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Est� claro que la mayor�a de las veces con llevar una sola cu�a niveladora es suficiente, por lo menos para los supuestos que a nosotros se nos han presentado las 300 �ltimas noches. Adem�s, en el caso de esta furgo, con mayor raz�n por el ajuste del eje longitudinal que permite la suspensi�n neum�tica. O sea, que casi siempre la empleamos para corregir la escora transversal.
La solemos tener a mano en la cara lateral de la caja del WC qu�mico.

El problema surge cuando est�s en un lugar estupendo con sombra, espacio para elevar el techo, agua potable, mar, WC y chiringuito cerca... en fin... todo menos una pendiente grande que la suspensi�n no logra corregir.
Entonces la soluci�n es la doble cu�a.
Como en nuestro maletero, como habr�is deducido, ya no cabe un grano de arroz, pues revisando los bajos he encontrado, cerca de la rueda de repuesto, que hay una b�veda del tama�o aproximado de una cu�a en la esquina trasera del lado del conductor, justo donde est� el respiradero de la bombona de gas y el aliviadero del aire acondicionado trasero. Desgraciadamente en el lado derecho de la furgo no hay la misma ventaja para otra cu�a porque la b�veda sim�trica est� ocupada por la �ltima secci�n del tubo de escape.

Como resulta que una cu�a normal

cabe m�s o menos por su lado ancho en uno de esos tuppers estancos que est�n ahora tan de moda (2 �),

algunos de los cuales tienen aproximadamente los 23 cm de ancho de la b�veda y m�s o menos los 15 del lado contrario que se necesitan para que entre bien, pues simplemente le retiramos las pesta�as que molestan,

le hacemos dos taladros por cada lado corto,

lo pintamos a spray de un color similar a los bajos y,

con ayuda de cuatro tornillos de rosca-chapa y cuatro arandelas,

lo fijamos en otros tantos orificios que hacemos en los travesa�os.



Como ser discretos lo �nico que puede hacernos es un beneficio (en Francia, por ejemplo, se considera estar acampado ilegalmente el solo hecho de poner una cu�a), pues nos viene muy bien pintar la pareja de un color oscuro,

f�cilmente escamoteable, por ejemplo, con hojas secas o arena.


As� no llamamos por un lado la atenci�n de los que nos puedan denunciar, y por otro tampoco damos a entender con ese color tan llamativo que llevamos un accesorio f�cilmente robable en los bajos.
Para poner o quitar la cu�a en este alojamiento, por tanto, se apoya primeramente su lado grueso en el tupper.

Para retener el lado fino de forma que apenas se intuya bajo el paragolpes, empleamos un sistema como �ste:
Una peque�a escuadra de aluminio con un v�stago roscado muy largo, que hacemos solidaria a una curiosa pletina que hay junto al sensor final izquierdo del Parktronic con la forma exacta para meter un herraje entre sus dos l�minas. Casualidades de la vida.
Todo lo apretamos interponiendo arandelas Grower para evitar que se aflojen las tuercas.



Entonces no tenemos m�s que elevar la cu�a, a la que le hemos hecho un peque�o taladro,

e insertarla en el v�stago.

A continuaci�n, empleando una tuerca carenada con pomo de pl�stico,

la retenemos con unas cuantas vueltas. As� de f�cil. Y queda muy fuerte.

Estando de pie junto a la furgo, no se ve en absoluto el accesorio. Y si nos agachamos un poco en el lado izquierdo trasero, apenas se adivina la peque�a pesta�a que asoma del lado fino de la cu�a.

Es ideal este brico para cuando la cu�a est� llena de barro y no queremos manchar el interior del coche. Se pasa uno por el autolavado y le damos un buen repaso junto con la carrocer�a.
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