Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes





... tras muchas tomas falsas... en la fuente de las Ranas de Torun (Polonia)

Ir directamente al momento
en que atravesamos
el C�rculo Polar �rtico





El relato que comienza aqu� son 11275 kil�metros, es decir, la distancia en linea recta que hay entre Madrid y Tokio.



Un paliz�n del cop�n no apto para edades avanzadas.

Ha sido el mayor viaje por carretera de nuestras vidas.

Con lo que se demuestra que las furgos hay que pill�rselas con veinte o treinta a�os y no tanto con sesenta. Estamos agotaos de veinticinco d�as dale que te pego a todos los temas a los que somos aficionados.



Con este recorrido nos ponemos en la vitrina de pa�ses visitados a otros tres m�s (y van treinta y cinco: E, P, GBZ, F, AND, UK, MC, I, CH, FL, A, D, B, NL, DK, S, N, PL, L, MA, SCV, RSM, SLO, HR, IRL, SGP, AUS, H, SK, CZ, LT, RUS, LV, EST y FIN).

> Ver los relatos d�a a d�a de los dem�s viajes



Estad�sticas generales:



Fechas: del 29 de junio al 23 de julio de 2008

Veh�culo: Mercedes-Benz Viano Marco Polo 3.2 V6 (versi�n 2004)

Etapas: 25

Fotograf�as: 393

Pernoctas en la furgo: 22 (de la 367� a la 388�)

Recorrido total: 11275,100 km

Pa�ses recorridos: 13, de los que 3 lo son por vez primera (LV, EST y FIN)

Ciudades visitadas: 56

Ferries usados: 1, entre Tallin (EST) y Helsinki (FIN)

Monedas empleadas: 7 (un rollete, la verdad) (1 EUR Euro en esos d�as era equivalente a 1.62 CHF Francos suizos, 3.25 PLN Zlotys polacos, 3.45 LTL Litas lituanas, 0.69 LVL Lats letones, 15.64 EEK Coronas estonias � 9.47 SEK Coronas suecas; en Dinamarca lo pagamos todo con tarjetas, aunque 1EUR = 7.46 DKK Coronas danesas)

Presupuesto total: 5300 �, de los que 600 en peajes, aparcamientos y barco, 2900 en gasolina sin plomo de 98 (� 95 donde no hab�a), 1200 en supermercados y restaurantes, y otros 600, por decirlo de alguna manera, en ocio.

� R�cord del precio del carburante: 1,71 �/l en Finlandia (... y nos quejamos aqu� ...)

Mayor altitud sobre el nivel del mar en el recorrido: 1200 m (Altos de Villaciervos, Soria, E)

Mayor depresi�n bajo el nivel del mar: �91 m (�resundstunnel, Copenhague, DK)

� Extremo N: Vaattunkik�nk��ntie (FIN), 66�36'29.95''N

� Extremo S: Salamanca (E), 40�57'55.23''N

� Extremo E: Vaattunkik�nk��ntie (FIN), 26�05'44.63''E

� Extremo W: Salamanca (E), 05�39'50.24''W












Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes




Etapa 1: Salamanca (E) - Pina de Ebro (Zaragoza) (E)





Mientras una parte importante de los espa�oles aficionados al balompi� se debate en acopiar palomitas, etanol y banderas o incluso en poner a punto ese plasma adquirido para la ocasi�n, nosotros damos los �ltimos toques a la intendencia en el garaje.

Es domingo... Es domingo con partido final de la Eurocopa de f�tbol. La selecci�n de jugadores que va a representar al pa�s juega contra la alemana. El ambiente es raro. Como de d�a en que no pasa lo de siempre. Hace un calor aceptable.

Acaba el turno del curro a las tres. Despu�s de comer y de dejar preparada una ausencia en casa de m�s o menos un mes, salimos del garaje con las fuerzas intactas y las pagas extraordinarias chisporroteantes... por poco tiempo... ;D



Tenemos prisa pero relativamente holgada: Al d�a siguiente nos esperan en el concesionario de Mercedes-Benz de la capital de la comarca de Osona. Fue all�, en Vic, donde compramos la furgo hace algo menos de cuatro a�os y desde entonces mantenemos con ellos una relaci�n muy cordial.

Tanto, que en cuanto tuvieron conocimiento del peque�o trabajo de recopilaci�n de los bricos que le hemos hecho a la Marco Polo, se interesaron en colaborar con nosotros encarg�ndonos nada menos que cincuenta ejemplares de Enciclofurgo especialmente customizados para ellos mediante la introducci�n antes de encuadernar de una primera p�gina publicitaria en color con el anuncio oficial del veh�culo.



Avanzamos por Valladolid hasta la Ribera del Duero. Siempre nos gusta m�s utilizar este valle para llegar a Arag�n que usar el del Ebro por el intercambio de Miranda AP1/AP68 porque, efectivamente, es todo autopista y se va m�s r�pido a pesar de que aumenta el kilometraje, pero carece de parte del encanto de la vieja N122, que se resiste a ser desdoblada en el pol�mico trazado de la autov�a A11, ya en servicio hasta Tudela, que va a destrozar muchas hect�reas de vi�edos centenarios de renombre internacional.

Al llegar a Soria nos acordamos de que casi todos los meses la gasolinera del centro comercial Sabeco del pol�gono industrial Las Casas, bate marcas con los precios m�s bajos de Espa�a. Vamos, pero �claro� es domingo y nos damos cuenta de que est� cerrada. Al lado, la del E.Leclerc, de precios muy parecidos, no opera en festivos con tarjetas... as� es que nos tenemos que conformar con repostar barato en vez de muy barato en la salida hacia Zaragoza, en la de CADOSA.

Al atravesar la capital todo el mundo est� vestido de blanco y rojo mezclado con camisetas de la selecci�n nacional de f�tbol. As� es que echando mano de mis conocimientos del pasado (conviv� siete a�os con una estupenda adnamantina) comprobamos que la ciudad bulle en fiestas: es el Domingo de Calderas, una de las vistosas jornadas de los Sanjuanes, la fiesta mayor del a�o que pr�cticamente son unos sanfermines chicos.

Me viene a la cabeza aquello de: Mi�rcoles el preg�n, Jueves la saca, Viernes de toros, S�bado ag�s, Domingo de calderas y Lunes de bailas...

Dejamos a la derecha la sierra del Moncayo y alcanzamos en poco tiempo el valle del Ebro. Como uno de nosotros dos s� es aficionado al f�tbol en casos de encuentros internacionales, pues el ten con ten obliga a detenerse en el �rea de servicio de la AP68 a la altura de Sobradiel. All� cenamos al arrullo del partido en la se�al televisiva de la furgo. Y tambi�n tomamos una relajante ducha en un codificado callej�n sin salida de que dispone este lugar. Entrando legalmente marcha atr�s hasta el fondo.



> Ver en Google maps


A lo lejos, en la cafeter�a de la estaci�n de servicio se oyen los alaridos del triunfo. El pa�s est� paralizado: no hay coches ni camiones circulando. Es asombroso c�mo el moderno pan y circo, sea corriendo en calzones detr�s de un objeto de cuero, sea en forma de galas de expulsi�n de Gran Hermano IX, es capaz de sorber tantos cerebros a la vez.

Con temeridad manifiesta y sabiendo a lo que nos expon�amos nos acercamos a Zaragoza y atravesamos el centro.

Es un caos. Bueno, supongo que en todas partes fue parecido o peor. Hay gente borracha, medio desnuda, saltando por los coches, por las fuentes. Nadie no pita... Grupos de gente desconocida pero alegre rodea e increpa a coches de otros desconocidos y tambi�n contentos. Todo es alborozo. Espa�a ha ganado a Alemania. Bueno, en realidad, la selecci�n nacional de cierto deporte federado ha ganado a la hom�loga de otro pa�s, que no es lo mismo.

As� estaba, por ejemplo, el paseo de Mar�a Agust�n a la altura de la comisar�a.



Nos lo pasamos bien un buen rato por all�.

Al llegar a la altura del 123 de la calle Miguel Servet hacemos una parada para comprobar la estupenda restauraci�n que Ibercaja ha hecho con el antiguo Palacio Larrinaga para convertirlo en su centro de documentaci�n. Hace ahora 22 a�os estuve viviendo all�. Mi cuarto estaba en la primera planta.



La exposici�n universal que se celebr� en Sevilla en 1992 me pareci� muy buena: fui a visitarla primero en obras y despu�s llevando a los alumnos. La de Lisboa de 1998 ten�a unas colas de impresi�n por ejemplo en el Acuario: Hab�a que esperar horas. Sin embargo, cuando lo visitamos ya conclu�do el evento, s�lo esperamos cinco minutos para entrar.

A �sta, en monograf�a sobre la importancia del Agua, no hemos llegado a entrar y por tanto no podemos opinar de ella, pero ya hemos contrastado las de de varios amigos: interesantes espect�culos, arquitectura puntera, mucho calor, muchas esperas en los pabellones y la sensaci�n de que no se pierde uno demasiado si no va.

De modo que la visitaremos tranquilamente cuando se acaben los fastos.

Esta vez la recorrimos perimetralmente y la verdad es que tiene muy buen aspecto de noche.



Por cierto, �qu� hace exactamente all� una furgo-tanqueta de la polic�a cient�fica? �C�mo camperizar�amos este esp�cimen ? ;D



La mayor parte de las veces que hemos pasado por Zaragoza con los coches que hemos tenido nos ha sido muy agradable aparcar y/o pernoctar en los antiguos bosquecillos de ribera, ya desaparecidos con la construcci�n de la exposici�n, a los que se pod�a acceder desde la avenida de Ranillas por los caminos de tierra que veis en esta foto a�rea ya hist�rica en la que se aprecian los campos de cultivo sobre los que ahora se levantan los edificios de la Expo. Por eso, en cierto modo, la obra nos ha borrado un bonito recuerdo.



El d�a no dio m�s de s� y nos acostamos en el �rea de descanso de Pina de Ebro en la autopista AP2 para no levantarnos muy tarde al siguiente.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 2: Pina de Ebro (Zaragoza) (E) - Village Catalan (F)



A eso de las ocho de la ma�ana, con el fin de ser puntuales a nuestra cita, nos ponemos en marcha. Como no pod�a ser menos en un viaje con destino a uno de los cinco paralelos principales de La Tierra, nos impacta especialmente, m�s que otras veces, el pasar por debajo del monumento al Meridiano Cero que hay en la autopista AP2, exactamente a 0�0'0" de longitud, entre las localidades de Bujaraloz (Z) y Pe�alba (HU).



Para quitarnos toda esa mierda que se ve por el parabrisas y mucha otra que se supone, tras repostar antes de salir de la econ�mica provincia de Huesca en la CEPSA del �rea de servicio de Fraga, hacemos una parada t�cnica en Manresa y Sant Fruit�s de Bages, junto al Eix Transversal de Catalunya C25. Y descubrimos lavando la furgo en el box m�s extremo de un autolavado que, si las circunstancias lo permiten por estar apartado, cerrado por tres lados, sin gente esperando y discreto, como en ese caso, es un sitio inmejorable para ducharse.

A ver con qu� argumentos el empleado que te sorprenda te puede espetar que est�s echando al suelo agua con jab�n. ;D

Los mismos del concesionario de Vic tienen en esta localidad otro taller mucho m�s moderno, inaugurado hace muy poco.



En el Autosuministres Motor al que �bamos pudimos ver un Viano 4matic de nuestro color preferido, a�n sin entregar, con esas envidiables suspensiones.



Tambi�n aprovechamos para volver a comprar la ventosa de ducha Westfalia (al inm�dico precio de 45 �)



que hab�amos perdido hac�a unas semanas en un bosque cerca de Sintra, en Portugal. A partir de ahora la unir� al tel�fono de ducha con un sedal transparente para no volverla a extraviar. Aquel d�a nos pusimos en marcha sin despegarla de la carrocer�a por olvido y debi� de caerse qui�n sabe d�nde.

El d�a en Vic termin� con una compra grande en el Carrefour y con un agradable almuerzo con Enric Tarr�s, el comercial con el que tenemos mejor trato, en el restaurante Basset donde hacen una rica cocina catalana actualizada.

Por recomendaci�n de �l mismo pusimos proa a dos bonitas localidades gerundenses donde estuvimos paseando con las bicis entre calles llenas de paz, encanto y ese sosiego ampurdan�s que no tiene precio. Primero en Vulpellac, donde nos hicimos amigos de conveniencia de un lindo gatito,







y luego en Peratallada, algo masificada de turistas veraniegos. Para evitar los aparcamientos de pago que funcionan hasta las seis de la tarde, nos apartamos a un camino sombreado y accedimos al casco hist�rico sobre dos ruedas. Nada m�s c�modo.





Unas �ltimas diversiones, conexiones a internet y cena casera en Girona capital y, ya bien entrada la noche, en el precioso �rea de descanso de la autopista francesa A9, llamada Village Catalan, pasados unos veinte kil�metros desde la frontera, planchamos la oreja hasta la ma�ana siguiente.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 3: Village Catalan (F) - La Coucourde (F)



Los ba�os del �rea de servicio nos vinieron muy bien para el aseo matinal de una muy calurosa jornada en el golfo de Le�n. Sin sospecharlo, comenz�bamos un d�a de placeres hallados por casualidad. Bueno, en realidad, la vida misma es un conjunto de casualidades concatenadas: uno conoce a su pareja por casualidad por haber estado en tal sitio a tal hora, uno encuentra su trabajo porque alguien oportunamente le dijo que hablara con no s� qui�n...

Pues nosotros, que repost�bamos en el centro comercial G�ant del acceso sur a Montpellier desde la autopista A9, nos encontramos con ese submundo poco conocido de cosas que te pueden salir gratis y que mucha gente desconoce o simplemente no se atreve a hacer.



La primera fue comprobar c�mo se puede pasar un buen rato bien estacionados navegando por internet en la propia furgo y a la sombra si se utilizan los aparcamientos de los restaurantes Mc Donald's. No hace falta ser cliente, pero si alguno es t�mido en la picaresca puede entrar a por cualquier cosa y conservar el tique para acreditar su condici�n de tal. Pues all� comimos tranquilamente.

La otra, que nos llev� toda la tarde, se centr� en corroborar que a los empresarios de muchos hoteles de grandes cadenas les da lo mismo que en su piscina se ba�en y se duchen cuarenta clientes que cuarenta clientes y dos no clientes. Total: el mantenimiento es el mismo.

Pues resulta que en el Novotel (> ver coordenadas Google maps) esto es posible; tambi�n es factible una estupenda sombra en su aparcamiento privado y hay servicio de ducha, c�sped y tumbonas sin que nadie te diga nada por entrar y disfrutar. En plan mochilero atrevido... jeje



> Ver datos exactos del hotel

Despu�s de tanto solaz, una buena panzada de kil�metros por la autopista du Soleil haciendo algunas paradas rese�ables, como una para merendar en la de Verg�ze y otra para darnos otra duchita en la que hay en Donz�re frente a la central nuclear de Tricastin.

Es que a continuaci�n hab�amos reservado en un bonito relais llamado du Vivarais en la peque�a y nada fea localidad de Viviers, a un paso de la autopista.

Nos aparcamos bajo uno de sus sauces llorones y cenamos bastante bien. Bordan la mousse de casta�as.



Luego con las bicis a conocer el pueblo, el puente romano



y a otro gatito que desmiente eso de que por la noche todos son pardos.



Volvimos al aparcamiento del restaurante a por la furgo y nos dormimos en la autopista A7 en el �rea de descanso de La Coucourde, antes de Valence.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 4: La Coucourde (F) - Sciez (F)



Algunos d�as se cometen descuidos. Y, a pesar de las protecciones, como �sta el�ctrica,



los mosquitos hacen su trabajo. No importa que, como en este �rea, tengas instaladas las mosquiteras...



Te pican igual. Y ese d�a se cebaron en la cara.

Poco despu�s, repostados en Valence y comidos en una agradable mesa de pic-nic del �rea de descanso de Torchefelon/Chanses en la A48, nos acercamos hasta la prealpina Chamb�ry, que se encuentra en una magn�fica situaci�n orogr�fica cerca del lago de Bourget, donde hace a�os pasamos la noche, para algunos m�gica, de un 24 de diciembre.



Un poco de aprovisionamientos en Carrefour, repostaje en la ELF y conexi�n a internet en el restaurante de los aros amarillos... y unos largos en la piscina cubierta municipal consumieron la tarde.

Luego, tirando de Gu�a Roja, descubrimos que el fabricante de neum�ticos le daba (con toda la raz�n) una buena calificaci�n a este restaurante de Annecy donde tuvimos la suerte inmensa, en una ciudad con todos los estacionamientos subterr�neos de 1.80/1.95 m de g�libo, de aparcar en la misma puerta justo cuando se iba un turismo.



Dif�cil de olvidar la brocheta de gambas con mango. Fresca, de sabores intensos...

La ciudad, donde ya hab�amos estado antes una vez, nos volvi� a descubrir a pedales sus canales,



alg�n escaparate divertido,



y esas helader�as de v�rtigo que anuncian la proximidad de Italia.



En un lavadero de coches que, no sabemos por qu�, teniendo todo iluminado y abierto, no funcionaba ya a la medianoche, nos quedamos un rato navegando aprovechando las muchas se�ales ADSL abiertas que hab�a.

Al pasar a Suiza por la frontera ginebrina de la A40, nada de polic�a, nada de registros... y, claro, nada de vignette para el parabrisas,



cuya compra hubo que aplazar para el d�a siguiente. Si te pillan en las autopistas sin ella pegada se te cae el pelo en el acto.

Nos entretuvimos por el parque des Bastions y pasamos de nuevo a Francia a dormir en un �rea tranquila a orillas del lago L�man en la peque�a localidad altosaboyarda de Sciez.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 5: Sciez (F) - Friburgo de Brisgovia (D)



Una lluvia tonta nos acompa�a en el desayuno mientras all� enfrente un camionero provisto de un cepillo largo de barrer se mete como si fuera abducido por la gran escotilla trasera (junto al parachoques) de su cisterna. Al cabo de los minutos empieza a salir polvo por el agujero, luego el cepillo y luego otra vez el camionero. Para que luego digan que los chicos no barremos en casa...

Algo as� como esto, pero con la abertura m�s abajo, a ras de la placa de matr�cula.



En la primera gasolinera, de nuevo en la Confederaci�n y sin ning�n control fronterizo, compramos por los cuarenta francos de siempre (no suben el precio desde hace algunos a�os) la pegatina que habilita a conducir sin l�mite hasta enero de 2009 por cualquier autopista suiza.

Le hacemos alguna foto al surtidor (Jet d'eau) del lago, es decir, a esos 500 litros de agua por segundo a 200 km/h que alcanzan 140 metros de altura,



y continuamos, tras alg�n descanso por los estacionamientos de la autopista y un peque�o incidente en el que golpeo mi retrovisor derecho en un estrechamiento, para Berna, donde asistimos a lo que ya est� dando que hablar �y mucho� en el mundo de la m�sica alternativa: el instrumento de percusi�n llamado Hang, que fabrica en exclusiva para todo el mundo una parejita de hippies, F�lix y Sabina, (operan bajo las siglas PANart) en esta caba�a



del n�mero 134 (tambi�n en el 131) de la Engehaldenstrasse. La lista de espera es de casi dos a�os porque lo elaboran de forma completamente artesanal.



> Ver video



> Ver otro video



Supimos de la existencia de este cacharro porque Jacinto, un compa�ero de gimnasio, estaba interesad�simo en comprar uno. Tanto, que, de haber estado disponible alguna unidad, se la hubi�semos tra�do en el maletero.

En la caba�a de al lado estuvimos tambi�n hablando con otro fabricante de timbales, teletransportado directamente de mayo del 68, que nos dio un mont�n de datos interesantes.

Estacionamos donde solemos cada vez que visitamos la ciudad (no hay parqu�metros, hay seguridad, hay discreci�n, no est� lejos del centro, tiene bosque, ADSL, tiendas, gasolineras al lado... furgoperfecto...)



> Ver coordenadas Google maps



y nos solazamos con el entorno, despu�s de comer en la furgo, durante toda la tarde.

Por cierto, la tendencia suiza de este a�o para el segmento de dos ruedas es cebreada.



Cenados de nuevo en el coche y repostados a la salida de la capital, nos piramos para Basilea. All�, durante una larga parada en el aparcamiento del parque Sch�tzenmattpark, tres chavales borrachos de una fiesta en el cercano polideportivo se empiezan a perseguir entre los coches hasta que el c�rculo de golpes a la carrocer�a y gritos para esquivarse se centra en nuestra furgo.

Fue el momento de hacer sonar los 110 dB del reci�n instalado brico del bot�n de p�nico.



Impresionante lo que les baj� el vacil�n ese par de sirenas: No volvieron a salir del local pensando seguramente en lo que hab�an ocasionado...

El control aduanero en la salida hacia Alemania se limit� a un gesto de contin�en hecho con el brazo. Luego, algunos kil�metros m�s al norte, en el t�rmino de Friburgo de Brisgovia, nos salimos de la autopista A5 en el enlace 61 Norte



y encontramos junto a otra furgo blanca ya dormida un bosque con los �rboles completamente cubriendo el apartadero de la Seestrasse que result� ser una inmensa y refrescante sombra al amanecer.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 6: Friburgo de Brisgovia (D) - Rotemburgo del Tauber (D)



En la que un chaval de nuestra edad, de buena ma�ana, nos apareci� de repente por la parte trasera del portabicis (est�bamos en un �ngulo muy discreto). Lo que en principio parec�a un merodeo extra�o result� ser una inocente meadita al amparo de nuestra carrocer�a que nos acab� de espabilar. As� es que: desayuno, aseo, carretera y manta.

La carretera no fue del todo agradable porque, como es sabido, las autopistas alemanas son estupendas (no tanto como las francesas, desde luego), pero completamente atascadas en horario diurno. La locomotora econ�mica de Europa mueve su log�stica de d�a. Es una efervescencia que desaparece casi por completo por la noche.

Por eso llegar a Stuttgart por la A8 result� tan pesado a mediod�a que nos tuvimos que parar a la sombra de un tupido maizal en el enlace de Palmbach, no lejos de Karlsruhe. Esto de llevar la cocina y el comedor incorporados, de verdad, que hay veces que resulta impagable...

El navegador nos desliz� por la carretera paralela muchos kil�metros, cruzando Pforzheim. De vez en cuando nos cruz�bamos con los viaductos de la v�a de alta capacidad completamente petada y d�bamos gracias a que existan estos aparatitos que tanto estr�s y mala leche te quitan del cuerpo. En realidad son baratos si uno piensa todo lo que te evitan de dar vueltas, de caer en trampas de horas y horas...

No hubo m�s remedio que entrar en la ciudad donde luce la cinta de Moebius en hormig�n, o sea, el c�lebre museo Mercedes-Benz, por otro peque�o atasco.



La poblaci�n, casa matriz de la marca, es bonita s�lo a medias. Se salva un centro coqueto e interesante, pero fundamentalmente es una ciudad de negocios



donde pasamos una larga tarde d�ndole gustito al cuerpo.

Os recomendamos para furgos el estacionamiento vigilado L�blin, de g�libo holgado y en pleno centro. Se entra por la Lazarettstrasse.



> Ver coordenadas Google maps



Ya casi ca�da la noche cenamos en el aparcamiento de Steinheim, en la A81, y por fin alcanzamos la tan linda como prostitu�da plaza de Rotemburgo del Tauber, siempre adornada de turismo de masas, preferentemente de edades provectas y, en efecto, pueblo de postal donde los haya.



Para no entrar por el aro de los aparcamientos regulados y de los ruidos matinales, nos apartamos un par de kil�metros al bosque de Leuzenbronnerstrasse en una paz total.



> Ver coordenadas Google maps



Buenas noches, chavales.







Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 7: Rotemburgo del Tauber (D) - Berl�n (D)



Por la ma�ana, como en los relatos id�licos �en serio, �eh?�, nos despiertan los pajarillos. Mientras desayunamos, una familia a lo lejos prepara su pic-nic en una mesa del bosque. Luego ponemos m�ximas medidas de seguridad en la furgo (guantera, cajones y arc�n-cama cerrados; trancas en las ventanillas; barra pedal-volante; alarma de puertas-volumetrica-antirremolcado; e inmovilizador electr�nico adicional) y la abandonamos a su suerte mientras rodamos cuesta abajo hacia la preciosa ciudad amurallada





por donde anduvimos un rato viendo conciertos callejeros, mucha animaci�n y rincones preciosos.

Tras volver al coche y montar las bicis en su sitio, repostamos en la ESSO local y nos hicimos con este estupendo atlas de carreteras atualizad�simo de toda Europa en una de esas ofertas irresistibles que nunca ver�amos en una librer�a de nuestra peque�a ciudad (29 eurillos por 1122 p�ginas con escalas de hasta 1:15000)





La carretera nos sorprende una vez m�s con una campa�a de tr�fico impactante. Mucho m�s que �sas de las carreteras francesas en las que pon�an siluetas negras como �sta o las mismas con el coraz�n partido por una carretera y diciendo Yo ten�a 23 a�os o cosas as�...



�sta est� mucho mejor. Presenta a grupos de amigos o familias, con sus nombres y distintas reflexiones. Aqu� pone m�s o menos que les gustaba conducir deportivamente.



Hacemos una parada en la localidad de Wurzburgo (hermanada por cierto con Salamanca, donde tenemos un gran parque y un pabell�n deportivo que llevan su nombre) para comer y darnos unas buenas duchitas en un apartado pol�gono sin actividad en la tarde del s�bado.



Luego, sin demora, nos dirigimos a Jena, ya en Turingia, donde nos espera para cenar el profesor Dr. F�lix M. Werner, a quien solemos visitar cada vez que rodamos por este estado, en el desenfadado restaurante estudiantil Ein Stein



(bonito juego de palabras entre el nombre del cient�fico y la expresi�n Una Piedra), junto a la universidad m�s prestigiosa de toda Alemania y la famosa torre de la industria �ptica Carl Zeiss, seguramente la m�s reconocida del planeta. En su aparcamiento dejamos la furgo.



�l, por su parte, colabora as�duamente con la Universidad de Salamanca, donde es una reconocida eminencia en el campo de la Neurolog�a y los estudios sobre la enfermedad de Alzheimer.

Bromeamos con �l a menudo y sonri� cuando le preguntamos:

� F�lix, �nos invitar�s a Estocolmo a la ceremonia en la que te conceder�n el Nobel de Medicina?

Todas las calor�as ingeridas las decidimos gastar caminando una horita campo a trav�s en la cercana localidad de Cospeda, un lugar sin nada en especial de no haber sido por lo que pas� el 14 de octubre de 1806



cuando los cien mil soldados que comandaba Napole�n Bonaparte le dieron un paliz�n terrible justo donde ese monolito al pr�ncipe prusiano Federico de Hohenloe, en la que se conoce como Batalla de Jena, y avanzaron ya sin problema (como nosotros esa misma noche) hacia Erfurt y Berl�n.

Por el camino, en la oscuridad de la noche, con la sola ayuda de nuestras tres linternas LED (�sa del suelo es de las de cargar a manivela), se nos apareci� este simp�tico, zalamero y jovenc�simo gato negro que nos perisigui� todo lo que quiso como si hubiera decidido quedarse para siempre con nosotros.



Despu�s de acercar al doctor Werner a su barrio, alcanzamos la autopista A115 primero, donde vimos una enorme sede de e-bay



y, poco despu�s, las primeras calles de Berl�n. Los �ltimos borrachos, ya amanecido, regresaban tambale�ndose por los pasos de peatones; y nosotros decidimos que lo mejor era no dormir esa noche y empezar la jornada haciendo borr�n y cuenta nueva con un paseo por el Tiergarten y dando por bueno aquello que dec�a nuestro rey Felipe II sobre que �sa era la mejor hora del d�a.







Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 8: Berl�n (D) - Lubin (PL)



Hoy toca lavar la ropa para volver a llevar la equipaci�n completa limpia de nuevo. Deambulando por las calles cercanas al Tiergarten, como casi siempre ubicadas en esquinas, nos aparece un Wachsalon (que es como se llaman las abundantes lavander�as de monedas tan frecuentes en cualquier barrio aunque no sea de estudiantes) de la conocida cadena Schnell&Sauber en el 38 de Martin-Luther-strasse. Aparcar al lado a esas horas, pan comido.



En realidad, es la cosa m�s f�cil de mundo: En un panel central del local vas introduciendo monedas (te gastas unos 15 � en total para una buena colada) y con el saldo de la pantalla vas pulsando el n�mero de m�quina (lavadora, centrifugadora



o secadora



que quieres activar. Todo se transporta de una m�quina a otra con cestos rodantes. Hay tambi�n n�mero para las que dispensan detergente y suavizante.

Mientras dura la operaci�n autom�tica (una media hora, dependiendo de la cantidad), puedes irte a navegar gratis por internet WiFi a la zona de asientos y mesas, leer la prensa que tienen o, si la hora lo requiere, meterte en cualquier local a zampar. Al ser la del desayuno, como no pod�a ser menos en el entorno de una lavander�a, all� enfrente mismo hab�a una familia turca regentando una especie de panader�a-pasteler�a-cafeter�a-quiosco de prensa donde nos pusimos las botas. A pesar de nuestro alem�n de Barrio S�samo conseguimos coger el pan, los pasteles que nos gustaban y hasta elegir el tipo de caf�. ;D



Desde la incorporaci�n a la Uni�n Europea, en la frontera germanopolaca de Fr�ncfort del �der ya s�lo hab�a abandono y polvo. Atr�s quedaron escenas y esperas interminables como �sta que sufrimos en el viaje que hicimos all� en 2001.



El precioso himno nacional polaco nos introduce con solemnidad en la autopista 2 que se dirige a Poznan, pero hay multitud de tramos en obras, abundan los surcos paralelos longitudinales (Koleiny)



y la velocidad est� continuamente controlada por radares fijos que obligan a ir a 70 y a 50 km/h con apariencia de falsos, pero que acojonan por si acaso luego te paran a la vuelta de cualquier curva.



�ste es el mapa con los m�s importantes:



Hay autoestopistas por todas partes. Y ser� una t�nica despu�s tambi�n en los estados b�lticos y en Finlandia. Se nos hace raro porque en Espa�a es una pr�ctica que ha ca�do casi completamente en desuso.

En Polonia se conduce m�s o menos de mal como en Espa�a, Portugal y Grecia. Se nota especialmente en las carreteras con mucho tr�fico y un solo carril por sentido. La gente arriesga hasta el l�mite y hay cruces cu�druples a cada momento (coincidir a la vez mientras te adelanta uno con otro de frente al que le est� adelantando el cuarto).

Repostamos en la econ�mica BP que hay tras la frontera. All� hay la parafernalia habitual de las estaciones de servicio fronterizas: colas en los negocios de cambio de moneda, productos t�picos, ba�os megalom�nos en tama�o y suciedad, aparcamientos llenos e interminables, regalos absurdos de est�tica kitsch...

Cuando llegamos a las primeras calles de Poznan nos reciben sem�foros especialmente cabezones



y no acertamos al primer intento con el Mc Donald's del centro comercial occidental que se est� levantando a la entrada porque en domingo es misi�n imposible: hasta la bandera. As� es que nos metemos en un barrio de bloques del antiguo periodo socialista (se les reconoce porque son enormes y tienen el nombre de la calle asociado al del bloque que puede subdividirse en n�meros)



y la terraza de una modesta pizzer�a nos echa de comer una cosa horrible con todo churruscado que pedimos con el dedo por el m�todo de la ruleta rusa: elegir en una carta con todo en polaco lo primero que se te ocurre. :(

La ciudad celebra lo que se llama el Malta Festival y todo bulle de espect�culos.



Nosotros, justo debajo del sarao, conseguimos meternos en el aparcamiento de la plaza Wolnosci y all� echamos uno un sue�ecito (�Ay! Esa siesta espa�ola imperdonable...) mientras el otro se sube a la zona de pantallas gigantes donde en ese momento se retransmit�a el triunfo del tenista manacor� Rafael Nadal en el trofeo de tenis de Wimblendon.



Paseamos despu�s caminando las calles del centro (mucho mejor que en bicicleta),





donde el catolicismo rabioso brota a cada esquina,



acopiamos algo de v�veres en un ultramarinos de conveniencia y comprobamos que muchos polacos son guap�simos. Lo que vimos por all� dejaba en chico corrientito al mism�simo Darek. Ser� que son ex�ticos y diferentes. Ellas (�qui�n ha olvidado a Nadiuska?) son tambi�n canela fina.

De dise�o son tambi�n muchos locales como el bonito restaurante Habana.



En la salida hacia Torun empezamos a darnos cuenta de que en toda la circunvalaci�n del Mar B�ltico ya no �bamos a encontrar los autolavados manuales a los que estamos acostumbrados en nuestras regiones donde que hiele a menos de �10�C es algo m�s o menos extraordinario.

Los hay de t�nel, pero con el portabicis puesto se acabaron las opciones. Pero a veces suena la flauta, como en este caso, y antes de entrar hay la manguera que se usa para quitar el barro de los bajos y todo eso. Fue la que nos sirvi� a nosotros destrangis para lavar normalmente sin que nos vieran. ;D

Al pasar por la gasolinera de Pobiedziska Gmina, por la 5, le dimos un rato a internet y acabamos cenando casero y paseando con la bella estampa de la catedral de Gniezno a escasos metros de la furgo.



El patio vallado de una vieja f�brica abandonada en la aldea de Lubin fue donde sacamos la llave del contacto hasta el d�a siguiente.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 9: Lubin (PL) - Kazlavas (LT)



La noche y el amanecer dejan caer un poco de lluvia y a su arrullo desayunamos. Cogemos algo de se�al WiFi pero de poca calidad. As� es que nos marchamos hacia Inowroclaw por la 15. Las putas son abundantes por los arcenes.



En la traves�a nos viene de perlas para reponer un supermercado de la Mariquita , que es como se llaman all� los de tipo descuento. Los Biedronka.



El negocio de la tele codificada se llama por aqu� Cifra+, manteniendo la imagen corporativa de Canal+.



Las se�ales de tr�fico forasteras provocan a veces una sonrisa.



El pueblo es modesto y se ven por muchos lugares brotes de desigualdades y necesidad como esta familia alojada en unos porches ruinosos.



La ruta nos hace cruzar el caudaloso V�stula y entramos por un puente soberbio de arcos met�licos inversos



en Torun, que est� en plena promoci�n de su futurible Capitalidad Cultural para 2016. Largo me lo fi�is..., como dec�a don Juan Tenorio.



Otra soberbia, en forma de vigilante de estacionamiento descubierto con pensamiento modorro y cabez�n, nos empa�a por un momento la imagen de esta preciosa localidad.

Pues nada, que nos metimos en uno de esos sitios que son un trozo de tierra vallado con una garita, lleno de coches aparcados en bater�a perimetral. En una de las esquinas hay sitio suficiente para poner en diagonal nuestra furgo sin molestar a los dos colaterales y, cuando ya lo tenemos todo cerrado y nos vamos a por un presunto ticket, llega el t�o y nos porf�a con que all� no debemos ponernos sino en otro sitio peque�ito que hab�a libre en bater�a.

Yo le digo que no, que all� no molesta, cabe bien, no sobresale peligrosamente el portabicicletas... pero no hay manera. As� es que, como se puso borrico, pues nos marchamos. Ledenpolculo. :(

Fue en buena hora porque la ciudad, Patrimonio de la Humanidad, es un espacio con leyes draconianas para estacionar: nada m�s meterte en el hipot�tico hueco que puedas encontrar, se aparece un vigilante y te taladra tantos papelitos por valor de una hora como le pidas. Por suerte pasaba una chica que hablaba polaco e ingl�s y nos lo explic� todo para comprarle a esta mujerona



un par de boletas.

Digo que fue en buena hora porque aparcamos en la neur�lgica calle Mostowa exactamente a la puerta de esta tranquila terraza (Napolitano) donde nos dieron de comer estupendamente, a pesar de que a la hora de los caf�s cay� un chaparr�n de �rdago, bien contenido por las enormes sombrillas.



Nos atendieron unas polacas guap�simas, de ojos azul infinito. Seguramente para ellas �ramos el exotismo del sur y de vez en cuando las pillamos con miraditas furtivas y sonrisas c�mplices.

Como tambi�n pillamos a estas turistas



y a esta paloma sedienta, en la que, seguramente, es la foto m�s chula y currada de este viaje.





Quitando focos puntuales donde hay todav�a mucho que avanzar hacia una clase media digna,



la ciudad, donde vimos la casa natal de Cop�rnico, el astr�nomo que primero demostr� entre otras cosas que la Tierra no est� quieta mientras todos los astros la circunvalan, como se cre�a hasta entonces,





es una preciosidad



poblada de terrazas de madera y un intenso comercio.



En uno de los establecimientos de cambio de moneda (Kantor) nos empezamos a hacer con litas lituanas, lats letones y coronas estonias porque nuestro banco nos explic� que son monedas que, al no cotizar en los mercados internacionales m�s importantes, no se facilitan en pa�ses tan lejanos como Espa�a.

Tambi�n uno de nosotros se meti�, por error, en un edificio que result� ser una especie de despacho parroquial de la religi�n cat�lica en plena catequesis de animaci�n...



�E invitaban a pasar a participar!

Algunas compras de ropa barat�sima, un poco de conexi�n a internet, un repostaje en el Carrefour y mucha lluvia nos despidieron de este enclave rumbo a Kowalewo Pomorskie por la 15. Los koleiny encharcados obligaban a ir muy despacio porque los camiones del sentido contrario levantaban verdaderas galernas de agua que te dejaban sin visi�n durante a veces un par de segundos. Am�n de la cortina de agua pulverizada que siempre te iba dejando el veh�culo precedente del mismo sentido.

En ese pueblo os hicimos esta foto para que ve�is paradigm�ticamente c�mo son casi todos los cementerios polacos: abiertos o con valla transparente, muy boscosos y con velas encendidas por todas partes. A veces, cuando duermes cerca de ellos, hay un desasosegante tintineo de luces en la negrura de la noche.



Como todav�a hay muchos carros de tracci�n animal, en ciertos lugares, para no entorpecer, restringen su circulaci�n.



La lluvia arrecia tanto que cuando nos paramos a pillar internet en el aparcamiento privado del hotel Magnat en Brodnica Gmina, hay ranas saltando por el suelo. Impresionante.

Al llegar a Olsztyn, ya por la 16, cenamos en la furgo en una discreta parada de autob�s con buena se�al. Y luego aguantamos obras y m�s obras, desv�os y m�s desv�os infrase�alizados hasta Mragowo primero y hasta Elk despu�s, donde ten�an este curioso dep�sito de aguas. �Vais notando c�mo la noche dura muy poco? Ya estaba empezando a amanecer de nuevo esa luz n�rdica inconfundible.



Al pasar por una barriada socialista de August�w, el d�a estaba ya declarado a las cuatro de la ma�ana.



Las gasolineras de la firma Orlen, con evidentes gui�os a los dos colores de la bandera nacional,





son las m�s habituales en el pa�s. Pues en la de Suwalki, por la 8, nos acabamos en gasolina todo lo que nos quedaba de monedas sueltas. Comod�simo m�todo de gastar hasta la �ltima chatarra fuera de las que te quedas para coleccionar.

Luego, en el paso fronterizo lituanopolaco de Budzisko, recordamos los episodios narrados en los �ltimos p�rrafos de este relato, que nunca m�s suceder�n porque desde la incorporaci�n a Europa son ya pasto del olvido, la nostalgia postsovi�tica y de la desidia. Nadie habita ya estas garitas ni nadie ya levanta esas barreras. �Abajo las alambradas que separan a unos ciudadanos de otros!



En la localidad lituana de Kazlavas, al fondo del estacionamiento de pesados de la primera gasolinera que nos apareci� a la derecha cogimos la horizontal en una esquina sin ruidos...





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 10: Kazlavas (LT) - Kalkis (LV)



Como empezaba a dar el sol, hice un peque�o cambio de posici�n hacia unos �rboles cercanos para aguantar otra horita m�s de sue�o y el desayuno a la sombra. Luego de la ducha, retrocedimos unos 500 m para comprar la pegatina de las autopistas (aqu� se llaman algo as� como Viniaty) y fijarla en el parabrisas. En este caso se pueden adquirir para un solo d�a (unos 5 �), puesto que la que une Kaunas con Klaipeda s�lo la �bamos a utilizar en breves horas y por una sola vez. En el mismo establecimiento, que era una simple caseta prefabricada en el arc�n, cambi� hablando por gestos algo de euros en efectivo por m�s litas.

A la vuelta del viaje nos enteramos contactando con la embajada del pa�s en Espa�a (91 3102075 Sr Gabrenas) de que hab�amos hecho el primo por exceso de precauci�n. Nadie te explica que la vignette s�lo es obligatoria para furgonetas de mercanc�as, camiones, autobuses y veh�culos especiales.

�Una autocaravana-vivienda se considera veh�culo especial en Lituania? �Qui�n te aclara ese detalle en una aduana cerrada y hablando s�lo lituano? Creo que hicimos bien, por si las moscas. Porque ya se sabe que los extranjeros pagamos las multas en el acto so riesgo de inmovilizaci�n del coche.

Kaunas fue durante mucho tiempo la antigua capital del pa�s, y algo de ese esplendor todav�a se conserva en el casco viejo (plaza de Rotuses)



donde hay muchos establecimientos de venta de �mbar b�ltico,



antig�edades



y edificios notables, como la catedral cat�lica.



Mirad cu�n did�cticamente te dicen por pictogramas que aparcar encima de la acera en d�as laborables cuesta una lita cada hora:



Y c�mo los sem�foros que, como sucede en casi todos los pa�ses del norte, adem�s de pasar del rojo al verde encendiendo tambi�n el amarillo, tienen una flecha verde que autoriza siempre a girar a la derecha aunque est� la luz roja encendida.



Tras repostar en una estaci�n autom�tica a la entrada (en el cruce de las avenidas Veiveriu con Bakanausko, donde sub� un enorme caracol al portabicis ;D), al buscar aparcamiento por la calle Raguvos me meto en uno de esos baches-trampa cubiertos de agua y destrozo la tapa de la caja de conexiones de la alarma de p�nico, la que va situada junto al fald�n del paragolpes delantero.



En realidad me enter� de la rotura unas calles m�s adelante al bajarme a comprobar el alcance del golpe, que son� bastante. As� es que, al tratarse de una tapa rota y perdida, volv� tras mis pasos a recuperarla y poder, bajo la lluvia, hacer una reparaci�n de emergencia con cinta adhesiva de la de precintar. As�, por lo menos, no entrar�a tanto agua al cableado. Al acabar de recuperarla del charco-bache golpe� con una valla de madera de una obra mi retrovisor derecho por segunda vez en el viaje.

Esto nos pasa por encontrarnos por la noche con gatos negros. :(

En el camino por la autopista A1, a la altura del enlace de Laukuva, adelantamos a este transporte especial de ruedas para maquinaria de obra p�blica. Con la c�mara de uno de estos neum�ticos sale una patera para cincuenta... ;D



Klaipeda est� en una situaci�n portuaria privilegiada. Si os fij�is en el mapa y en la ampliaci�n,



una manga de tierra casi toca su costa y se extiende por todo el contacto entre los mares B�ltico y de Kursiu. La mitad sur de esta barra estrecha pertenece a la provincia rusa de Kaliningrado y la norte a Lituania. De ah�, prec�samente, ven�a este ferry tur�stico de pasajeros: esa franja es el Benidorm lituano.



En realidad, aparte de otros valores que vimos pasar,



lo m�s apetecible de la zona costera es la cantidad de espacios naturales protegidos de que dispone, como el Parque Kretingales



por el que anduvimos haciendo unas sendas ciclables muy bien estructuradas



que te acercan hasta el id�lico borde del B�ltico



entre bosques de con�feras con el suelo arenoso en el que a veces pican sin remedio que no sea la gr�a los que no hacen caso de las prohibiciones de entrar con veh�culos a motor.



Antes del paseo repostamos e hicimos buen acopio en un supermercado playero cuya cajera �ah� la ten�is� chapurreaba muy bien el castellano. Adem�s, la pantalla de la caja era un monitor donde se te iba imprimiendo la cuenta en gran tama�o con todo bien especificado... si lo hubi�ramos entendido.



Lo comprado fue comido en la furgo tambi�n antes del paseo justo en el momento en que se produc�a un accidente m�ltiple en el que se vieron implicados cuatro veh�culos en uno de los estacionamientos del bosque cuando, al parecer, uno de los que sal�an marcha atr�s del parking en bater�a colision� con otro que circulaba por la carretera y fueron proyectados ambos contra otros estacionados correctamente.

All� estaban haciendo el atestado todav�a cuando, despu�s de devolver a la hierba como inmigrante al caracol cazado en Kaunas que tra�amos en el portabicis, nos marchamos hacia el norte por Karkl� y Palanga hacia la frontera lituanoletona, igualmente abandonada a su suerte desde la incorporaci�n a la UE.

De camino, muchos coches parados en el arc�n, comerciales de hoteles y casas de hu�spedes, no son autoestopistas sino que ofrecen alojamiento a todo el que pasa buscando sol y playa.



Estaban esper�ndonos el pa�s visitado n�mero 33� (Letonia) y, c�mo no, un gatito atigrado al que no le hicimos nada de caso por lo canijo y lo pulgoso que era. Adem�s, en el suelo de baldosas donde paramos a colocar un poco la furgo, hab�a una invasi�n impresionante de hormigas de esas gordas de cabeza roja que daban miedo. Como en la pel�cula Marabunta.



En el primer pueblo let�n, Nica, repostamos con tarjeta y la chica de la gasolinera nos hizo el favor de cambiarnos las 40 litas que nos quedaban por 8 lats letones. Adem�s nos hicimos con plano callejero de Riga y del pa�s entero y lavamos un poco a mano el coche con la manguera de rellenar agua. Adem�s reparamos un peque�o atasco en el WC qu�mico.

Cuando nos march�bamos, el vigilante viene hacia nosotros y nos entrega la tapa de las alarmas que se nos hab�a terminado de caer de nuevo al repostar. As� es que la tuve que volver a sujetar como pude.

En medio de una barriada socialista de Liepaja, m�s al norte, donde muchas viviendas son ya de madera,



miramos un poco de internet. Y luego, en el �rea de descanso de Kalvene, en la A9, cenamos como en casa en medio de una inquietante penumbra transida de brumas bajas,



en ocasiones de espesores de apenas un metro.

A la altura de Pienava, un memorial (son las 3:20 horas y hay 10,5�C)



recuerda a los legionarios letones muertos la �ltima semana de 1944 durante el episodio de la Segunda Guerra Mundial llamado la Bolsa de Curlandia, cuando el ej�rcito lituanonazi qued� copado y sin evacuar completamente tras el avance de las tropas rusas que hab�an tomado Riga.

Unos cuatro kil�metros antes de cruzar la intersecci�n de Jelgava, en el t�rmino de Kalkis, un entrante del bosque nos acogi� en su seno por unas horas hasta el d�a siguiente.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 11: Kalkis (LV) - Parisselja (EST)



Aproximadamente desde el siglo XIII y con apogeo en el XV existe una especie de uni�n de empresarios del comercio y transporte mar�timo que agrupa a ciudades m�s o menos portuarias de los mares B�ltico y del Norte, aunque con importantes ramificaciones por otras zonas, con el fin de organizar, proteger de la pirater�a y promocionar el comercio del �mbar, la madera, los minerales y cereales y muchas otras mercanc�as.

Esta especie de uni�n comercial se dio en llamar Liga Hanse�tica y, aunque no es ninguna norma, caracteriza a los almacenes portuarios y a muchas de sus viviendas por unos frontones triangulares



m�s o menos estrechos y escalonados muy caracter�sticos que todos recordar�is viendo im�genes de esas poblaciones.





Como v�is, pertenecen Amsterdam, Londres, Hamburgo, L�beck, Danzig, Bremen, Tallin, Brujas, Colonia, Bergen, Novogrod... y tambi�n Riga, adonde nos dirigimos en medio de una lluvia intensa a media ma�ana.

Tanta era, que no pudimos haceros bien esta foto de unas �pticas amarillo-auto que deben de ser m�s o menos obligatorias para las furgos de carga en los extremos traseros de g�libo en circunstancias que no sabemos precisar porque no todas las llevan. Son graciosas: nos recuerdan las orejas de Micky Mouse.





Cuando alcanzamos Riga, a la entrada, imponente, la torre de la Hansa Banka, evidente gui�o a la antigua Liga hasta en el logotipo, que recrea una barcaza de transporte a vela, vigila desde las alturas.





El dinero es el dinero, y ah� sigue, sobre todo en esta urbe, la mayor de la regi�n, en el fondo del golfo de su nombre, donde aflora por todas partes. Es un espacio para los nuevos ricos. Nunca antes hab�amos visto un lugar en Europa, si exceptuamos M�naco, con m�s c�maras de vigilancia por metro cuadrado,



m�s casinos,



m�s polic�as con look militar a la rusa,



m�s limusinas,



m�s concentraci�n de veh�culos todoterrenos y todocaminos (paradigma del aparentar lo que se posee),



ni aparcamientos subterr�neos de dise�o puntero como �ste, el Europark del bulevar Basteja



construido con criterios ecol�gicos a la �ltima y de integraci�n en el entorno.



El centro, que es patrimonio de la humanidad,



tiene zonas restringidas con peaje



y rincones muy bellos que la hacen una metr�poli (aunque relativamente peque�a) de aspecto parisino.



a la que accedimos en medio de un atasco monumental cruzando el r�o Daugava por el puente Vansa.



Aqu� los frentes fr�os que traen lluvias no tienen apenas oposici�n por la llanura y pasan r�pidamente, por lo que un d�a gris y terrible se convierte, como nos sucedi� a nosotros, en una agradable ma�ana de paseo para ver todo lo que se ofrece.

Pudimos palpar el monumento a las barricadas de enero de 1991, que supusieron un episodio central de la independencia del pa�s del yugo sovi�tico sufrido desde que nazis y rusos se repartieran sus intereses sobre estos territorios en 1939 con el Pacto Ribbentrop-Molotov.



Esos mismos frentes fr�os son los responsables de que los clientes de las terrazas para comer o tomar una copa se vean afectados de repente por vientos fr�os. As� es que los due�os toman sus medidas. ;)



En una de ellas, en la c�ntrica calle Kalku, Desiderata, perteneciente al hotel Royal Square, despu�s de cambiar unos euros por lats letones en el banco ABLV, elegido al azar, nos arrinconamos a comer nada barato, pero una cuidada cocina internacional, a escasos metros de la plaza del Ayuntamiento.



Y con cubiertos muy originales.



Desde nuestra mesa, como si de una pasarela se tratara, pudimos comprobar que la etnia predominante en Riga es la poblaci�n de origen ruso, raza superlativa, bien formada y que da individuos de muy buen porte. Ellos son los t�picos porteros de discoteca de pelo rubio muy corto, rasgos afilados y troncos potentes. Ellas tiarronas de dos metros, guapas, poderosas y vestidas muy bien. Por la noche, en la cola del Mc Donald's de la plaza Brivibas, pudimos ver a �stas



que un rato despu�s organizaron muy bien la noche pas�ndole una nota con sus tel�fonos a una parejita de rusos guapetes. Los hay con suerte.

Quiz� porque no la conoc�amos, a lo mejor porque nadie nos hab�a prevenido sobre ella, la capital de Letonia, parada obligada de los cruceros por el B�ltico y motor econ�mico de la zona, es un sitio extraordinario donde las cabinas de tel�fonos emiten se�al WiFi,



se celebran eventos multitudinarios (aqu� vimos los ensayos de un recital de m�sica irlandesa),



y abundan los monumentos para emplear todos los d�as de que uno disponga,



como el tronco fosilizado de cuatro mil a�os de antig�edad hallado en unas obras bajo el ayuntamiento.



Camino de la moderna estaci�n central de ferrocarril, donde compramos de casualidad (100 � furgo + 2 personas) los pasajes para el ferry Tallin-Helsinki en un mostrador de la naviera Tallink,



vimos darse un ba�o de placer (se pas� de tormenta dura a tarde de calorcito) a este gorrioncillo travieso en los jardines de la �pera.



A destacar en la visita la Academia Letona, que, como muchos habr�is pensado ya, es una r�plica casi calcada del palacio de la cultura y la ciencia de Varsovia (comparar aqu�),



y el hecho de que un mont�n de mujeres sean conductoras de tranv�as.



Ciudades as� hay que aprovecharlas a tope. Y eso hicimos tarde y noche acabando con un refrigerio en la hamburgueser�a globalizada y un ratito de internet estacionados en doble fila en el 3 del bulevar Raina bajo otro aguacero repentino a la salud de la se�al de la embajada de Azerbaiy�n. ;D

Luego nos marchamos de la ciudad repostando en la Statoil de la avenida Brivibas y nos perdimos un poco en el enlace de Langstini. Este navegador Pioneer en sus �ltimos DVDs de 2007 no incluye todav�a a los estados b�lticos, aunque s� a Finlandia. Y claro... picas como chinos en los sitios desconocidos...

La carretera A1 que se dirige al norte va en algunos tramos pr�cticamente lamiendo la orilla del golfo. En una de sus equipadas �reas de descanso (�sta era la de Vitrupe) estuvimos disfrutando de la madrugada del mar B�ltico a escasos metros de la furgo.





Como ya tenemos aprendido, las fronteras han desaparecido. La lituanoestonia de Ainazi tambi�n.



Pasamos al pa�s n�mero 34� de nuestra colecci�n sin m�s tr�mite





y registramos un nuevo modo de presentar la se�al de STOP en P�rnu/Sauga



antes de empezar a comprender la monoton�a que ya no nos iba a abandonar hasta nuestro regreso por Dinamarca. Las carreteras n�rdicas cuando discurren por llanuras no son m�s que bosques inmensos a ambos lados de rectas tambi�n interminables, muchas veces limitadas a 80 km/h y controladas por radar. Al final es como ver pasar vi�edos en La Mancha u olivares en Ja�n, a los dos lados, pero a m�s latitud.

Destaca especialmente la anchura de las dos bermas.

Para bot�n de muestra, este video cortito:



> Ver video


La mala pata quiso que, tras apagar la c�mara del m�vil, en un par de minutos, se nos atravesara un precioso gamo joven de derecha a izquierda. Son las 4:30 horas (una menos en Espa�a). Nunca se nos ha cruzado un reno, que hubiera sido lo m�s acad�mico, pero nos conformamos con el otro, que ya es bastante suerte.

En un entrante del bosque de Parisselja, no muy lejos de la carretera, nos dormimos al poco rato.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 12: Parisselja (EST) - Hyrsyl�ntausta (FIN)



Un buen desayuno (esto de llevar exprimidor de naranjas a 220 V da muchas alegr�as) en la furgo nos espabil�



lo suficiente para alcanzar por la 4, una autov�a donde se puede cambiar el sentido desde el carril izquierdo cuando uno quiera,



las puertas de la capital, Tallin, ciudad que no conoc�amos ni dios en este pa�s hasta que a la Rosa (de Espa�a)



se le ocurri� cantar all� en 2002 lo de Europe's living a celebration ;D en el Saku Suurhall, a las afueras.



(> Ver d�nde est� este auditorio)

En la prolongaci�n de la avenida Parnu, con los koleiny reparados,



en la gasolinera, mientras nos colocamos para lavar un poco el coche, una chica nos se�ala con gestos la zona del fald�n delantero... resulta que hab�amos perdido definitamente la tapa rota en Kaunas y todos nuestros cables de alarma iban rozando con el suelo... el hilo de masa com�n estaba arrancado... en fin...

Primero, por tanto, hice otro apa�o de emergencia tapando bien la zona con precinto transparente y luego le di candela a la manguera para quitarnos la mierda. Con respecto a las que hay en casi todas las estaciones de servicio n�rdicas, debido a las bajas temperaturas del invierno, est�n metidas en armarios y tienen un completo servicio de cubos y palos con goma-esponja para limpiar parabrisas y todo eso. El calorcito del compresor del aire y el efecto invernadero de los cristales mantienen el interior sin destrozar las tuber�as.



All� tambi�n nos dimos cuenta de que, al cerrar la puerta corredera horas atr�s, hab�amos seccionado �el conector de alimentaci�n de la c�mara fotogr�fica!



La amenaza de no poder seguir haciendo fotos �era inminente!

Como uno de nosotros, tras recorrer cuatro tiendas de fotos en el centro comercial contiguo



no encontr� recambio, tuvimos que hacer un remiendo casero clavando directamente los cables cortados en los pines puntiagudos del puerto macho del aparato, respetando la polaridad, y sujetando la uni�n con cinta aislante. Y as� nos ha aguantado hasta el final del viaje.

Mientras uno buscaba ese accesorio y otro lavaba con la manguera, sufrimos el intento de timo m�s septentrional de nuestras vidas. Porque parece que estas cosas s�lo pueden suceder en Madrid, en Tetu�n, en Sevilla o en N�poles. Pues no: tambi�n en Estonia.

Mirad la movida: se me acerca un Audi negro A4 con dos pavos perfectamente trajeados sin la chaqueta. O sea, ejecutivos. De unos 45 a�os. El conductor no dice nada. El copiloto, viva imagen de maduro italiano, con la cara de nuestro Roberto Verino, un poco m�s feo, me mira con inter�s y me pregunta si soy italiano.

Le contesto en italiano que no. Que soy espa�ol.

Entonces, ya con esa labia que tienen los agentes comerciales (antes se llamaban viajantes), me pregunta si quiero que me siga hablando en espa�ol o en italiano...

Le digo que haga lo que quiera y, efectivamente, en una mezcla de ambos me suelta un rollo muy bien hilvanado en el que me vino a explicar que hab�an estado en un congreso de moda en la ciudad y que ya se marchaban. Pero claro, como ten�an algunas chamarras de cuero sin vender (prenda que en un d�a de calorcito como aquel a m� no me apetec�a ni oir nombrar), y como no quer�an dejar de facturarlas por bla, bla, bla... pues que las estaban liquidando a mitad de precio.

Blanco y en frasco... leche. Ol�a a timo por todas partes.

Insisti� varias veces en que pod�a verlas y comprobar la calidad... pero creo que debi� de darse cuenta r�pidamente de que no iban a hacer mucho negocio (y con ello se delataron para la posteridad) porque, sin mediar palabra ni despedida, se marcharon a gran velocidad con gesto contrariado.

En la azotea del bloque contiguo al hotel Viru



hay un fant�stico aparcamiento p�blico, amplio y moderno (> Ver foto a�rea). En pleno centro. As� es que all� pusimos el huevo y empezamos a calcular las horas que faltaban para el check-in del embarque y as� organizar nuestro mediod�a.

La verdad sea dicha, Tall�n es de cuento de hadas, y m�s en aquella ocasi�n porque todo el centro estaba tomado por una especie de feria de artesan�a y atracciones recreando lo medieval. Pero para nuestro gusto demasiado llena de gente hasta el punto de tener dificultades en algunas calles para moverte con tranquilidad.



En esta foto desde lo alto del castillo se ven mejor que en la anterior los enlaces navieros con Finlandia cruzando el golfo de su nombre.



El estilo arquitect�nico de la catedral ortodoxa, por ejemplo, es absolutamente impecable. Est� frente al parlamento.



Despu�s de hacer hambre en el Tourmalet ;D (�o era el Angliru?) con las bicis por esas calles de pendientes de esc�ndalo, comimos en una terraza con gui�os italianos de calidad normalita en la plaza Raekoja a precios tur�sticos abusivos (una jarrita de cerveza �17 � al cambio, mandahuevos!) cuyos datos omitir� para que no vay�is nunca. �O quiz� debiera darlos para que no os sent�is por error? Bueno, pues lo pongo: es �sta.

Con el tiempo justo, volvimos al aparcamiento, gastamos las coronas estonias que nos quedaban en la gasolinera Statoil, estrat�gicamente situada a la entrada de la terminal D del puerto, que escup�a excursiones de cruceros como drag�n en combate, y finalmente, nos acercamos con el resguardo de la compra del pasaje de la mano furgo+2 adultos comprado en Riga a la ventanilla, como la de un peaje de autopista, de la cola para el embarque.

Con esa eficiencia n�rdica y desde dentro de la garita, �cosa impensable en el sur de Europa!, sin mediar palabra ni saludo, nos entregaron directamente nuestras tres tarjetas pronunciando mi apellido con una sonrisa. �En la vida hab�amos tenido tr�mite m�s sencillo para embarcar! �Cinco segundos! �Con s�lo ver la matr�cula al acercarse la furgo! �Impresionante!

Dentro del recinto vallado de la cola, nos apartamos de los carriles de acceso y disfrutamos de la conexi�n a internet del propio buque Star Tallink durante la media hora que tard� en ir subiendo todo el contingente. Entrando de los �ltimos es menos agobio.



La nave ten�a todos los servicios esperables. Nada m�s zarpar, con el meneo de las olas, se salt� la alarma antirremolcado de la furgo. �Qu� verg�enza, compa�eros! Se me hab�a olvidado desconectarla: es la falta de costumbre. Nada: un amable oficial me acompa�� y la anul� en dos minutos.

El resto nos result� muy c�modo durante la hora que tard� en cruzar el golfo (que evita la circunvalaci�n por la ciudad rusa de San Petersburgo y los costosos visados en la frontera)



en el que coincidimos con los servicios de las otras compa��as que tambi�n operan las relaciones con Helsinki, donde bajamos sin problema alguno a eso de las once y media de la noche. Rod�bamos por nuestro �ltimo pa�s conocido (el 35�).





Todo el mundo lo suele comentar y nosotros tambi�n lo corroboramos: la capital tiene que ver lo justo y la animaci�n llega a quedarse corta para un meridional, pero pasearla en bici por primera vez es una bonita experiencia porque tiene mucho encanto en pleno puerto la plaza del Mercado,



la catedral cat�lica (que es imponente y bell�sima),



o lugares glamourosos como la cafeter�a Kappeli, que justo acababa de cerrar al p�blico.



A su puerta vimos c�mo en fin�s tampoco es muy bueno lo de fumar.



En un rinc�n del centro, el edificio del Banco de Finlandia nos sorprendi� con una misteriosa decoraci�n.



En la puerta por donde entran los empleados, un term�metro nos hizo saber que en estas latitudes es tan importante lo que pueda suceder por encima que por debajo de cero grados...



... y debe de ser bastante comprobable por la cantidad de ropa de abrigo que se usa a juzgar por el ropero, especialmente dise�ado, que tienen a la entrada de las oficinas.



Aparcar fue cosa de ni�os a esas horas. De hecho lo hicimos donde nos apeteci� en la calle Kyrkogatan sin ning�n contratiempo y con una enorme sensaci�n de seguridad ciudadana;



luego unas riqu�simas hamburguesas y salchichas que nos hizo esa se�ora en su chiringuito de la Pohjoisesplanadi



y un curioso episodio que el azar nos escenific� al lado de donde ten�amos aparcado: una chica obesa, turgente hasta la exhuberancia y con un ceboll�n del quince lleg� tambale�ndose hasta donde est�bamos con la mirada perdida y el m�vil entre las manos temblorosas. A ratos se sentaba en cualquier parte... la corta noche tocaba a su fin...



Sac� fuerzas de donde no las hab�a y continu� su vacilante camino por el borde de la acera. Un oportuno taxi pas� despacito a su lado y, como por atracci�n magn�tica, ella se col� abducida en la zaga, se apagaron las luces de freno y todo se esfum� con rumbo desconocido. Son esas cosas que s�lo se ven de noche...

Nosotros hicimos lo mismo pero con los ojos puestos en la costa oeste, saliendo por el Estadio Ol�mpico y repostando en la Shell del 45 de Topeliuksenkatu a �1.71 euros el litro! Para que luego nos quejemos en Espa�a. En ella nos compramos dos linternas magn�ticas de LED Osram DOT-IT (1 pulsaci�n en la �ptica = 1 LED... 2 pulsaciones = 2 LED; 3 pulsaciones = 3 LED).



De camino, en Hiidenvesi, por la carretera 1, la naturaleza y la luz de las noches n�rdicas nos dejaron estas dos estampas de postal para no olvidar:





Con esas im�genes en las retinas, nos retiramos por un largo camino que se adentraba en el bosque de Hyrsyl�ntausta, cerca de Nummi-Pusula. Y en una campa, a las 5:30, a plena luz del sol :o, nos dormimos.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 13: Hyrsyl�ntausta (FIN) - Nykarleby (FIN)



Yo no s� si fue por joder, pero a media ma�ana alg�n vecino de la zona que pas� a gran velocidad por el camino de tierra m�s pr�ximo a donde est�bamos durmiendo nos pit� varias veces...

El caso es que no nos quitaron el placer de un buen desayuno y una duchita en pleno bosque.

De camino hacia Turku/Abo, aparte de las t�picas se�ales que avisan del peligro de que se crucen renos,



nos gustaron especialmente otras que hay cada diez kil�metros m�s o menos. Son term�metros con doble lectura de la temperatura del aire y de la carretera. En el caso de que la del firme suponga peligro de falta de adherencia, se enciende la parte superior luminosa. Una virguer�a.



Adem�s, como tambi�n sucede en Alemania, por ejemplo, muchas carreteras tienen un carril paralelo por el que no pueden pasar motocicletas ni turismos que sirve para caminar e ir en bicicleta o ciclomotor con mayor seguridad.



Al llegar a esa bella ciudad, estudiantil a tope, con preciosos canales,



y el templo m�s antiguo del pa�s,



nos estacionamos en el pr�ctico aparcamiento en torre al que se entra volviendo la esquina de la avenida Eriksgatan con Bahenkatu. Son tan civilizados que hasta en las plantas de estos lugares tienen soportes para poner las bicicletas. Adem�s, �ste en concreto dispon�a de potentes grifos de �una pulgada! con los que nos fue rapid�simo repostar el dep�sito de agua limpia. Por suerte, como sab�is por este brico, llevamos surtido suficiente para defendernos ante cualquier tipo de racor. El de all� era de poliamida.



Nos impresion� una chica que estaba haciendo un mont�n de fotograf�as con su c�mara reflex. Como si fuera profesional. Pero no nos impact� que fuera fot�grafa. Lo que nos dej� de piedra, por el esp�ritu de superaci�n y de normalizaci�n de las discapacidades, es que tambi�n era (casi) ciega.



A la hora de comer nos sentamos a las mesas de uno de los restaurantes flotantes que pueblan el puerto (en el Svarte Rudolf). Hab�a comenzado el fin de semana y el servicio fue algo lento, pero lo que nos pusieron delante estuvo apetecible y en un marco delicioso.



Como en Finlandia, por decreto, no se utilizan las monedas de uno y dos c�ntimos de euro (nada vale tan poco y, por el contrario, son piezas muy cotizadas para colecci�n que no encontramos), los monederos para los cambios de las que nos atend�an no ten�an ni siquiera hueco para las de cinco.



Uno de los camareros, tras cambiar el turno, se march� con su bici del aparcamiento del barco (all� todo el mundo se mueve a pedales), no sin antes colocar el efecto domin� que se hab�a organizado cuando la suya se cay� sobre la siguiente... y la contigua y... .loco2



Los helados nos los tomamos en un chiringuito camino del Museo dedicado al gran maestro Sibelius, que, aunque no era natural de esta localidad, llev� a la m�sica finesa del per�odo nacionalista a una de sus cumbres.



Junto a �l, otro ejemplo de civismo y respeto por el impacto visual de los contenedores de basuras.



Nos agrad� tambi�n el castillo



y, junto a �l, los dispensadores autom�ticos y gratuitos de planos callejeros. En Espa�a cada uno valdr�a cinco euros por lo menos porque eran grandes y complet�simos...



Nos result� estridente, sin embargo, el gigantesco buque de crucero que hab�a atracado muy cerca de all�, en el puerto, hanse�tico... como ya sabemos.





Tras repostar combustible, repusimos la alacena en un LIDL del barrio de Varsinais-Suomi. All� comprobamos c�mo redondean los precios al alza a todo lo que no sea m�ltiplo de 10 c�ntimos de euro.

Por la carretera 8, en Raisio, el cuentakil�metros nos dio un bonito (y ef�mero) espect�culo totalizando 123456 miles de metros recorridos desde que conducimos esta furgo.



Y los sem�foros durmientes tambi�n nos hicieron sonreir...



Nos esperaba, en completa soledad, en Nousiainen, una coqueta iglesia del siglo XIII, joya de la arquitectura religiosa, a la que se accede por un remoto camino que termina en esta escalera con carriles de madera para subir bicicletas etc.



Junto al templo,



el cementerio local que incluye un sector militar para las v�ctimas de la �ltima guerra mundial,



y que est� tan cuidado que hasta la arena que circunda las l�pidas es delicadamente arada por el jardinero cada vez que se pisa.



Nos enamoramos de este candado con el nombre del pa�s...



En realidad no est�bamos solos. Dentro de la capilla, cuyas puertas no pudimos abrir desde fuera, sonaban exactamente estos compases.



Seguramente era el cura ensayando la boda que se ir�a a celebrar al d�a siguiente. Se ve que all� tambi�n se casa la gente en s�bado.

Una plaza solitaria con un karaoke muy animado del que entran y salen los propietarios de las voces desafinadas nos recibe en un pueblo enteramente construido en madera. Es Rauma,





Patrimonio de la Humanidad,



por cuyo centro nos dimos la vuelta con una temperatura fresquita ya a esas horas.



Hasta las fuentes son de madera...



Y qu� decir de los espec�menes camper dignos de admirar...



De nuevo en la carretera (en B�le) tenemos que reportaros otra rareza: gasolineras de quita y pon. Son la m�nima expresi�n de una estaci�n de servicio. Dos cisternas de cami�n (95 y gas�leo) asociadas a dos surtidores con caja autom�tica. Nada m�s. En medio del campo...



A cinco minutos de all� nos adentramos unos instantes en Kristinestad, donde la gente est� de copas a altas horas de la madrugada, pero con luz del sol. Es incre�ble. Ves lo normal: los chavales meando por las aceras... todo igual que aqu�, pero en la noche �rtica.



El pueblo estaba lleno de autocaravanas... de los feriantes del mercadillo del d�a siguiente. Todas las casas de madera tambi�n y alg�n rinc�n sosegado...



Nosotros somos de los que no nos alejamos del pa�s donde hemos nacido si antes no hemos dado buena cuenta de lo que atesora. No ser�amos capaces de ir al Caribe sin antes haber comprobado que las calas de Menorca tienen exactamente el mismo color azul turquesa.

Con ese esp�ritu, en el mes de marzo de 2001, nos alojamos en la habitaci�n 216 de un modest�simo hostal (el Casa�as) en la localidad de Valverde, en la isla de El Hierro, la m�s remota que tiene Espa�a, y donde se encuentran los extremos m�s occidental y meridional de nuestro territorio.

Cuando colocamos la ropa en el armario, apareci� una tarjeta de visita. Bueno, quiz� era una etiqueta nada m�s, con el nombre de una mujer. Y su direcci�n. Seguramente de alguien que se hab�a alojado un tiempo antes en ese cuarto.

La localidad de esa direcci�n era Teuva, en Finlandia. Y nos prometimos que, por qu� no, alg�n d�a visitar�amos ese pueblo en el otro extremo del continente. De casi el Tr�pico de C�ncer a casi el C�rculo Polar �rtico.

Y ah� nos plantamos. Misi�n cumplida.



Luego, un poco m�s de avance. Vamos con el tiempo pis�ndonos los talones. Las carreteras 682 y 8 nos aproximan a Vaasa, la �ltima ocasi�n que tenemos de rajarnos. Es el puerto m�s cercano a Suecia y podr�amos tomar el ferry a Umea (S) para evitar la circunvalaci�n completa del golfo de Botnia. Pero no. Seremos valientes... y seguiremos hacia el norte.

En la ciudad pillamos algo de WiFi abierta, visitamos la Estatua de la Libertad y la gente de marcha nos mira con asombro y nos dice cosas... espa�oles de vacaciones... tan lejos de casa...







Unas fotos del alba, a las 3:33, hora local, nos recuerdan que tenemos que dormir.



Las gaviotas posadas nos desean las buenas noches...



entre Seiplax y Gunilack, en un entrante de la carretera 8, en un claro del bosque de Nykarleby.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 14: Nykarleby (FIN) - Vaattunkik�nk��ntie (FIN)



No deja de tener gracia el hecho de que justo el d�a que alcanzamos el C�rculo Polar �rtico pasemos tambi�n el Ecuador del viaje. ;D La vida es as� de contradictoria.

Despu�s de desayunar y ducharnos en compa��a de mosquitos tama�o familiar en el tranquilo claro del bosque donde hab�amos dormido



nos acercamos a Kokkola, a cuya entrada unos cartelitos con corazones rosas y ramos de flores pegados por farolas y sem�foros van indicando la direcci�n hacia alg�n bodorrio de s�bado. En la radio, las sinton�as de m�sica suave se interrumpen peri�dicamente con locuciones en fin�s, que curiosamente nos suena casi casi como si fuera euskera. De hecho hay multitud de teor�as que emparentan las estructuras gramaticales aglutinantes de ambas lenguas.

En el pueblo, que no es muy tur�stico, destaca este velero en medio de la plaza principal.



Un poco de lavado y repostado a la furgo en la Shell y continuamos por la 8 hasta el �rea de servicio de Kalajoen. All� nos empezamos a dar cuenta de verdad de que, conforme subimos de latitud, los coches de todos los segmentos se apresuran a montar multitud de proyectores de luz adicionales (no siempre en n�mero par como en Espa�a) y defensas en las delanteras. Est� claro que en el largo invierno hay nieblas intensas, tormentas de nieve, choques con animales...







(las camioneras abundan, por cierto)





En un extremo, junto al bosque, hay una hamburgueser�a (Grilli, en fin�s)



hacia la que los instintos primarios nos magnetizan. Estaba atendida por dos ni�itas de unos veinte a�os, una m�s simp�tica que la otra con nosotros. Porque con un chaval que en determinado momento lleg� en un coche, sac� la flor que veis, y se la entreg� no estuvo nada atenta. Ella lo mir� con cara de decir que �se no era el momento y el pobre se fue corrido y cabizbajo por donde hab�a venido.



Tenemos que decir que hac�a a�os que no com�amos tan mal como en aquel rato. Y encima no nos pusieron hielo en la bebida porque, seg�n ellas, en Finlandia no necesitamos hielo... (deben de odiarlo...)

Estaba todo muy bien organizado en cajones refrigerados bajo la plancha. Tanto, que hasta los propios huevos fritos ya estaban congelados, a falta de darles un golpe de calor... El plato combinado que elegimos ten�a adem�s unas patatas horribles, unos fragmentos de lo que debieron de ser alguna vez salchichas y una hamburguesa al l�mite de la saturaci�n.

�Ah!, y la fantadenaranja, como veis, se llama Jaffa.

Como el lugar est� a unos doscientos metros de la orilla del B�ltico, dimos un corto paseo por la duna costera antes de reemprender camino hasta Kemi, sin parar en Oulu, aunque s� en Taipale, donde volvimos a repostar y le echamos el ojo a este Hummer...



Os hicimos la foto a la altura de Simo de los curiosos pretiles que se estilan en toda Escandinavia: cables de acero superpuestos y tensados por secciones.



Las se�ales de principio y fin de traves�a son como en Polonia, pero con el fondo amarillo.

La ciudad de Kemi est� en una privilegiada ubicaci�n al fondo del golfo de Botnia. Es un sitio precioso donde las bicicletas son muy grandes ;D



y donde, mientras uno de nosotros se relajaba en la furgo en internet, otro pudo obtener estas fotos de la gente en alegres botellones, casi a medianoche, con el sol fuera. Por supuesto, la gente sale de copas en bici. Los reticentes que no la usan por las excusas de siempre (que hay cuestas, que llueve y hace fr�o, que sudas, que te manchas, que qu� dir� la gente...) tienen aqu�, en una regi�n subpolar, un ejemplo de normalidad y movilidad sostenible.









Camino de Rovaniemi nos volvieron a recordar que los renos se cruzan, pero pint�ndolo en la calzada,



y en Hirvas, a las 23:46 vimos los �ltimos rayos del sol del d�a, que aunque no fue exactamente de medianoche, lo daremos por v�lido. Apenas se puso, el carril-bici paralelo a la carretera, salvaba airosamente un r�o con esta hermosa obra de madera.



Como Rovaniemi, que en realidad no es m�s que un simple centro administrativo moderno y funcional, recibe anualmente una enorme cantidad de visitantes por tierra y aire, hay montados dos ping�es negocios, sobre todo en Navidad, que es cuando �ste marcar� de lo lindo por abajo,



en torno a la figura de Pap� No�l/Santa Claus.

Uno es el Santa Park, al abrigo del primer �rea de descanso de la carretera 4 que junto al aeropuerto se dirige al noreste;



el otro, interconectado por carretera y carriles ciclables con el primero, es el Santa Claus Village, un emporio nacido alrededor de un �rea mixta (de descanso en sentido NE y de servicio con gasolinera en el SW).





Este segundo lugar es el m�s famoso porque coincide con el paso de la l�nea imaginaria que separa la Zona Templada Boreal de nuestro planeta del Casquete Polar �rtico. Lo que se conoce como C�rculo Polar �rtico.



Visto desde la torre met�lica del aparcamiento, ser�a esto:



Por decirlo de una manera muy sencilla, lo caracter�stico de donde se sit�a Espa�a, la Zona Templada Boreal, es que el sol nunca llega a mediod�a al c�nit, es decir, a estar completamente en la parte m�s alta del cielo. Mientras que lo caracter�stico del Casquete Polar �rtico es que a partir de esa l�nea al menos un d�a al a�o el sol no desaparece por el horizonte en torno al 21 de junio. Por el contrario y, debido a la inclinaci�n del eje de la tierra, en torno al 21 de diciembre de cada a�o, al menos otro d�a al a�o ni siquiera sale. Tanto m�s se acrecientan ambos fen�menos cuanto m�s cerca de 90� es la latitud. Es decir, cuanto m�s cerca del Polo Norte.

Y todo eso pasa al rev�s, pero en el hemisferio sur.

Aqu�, en el Santa Claus Village, tienen pintada en el suelo la l�nea imaginaria del C�rculo Polar �rtico



a una latitud de 66�32'35''N, pero es una simple convenci�n, porque esta l�nea en realidad no est� fija. Var�a de un a�o a otro unos metros. Concretamente, en el per�odo c�clico de este movimiento en el que estamos, se desplaza unos 15 metros hacia el norte cada a�o. Por ejemplo, en el a�o 2000, estaba en la latitud 66�33'88''N.

Y es que la tierra, adem�s del movimiento de traslaci�n alrededor del sol y de revoluci�n alrededor del centro de la galaxia, tiene el conocido de rotaci�n alrededor de su eje en el sentido contrario a las agujas del reloj y otros dos menos conocidos, comparables a las vibraciones que hace una peonza cuando ya no gira tan deprisa, llamados de nutaci�n y de precesi�n, que son los responsables de esas alteraciones.



Cuando llegamos al Santa Claus Village a la una de la madrugada no hab�a casi nadie despierto. Unas treinta autocaravanas de las grandes y feotas pernoctaban en �ngulos apartados y s�lo nosotros dos y una pareja de chico y chica rusos daban un paseo con el mismo despiste nuestro buscando d�nde demonios estaba la rayita pintada en el suelo y las distancias a las distintas ciudades del mundo.



La tienen en un �rea peatonal protegida por cada lado con se�ales port�tites de prohibido circular veh�culos. Para, por si nos pillaba in fraganti la pasma, hacernos los despistados, le dimos cuidadosamente la vuelta al palito ;D y nos metimos ya sin nada que temer a hacer lo que seguramente pocos habr�n hecho: cruzar montados el Napapiiri, que es como llaman aqu� a este gran paralelo terrestre...



> Ver video del momento �pico


Hecho esto, ya en el Casquete, como tampoco hab�a nada que lo impidiera, nos subimos los tropecientos escalones de esta torre met�lica para ver los inmensos bosques circundantes y una panor�mica general del lugar.



Exhaustos de conducir, de transgredir, a seis mil kil�metros de casa, nos alejamos algunos m�s hacia el norte (por si la raya se hab�a movido mucho estos a�os ;D) y nos acostamos completamente de d�a en el bosque de Vaattunkik�nk��ntie (�alg�n voluntario para pronunciarlo?), en una zona de inicio de senderos se�alizados.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 15: Vaattunkik�nk��ntie (FIN) - S�derhamn (S)



Cuando la luz del sol nos despert� (las cortinas nunca llegan a oscurecer totalmente) reemprendimos la marcha, ya de vuelta a casa, conscientes de la distancia inmensa que nos esperaba. Al abandonar el camino de tierra del bosque donde nos hab�amos retirado de la realidad y acceder al asfalto de la carretera 4, las coordenadas se sit�an exactamente as�: hemos alcanzado, por el momento, el punto m�s septentrional con esta furgo.



Uno de nosotros hizo el chiste con girar a la derecha hacia Cabo Norte con el retraso que llev�bamos acumulado... y es que es una broma de casi dos mil kil�metros m�s... imposible por el momento en este viaje. Quiz� en otra ocasi�n.



En el Santa Claus Village de nuevo, repostamos caro, compramos las inevitables postales a los nuestros y las franqueamos a precioputa en la oficina postal integrada. Eso s�, amigos y familiares han confesado haberlas recibido como muy tarde �a los dos d�as! Eso es eficiencia.

All� dejamos la casita donde al parecer vive Pap� No�l,



y de nuevo la traves�a de Rovaniemi,



hasta llegar a Kemintie, donde vimos que aqu� lo de los saltos de esqu� es una afici�n popular para expertos y para s�lo iniciados... Y que, si no hay nieve, tambi�n los usan con la hierba...



Almorzamos luego junto a un lago (y una caseta donde se jug� a los dardos) en el �rea de descanso de Tervola



y nos dirigimos a la frontera sueca de Haparanda, donde a los que nos gusta un poco actuar en la de la ley nos peg� un susto una chica vestida como de polic�a quien, de entre todos los coches que pas�bamos, s�lo nos par� a nosotros.

� Ah� est� la multa por girar la se�al de prohibido circular en el Napapiiri... � pensamos� ... o alg�n radar...

Pero no, hubo suerte. Era una encuestadora sobre temas de inmigraci�n de pasajeros y a su pregunta de si quer�amos someternos le dijimos que llev�bamos una prisa de la leche. Y nos metimos a por comida en el centro comercial Maxi, en cuyo aparcamiento nos dejaron con los dientes largos las suspensiones de esta Vito 4matic.



Tambi�n m�s adelante vimos otros individuos de especies parecidas...



Tras pasar las inmensas industrias madereras de Kalix,



las gu�as tur�sticas nos van apuntando los sitios donde merece la pena desviarse con el escaso tiempo de que disponemos.

Uno fue Gammelstaden, un pueblecito todo de madera, como sacado del lejano oeste norteamericano... a pesar de ello, en la plaza, nos despachamos muy bien el correo electr�nico a la salud de alguna red p�blica.



El otro, c�mo no, la fotog�nica Lulea.



Como la costa sueca es aburrida, avanzamos r�pidamente por Skelleptea, en donde repostamos 300 coronas, y alcanzamos muy de noche Umea. Otra vez repostar, otro poco de internet y unas vistas panor�micas del centro...



El el �rea de descanso de los famosos acantilados de la llamada Costa Alta (H�ga Kusten) tienen un buen punto de informaci�n, pero no nos desviamos para verlos porque sin luz es perder el tiempo. Simplemente, por la hora, nos dio lo justo para llegar a S�derhamn por la 4, repostar y comprar en la Statoil un litro de aceite sint�tico longlife 5W30 para reponer (los motores Mercedes suelen consumir un litro cada cinco mil kil�metros, uno de los secretos de su longevidad, al parecer) y buscar un bosque en las afueras al que accedimos por un pont�n de madera que pon�a que hasta tres toneladas. Justo lo nuestro... glups.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 16: S�derhamn (S) - Copenhague (DK)



Nos proponemos darle un buen empuj�n al kilometraje porque ya tuvimos la oportunidad de visitar Suecia meridional desde Uppsala hacia el sur hace siete a�os. As� es que reponemos el oro l�quido, comprobamos el nivel con la varilla y abandonamos el bosque. Una paradita en el LIDL local para llenar la nevera y a rodar por la autopista.

Mirad qu� agradable este �rea de descanso:





De camino vimos c�mo se puede colocar un quad en un cami�n...



Y tambi�n otras curiosidades como que las se�ales de traves�as son id�nticas a las polacas, que hay poqu�sima polic�a patrullando las carreteras pero muchos radares, y que son prudent�simos conduciendo, igual que los fineses.

�Ah! Y que algunos paneles direccionales, en vez de ser como los nuestros,



son as�:



�Ser� otro gui�o a la bandera nacional?



Nos dio el hambre justo al llegar a las puertas de Estocolmo en otro �rea, la de Sigtunc, junto al aeropuerto. Alguno m�s se quer�a apuntar a comer, pero no le dejamos... ;D



La pasada por la capital fue simplemente un tomarle el pulso a las calles porque prefer�amos aprovechar el tiempo en otros lugares m�s desconocidos.



En el McAuto de la salida sur, en Moraberg/S�dert�lje degustamos una variedad de helado Sunday que est� haciendo furor, el de sabor Mango Solero. Mmmm

En el �rea de servicio de Klinga, cerca de Norrk�ping nos pulimos todas las coronas suecas que nos quedaban y en otra, la de Skillingaryd-G�tastr�m, que ten�a un frondoso bosque lleno de autocaravanas cenando y con las antenas parab�licas desplegadas, volvimos a repostar en modo autom�tico y lavamos la furgo con la manguera de limpiar parabrisas.

Y luego, la maravilla de la ingenier�a, el �resundsbron, el puente que desde 2000 une por autopista Malm� (S) con Copenhague (DK), nos dej� en unos catorce minutos (lo que dura el video) en el centro de la capital danesa.





> Ver video del recorrido completo



Lo m�s impactante (lo pod�is ver �ntegro) es meterse debajo del lecho marino durante seis kilometros, a casi cien metros de profundidad. :o

Tanta carretera en esta etapa nos mereci� un prolongado descanso medio acampados en el parque �rsteds durante la primera parte de la noche.



> Localizar este oasis de paz

Luego nos retiramos a las afueras de la ciudad, al aparcamiento del selecto Club de Golf, en un rinc�n umbr�o donde pens�bamos que no �bamos a molestar...





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 17: Copenhague (DK) - Rosengarten (D)



Nos despertamos temprano e inmediatamente el ruido nos revel� que hab�amos estacionado en la zona donde los jardineros del campo de golf hac�an sus labores menos silenciosas (estaban apilando compost, desenganchando remolques, moviendo cortadoras de c�sped...). Y adem�s, hab�amos quedado un poco cerrados entre dos veh�culos agrarios...

En cuando uno de ellos se movi�, abandonamos el sector y nos acabamos de desperezar y de desayunar en otro m�s tranquilo del mismo recinto.

Poco despu�s nos sumergimos en el tr�fico y cruzamos la isla de Odense sin entrar en la ciudad, que tambi�n conoc�amos de cuando hicimos este apasionante y barat�simo viaje a Noruega con el viejo Renault 21 camperizado.

Tras repostar en la Statoil de Tuels�, atravesamos los no menos impactantes puentes colgantes de la isla





hasta llegar al �rea de Hylkedal. All�, donde por cierto vend�an helados del grupo Frigo, pero en filial danesa,



aprovechando un punto de vaciado de aguas negras con agua a mucha presi�n, hicimos una buena toilette de ca�er�as y de dep�sitos de WC mediante la v�lvula de limpieza que conoc�is por este brico.



Durante el proceso, lleg� una autocaravana con un matrimonio suizo y nos pit� como meti�ndonos prisa. Bueno, estas cosillas pasan en todas partes...

Nada m�s llegar a Alemania, tras ducharnos en el �rea de Bollingstedtlund y sacar estos macros de �t�banos? en un campo de flores contiguo,



volvemos a sentirnos como en casa: el alem�n, comparado con todos esos idiomas infames con oes partidas por la mitad, ceritos encima de las vocales y consonantes con los pelos de punta, nos parece nuestra lengua materna. Somos capaces en el LIDL de Flensburg de entender muchas cosas y nos compramos un ofert�n de pinzas de �sas de sujetar los manteles cuando pega el viento, en color transparente.



Son id�neas para nuestra nueva mesa de la terraza de casa que aprendimos a hacer paso a paso en este brico.



Bueno, tambi�n compramos comida y todo eso. Y en seguida continuamos camino pasando por encima de otro prodigio de la ingenier�a de caminos, el Canal de Kiel, que evita la circunnavegaci�n de la pen�nsula de Jutlandia para los tr�ficos mar�timos entre los mares B�ltico y del Norte. Casi 100 km de Liga Hanse�tica en esencia pura.





Nos esparcimos sucesivamente primero en el �rea de H�sby y luego en la de Kaltenkirchen, en la A7. En �sta �ltima, aprovechando que empez� a llover, nos metimos una buena cena marca de la casa que nos dio los �nimos necesarios para alcanzar la magn�fica Hamburgo, donde no se menea nada por la noche entre semana porque la gente es muy trabajadora y muy seria y al d�a siguiente madrugan. Algo as� como Bilbao, para entendernos.

Esta ausencia de seres vivientes por las calles inclu�a tambi�n a coches con pirulos azules. Lo que nos permiti� con toda impunidad, tras repostar en la Aral del 200 de Kollaustrasse y hacernos con algo m�s de aceite sint�tico 5W30LL (por cierto, �hab�amos dicho que en Alemania como en Suiza la gasolina sin plomo de 98 es ya de 100 octanos?),



pues hacer un mont�n de maniobras indebidas con el fin de traeros hoy fotos de decoraciones furgoneteras, �pticas de g�libo como en los estados b�lticos, ofertas de compraventa de Scudo con techo elevable por menos de 8000 � ...









En fin, junto a la parada de metro de Borgweg, en una esquina del Stadtpark, despachamos un poco de internet en la furgo y nos dormimos en la autopista A261 en el area de descanso de Rosengarten Nord.

Una desasosegante vibraci�n en los bajos, que aumentaba con el revolucionado del motor, empez� a mosquearme. Llov�a intensamente. Ma�ana lo mirar�a. Acababa de empezar un rosario de aver�as que hoy todav�a siguen sin resolverse del todo...





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 18: Rosengarten (D) - Stuhr (D)



El bullicio matinal de �rea de descanso (jardineros, barrenderos, arrancar de camiones...) nos despabila. As� es que una de las primeras cosas que tengo que despachar es localizar el misterioso ruido como de lata vibrando que proced�a la noche anterior de los bajos.

Me vino lo primero a la cabeza el brico que hice hace unos meses para soldar y reparar el soporte de la secci�n derecha del tubo de escape, que ya os coment� en los foros.



La verdad es que la cosa sonaba por ah�, pero el suelo mojado, con barro... no invitaba a un an�lisis exhaustivo.

Uno de los barrenderos, el t�pico alem�n con bigote, cara de bueno, mono de tirantes (aqu� no se llevan los buzos enteros) y mirada experta me dice:

Tengo yo tambi�n una Viano. �Qu� tal te va �sta? Ese ruido parece que es de la zona del catalizador...

Estas reflexiones hacen saltar en la conciencia un deseo irrefrenable de buscar en el navegador el concesionario de Mercedes-Benz m�s pr�ximo. Por cierto, �sa es una funci�n fant�stica: pulsar un bot�n y en un periquete te indican la puerta de tu �ngel de la guarda... no tiene precio.

Y efectivamente, en unos minutos, a s�lo tres kil�metros (en Alemania das una patada y te salen veinte concesionarios de la marca), en la peque�a localidad de Buchholz in der Nordheide est�bamos hablando con la chica de recepci�n explic�ndole que viaj�bamos de paso y que a ver si nos pod�an escuchar un ruido rar�simo...

La eficiencia alemana quiso que nos saltaran todas las citas previas y un fornido jefe de mec�nicos de dos metros y ciento veinte kilos nos fue guiando hasta un foso entrando por la puerta trasera de talleres. Unos chavales del de chapa estaban tomando el cacho (el bocata de media ma�ana, en dialecto salmanticense) y enseguida se pusieron formales... Es que hay que ser como la mujer del C�sar: buena y parecerlo...

El caso es que vino otro mec�nico, malet�n en mano, se meti� debajo y nos dedicaron 45 minutos de su tiempo, lo repasaron todo... resulta que la tuerca que veis en la imagen,



como no la apret� con llave dinamom�trica al terminar el brico



al par recomendado por el fabricante, se fue aflojando... a pesar de que lleva una especie de silentblock de goma para prevenir las vibraciones. Tambi�n me apretaron la gemela del tubo de escape izquierdo (los motores V6 llevan dos secciones centrales antes de unirse en el �ltimo silenciador).

Y al final una sonrisa, una palmadita y un deseo de buen viaje fueron toda la factura que abonamos. Chapeau!

Con este buen sabor de la amabilidad bajosajona, nos acercamos a Bremen y nos apalancamos en todo el centro en la tercera planta del Parking Herdertor. Quiz� el �nico de la ciudad por esa zona con g�libo suficiente para una Marco Polo o similares. Porque miramos cuatro o cinco y nada.

No hab�amos estado nunca all�, as� es que lo pateamos a fondo en bici. Los canales y El Molino,





la estatua de los animales m�sicos (�Os acord�is de la serie de dibujos animados de TVE1 Los Trotam�sicos...?), aunque se nos olvid� tocar las patas delanteras del burro y pedir un deseo...



Tambi�n vimos alguna reinterpretaci�n del cuento



y el famoso reloj giratorio del barrio de pescadores.



En fin... un paseo muy agradable reconfortado con el almuerzo que nos ofrcecieron en un moderno local, el Topaz,



con cocina regional muy bien condimentada que tuvimos que tomar en la planta de abajo porque el comedor alto no se atend�a ya. Aqu� si se cierra a una hora, no valen excusas. Son alemanes. Estupendas unas sardinas marinadas con la carne despepitada y pelada de tomate natural.

Nos estuvimos entreteniendo toda la tarde primero de tiendas por un barrio con predominio de residentes turcos, y luego por el de la torre de la televisi�n,



donde vimos este antiguo dep�sito de aguas de los a�os veinte del siglo pasado y sus curiosos aparcamientos para bicis.







Por all� al lado (en el 86 de la Wartburgstrasse), nos informaron de que hab�a una lavander�a con sitio c�modo a la puerta para aparcar. As� es que estuvimos de colada una horita, aprovechando para conectarnos,





y para pasear el entorno, donde vimos curiosidades como el espacio para dejarte la prensa en el buz�n o c�mo cada establecimiento saca a la acera su propio aparcabicis port�til para clientes. �Cu�nto nos queda que aprender de un pa�s donde lo m�s normal del mundo es moverse sosteniblemente as� a todas las edades!







Como la zona nos dio buenas vibraciones, muy distintas a las que nos sonaban a lata horas antes, nos metimos en un abarrotado local llamano El Mundo: raciones inacabables, servicio r�pido y atento, local de dise�o, p�blico entre veinte y cuarenta y un tiramis� de verdadero �xtasis.

Finalmente salimos de la ciudad por la zona del Burguerpark.

Al parar en un �rea de descanso de la A1, la de Mahndorfer Marsch, todos los que �bamos entrando, trailers grandes inclu�dos, ten�amos que ir dando marcha atr�s hasta el carril de deceleraci�n (�una locura!) porque era uno solo y estrecho el que estaba obstru�do por otro pesado averiado al que atend�a una fant�stica gr�a taller, tan dotada de herramientas que la gente se paraba a mirarla...

Nos tuvimos que acostar un poco m�s adelante nivelando una rueda con cu�a doble en la de Stuhr.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 19: Stuhr (D) - D�sseldorf (D)



Fuimos avanzando toda la ma�ana por la autopista A1 camino del sur, viendo a veces cosas simp�ticas...



En la parada de M�nsterland nos entretuvimos a comer y todo eso... y empezamos a oir un extra�o ruido nuevo. Esta vez en el motor. Como por la zona de las poleas m�s bajas de la correa trapezoidal. La cosa pinta mal... a dos mil kil�metros de casa...



De nuevo nos acercamos al concesionario m�s pr�ximo, el de M�nster oeste para que al menos nos lo eval�en. Pero son las 18:30 exactamente y acaban de cerrar. Y, como ya sabemos, si han pasado unos segundos de la hora de cierre, simplemente te miran con cara de p�quer desde dentro de los cristales y no se inmutan. Est� claro: son las 18:31 y ya est� todo dicho.

Camino de Essen, en pleno centro de la Cuenca del Ruhr, paramos en el �rea de Fuchsegge. En la industriosa urbe renana que nos encanta por su modernidad, estilo y sentido pr�ctico estaba lloviendo. Todos los aparcamientos vigilados cerrados simplemente por falta de p�blico. El centro, es una especie de City de Londres: no vive casi nadie de noche. Son oficinas, bancos, despachos... luego, �para qu� tenerlos abiertos si se puede aparcar en cualquier sitio de la calle y con seguridad?

Por all� nos corrimos unas buenas juergas hasta que lleg� la hora de conocer dos nuevos fen�menos para nosotros: uno, ser capaces de ir de Essen a D�sseldorf, en una de las conurbaciones m�s densas de Europa cruz�ndonos con cuatro o cinco coches nada m�s porque estos renanos duermen de noche radicalmente; el otro, los McDonalds con McDrive 24 horas. Nunca los hab�amos visto en Espa�a. �Alguno de vosotros s�? Tomarse algo a esas horas, con aparcamiento y WiFi gratis en el medio de una gran ciudad, a veces es un lujo. �ste est� �atenci�n al nombre de la calle� en el 13 de Mercedesstrasse.



Hasta el punto de que ese establecimiento estaba justo en la misma manzana que el impresionante concesionario de Mercedes.



Exactamente lo que nos hac�a falta a primera hora de la siguiente ma�ana. As� es que en el tranquilo parking de la hamburgueser�a, como clientes que �ramos con nuestro ticket, en una esquina, nos quedamos dormidos hasta entonces.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 20: D�sseldorf (D) - Amsterdam (NL)



Un concesionario Mercedes-Benz en Alemania, sobre todo en las grandes ciudades es exactamente lo que pod�is ver en este video. Parecen quir�fanos impolutos y reflejan justo el esp�ritu que se deduce de las im�genes. No hace falta entender nada. S�lo verlo.

�Ah! y otra cosa: muchos tienen disociada la parte de ventas y exposici�n y en otro edificio, no siempre al lado, el taller (Reparatur, como se dice all�).

Pues eso nos pas�: que nos metimos en este inmenso concesionario que m�s bien parec�a un palacio de congresos con sus azafatas teutonas y todo. Una muy agradable nos hizo el favor de indicarnos en qu� cercana calle (la Schlossstrasse, s�, s�, con todas esas eses) estaban los talleres, que verdaderamente son dignos de ver por su magnitud (> Ver foto a�rea).



Tenemos que decir que por todas las razones que os voy a contar, no pueden esperarse mejores atenciones en este mundo salvo que, adem�s, te incluyeran otros extras... ;D

Fijaos: un taller inmenso, con un aparcamiento de varios pisos como para 500 coches, con unas treinta mesas dentro para atender a cada cliente con cita previa... llegas y eliges con cu�l de los tres o cuatro recepcionistas deseas hablar, quienes, por supuesto, hablan un ingl�s correcto y te atienden como si te conocieran de toda la vida llevando el coche por all�. Te hacen una fotocopia del permiso de circulaci�n y te devuelven el original en el acto...

Luego, lo primero te pasan a un set con prensa e internet y te invitan a un rico caf�... pero lo mejor es que antes de que te lo hayas podido acabar llega un se�or de bata, pronuncia tu apellido como si fueras un marqu�s, te invita a acompa�arte hasta tu coche y all� te lo cogen y te lo pasan a los talleres limpios de diagnosis.

O sea, no son los talleres generales, que se ven tras unas grandes cristaleras, donde una legi�n de hormiguitas limpias y uniformadas laboran profesionalmente en medio centenar de coches m�s o menos elevados. No, no: esta zona es una hilera de unas diez puertas autom�ticas que se elevan y dan paso a otros tantos boxes, cada uno con su propio elevador y un atril de madera. Detr�s de cada apartado un armario cerrado de herramientas...

�Es la hostia, colegas! Lo bueno de viajar es la cantidad de cosas sorprendentes que ves en cada sitio...

Bueno, pues all� nos pusieron la Marco Polo: en un elevador. A diferencia de los talleres oficiales espa�oles, puedes acompa�ar a los mec�nicos, hablar con ellos y ver c�mo se va desarrollando el trabajo.

Cuando entramos con el jefe de talleres limpios ya nos esperaba otro tiarr�n de dos metros con un malet�n de este tipo



(pero de los buenos) colgando de la mano. Luego lo deposit� en el atril vac�o, como si fuera a interpretar un solo de viol�n a nuestra salud...

Con una pericia inmensa y certera arranc� de cuajo el filtro del aire, afloj� a abrazadera y el tensor de la correa trapezoidal, la quit�, y fue girando una a una las poleas de cada mecanismo (bomba del agua, servodirecci�n, compresor del climatizador, alternador...) para ver a cu�l pod�a sonarle m�s el rodamiento...

Al final de muchas pruebas, decidi� sustituir la polea loca de arriba, una que s�lo sirve para redirigir la correa y hacer de v�rtice con las dem�s. Seg�n �l, estaba un poco gastado el rodamiento central. La trajeron del almac�n de recambios en dos minutos...



Pero el ruido misterioso segu�a sonando...

Dictaminaron que se trataba seguramente de la de la servodirecci�n o la del compresor del climatizador... comprobaron estocajes en el ordenador y eso nos tardar�a alg�n d�a m�s en llegar e instalar... pero nos aseguraron que dos mil kil�metros con el ruidito no da�ar�a nada en el motor y podr�amos llegar a casa. Repararlo en Espa�a nos ser�a m�s c�modo, no perder�amos d�as de vacaciones... y desde luego m�s barato.

En total una hora de mano de obra, una polea, las mejores atenciones � y todo gratis ! � Alucinante ! Costar�n caros de cojones sus coches y sus piezas, pero te atienden de maravilla.

Con tantos y tan buenos cumplidos nos marchamos de all�. El final de la historia lo estamos viviendo estos d�as en el servicio oficial de al lado de casa: resulta que desde que la furgo ten�a once meses nos viene dando problemas el climatizador porque cada mes o dos meses se queda sin el gas refrigerante. Llevamos trece reparaciones en nuestro concesionario por el mismo asunto. Nos ponen tapafugas, buscafugas, nos sustituyen tuber�as, retenes... pero no da la cara la dichosa fuga. As� es que, como se trata de una aver�a surgida dentro de los dos a�os de garant�a oficial, a pesar de que en dos meses el coche cumple cuatro a�os, nos est�n reparando el compresor gratuitamente. Menudo detallazo que seguro que tendr�a uno que costearse en otras circunstancias.

De all� a desayunar a lo grande en la pasteler�a-cafeter�a-panader�a Dehme, en Dststrasse y a dejar la furgo olvidada por unas horas en alg�n aparcamiento. La inmensa mayor�a en D�sseldorf, no sabemos por qu�, no llega a dos metros de g�libo, pero al fin dimos con �ste de la plaza Graf-Adolf, en los bajos de esta maravilla.





Un largo paseo nos llev� primero por el mercado de frutas



y los rincones coquetos de las riberas del Rhin,



donde los transbordadores hac�an verdaderas virguer�as para cruzar del centro hist�rico al parque de atracciones de la ribera opuesta sorteando la fuerza impresionante de la corriente que les dificultaba el atraque y el rumbo. Digno de ver, parec�a que estaban haciendo trompos en el r�o.

Urbe moderna y vital donde las haya de cuya animaci�n disfrutamos...





y no menos de todos los detalles, como esta toma de tierra en las paradas de transportes p�blicos, donde se ve que las cabezas cuadradas lo tienen todo previsto.



Algo de compras de ropa y calzado (esas ofertas irresistibles...) y de objetos de cocina, tan renombrados en la cuna del dise�o industrial.

Luego, es imposible no entrar ah�... nos metimos en la �seguramente� comida r�pida m�s sana del continente: los establecimientos Nordsee (Mar del Norte), de larga tradici�n, donde se expone un vistoso pescado fresco puesto en hielo picado que te cocinan al momento con gesti�n eficiente, tipo hamburgueser�a globalizada. Cuando lo tuyo est� listo, te suena en tu propia bandeja una alarma y lo recoges todo. El d�a que eso llegue a Espa�a van a arrasar...







M�s placeres por la tarde en la ciudad, unas duchas y algo de compra en una de esas tiendas de conveniencia que cierran tarde y que regentan, en vez de chinos como aqu�, ciudadanos de origen turco, la principal minor�a �tnica del pa�s.

Justo cuando nos �bamos se nos aparece en el 75 de Oberratherstrasse, en un suburbio, la simp�tica terraza del restaurante Hauck's. Muy seductor bajar a cenar all�. Y aparcando a la puerta. �Qu� matrimonio m�s simp�tico! Hasta les dimos unas clasecitas de expresiones en espa�ol para experimentar con futuros clientes...



Por no consultar correctamente el pron�stico del tiempo cometemos el error de dirigirnos a Amsterdam (por la A12 y Arnheim). Lo �nico que hicimos, aparte de comprobar c�mo nos dejaba de funcionar el limpiaparabrisas trasero, fue trabajar en internet bajo una lluvia molesta, incesante y que nos impidi� disfrutar una vez m�s de la capital de las libertades.

Nos retiramos al Nieuwe Hemweg, un tranquilo paseo a las afueras donde nos acostamos bajo un solitario transportador industrial sin que nadie nos diera la lata. Porque oir llover fuerte y con viento es uno de los mejores sedantes.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 21: Amsterdam (NL) - Lille (F)



Apenas nos ponemos en marcha para continuar viaje desde nuestro remanso de paz, nos tenemos que detener ante este paso a nivel por el que circul� a baja velocidad un convoy de �setenta y un vagones! que nos hizo esperar un buen rato...



Ya en la circunvalaci�n (Ring) tuvimos la ocasi�n de ver dos preciosidades, la sede central de nuestro banco, ING Direct, al que hasta 2034 le debemos todo lo que nos cost� la furgo :roll:,



y el lujoso Garaje Hessing, que s�lo alberga unidades de prestigiosas marcas como Bentley, Bugatti, Lamborghini, Lotus, Maserati o Rolls-Royce.



Camino del Flandes belga fueron altern�ndose los viejos y los modernos molinos que tan bien aprovechan el viento constante con que el mar del Norte azota esta costa.





En Amberes nos cortamos el pelo muy corto, al estilo militar, el uno al otro con nuestro cortapelos Philips C688 que tenemos amortizado ya desde el sexto uso que le dimos,



y despu�s estuvimos toda la tarde disfrutando de una piscina muy bien equipada en el barrio de Schoten, a las afueras.

Finalmente nos acostamos, ya en Francia, en el paseo des Marronni�rs de Lille junto a la ciudadela de Vauban, despu�s de recorrerla y disfrutarla.







Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 22: Lille (F) - Dourdan (F)



Las sombras de los inmensos casta�os (marronni�rs) nos protegieron sobradamente durante toda la parte de ma�ana que estuvimos en aquellos jardines de la obra maestra de la arquitectura militar en la que se han inspirado fuertes, fortalezas, murallas, reductos y castillos de medio mundo.



Repostamos a la salida de Lille y, con un tr�fico intenso, avanzamos hacia el sur. El tiempo empeora cada vez m�s, es decir, vuelve el calor del que hemos tratado de huir en estas vacaciones...

Al pasar en la autopista A1 por el enlace de Noyon



nos viene a la cabeza aquella ma�ana del 11 de agosto de 1999 en que viajamos expresamente hasta aqu� para ver y vivir con un mont�n de gente en directo una experiencia que recomendamos que teng�is al menos una vez en la vida: un eclipse total de sol.



En aquella ocasi�n, la banda de totalidad (donde se hizo de noche 100%, la comprendida entre las l�neas rojas)



atraves� oblicuamente Euorpa de esta manera. Noyon estaba justamente en el centro de la franja (Par�s, por ejemplo, s�lo tuvo el 99%).

Aquellos d�as fueron una verdadera odisea para nosotros. Nos ocurrieron un par de cosas que no olvidaremos. La primera fue tercermundista porque, tras tener nuestros billetes de tren para el que esa ma�ana hac�a el trayecto entre la capital y Noyon, como consecuencia de la enorme expectaci�n que despert� este fen�meno astron�mico en la ciudad, la gente se masific� en la Gare du Nord y nuestros vagones estaban llenos a rebosar de gente sin billete. Todo petao, andenes, puertas, pasillos, departamentos del tren... as� es que se nos puso la adrenalina a tope y la rabia tambi�n. Y entramos en nuestro tren por la ventanilla. Con dos cojones. Supervivencia pura.

Los que iban en el tren no pod�an creerlo y, justo cuando una tercera y sucesivas personas intentaron emularnos, otros pasajeros se lo impidieron. Pero por lo menos ya est�bamos dentro.

Era tanto el hacinamiento, la atm�sfera saturada de condensaci�n, la sensaci�n de ahogo humano, que quince d�as despu�s contraje una infecci�n de Herpesvirus que me provoc� varicela por todo el cuerpo, sin duda contagiada all�.



Eso s�: mereci� la pena y lo volver�a a sufrir encantado.

�Sab�is lo impresionante que es en un mediod�a radiante de agosto (perdonad la escasa calidad, pero provienen de diapositivas antiguas)







ver c�mo en unos segundos llega un viento fr�o, se callan los p�jaros, baja la temperatura de golpe unos cinco grados, sientes fr�o... y � se hace completamente de noche ! La gente se estremece desconcertada... supongo que casi ninguno de nosotros hab�amos sentido nunca antes algo as�...





Ver eso no puede perd�rselo un ser humano. No me extra�a que los mayas, los incas, los aztecas... adoraran al sol y lo temieran... no es para menos.

Luego, despu�s de algo m�s de un minuto de magia, todo amanece de nuevo, vuelve el calor... de verdad que ten�is que presenciarlo alguna vez. Creo que las pr�ximas oportunidades por aqu� en Espa�a ser�n dos minutos el 12 de agosto de 2026 y seis minutos el 2 de agosto de 2027. Habr� que verlos...

La segunda cosa que nos pas� fue esa misma tarde. Algo sobrenatural que dos personas que lo experimentamos no hemos podido todav�a explicar. Perdimos medio d�a de nuestra vida sin saber c�mo.

La tarde del d�a once, tras el eclipse, coincidimos casualmente con unos amigos de Salamanca, la familia del conocido fot�grafo Victorino Garc�a, que hab�an ido en coche tambi�n a ver el fen�meno. Cenamos por Par�s en una agradable brasserie que os recomendamos, el Thoumieux, y nos acostamos pronto en nuestro hotel a medianoche, el D'Enghien, que tambi�n deb�is anotar.

Lo siguiente que recordamos es despertarnos los dos a la vez casi a las diez de la noche del d�a doce, casi un d�a completo despu�s y ya de noche otra vez. �Hab�amos dormido unas veinte horas los dos, sin que ninguno se despertara por su cuenta? �Es esto normal en personas como nosotros que nunca dormimos m�s de ocho o nueve horas...? �Por qu� a los dos a la vez? �Puede una cena sin vino ni ninguna sustancia extra�a inducir casi una jornada de sue�o? Nunca lo sabremos.

Volviendo del flashback al que nos retrotrajo ese cartel�n viario, alcanzamos una gasolinera Carrefour a las afueras del norte de Par�s en medio de un importante atasco.



Para evitar el cual nos entretuvimos por la zona haciendo otras cosas como cenar y comprobar c�mo la polic�a hac�a controles de registro de veh�culos por las �reas de descanso.

Cuando cay� la noche, ya con el tr�fico moderado, atravesamos la ciudad. Es una pena que una gran capital como �sta no disponga de una buena circunvalaci�n de gran radio al estilo, por ejemplo, de la M50 madrile�a. Si uno quiere bordear, salvo algunas excepciones, tiene entrar en el abarrotado boulevard Peripherique, que digamos que equivale, siguiendo el s�mil, a la M30.

En la capital urban�stica de Europa nos despachamos a gusto con los encantos de la noche, siempre diferente, siempre excitante...

Como hab�amos visitado Jena en Alemania, era obligada una pasada por la plaza que lleva su nombre y en cuyo centro se yergue victorioso un Napole�n a caballo.



Muy cerca de ella, comprobamos c�mo era por fuera el Hotel des Ambassadeurs, donde hac�a poco se hab�an alojado unos amigos y familiares.



La salida la hicimos por la avenue de Versailles en una de cuyas tiendas 24 horas (en el n�mero 125) nos compramos las t�picas chucher�as para ir picando en la furgo. Al salir por S�vres vimos el edificio de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas, que ya visitamos en otra ocasi�n, y tomamos la autopista A10 hasta llegar a Dourdan.

En el cruce de acceso a la localidad, a la salida del peaje, como estos franceses son muy previsores, ya ten�an avisados los cortes que iban a hacer al domingo siguiente en la carretera departamental 836 con ocasi�n de la �ltima etapa de la edici�n nonag�sima quinta de la vuelta ciclista m�s c�lebre del planeta





El encantador paisaje de este lugar nos dej� las �ltimas im�genes del d�a antes de acostarnos en un camino apartado del bonito bosque cercano de Ste.Mesme, dentro del t�rmino municipal.









Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 23: Dourdan (F) - Unbe (E)



Etapa de avance, sin pena ni gloria... bueno, con m�s pena que gloria porque de buena ma�ana con un sol ya considerable de frente... nos deja de funcionar el climatizador una vez m�s... despu�s de haber sido reparado casi en una docena de ocasiones... Son esos peque�os detalles que son capaces de amargarte las vacaciones.



A partir de ese instante ventilador de emergencia (que nos vino de perlas),



ventanillas abiertas, polvo, ruido, olores e insectos que se chocan con el cuerpo nos acompa�an casi hasta casa...

En Tours nos organizamos: mientras uno reposta gasolina, otro hace la compra en el Champion Chambray2 dentro del mismo recinto. A la sombra del aparcamiento en la furgo algo de comida regional nos alivia. Luego m�s avance y una merienda en el �rea de Ste.Neomaye nord nos acercan a Burdeos.

En el Bois de Bordeaux, recientemente remodelado,



pasamos la tarde, nos duchamos, cenamos y todo eso. Lo justo para recuperarse y seguir hacia Bidart, donde tomamos unos caf�s que nos rehicieron. Ya en Espa�a, repostamos barato en Irun y nos acostamos en Bizkaia en el furgoperfecto estacionamiento del monte Unbe, a las afueras de Erandio.



> Coordenadas Google maps







Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



Etapa 24: Unbe (E) - Miranda de Ebro (BU)



Este pen�ltimo d�a se lo dedicamos a la familia. Es el descanso del guerrero.

Ya estaba avisada la simp�tica cu�ada que tenemos en Astrabud�a y en su compa��a pasamos un d�a muy agradable que empez� desayunando en la furgo, aparcando en su garaje y tomando una ducha en casa.

Y a disfrutar en Metro



de todo lo que ofrece Bilbao al visitante



en un d�a que, como bien se ve, fue de calor h�medo de �sos que te bajan la tensi�n.

Algo m�s de la normal pasamos cuando uno de los n�meros de la benem�rita que protegen con gran profusi�n de medios la Subdelegaci�n del Gobierno en Bizkaia, se dirigi� hacia donde nos encontr�bamos a gran volumen y con voz agria

�� Caballero, caballero... !!



mientras trat�bamos de reflejaros una instant�nea al azar del llamado conflicto entre Euskal Herria y el Estado Espa�ol.

La verdad es que hacer este tipo de fotograf�as con tantas balas delante del objetivo te hace sentir como un periodista en Bagdad.

Continuamos nuestro camino haciendo otras fotos sin darle m�s importancia puesto que caballeros por la acera de enfrente �ramos varios y vete t� a saber si se refer�a a nosotros...

Lo mejor del d�a fue sin duda, aparte de las trufas que compramos en la pasteler�a Arrese, un creativo almuerzo con vistas a la Universidad de Deusto



que tomamos sentados a la mesa del Guggenheim.



La berenjena asada con regaliz y emulsi�n de olivas negras estuvieron inolvidables.

Luego acabamos con un paseo y la visita por sorpresa a una amiga que trabaja en una librer�a de Licenciado Poza



viendo cosas curiosas por la calle, como esta flecha que alguien se olvid� de rellenar de pintura



o el hartazgo que tienen algunos establecimientos de cambiar monedas para los parqu�metros. ;D



�Sab�ais que en Bilbao hay establecimientos preparados para que dejes atado el perro fuera? Esos detalles de civilizaci�n puntera... La primera vez que lo vemos.





Despu�s de cenar con los nuestros y todo lo bueno de la tertulia, nos embarcamos hacia la recta final del d�a que m�s o menos coincidi� en la AP68 con la localidad burgalesa de Miranda de Ebro.





Ir a la etapa: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | Ver otros viajes



y... Etapa 25: Miranda de Ebro (BU) - Salamanca (E)



Sin darle reposo al cuerpo, todo de tir�n por las AP1 y A62, uno de nosotros se pega la paliza a conducir hasta las puertas de Salamanca, donde el Elefante Azul lustr� postreramente la carrocer�a de mosquitos.

El cuentakil�metros parcial hab�a dado m�s de una vuelta completa, 11275,100 en total (falta el uno inicial porque s�lo caben cuatro cifras)



y nosotros, por fin, nos volv�amos a meter en el nido. �Uf, ya era hora!







Muchas gracias por vuestra paciencia leyendo y perd�n por el ladrillazo.

















































Hosted by www.Geocities.ws

1