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Se trata de redise�ar completamente la cama inferior de la Marco Polo para hacer m�s habitable la furgo.
1. Por decirlo en dos palabras...
Los objetivos son los siguientes:
� Retirar el banco�cama y la prolongaci�n de litera. S�lo los usaremos para viajes cortos o para cuando deban viajar m�s de dos personas. Y, si me apur�is, para ir a hacerles la visita a los inspectores de la ITV. Aunque ahora no llevar la cama ya no se considera ni siquiera defecto leve.
� Crear un maletero enorme, de 1.70 m de largo por 1.10 de ancho en una sola nave. Es decir, unos 617 litros.

� Permitir la apertura longitudinal de la trampilla.
� Mantener el WC qu�mico en la misma caja multifunci�n de antes.
� Permitir un sitio estable y c�modo para la lavadora y el kit de ducha.
� Ocultar el inversor del sistema de 220 V.
� Ampliar el espacio de la zona de cocina y habilitar un buen acceso a la furgo por la puerta lateral.

� Mejorar el acceso al armario inferior izquierdo (debajo de la cocina a gas) y al calentador de agua sanitaria.
� Permitir el giro y el reclinado c�modo y ampliar el espacio para los pies del asiento del copiloto (con la cama de serie extendida, no puede hacerse si est� anclado el WC).
� Poder tener la mesa port�til instalada de continuo sin molestar.


� Crear un sistema de sujeci�n por arn�s de asiento para si se desea ir tumbado en marcha con cierta seguridad (para un frenazo gordo, por ejemplo).
� Instalar oculta la tercera bater�a.
� Poder llevar en superficie plana y desdolida cualquier mercanc�a en plan industrial gracias a las m�ltiples fijaciones que ofrecen los somieres agujereados cada seis cent�metros.


A costa de perder estas ventajas:
� Acceder a la carga desde el port�n por la rasante del piso del maletero.
� Tener asientos con cinturones atr�s (viajando s�lo dos personas, el problema es menor).
� La cama del lado del conductor ya no sirve para personas de m�s de 1.80 m de altura (en nuestro caso no es pertinente). La del lado derecho se aprovecha de los 42 cm de ancho del caj�n Westfalia.
� No sirve para transportar objetos extra largos (salvo que se pongan sobre la cama).
2. Las razones para cambiar son muchas...
A ver si consigo explicarme bien: el sistema de banco�cama que Westfalia ha creado para la Marco Polo es un prodigio t�cnico porque:
� Puede moverse por carriles por todo el habit�culo.
� Puede bascularse del modo cama al modo asientos con accionamiento el�ctrico.
� Permite abatir separadamente ambas mitades, con lo que mientras uno va tumbado, otro puede estar sentado y todas sus variantes intermedias. Y siempre con opci�n de ponerse el cintur�n.
� Tiene un tapizado id�ntico a las plazas delanteras.
� Lleva un gran caj�n de carga frontal, compartimentable.
� Va equipada con cinturones de seguridad con pretensor y tres anclajes.
� Permite retirar en un solo click una moldura para cargar objetos muy largos y estrechos.
� Banquetas y respaldos tienen inflado electroneum�tico para recoger el cuerpo en las curvas.
� Va equipado con una prolongaci�n de litera muy vers�til (tiene trampilla para acceder al maletero con el port�n cerrado, permite ser puesta en pie sin desmontarla para ampliar el volumen de carga, tiene un accesorio de PVC para cargar objetos sucios o mascotas sin manchar la tela).
Pero tambi�n tiene serios inconvenientes, constatados como sab�is por muchos foreros:
� Con un uso normal, los apoyos traseros de los bastidores de banqueta se doblan, ceden e interfieren en el recorrido de plegado con los cierres de los cinturones, cuyas carcasas se rompen y rasgan la tapicer�a. Si nos pilla fuera de garant�a, disgusto may�sculo o clavada en el taller asegurada, o ambas cosas.
En concreto, lo que se dobla son las pletinas en voladizo que os subrayo en rojo. La soluci�n de Mercedes-T�cnica fue soldar por debajo una varilla redonda de 10 mm � y repintar el grupo.

� Montarlo y desmontarlo de la furgo supone ser ayudado al menos por otra persona (pesa 75 Kg).
� El caj�n delantero s�lo es apto para cosas de volumen pero que casi no pesen.
� Los mecanismos de abatido y de anclaje a los carriles, ocupan la tercera parte de la capacidad del maletero.
� La cama (aunque le han dado el premio Espalda Sana 2004 en Alemania) es inc�moda para viajes muy largos �seamos sinceros� porque se notan mucho tanto la dura trampilla como las juntas de respaldos y banquetas, y tambi�n los apoyos de los reposacabezas.
� La apertura de la trampilla es transversal, no longitudinal, con lo que no se puede abrir si uno de los dos contin�a tumbado.
� Si uno est� acostado y el otro est� sentado, sea cual fuere la colocaci�n del conjunto, se acusan mucho los movimientos de la persona que est� sentada por la que est� tumbada.
� El punto de uni�n entre la trampilla y los respaldos de los asientos, aunque est� bien resuelto est�ticamente, es muy fr�gil (se doblan las aletas met�licas de la trampilla hacia abajo y se hunden excesivamente los v�rtices centrales de los respaldos, que acaban un poco deformados).

� Una vez abatida la cama, la posici�n delantera de las banquetas queda tan adelantada que hace un poco inhabitable el espacio junto al fregadero, sobre todo si se instala el accesorio caja multifunci�n (el del WC qu�mico).
� En ocasiones puede dificultar la apertura del caj�n inferior del fregadero, que roza en la tapicer�a.
� Con el movimiento de plegado y desplegado el�ctrico, los junquillos de los tapizados se sueltan de sus leng�etas.
En su consecuencia y con la experiencia que nos brindan, por el momento, m�s de 300 noches en esta cama, se me han ocurrido ( � lo que hace el pensar con dolor de espalda ! ) una serie de modificaciones para atajar estos inconvenientes, aun a costa de prescindir de algunas de sus ventajas.
3. El proceso, paso a paso.
3.1. Preparando el terreno
Sacamos de la furgo con ayuda el banco�cama y la prolongaci�n de la litera y los guardamos con cuidado en el garaje para cuando los queramos volver a montar. Una de las m�ximas en el bricolaje, cuando es posible, es la versatilidad y la reversibilidad: vamos: que todo sirva para m�s de una cosa y, si nos cansamos, que podamos volver al estado anterior.
Retiramos los tres apoyos del lateral izquierdo (los derechos no se pueden desmontar f�cilmente) para que el pa�o quede lo m�s plano posible.



Volvemos a colocar los tornillos en sus alojamientos. Despu�s nos aprovecharemos de los del anclaje m�s cercano al marco del port�n para fijar el m�dulo trasero que se explica m�s adelante. Y �se es otro de los mandamientos del campeador: aprovechar las fijaciones previstas por el carrocero en lugar de hacer otras nuevas.
3.2. Unas reflexiones est�ticas antes de nada...
3.2.1. Acabados del material
Para que los acabados sean lo m�s profesionales posible, en cualquiera de las piezas que se van a construir en este brico se van a seguir estos pasos:
� Primero mecanizar las piezas seg�n el proyecto, y lijarlas:

� Despu�s imprimarlas con dos capas de selladora sint�tica:

� A continuaci�n lacarlas con dos capas del color de los revestimientos de la furgo. En este caso, el tono m�s parecido al original (Gris Ori�n) es el Basaltgrau 7012 (Gris Basalto) que elabora cualquier m�quina tintom�trica en las tiendas de pinturas. Lo m�s aconsejable es elegir un esmalte�laca en textura satinada. Si escogemos mate nos quedar� muy apagado y trist�n. Si pintamos con brillo el aspecto resultar� algo hortera y se notar�n demasiado las imperfecciones.

3.2.2. Los anclajes vistos son feos
Una nota de elegancia a la hora de hacer ensamblajes es, en la medida de lo posible, hacer que no se vean. Y uno de los modos m�s sencillos cuando se trabaja en carpinter�a lo constituyen los avellanados, unos sencillos alojamientos para que los tornillos queden enrasados con las superficies de las piezas que ensamblan. Ello aporta no s�lo est�tica, sino tambi�n seguridad porque en caso de movimientos accidentales las cabezas sobresalientes pueden ocasionar heridas o desperfectos en otros materiales.
En los de este trabajo se han realizado con una simple broca de pala hasta la profundidad necesaria para que las cabezas hexagonales queden a un mil�metro por debajo de la rasante de los pa�os.



3.2.3. Un poco de magia... visual...
Cuando los ensamblajes van ocultos e irreversibles, por ejemplo con un tubill�n o espiga encolados, se producen uniones muy s�lidas, como las de los palillos de las patas de una silla. Pero si lo que queremos es que esa uni�n, adem�s, sea desmontable, entonces la mejor idea es el tornillo roscado con acabado en tap�n embellecedor.
Los tapones suelen venderse en medidas estandarizadas para acoplar a los tornillos de ensamblaje con cabeza Allen, los m�s habituales en estanter�as, muebles modulares, armarios... pero no nos van a ser �tiles para los nuestros, que tendr�n medidas del orden de los 12 mm de di�metro.
La soluci�n pasa por fabricar los tapones nosotros mismos utilizando cualquier rollo de PVC laminado autoadhesivo, al que le aplicaremos con rodillo una capa de la misma pintura empleada para el acabado de las piezas. As� se garantiza al m�ximo el camuflado de las uniones que, al tacto, parecer�n superficies planas...

Simplemente recortaremos seg�n nos vayan haciendo falta las formas a emplear en cada caso. Una moneda o cualquier otro molde nos servir� como patr�n.


Tambi�n hay estos rollos comercializados en muchas tonalidades, pero seguramente ninguna de ellas reproducir� exactamente el matiz al 100%. Por eso es mejor tratarlos con nuestra propia pintura.
Despu�s de fijar cada ensamblaje, s�lo habr� que pegar el recorte y... Tach�n... dejar� de verse.



3.3. Los anclajes al bastidor
De cara a la seguridad en caso de frenada brusca o colisi�n, el cap�tulo de anclajes es quiz� con el que menos hay que bromear. Deben ser s�lidos en su fijaci�n y robustos en el dise�o para ser capaces de contener las inercias de todos los elementos que se le asocien. Un bache, un resalto o una frenada brusca puede da�ar la estructura o, lo que es peor, causarnos da�os a nosotros mismos por proyecci�n.
Aqu� se han fabricado en acero mecaniz�ndolos de tal manera que todos ellos se acoplen a fijaciones preexistentes. As� no hay que volver a taladrar, se optimizan los puntos reforzados previstos por el carrocero y, en caso de desmontaje, permite volver a situar los muebles originales sin deterioro est�tico.
B�sicamente hay cinco puntos de apoyo:
3.3.1. Dos escuadras de carril


Suponen el apoyo m�s importante porque, debido a las fuerzas generadas por la marcha, son las que reciben la mayor parte del empuje de la estructura. Se han dispuesto con esquema de deformaci�n hacia adelante y en posici�n oculta a la vista dentro del nuevo maletero. Se emplean tornillos de rosca m�trica de 12 mm de di�metro. El m�nimo que se exige en las homologaciones es 8 mm.




La del lado del conductor llevar� asociada el polo negativo de la tercera bater�a y la del lado del acompa�anate la toma de tierra del inversor.

3.3.2. Una escuadra de pared
Va colocada en los mismos tornillos que sujetaban anteriormente la prolongaci�n de la litera, aprovechando que las tuercas interiores del mueble de la bombona del gas van encastradas en el contrachapado y son muy s�lidas.

3.3.3. Una escuadra de umbral
Es la pieza m�s d�bil de todas porque tiene una funci�n meramente estabilizadora de la base del m�dulo trasero para que no var�e su posici�n en el umbral del port�n.

3.3.4. Una pletina para la fijaci�n r�pida
La prolongaci�n de la litera tiene una palanca r�pida para, con unos grados de basculaci�n, desenclavar la pieza y poder variar la posici�n y capacidad del maletero. Se ha mantenido y se le ha adaptado una pletina en forma de S para fijar el lado derecho del m�dulo trasero.

3.4. Los pa�os de la estructura
La nueva cama y maletero se han querido hacer muy di�fanos, sin apoyos centrales, sin paredes laterales, en forma de nave, con todos los revestimientos y mandos el�ctricos y de fontaner�a originales a la vista y accesibles, respetando el suelo y la versatilidad de los carriles.
Por esa raz�n, al tratarse de un armaz�n de puente y no de cajones encajados, si se quer�a mantener una robustez razonable, toda vez que los somieres de la cama tienen sus cuatro apoyos articulados y no fijos, era casi obligatorio emplear este material: el tablero de fibras de densidad media (DM) de 40 mm. Hacerlo m�s delgado hubiera supuesto exponerse a falta de rigidez y al flechado de las piezas m�s largas por el centro.
La sencillez de la estructura se basa en dos tableros horizontales basculantes (las dos mitades de la cama), con apertura longitudinal independiente (en lugar de la transversal original), y en dos paredes verticales, una anterior y otra posterior, que son los verdaderos puntos de apoyo.
3.4.1. Construcci�n y montaje del m�dulo trasero:
Se trata b�sicamente de una pieza rectangular con tres cajeados para poder anclar las dos escuadras (inferior y de pared) y la pletina derecha.

Hay que prever tambi�n los taladros necesarios para esas piezas, los dos de las bisagras de los somieres y, por el lado interior, los del perfil met�lico en �ngulo para hacer descansar los somieres.



Sin olvidarse de forrar la cara superior con un fieltro autoadhesivo

para que ese apoyo sea suave. As� no habr� el cl�sico traqueteo producido por las irregularidades de la marcha.
Para alinearlo con la parte inferior del marco del port�n trasero, atornillamos la escuadra de umbral.

Despu�s fijamos la escuadra de pared al armario ropero as�:



Finalmente se instala la pletina que luego ensamblar� al cierre r�pido de Westfalia

seg�n esta disposici�n

haciendola solidaria a la pieza de DM con un tornillo de 12x40 mm que expandir� el taco met�lico de 15 mm de di�metro alojado en su interior.
Para acoplar definitivamente el m�dulo a sus tres fijaciones, se emplean estos herrajes: tornillos de husillo de 12x55 mm, arandelas de ala media y tuercas con freno de pl�stico para evitar el afloje por vibraci�n, como sigue:



Que, una vez embellecida, queda as�:

No sucede lo mismo en la escuadra de umbral, donde se ponen dos tornillos de rosca�chapa de 6x38 mm; y en la pletina de la fijaci�n r�pida donde bastar� un tornillo de 8 mm de di�metro con las arandelas met�licas y de goma necesarias para no da�ar la carcasa de la palanca.



Se remata este m�dulo fijando el �ngulo de apoyo con sus cuatro tornillos

y adhiriendo el fieltro:

Finalmente, a los tornillos de la parte vista cuando se abre el port�n

se les embellece con el PVC pintado:

3.4.2. Construcci�n y montaje del m�dulo delantero:
Es tambi�n una pieza rectangular fijada a las escuadras de carril y a un pa�o lateral del mismo grosor y material que evita que se vea el contenido del maletero al abrir la puerta lateral de la furgo. Igual que el trasero, tiene los alojamientos de las bisagras y el perfil que funciona como estribo de apoyo a la cama. A su vez, la pieza corta que le da la forma de ele lleva los huecos previstos para los mecanismos el�ctricos de 220 V.
Esta pieza de DM es la m�s compleja, no t�cnicamente, sino funcionalmente, porque trata de reunir por comodidad varios sistemas: el inversor de 12 a 220 V, el desconectador de la tercera bater�a, la iluminaci�n del maletero y la distribuci�n el�ctrica de 220 V.
En la parte derecha, junto a los armarios, hay una ventana en forma de media luna que sirve para:
� Acceder mejor que con el asiento original al armario izquierdo.
� Operar en el calentador de agua y en los mandos de los desag�es y el gas.
� Permitir un buen flujo de la tobera de calefacci�n.
� Acceder r�pidamente a los equipajes m�s cercanos del maletero, sin necesidad de abrir las tapas.
� Conectar y desconectar la tercera bater�a.

Antes de fijar este m�dulo definitvamente al carril, intervendremos en �l de la manera siguiente en el banco de trabajo:
3.4.2.1. El cuadro general de protecci�n y mando:
Los inversores vienen provistos de protecciones contra cortocircuitos (cables que se juntan accidentalmente entre s�...), contactos indirectos (una fuga de agua sobre el sistema el�ctrico lavando la ropa, ase�ndonos...) y sobretensiones, pero lo hacen mediante fusibles est�ndar inc�modos de sustituir porque en muchos casos debe desmontarse primero la carcasa del aparato. Por eso vamos a instalar a la salida del inversor un cuadro de protecci�n y mando como los de casa para que cualquier incidente se acuse primero en �l y sea f�cilmente corregible.
Fijamos en primer lugar la mitad del cuadro provista de un carril tipo DIN


en el que se meter� el cable de acometida procedente del enchufe del inversor.

Como mecanismos de protecci�n para una instalaci�n tan sencilla como la de una furgo, s�lo har� falta instalar un interruptor diferencial de gran sensibilidad (0.01 A, �, lo que es lo mismo: 10 mA, siempre mejores que los de 30 mA) y un interruptor magnetot�rmico omnipolar de 10 A como cabeza del circuito �nico.

Empezamos embornando los conductores de 1.5 mm cuadrados marr�n (fase) y azul (neutro) provinientes del inversor a los polos superiores del diferencial. El hilo de toma de tierra (verde�amarillo) lo situamos en una regleta de empalme de 25 mm cuadrados.

Continuamos el tendido de los hilos de fase y neutro yendo de las bornas inferiores del diferencial a las superiores del magnetot�rmico.

A partir de este punto comienza el circuito protegido que queremos dise�ar del modo siguiente:
� Dos bases de enchufe para la cocina (quedar�n junto a los armarios de cocina)
� Cuatro bases de enchufe para usos varios (asomar�n por el fald�n de la puerta corredera)
� Una l�mpara de iluminaci�n para el maletero (instalada interiormente)

Pero surge una dificultad m�s: para el correcto funcionamiento de un inversor, a la hora de demandarle consumo a trav�s de los aparatos que le conectamos, es muy conveniente seg�n los fabricantes hacerlo de modo secuencial. Es decir: hay que conectarle los consumidores uno por uno. No es bueno encender el inversor directamente mientras tiene enchufados dos o tres aparatos a la vez. Lo cual no quiere decir que no pueda tener diez cosas a la vez con tal de que no superen entre todas su potencia. Pero hay que irlas a�adiendo de una en una.
Para cumplir con este requisito, cada base de enchufe debe estar controlada por un interruptor. As� habr� la comodidad de tener enchufados f�sicamente los consumidores y poder activarlos de uno en uno (cargadores de tel�fonos, ordenador, c�mara digital, batidora, exprimidor...).
Para conservar la est�tica de los acabados de la Marco Polo, se ha elegido el modelo BJC serie IRIS Gris Mercurio que reproduce perfectamente la tonalidad clara del Gris Ori�n.

cuyo montaje se hace exactamente igual que en casa: primero los marcos con los mecanismos, y finalmente las teclas:




Los huecos en que se insertan, por el sistema de garras expandibles, son los est�ndar redondos con sus centros equidistantes 71 mm. Como cuando se ponen mecanismos el�ctricos en las placas de cart�n�yeso (Pladur).

3.4.2.2. El tendido de la l�nea:
A pesar de que a un no iniciado pueda resultar enmara�ado, es un proceso muy sencillo.
En primer lugar tenderemos los conductores de fase (marrones, aunque tambi�n se ponen negros o grises) partiendo de la borna inferior del magnetot�rmico. Uno ir� al polo com�n del interruptor doble de los enchufes de la cocina,


otro al polo com�n de los dos primeros interruptores dobles del fald�n lateral

y el �ltimo directamente a la l�mpara de iluminaci�n del maletero.

Despu�s, de los polos libres de cada uno de los seis interruptores llevaremos un hilo a un polo de cada uno de los seis enchufes. As� nunca funcionar� ninguno de ellos si previamente no hemos accionado el interruptor que los controla.




Los dos interruptores dobles situados m�s hacia la parte trasera (arriba a la derecha de la imagen) quedar�n en reserva para posibles usos futuros.

El resto es pan comido: hay que unir con un hilo de neutro (azul) entre s� el segundo polo de los seis enchufes, el polo libre de la l�mpara de iluminaci�n

y la borna libre del magnetot�rmico. As� queda cerrado el circuito.


Y por �ltimo, para nuestra seguridad, mediante un hilo de toma de tierra (verde�amarillo) uniremos entre s� el polo de toma de tierra de los seis enchufes con la regleta que pusimos en el cuadro de protecci�n


que, a trav�s del inversor, derivar� al chasis del veh�culo cualquier contacto indirecto que pudieramos sufrir en el uso de nuestra instalaci�n.
Con las cosas de este modo, siempre que funcione el inversor se encender� la luz del maletero. Esto nos permite:
� Saber que lo tenemos conectado (se ve algo de luz a trav�s de la abertura de media luna). As� al abandonar el veh�culo decidiremos si queremos o no dejarlo encendido.
� Evitar con ese peque�o consumo de la l�mpara (40 W) que el inversor se apague solo cuando le conectamos peque�os consumidores como cargadores de tel�fono.
3.4.2.3. Los rastreles del inversor:
Para una adecuada ventilaci�n del inversor durante su funcionamiento, prepararemos las fijaciones algo separadas de la pared del m�dulo interponiendo estos dos rastreles.

En su parte superior hay que prever unas escotaduras

para que despu�s pueda amarrarse perfectamente el perfil met�lico que hace de soporte a la cama por el lado anterior.
La uni�n se hace simplemente por tornillos pasantes con mortajas avellanadas a ambos lados, unas para las cabezas y otras para las tuercas. Se insertan por el lado interior y luego se embellecen,


y se bloquean por el lado exterior y se hace la misma operaci�n con las pegatinas:


3.4.2.4. Ocultando las rozas... como en casa:
Como queremos que toda la instalaci�n el�ctrica pase totalmente indavertida, tras apretar lo mejor posible todos los conductores en sus nichos,


recortamos las piezas necesarias de nuestro rollo de PVC pintado del color de los acabados y vamos cubriendo con ayuda de una esp�tula de goma todas las rozas de cada parte del m�dulo.



3.4.2.5. Fijar el inversor:
Acabados estos pasos previos, atornillamos el inversor a los rastreles

y enchufamos en �l el cable de acometida que entra en el cuadro de protecci�n y dejamos previsto en uno de los interruptores de la cocina un cable para poder encender y apagar el inversor c�modamente sin necesidad de acceder al interior del maletero.

Para que el aparato disipe al m�ximo el calor generado en la transformaci�n, se apuntan los ventiladores hacia la puerta lateral.
Finalmente, en paralelo al interruptor de puesta en marcha al que accedemos descubriendo la carcasa, soldamos los dos hilos del mando exterior que previamente hemos fijado al m�dulo delantero.

Ah� lo ten�is con el detalle de la soldadura:


3.4.2.6. Fijando el perfil angular met�lico:
Igual que en el m�dulo trasero, los somieres de la cama reposan en otro perfil angular de las mismas medidas. Lo fijamos con los id�nticos herrajes

y lo embellecemos por el lado visto:

Acabamos pegando el fieltro autoadhesivo para asumir las vibraciones de los lechos.

3.4.2.7. El desconectador de la tercera bater�a:
Dejamos ya prevista la ubicaci�n del desconectador que vamos a utilizar en el montaje de la tercera bater�a. Ser� de una intensidad de corte de al menos 100 A y del tipo estanco de cuarto de vuelta.

Lo que evitaremos con ello es que al establecer la conexi�n o el corte el�ctricos no salten chispas hacia el exterior del mecanismo en una zona tan sensible a un posible escape de gas.

Hecho todo esto, y ya en la furgo, se fijan las escuadras al carril seg�n el esquema, sin olvidar aprovechar un tornillo de cada lado para la toma de tierra del inversor (lado del acompa�ante) y para el polo negativo de la tercera bater�a (lado del conductor). Se hace solidarizando un hilo de 25 mm cuadrados a un conector de ojal en cobre de 50x12 mm

que apretaremos con las mordazas de un tornillo de banco o con una tenaza espec�fica.
3.4.2.8. Fijaci�n al carril:
Entonces ya se puede unir el m�dulo delantero a sus escuadras mediante estos tornillos de 12 mm de di�metro y cabeza de ala ancha (son los que mayor resistencia deben tener). �stos proceden de reutilizar los de las ruedas giratorias de esos carritos de hipermercado que de vez en cuando aparecen hu�rfanos por nuestros descampados...

Por el lado interior se cierran con tuercas y arandelas Grower (ya sab�is: �sas que vienen partidas y desalineadas) para que no se aflojen.


Por el exterior se embellecen los taladros con las pegatinas de su propio color:

N�tese c�mo a la base de la pieza se le recortaron unos arcos para que se adapte perfectamente a la peque�a elevaci�n que forma el carril sobre el piso de la furgo:

La adhesi�n al carril se hace seg�n este esquema, sin necesidad de emplear ning�n tornillo especial:

3.4.2.9. Conexi�n del inversor a la segunda bater�a:
Nos vamos a aprovechar de la existencia en la Marco Polo de los carriles por el piso del habit�culo para ocultar los gruesos cables (25 mm cuadrados) que deben unir la segunda bater�a con la entrada del inversor.

Y digo cables (no cable), porque es muy importante unir la borna positiva del inversor con la positiva de la segunda bater�a y la negativa con su hom�loga y no con el chasis porque los inversores con toma de tierra como �ste (Mobitronic Waeco 7012 1500 W onda senoidal pura) son demasiado sensibles y disparan su interruptor diferencial si el cable negativo no llega hasta la propia bater�a. A veces funcionan si la toma de tierra est� alejada de la toma a masa del negativo, pero no es recomendable.
Habr� que retirar del final del carril el embellecedor de pl�stico que hace de contera para que puedan salir sin esfuerzo los hilos. Todo el conjunto quedar� oculto bajo la moqueta�alfombrilla.

Las conexiones son bastante elementales: la toma de tierra del inversor la fijaremos al tornillo de la escuadra

o a cualquier otro punto del carril del suelo

y los hilos provinientes de la bater�a los fijamos respectivamente en sus polos: el negativo de la bater�a con el negativo del inversor

y el positivo de la bater�a a la borna positiva del inversor con la precauci�n de interponer en serie antes de la entrada un maxifusible de 80 A enfundado.


Son los de tama�o inmediatamente superior a los est�ndar (tienen valores entre 40 y 100 A aproximadamente).


Despu�s, embridamos los hilos entre s� para arriostrarlos (que se sujeten unos a otros en caso de tir�n) y protegemos la pieza m�vil del fusible con su tapa.

3.4.3. Construcci�n y montaje del somier izquierdo (conductor):
En ambos extremos de estas piezas rectangulares de gran luz se alojan sendos tacos met�licos

de expansi�n (15 mm de di�metro exterior y rosca interior de 12 mm) embutidos y encolados




que, a la vez que sirven de alojamiento a los pasadores de 12 mm de di�metro que hacen las piezas horizontales solidarias a las verticales, permiten la basculaci�n de las superficies para acceder al maletero. Se separan de los m�dulos con dos arandelas de ala media.
�ste es el lado delantero:

Que, una vez embellecido, queda as�:

Y lo mismo con el trasero:


Todos los esfuerzos de giro y de apoyo de los somieres recaen a trav�s de sus tornillos�bisagra en las piezas de DM verticales (los m�dulos delantero y trasero). Para evitar que se deterioren con el tiempo se enfunda la rosca en un casquillo de cobre


que podemos recortar de la cl�sica tuber�a de 15 mm de di�metro exterior tan habitual en fontaner�a y que luego embutiremos a presi�n en los taladros de los m�dulos.

Si imaginariamente hici�semos desaparecer la pieza m�vil, el somier, el grupo bisagra ser�a as�, con su eje

y su taco met�lico (el que va alojado en el somier):

No hay que olvidar que aparte de para dormir y para abrir las trampillas, esta cama tambi�n puede estar sometida a otros y nada despreciables esfuerzos de vaiv�n que acabar�an desvencijando las uniones si no se robustecen.
Adem�s, para cuando se abre hacia arriba toda la trampilla, hay que prever un fieltro autoadhesivo en un punto de la pieza

para que no da�e el tirador de la nevera:

3.4.4. Construcci�n y montaje del somier derecho (acompa�ante):
A diferencia del derecho, �ste lleva dos cajeados para que, al abrir esta mitad, no choque con los estribos de apoyo que el carrocero hab�a previsto para la prolongaci�n de la litera original.
Para accionar la apertura, se mete la mano en alguna de las escotaduras que lleva cerca de los extremos, seg�n se quiera operar desde los pies o la cabecera de la cama.
La �ltima y mayor diferencia de este somier con su sim�trico es la bisagra del lado trasero que no puede ser como las otras tres



porque interferir�a en el funcionamiento del anclaje r�pido de la pletina. Y por tanto tiene que hacerse con pivote ciego, es decir, con una varilla roscada que, efectivamente, en la parte del somier va atornillada en su taco met�lico, pero en el m�dulo trasero va simplemente encajado en el casquillo de cobre.

De la misma forma, se pega en una esquina un peque�o fieltro

para no estropear los mandos de la suspensi�n neum�tica:

3.5. Los revestimientos:
3.5.1. Goma�espuma
Elegimos dos piezas de goma�espuma entre 70 u 80 mm de grosor y una densidad de 25 � 30 Kg/m3 con la forma rectangular deseada (170 x 54 x 8 cm).

No se puede dar m�s grosor porque no abrir�an los cajones y tampoco se podr�a haber situado m�s baja la rasante de los somieres porque entonces no cabr�an bien las cajas interiores.

Nos los cortan a medida en cualquier colchoner�a. Para que el tacto, una vez forrado, sea agradable y no tan r�gido, nos las recubren de fibra sint�tica de densidad 165 (se presenta en color blanco, de aspecto algodonoso).

Otra posibilidad es pedir todo el conjunto de l�tex monocapa, pero el precio puede llegar a suponer m�s de el cu�druple. Y seg�n qu� comercio consultemos pueden ponernos dificultades en estas medidas no estandarizadas.
3.5.2. Fundas para los colchones:
Ya s�lo nos queda forrar las dos piezas del colch�n con una tela

similar a la del coj�n de la caja Westfalia

con su mismo grosor y proveerlas de velcros para cuando las tengamos que lavar. Todo se confecciona sin dar una sola puntada, empleando Fiselina y Velcro autoadhesivos como se ha explicado ya en este otro tema.



4. La tercera bater�a

El montaje m�s profesional lo pod�is ver en este tema, donde est� mucho m�s protegida y puede combinarse con la primera y/o la segunda mediante unos mandos:

Pero para un montaje m�s provisional y r�pido, puede servir lo que sigue:
Como la furgo es de gasolina, la calefacci�n adicional gasta por la buj�a demasiada electricidad y s�lo est� recomendado por el fabricante un uso de un ciclo de una hora cada noche. Si la bater�a no est� muy cat�lica un segundo ciclo puede conseguir que el motor principal no pueda arrancar.
�sa es la raz�n de instalar esta tercera bater�a. Por un lado para poder emplear dos o tres ciclos por noche cuando sea necesario y por otro disponer de una reserva estrat�gica para cualquier eventualidad por la que nos quedemos sin carga en la bater�a principal (dejarse las luces encendidas, por ejemplo).
El montaje es muy f�cil:
Simplemente se fija la borna negativa al desconectador y �ste al tornillo de masa en la escuadra.



Y la borna positiva, previa intercepci�n de un maxifusible de 80 A enfundado,

al positivo de la bater�a principal mediante un hilo de 25 mm2 pasado a trav�s del carril del piso.
Para fijarla he empleado las argollas de carril Westfalia que se serv�an con la furgo de serie

y unas eslingas ajustables.

S�lo hay que situar la bater�a en el centro de las argollas


y trabarla tanto en sentido vertical

como horizontal.

Despu�s se termina de embornar el positivo al fusible y �ste al hilo que procede del positivo de la bater�a principal a trav�s del carril del suelo, y el negativo al desconectador estanco.


Con el fin de evitar contactos directos entre las bornas o sus conexiones (por ejemplo, si se cae un llavero, una cadena o una herramienta met�lica), se protege todo el entorno del polo positivo con un tupper de todo a cien puesto boca abajo.

5. Un espacio para el WC:
Bueno, pues as� queda. Se respeta la cota original de la cama anterior que llegaba hasta 445 mm del suelo, con lo que no se interfiere en la apertura de los cajones.
La caja multifunci�n que aloja el WC qu�mico puede colocarse justo al lado fijada al carril con su anclaje original



que permanece semioculto entre s� y la nueva estructura de la cama:

De modo que nos queda un �ntimo reservado ocultable con la cortina.


6. En conclusi�n...
Como veis, la dificultad no es muy grande y obtenemos un maletero de nada menos que 617 litros, robusto para todo trote, reversible, accesible por dentro, y que parece casi casi de f�brica.
Y, se mire por donde se mire, da aspecto de amplitud. Hemos hecho la prueba en plan co�a tres adultos y cabemos apretaditos dentro del espacio del maletero. Esperemos que nadie use esta idea para tr�fico de... qu� s� yo... de ilegales...





Nosotros �y es s�lo una posibilidad entre muchas� lo hemos organizado con cajas�contenedor modelo Slugis de IKEA de varios tama�os, muy �tiles por si se derraman l�quidos o cosas que manchen. Y que adem�s se limpian de un manguerazo.


Ahora es mucho m�s c�modo acometer viajes de duraciones en torno al mes porque se pueden llevar m�s c�modamente los objetos necesarios. Y desde luego la cama se parece mucho m�s a la de casa.
Cuando queramos volver al estado original, retiramos las cuatro piezas y las apilamos de forma plana en cualquier rinc�n.
�El precio de todo esto en 2006? Pues seg�n lo que le montemos:
� Inversor: de 50 a 700 �
� Tercera bater�a de gel: de 250 a 320 �
� Tela y confecci�n de las fundas: de 60 a 80 �
� Colchones de espuma: de 30 a 40 �
� Herrajes: de 40 a 50 �
� Material el�ctrico: de 250 a 270 �
� Tableros de DM: de 60 a 70 �
� Piezas met�licas: de 100 a 120 �
7. Elevaci�n asistida de los somieres
La soluci�n m�s c�moda y segura para la elevaci�n de los somieres de la nueva cama es una pareja de amortiguadores de gas de 350 Newton cada uno.

7.1. Trucos sobre los muelles de gas
Casi todos los fabricantes de muelles de gas los comercializan con terminales roscados (en m�trica) a v�stagos de 6 mm � con ojal de 8 mm �.

El problema surge, como en este caso, cuando uno o los dos extremos de los muelles debemos fijarlos a tornillos de m�s de 8 mm �. Para ese problema existe una soluci�n barata y r�pida.
Consiste en utilizar un terminal el�ctrico para engastar a presi�n de los de cable grueso de bater�a (25 mm2) al que le embutiremos con fuerza una tuerca�manguito

provista de rosca de 6 mm � y cuyo di�metro exterior sea unas d�cimas de mm mayor que el interior del terminal, cuyo ojal s� es de di�metro mayor. �ste dispone de los 12 mm � del tornillo al que debemos fijarlo.

7.2. Montaje de los resortes
�Record�is que los somieres se apoyaban en dos �ngulos met�licos a 90� en ambos m�dulos de la cama? Pues bien, esos �ngulos van solidarios a cada m�dulo vertical mediante 4 s�lidos tornillos de 12 mm �. Lo que haremos es sustituir s�lo los dos m�s extremos del m�dulo delantero por otros m�s largos (en vez de 60 mm van a tener 120 mm de largo)

de modo que sobresalgan un par de cent�metros sobre la vertical del �ngulo met�lico

y constituyan as� el apoyo inferior de los amortiguadores de gas que haremos prisioneros con dos tuercas con freno,

una a cada lado, para que no se muevan con las vibraciones y el uso.

Para el apoyo por la parte de arriba, es decir, para atacar a ambos somieres, he reutilizado dos viejas escuadras que me sobraron de los desconectadores de la tercera bater�a (ven�an suministradas con ellos) y las he pintado con un spray del color de la cama.



Despu�s, estas escuadras van atornilladas al tablero de DM y a su vez a los terminales est�ndar de los muelles.


7.3. Operaci�n
Dado que el peso medio que hay que vencer al levantar cada somier es de unos 40 Kg (lo he calculado apoy�ndolos sobre un palito que descansaba sobre una b�scula de ba�o), he elegido muelles de 350 N. Y el resultado ha sido casi a la primera el esperado:



Una vez plegados, a trav�s de la ventana de ventilaci�n del inversor, puede verse c�mo quedan correctamente recogidos en el espacio que queda junto a los �ngulos met�licos:

8. Una jaula blindada de m�s de medio m3

Como ya se ha ido viendo, este arc�n�cama de s�lo cuatro densas piezas de nada menos que 40 mm de grosor es en realidad una poderosa c�mara acorazada susceptible de ser bloqueada. Lo primero que se me ocurre si se la dota de cerradura es que puede servir para todo esto:
� Para dejar objetos de cierto valor con mucha m�s tranquilidad cuando abandonamos la furgo (ordenador port�til, pantalla DVD, herramientas�). Al fin y al cabo, en la guantera caben muy pocas cosas. Si nos abren las puertas y tenemos alarma, lo m�s probable es que cojan �nicamente lo que vean m�s a mano. Ning�n ladr�n piensa encontrar una segunda e inesperada dificultad de acceder a los objetos personales. Y mucho menos bajo el estr�s del sonido de la sirena.
� Para acomodar todos los efectos golosos que no queremos que queden a la vista si durante un viaje nos surge la necesidad de dejar el coche en un taller desconocido. Una aver�a de varios d�as� ya se sabe�
� Para no tener que descargar completamente en el garaje la dotaci�n permanente cuando llevamos el veh�culo al taller habitual para los mantenimientos.
� Para evitar que en caso de accidente todo el contenido del maletero salga proyectado por el habit�culo y minimizar as� las posibles lesiones graves.
� Para evitar que lo abran los ni�os, si los tenemos, durante la marcha. Un bache fuerte, como badenes y resaltos, por ejemplo, puede hacer subir o bajar los somieres y hacerles da�o.
Convertir en �tiles todas estas posibilidades, s�lo depende de una sencilla pieza met�lica compuesta de dos mitades, que pintaremos con un spray del color de nuestros revestimientos.
La inferior es una pletina rectangular de de 10 mm de grosor que lleva soldada en el centro una aleta perforada y se sit�a apoyada sobre la caja de la tercera bater�a


abrazando los somieres desde abajo justo a la altura de la muesca de apertura.
Adem�s, la podemos acolchar para no estropear la pintura.

La superior es otra pletina del mismo grosor, pero con una ventanilla perforada para que la aleta de su compa�era la atraviese

y pueda acoplarse un candado est�ndar.

Adem�s, lleva cuatro espigas embutidas

para que se estabilice el conjunto por la parte superior insert�ndose en los taladros de ventilaci�n de ambos semisomieres. En ella intercalamos tambi�n otras tantas almohadillas antirrozaduras.
El resultado es una robusta mordaza que hace literalmente inviable cualquier movimiento. Y, debido a su calibre, requerir�a de varios minutos de amoladora angular (radial) para el caco al que le pudiera estorbar.
Una vez instalada, seg�n esta secuencia




queda todo completamente oculto y discreto bajo los colchones porque coincide justamente en la junta central.

Como sucede siempre, si quieren, pueden robarnos. Pero nuestro deporte preferido es ponerselo un poco m�s dif�cil para que escojan a ser posible el coche de al lado.
Cuando no las utilicemos, podemos acoplar las piezas del rev�s y guardarlas en cualquier compartimento del maletero de esta forma compacta:

A los cuatro a�os de instalar esta nueva cama hemos pasado finalmente la prueba definitiva: superar la inspecci�n tecnica de vehiculos.


Le ense�� al inspector los anclajes del suelo y listo. Consideraron el arc�n-cama como un simple accesorio fijado al carril. Como si fuera el WC qu�mico, por ejemplo.


Lo que m�s nos gusta de esta nueva cama-arc�n es que puedes seguir usando la furgo para llevar cargas pesadas y voluminosas. Mirad, por ejemplo, ayer toda llena de parquet para una reforma. 44 metros cuadrados de tablilla maciza.


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