Municipal Antonio L�pez Orellana quien ya se encontraba en funciones, convoc� elecciones municipales, las que en forma directa se efectuaron habiendo quedado como Alcalde Primero don Emiliano Salguero Orellana y como Alcalde Segundo el propio Juez Municipal don Antonio L�pez Orellana.  Eran los tiempos de cabildo de paja y este primitivo edificio se ubicaba en el mismo sitio que ocupaba el almac�n El Siglo, seg�n las propias palabras de personas de aquellos tiempos. Tan pronto como las nuevas autoridades municipales tomaron posesi�n de sus cargos, procedieron a la demarcaci�n del nuevo municipio, el cual como se puede apreciar va desde la Puerta de la Campana lindando con el municipio de Monjas en Jalapa hasta el r�o Tamazulapa que lo divide del municipio de la cabecera de Jutiapa y desde las estribaciones de la Cuesta del Guayabo colindando con el municipio de Santa Catarina Mita, hasta el puente de San Antonio colindando nuevamente con el municipio de Jutiapa; Abarca todo el cuadrilongo una extensi�n superficial de 68 kil�metros cuadrados.

      El segundo paso de la nueva municipalidad fue erigir el edificio municipal anterior al actual y al mismo tiempo construir el edificio de la iglesia cat�lica en donde se entroniz� la imagen de la Sant�sima Trinidad.  Las im�genes de Nuestra Se�ora del Rosario, Nuestra Se�ora de Lourdes y la de Jes�s Nazareno vinieron m�s tarde no simult�neamente, pero s� paulatinamente.  Esa era la raz�n por la cual don Antonio L�pez Orellana, dirigente del bando conservador quer�a que nuestro pueblo llevara por nombre Achuapa La Trinidad, pero los liberales se opusieron encabezados por Emiliano Salguero Orellana y resolvieron por El Progreso.

      A la muerte del General Barrios, lleg� a la Presidencia de la Rep�blica el General don Manuel Lisandro Barillas, quien a decir verdad no hizo mayor cosa por el avance del nuevo municipio.  Olvid� o no sigui� realizando las visitas de pueblo; algo dejaban a los lugares del interior de la Rep�blica.  Recordemos que el General Barrios personalmente recorr�a toda la naci�n, no en avi�n que ni en cat�logos se conoc�an pues no exist�an, ni en autom�vil, sino a lomo de sus elegantes corceles sobre cuyo lomo hab�a crecido all� en su finca "El Malacate"; �l se enteraba personalmente de las necesidades de los pueblos, mand� surcar de ceibas pectandras la vera de nuestros viejos caminos y visitaba las escuelas en las cuales �l mismo realizaba exploraciones para averiguar c�mo iban los alumnos; a los mejores alumnos les premiaba con becas en la capital. Tal era el gran Barrios.  En 1892 lleg� a la presidencia un sobrino suyo, el General Jos� Mar�a Reyna Barrios.  Reynita como le llamaban por no ser un hombre corpulento, continu� la devoci�n de su t�o.  El visitaba personalmente todos los pueblos de la Rep�blica, no en autom�vil, sino el blanco corcel de raza �rabe.  Era el a�o de 1894, nuestra madrecita no llegaba a los diez a�os, s�lo contaba con ocho; m�s s� era una ni�a de gran retentiva, hoy ella nos narraba el arribo del mandatario quien al llegar a la poblaci�n hizo una breve escala en la entrada, precisamente bajo el ramaje umbr�o del viejo amat�n de do�a Jacinta L�pez.  Hasta all� llegaron a pie las autoridades locales a hacerle el encuentro de rigor.  Adem�s se sumaban las dos escuelitas: la de ni�as bajo la direcci�n de do�a Micaela Paiz y la de ni�os que dirig�a un maestro de apellido Navas.  El amable presidente baj� del corcel, as� lo hizo su comitiva.  Luego se organizaron para entrar.  Al centro marchaba el se�or alcalde don Eulalio Contreras con vara de alcalde presentada.  A su izquiera hac�a lo mismo el se�or s�ndico municipal don Felipe Ram�rez y a la derecha el se�or General Reyna Barrios, presidente de la Rep�blica.  Me dec�a mi mam�, aquella gente se quedaba asustada al ver al presidente en la orilla y no en el centro.  Y as� llegaron hasta la vieja alcald�a situada a cuatro cuadras del lugar en donde hab�a sido recibido.  Recordemos que ya ten�amos el edificio de portal que construyera don Emiliano Salguero y que fue en ese portal con vista hacia los cocoteros y la amplia plaza, en orden que tra�an.  Al irse el Presidente, las ni�as m�s grandes, preguntaron a su directora, �Por qu� el mandatario no ocupaba el lugar del centro? Y, ella do�a Micaela, les explic�: "el Alcalde y Juez de Paz es autoridad que viene desde Mois�s.  Es designada por Dios, mientras que un presidente es electo por los hombres".  Reinita despu�s de platicar los asuntos m�s urgentes con las autoridades, dej� sendas cajas de material did�ctico, consistente en yeso blanco y de colores, pizarritas de piedra con suficientes pizarrines de leche, papel, cuadros murales y libros de lectura en suficiente n�mero.  Era un enamorado de la educaci�n como su t�o Justo Rufino.  Luego hizo que un oficial de su plana, rompiera una caja de las tantas que llevaba repleta de cuartillos de plata pura.  Orden� que los ni�os de uno y otro sexo fueran pasando en fila y aguacalando las manos a cada uno se les daban tantos cuartillos como pudieren caberle.  Concluida esta operaci�n montaron sus corceles y partieron rumbo a Monjas, en donde pasar�a la noche al lado del gran amigo don Antonio Taboada, en donde estar�an a cuerpo de rey en una de las m�s ricas haciendas de oriente.

      Reyna Barrios muri� tr�gicamente el 8 de febrero de 1898.  Lo sucedi� en el mando el licenciado Manuel Estrada Cabrera "protector de la juventud estudiosa" y creador de las fiestas de Minerva.  A pesar de tales t�tulos lo �nico que vimos en Cabrera fue: el haber creado los famosos billetes de "antigua emisi�n", que se cotizaban a raz�n de 60 pesos billetes por un d�lar americano y vimos a nuestros maestros vivir con 200 pesos.  La raz�n de esto fue que en los �ltimos d�as del siglo pasado toda la plata carrere�a se escondi�.  Produjo esto las constantes revoluciones y levantamientos y la desconfianza de muchos capitalistas que prefirieron enterrar su plata antes de llevarla a los bancos porque quebraban.  Conicimos a muchos fuertes terratenientes que guardaban su plata en el tabanco de la casa.  Cientos de bambas en sendos costales de manta.  Y cuando surg�a la compra de alg�n terreno grande o peque�o, aquella plata que s�lo sal�a al sol cada mes en grandes petates de Quezaltepeque, sal�a para siempre a cambio de hoy valiosas propiedades.  Las costumbres ya hab�an variado mucho en otros aspectos.  Las viviendas de Achuapa ya estavan alineadas a orilla de la calle, muy raras eran las que se hab�an quedado fuera de l�nea o entre "cercados"; entre estas �ltimas recordamos las casas de don Emilio Hern�ndez, do�a Felipa v. de Escobar, don Macario L�pez, do�a Trinidad Hern�ndez D�az, etc., todas ubicadas en el barrio de la salida hacia Jutiapa.  Las casas de gentes pudientes, con raras excepciones eran de construcci�n de adobe y teja, madera labrada, generalmente de encino o pino saz�n, pisos de ladrillo de barro, repelladas por dentro y fuera.  El tabanco no era lo mismo que nuestras casas machihembradas.  Este era de tabla bien cepillada y clavada sobre la vigas, dejando en una esquina del cielo de la casa un cuadrado desmontable para barrer el tabanco y colocar all� grandes cantidades de costales de manta arroberos, completamente congestionados de plata carrere�a.

      En materia de fiestas, �stas ten�an m�s pulimento.  Recordamos el casamiento de don L�zaro Mart�nez D�az con do�a Herlinda L�pez Barrientos.  El, un ponderado caballero, conocedor de los divinos principios de esculapio y propietario de la �nica farmacia del lugar.  Ella, una distinguida dama, hija del Coronel Jos� Luis L�pez Corado y do�a Milagro Barrientos de L�pez.  Aquella fiesta fue el acontecimiento de la �poca.  Buen condumio, abundante y selecto licor, elegantes damas y caballeros, as� como buena m�sica con la mejor marimba de Jutiapa.  Recordamos vagamente (est�bamos muy ni�os), se escuchaban las mejores obras de Straus: Danubio Azul, Cuentos en los bosques de Viena, La Viuda Alegre, Sangre Vienesa, Mujeres de Berl�n, etc.; y entre las latinas y nacionales: Sobre las Olas, La Flor del Caf�, etc., como que est�bamos en el cuarto lustro del siglo XX.  El 14 de abril de 1920 dej� la presidencia el ciudadano Carlos Herrera.  El Progreso sigue su mismo ritmo y al llegar 1921 nosotros esper�bamos algo mejor.  El panorama general es el mismo.  Nuestros primeros directores, si acaso les elevaron sus sueldos a 300 pesos, billetes equivalentes a Q.5.00 quetzales de ah� que les mir�ramos siempre descalzos; don Emilio que apenas nos ense�� las vocales y don Virgilio que nos hizo cursar y ganar 1� y 2� a�os.

      Olvid�bamos decir, que en los a�os previos a la creaci�n del municipio de El Progreso, fue designado por la superioridad Juez Municipal don In�s Escobar, conocido en nuestra Achuapa como "El Zarco In�s".  En los a�os 17 y 18 los terremotos que arruinaron la Guatemala actual llegaron con mucha intensidad a El Progreso y que aunque no sufrimos p�rdidas materiales, ni de vidas humanas, nos hicieron vivir dos meses a campo raso en ranchos de zacate de arroz.  Que en los a�os 18 y 19 fuimos v�ctimas de la famosa gripe espa�ola que no dej� t�tere parado, a todos nos tumb� en cama y quienes logramos sobrevivir contempl�bamos el rechinar de las carretas al filo de la media noche que pasaban tiradas por bueyes, y en las cuales los cad�veres iban cual si se tratara de carretadas de postes.  Estos eran enterrados al expirar y muchos al caer en las fosas comunes, cu�ntase que se sentaban y algunos dec�an: "estoy vivo, no sean ingratos", pero los "chemanes" encabezados por "Ardillito Cojudo" les respond�an "es orden".  As� se cocinaba en aquella triste situaci�n.

      La gripe fue una epidemia que nos vino de Europa, como consecuencia de la Primera Guerra Mundial.  cay� Estrada Cabrera en abril de 1920, vinieron los gobiernos sucesivos hasta el en�rgico de don Jorge Ubico.

      A decir verdad, poco fue el progreso alcanzado en nuestro pueblo por impulso superior.  S�, fue la �poca en que naci� la feria de LOURDES, merced a sus propios hijos y al entusiasmo de un gran comerciante catal�n que por esos tiempos vivi� en nuestro pueblo, don Victor Ulargui.  Se formaliz� el f�tbol tambi�n impulsado por don V�ctor Ulargui.  Recordamos sus pioneros: Manuel Ariza L�pez, Horacio Grijalva, Ismael Castellanos, Chente Castellanos, Doroteo Esquivel, El�as Aguilar, Mat�as Salguero, Humberto Burgos Salguero, etc., todos buenos jugadores, los unos y los dem�s buenos impulsores.  Y fue a ra�z del gobierno de don Jorge Ubico pero no por ayuda, sino por esfuerzo propio, cuando Achuapa tuvo los primeros dos mentores y un perito agr�nomo.  Entre los primeros Lolita Mart�nez L�pez y quien estas l�neas perge�a y como agr�nomo Vicencio L�pez Barrientos.  Lolita egresada en Bel�n, quien esto esbribe en la Antigua Guatemala y Vicencio en la antigua Escuela de Agricultura que funcionaba en los campos de La Aurora.  Los tres hemos servido a nuestra Achuapa.

      Y vino la Revoluci�n del 44.  D�gase o no ha influido y ha dado apoyo directo o indirecto para que El Progreso, Achuapa, haya sacudido su sue�o ancestral convirti�ndose gracias al esfuerzo de sus hijos y a la feracidad de sus "ojos aur�feros" en uno de los municipios m�s pujantes de la Rep�blica de Guatemala.


Escrito por Jos� Rafael Salguero L�pez
Revista DESDE ACHUAPA A EL PROGRESO
CENTENARIO 1884-1984




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