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Cuando el techo de la furgo no est� subido, la sensaci�n de agobio en seg�n qu� personas puede ser importante, sobre todo al entrar en el habit�culo posterior. Eso es m�s acusado incluso en quienes entran por primera vez, como alguno de nuestros invitados.
Para minimizar este problema hay una soluci�n muy sencilla: pegar un espejo en el techo, o sea en el reverso del somier de la cama superior. Cosa, por cierto, m�s f�cil en las versiones no acolchadas, como por ejemplo las Marco Polo de 2004.
Como resultar�a una locura hacerlo con espejo mineral, lo haremos en acetato.
La elaboraci�n es tan simple como fijar una pegatina, pero en 905 x 985 mm en este brico, de un material muy econ�mico (la plancha de 2000 x 1000 mm nos costar� 36 � en un almac�n de pl�sticos de cualquier pol�gono industrial) llamado com�nmente Poliestireno espejado.

S�lo tendremos que desmontar la parte m�vil de la cama superior

y trasladar la plantilla con un rotulador indeleble sobre el dorso de la l�mina. Se corta muy f�cil con caladora o tijeras. �Ojo! No cubrir con el espejo las dos estrechas franjas laterales donde se apoya en el marco del techo: no ajustar�a correctamente.

Luego, sobre la parte a cubrir del somier, pegamos cinta adhesiva de doble cara de la forma que m�s nos convenga. Por ejemplo, como nosotros usamos la parte m�s cercana al broche para pegar la ventosa de la ducha interior (se explic� en este brico),

pues reforzamos esa zona para que no se apoye en hueco.

Tras retirar el protector de todas las bandas,

pegamos con mucho cuidado el dorso del espejo flexible y, en cuanto le saquemos el velo, lo tendremos listo para montar en la furgo.

Con lo que resulta mucho m�s amplia... aparentemente. El resultado es espectacular, perfecto, como un espejo de verdad. Y durante el d�a multiplica por dos la luz que entra por las ventanillas.
Y, claro, tambi�n alegra la vista cuando se usa la cama inferior para no dormir...
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