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Nuestro mini-camper ya terminado
Los m�s largos viajes hechos con este coche:
A Noruega
A Croacia
A Irlanda y Escocia
1. Lo primero de todo, pedirle al fabricante la autorizaci�n.
Se va uno al concesionario de Renault y pide exactamente un informe de conformidad de la empresa fabricante del veh�culo para que certifique que es t�cnicamente apto para ser sometido a una reforma consistente en transformar un turismo en derivado de turismo mixto adaptable con 2/5 plazas.
No te pondr�n ninguna dificultad porque se trata de una construcci�n de m�s de diez a�os. En una semana, a cambio de unos 65 � (en 2001), te dar�n tu papel firmado.

2. Instala las l�minas negras de control solar marca Solar�Check
Vete a tu taller de confianza y pide que en las ventanillas de las puertas traseras, en las lunas de custodia (las triangulares) y en la luneta trasera te coloquen las cinco l�minas oscurecedoras.
Llevar�n cada una troquelados unos sellos de certificaci�n y te entregar�n por unos 250 � el informe de instalaci�n. La �nica precauci�n que debes tener con ellas es no limpiarlas con nada abrasivo ni golpearlas con objetos punzantes.

3. Retira el banco trasero de asientos
La c�lula habitable va a ser sobre todo la parte trasera. De modo que hay que empezar abatiendo el respaldo trasero y aflojando las fijaciones. Retiramos toda la pieza y la guardamos junto con el banco de asiento que sale a presi�n retirando unos pasadores situados en su eje de basculaci�n.
Nos van a servir para el improbable caso en que queramos volver a disfrutar de un asiento trasero homologado al que, adem�s, seguimos teniendo derecho por tratarse de un veh�culo 2/5 plazas a voluntad. Piensa tambi�n que alguna vez puedes querer venderlo de segunda mano con su aspecto primitivo.
4. Instalaci�n de la plataforma
Se trata ahora de disponer de una gran superficie plana que, unida al piso del maletero y a su mismo nivel nos proporcione una amplia base que en este modelo es de 2.10 m de largo por 1.20 de ancho en el punto m�s estrecho (uni�n habit�culo�maletero) � 1.70 en el m�s ancho (al nivel de las puertas traseras).

Para hacer esta plataforma y para que al mismo tiempo todo lo que hagamos sea reversible y vers�til, hay que aprovechar todos los taladros y apoyos que ya ten�an los primitivos asientos. Cualquier paso atr�s en nuestra decisi�n de viajar con un camper, con el simple gesto de desatornillar, nos devuelve a una c�moda berlina familiar.
Por tanto, compramos, por ejemplo en melamina negra canteada (en este caso nostros la hemos canteado con perfil de aluminio para que nos dure muchos a�os), una tabla de 19 mm de grueso de la medida del ancho del piso del maletero y del largo necesario hasta que casi se toquen los asientos delanteros cuando est�n fijados en su posici�n m�s trasera.
Ello nos permite seguir jugando con los carriles de esos asientos para nuestra comodidad al conducir y disponer de la mayor plataforma trasera disponible.
Esta base, no nos enga�emos, debe ser muy s�lida para resistir el peso, no siempre centrado, de dos personas. Por eso debe tener siete puntos de apoyo bien repartidos. Al mismo tiempo, y para permitirnos sacar, plegar o elevarla, debe tener dos de esos puntos basculantes y liberables.
Para que nos entendamos, como la puerta levadiza de un castillo, pero que a la vez, con s�lo traccionarla, salga hacia arriba. Adem�s, para poder sacar esta gran superficie por alguna de las puertas traseras, es mejor que lleve en su mitad transversal una bisagra de piano para plegarla sobre s� antes de retirarla.

Los puntos de apoyo hay que hacerlos de aluminio. Busca alg�n retal de perfil en �ngulo recto o en U en el contenedor de desechos de cualquier taller de carpinter�a de aluminio y con el disco para metal de la amoladora angular recorta estas piezas:
Dos apoyos triangulares traseros basculantes: se sit�an a ambos lados de la linea imaginaria que divide el piso del maletero del habit�culo que estamos creando. Se fijan al chasis con tirafondos de rosca�chapa y se les hace una muesca a cada uno por su parte superior para que los esp�rragos que vamos a fijar en los extremos de la plataforma de madera se alojen en ellas.
As� puede batirse hacia arriba o hacia abajo para acceder a su parte inferior y a la vez, en caso de querer retirarla, por ejemplo para limpiar o reponer v�veres, basta tirar hacia arriba para desalojarla.
Dos apoyos centrales removibles: son los m�s importantes porque recogen directamente el mayor peso. Tenemos que hacerlos con una parte superior recta para que apoye en ella la plataforma a la altura de la bisagra de piano, y con una parte inferior curva siguiendo la forma de los dos primitivos anclajes de los asientos.
En estos puntos �luego lo explicaremos� puedes fijar sendos plafonieres para iluminar la parte donde antiguamente iban los pies de los pasajeros del banco trasero.

Dos apoyos laterales plegables: van a cumplir, junto con el delantero, una funci�n m�s bien estabilizadora para los casos en que uno simplemente entra por un lado del coche y se pone de rodillas en la plataforma para buscar algo o se sienta para meterse en la cama y por tanto concentra su peso s�lo en uno de los laterales.
Hay que hacer con dos piezas de aluminio en forma de U una especie de navaja plegable que cuando est� desplegada queda en forma de �ngulo recto y se bloquea con un pasador. Se fija a las guarniciones bajo los cinturones de seguridad por el lado vertical y asume el peso de las esquinas de la plataforma por su parte horizontal, como si fuese la escuadra de una estanter�a.
Un apoyo anterior central: esta pieza es muy polivalente porque transmite el peso cuando queremos pasar al habit�culo posterior desde el puesto de conducci�n o del acompa�ante y a la vez es el punto de reposo del apoyabrazos central delantero.
Tambi�n ser� la pieza que deberemos tomar con la mano puestos de rodillas en el asiento del conductor para elevar, como si de la tapa de un piano se tratase, toda la estructura todas las veces que queramos limpiar m�s a fondo con el aspirador el compartimento inferior que nos servir� de despensa.
Y tambi�n todas las veces que los agentes encargados de la seguridad nos lo requieran. En nuestro caso nos han paseado algunas veces incluso los perros rastreadores de estupefacientes.
El conjunto del tablero, las bisagras, las piezas de aluminio y los distintos herrajes menores, as� como la pintura para darle un acabado negro uniforme a todo, lo podemos comprar por unos 100 � en total.
5. Pavimentaci�n de la plataforma
Para que la est�tica del conjunto sea agradable y pr�ctica de mantener, y �ste ser� el material que usaremos en toda la trasnformaci�n para los recubrimientos, forraremos de una sola pieza la plataforma y el piso del maletero con una moqueta gris marengo de caras iguales.
Comercialmente se conoce como Tapis�n, a la venta en cualquier tienda de decoraci�n o centro de bricolaje, y cuesta unos 30 � el metro cuadrado. Como en todo el proceso vamos a emplear unos diez metros cuadrados, este cap�tulo importa 300 �.
No hay que olvidarse, al recortar la pieza, de reservar un espacio para que dispongamos de unos faldones que tapen los huecos laterales y delantero que crea la plataforma por debajo de s� al mantenerse al mismo nivel que el piso del maletero.

6. Cortina separadora
Cumple tambi�n una funci�n polivalente: En primer lugar favorece durante las pernoctas el oscurecimiento casi total de la c�lula con la ayuda del resto de cortinas.
Pero durante la marcha y los estacionamientos tambi�n oculta de miradas indiscretas y de los amigos de lo ajeno tanto el hecho de que lo que all� hay no es un turismo normal, como los posibles equipajes u otros objetos que no deseemos tener a la vista. En caso de accidente amortigua la proyecci�n sobre los asientos delanteros de los peque�os objetos que llevemos en el armario.

La cortina tiene dos cortes paralelos rectos terminados en c�rculo a la altura del espacio entre asientos para que podamos entrar c�modamente de la parte delantera a la trasera sin necesidad de retirar toda la pieza. El corte empieza abajo y termina unos cent�metros antes de la parte superior por la que en todo su tramo horizontal discurre una tira encolada del mismo material para darle rigidez y forma.
En los extremos superiores de la cortina se fijan dos muelles que la suspenden de las fijaciones. Cumplen la funci�n de permitir oscilar sin arrancar la pieza cuando por ejemplo nos sentamos en la cama a leer apoyando la espalda en el asiento delantero.

Los muelles, como decimos, se fijan mediante tornillo de husillo y tuerca a la cortina, mientras que en el guarnecido del techo se une a unas regletas a cada lado de dos pares de delgas separadas entre s� unos quince cent�metros.
Con esta doble fijaci�n, durante la marcha del veh�culo �posici�n d�a� gozamos de la comodidad de tener la cortina m�s atr�s para poder reclinar los asientos, y mientras se usa el habit�culo posterior �posici�n noche� se gana un espacio extra al echar hacia adelante los asientos y poner la cortina en las fijaciones m�s anteriores.

7. Oscurecedores laterales y posterior
Comoquiera que los cristales tintados no libran completamente de la claridad de la luz diurna o del molesto alumbrado nocturno cuando se pernocta en un estacionamiento bien iluminado, se hace imprescindible dar a este cub�culo una protecci�n adicional mediante cortinas encastradas hechas de Tapis�n que adem�s nos van a brindar un importante aislamiento t�rmico y ac�stico adicional.

Para ello vamos a hacer unas plantillas con papel de peri�dico, cartulina o simples hojas de papel corriente siguiendo los bordes interiores de los cinco cristales posteriores y luego fij�ndolos entre s� con cinta adhesiva de modo que al retirarla del cristal nos quede la forma exacta que luego vamos a calcar en la pieza de moqueta.
Para las curvas iremos dando peque�os cortes a las piezas de papel hasta conseguir el per�metro exacto.
Las cortinas de la luneta posterior y de los cristales de custodia podemos hacerlas de esta moqueta en capa sencilla, pero los de las ventanillas de las puertas traseras es conveniente instalarlas dobles y encoladas entre ellas, pero de forma que cerca de la parte superior hagamos en ambas una perforaci�n alargada horizontal y coincidente de unos cinco cent�metros de ancho entre las que dejaremos pegada una tira tambi�n doble de rejilla mosquitera gris.
Las ventajas son claras: podemos ver lo que pasa fuera a los lados del coche cuando estamos durmiendo, nadie puede ver el interior desde fuera, permite dejar abierta una rajita en el cristal para evitar a trav�s de la mosquitera que se forme condensaci�n por la respiraci�n y el calor, y finalmente permite ventilar en cualquier momento sin que esos inicuos bichitos se alimenten de nuestra sangre. Y una ventaja m�s: proteger�s contra los golpes y ara�azos tus flamantes l�minas oscurecedoras adheridas a los cristales.

Con el calor, estas cortinas embutidas a ligera presi�n en los marcos de las ventanas tienden a abombarse y caer hacia adentro con las inercias de la marcha. Para evitarlo pegaremos unos peque�os taquitos de pl�stico en los marcos interiores de goma de las ventanillas a media altura.
Con ello permitimos tambi�n retirar las cortinas para limpieza simplemente bajando del todo la ventanilla y empujando la pieza hacia afuera.
En el caso de las ventanas de custodia, la moqueta no se caer� porque los guarnecidos son muy gruesos. Y para que no se caiga la de la luneta trasera basta hacer algunas perforaciones en el Tapis�n y encastrar una ventosa.
De todas formas, el armario que vamos a instalar en la bandeja la mantendr� firmemente aprisionada contra el cristal.
8. Un armario polivalente y dos mesillas de noche
El espacio que deja la bandeja posterior con el cristal de la luneta nos va a servir para instalar un pr�ctico armario para muchos usos. En nuestro caso, no cont�bamos con la ventaja de que el Renault 21 fuese ranchera, lo cual nos ha restringido las posibilidades.
De modo que si el turismo que quieres transformar s� lo es, gozar�s de esta misma idea pero con mucho m�s sitio.

Hay que recortar en cartulina tres piezas para que nos sirvan de patr�n de las tablas de aglomerado o de fibras de densidad media (DM) con las que queremos construirlo. Bastan tres piezas verticales, una en medio y dos a los lados sin llegar a los extremos, y cuatro baldas o repisas horizontales, con lo que nos resultar�n seis compartimentos dentro del armario y dos mesillas de noche en los extremos.

La principal dificultad de este mueble es que debe montarse dentro del coche. Es decir: no puede ensamblarse primero y despu�s meterse dentro porque la bandeja original tiene un reborde enmoquetado para que lo que se deposita en ella no se caiga con los frenazos.
Adem�s, el espacio es reducido y debemos aprovecharlo muy justamente para sujetar la cortina posterior, para sacarle m�s utilidad y para, sobre todo, que sea autofijante, es decir, para que su propio ajuste evite que las inercias puedan desplazarlo y llegar a golpearnos si se desencastra.
La soluci�n a tanto problema no es dif�cil: si hacemos por debajo de cada balda un par de acanaladuras, podemos unir los tres montantes del armario con cuatro varillas roscadas, de �sas que se venden por metros, y, una vez metidas estas tres piezas verticales en el coche, ajustamos las cuatro repisas, cada una encima de dos varillas coincidiendo con sus dos acanaladuras.
Al final basta apretar las ocho tuercas de los extremos de las cuatro varillas en los laterales de las mesillas de noche que nos han quedado a ambos lados.
Con este sistema se evita que con una brusca desaceleraci�n las baldas salgan despedidas hacia adelante porque quedan sumidas en las varillas. Para sacarlas, basta aflojar las tuercas y golpear hacia arriba. Adicionalmente, cada una de las repisas y todo el frontal de la primitiva bandeja hay que abalconarlo con una tira de pletina lisa de aluminio.
Va pegada, no ocupa porque es delgada, y evita que se caiga todo lo que pongamos en estos espacios.
En nuestro caso, los huecos de este armario contienen a su vez bandejas rectangulares de poca altura de pl�stico transparente, de las que hay muchos modelos en las tiendas de todo a cien. En los huecos superiores caben dos y en los dem�s cuatro. Ello permite sacar de una vez c�modamente lo que hay en las bandejas y no manchar el coche si dentro de ellas se vierte alg�n producto.
Nosotros llevamos en este armario el botiqu�n, las herramientas m�s usuales, la documentaci�n del viaje, los productos de aseo, el ahuyentador electr�nico de insectos, y el resto de objetos de uso m�s directo durante la noche.
El armario, si se pinta del mismo tono que la tapicer�a del coche, queda muy bien integrado. En su parte anterior hemos colgado una barra de acero regulable que nos permite colgar durante la noche la ropa, la televisi�n o cualquier otro objeto, aunque sea algo pesado.
Un par de piezas cuadradas de moqueta nos proporcionan unas sencillas puertas que ocultan el contenido.
Para completar este armario, instalamos en la plancha donde antiguamente se apoyaba el respaldo del asiento trasero un par de hembras de toma de corriente de 12 V para usos diversos como la nevera el�ctrica, los cargadores de tel�fonon o la TV, y los interruptores de la luz de la despensa, las luces del maletero y del plafonier trasero de lectura.
A la derecha de estos dispositivos hay un supletorio del cierre centralizado que nos permite abrir y cerrar las puertas aunque se est� acostado. S�lamente hay que alargar en paralelo los cinco hilos de este interruptor desde el que hay instalado en la consola junto al volante por debajo de los guarnecidos del techo. Conformamos as� una especie de panel de control centralizado muy �til.
El precio de todo este conjunto, inclu�dos los accesorios el�ctricos, la pintura, los herrajes y las piezas de aluminio, es de unos 150�.
9. Un maletero que nos resuelve una cama de matrimonio
Lo que menos pensar� cualquiera que vea este coche por fuera es que hay dos personas c�modamente acostadas y que en viajes de m�s de un mes no a�oran en absoluto la cama de casa.
Para ello hay que comprar un buen colch�n. Que no tiene por qu� ser de l�tex ni de muelles ni de sistema Tempur. Basta con cortar (200 x 110 cm en este caso) una espuma de densidad 30 Kg/m3 suave en cualquier colchoner�a y pedir que nos la envuelvan de fibra sint�tica soldada.
Le ponemos una funda con cremallera que tambi�n nos pueden faciliar all� y ya s�lo falta poner un juego de s�banas de un color pr�ctico como el gris oscuro. Un edred�n del color de la tapicer�a nos har� sentir como en casa en los fiordos noruegos o en el centro de Ljubljana. Todo por no m�s de 250 �.

Puesto el colch�n sobre la plataforma enmoquetada, todo el alojamiento del maletero nos sirve para poner la parte inferior del cuerpo. Como este cofre suele ser m�s fr�o en invierno, hay que forrar interiormente la tapa del maletero con la moqueta aislante, igualmente haciendo una plantilla de papel. Cortada la pieza, la atornillaremos a la chapa.

En los compartimentos laterales que quedan a izquierda y derecha del interior del maletero, aprovecharemos los dos huecos de los contrapasos de rueda para poner lo que m�s nos convenga. Nostros llevamos la reserva de agua potable, el alojamiento para el televisor mientras no se usa y la caja fuerte.
Todo lo ocultamos con una pieza hecha a medida en moqueta de modo que si, por desgracia, nos abren el maletero, quede lo m�s valioso fuera de las miradas de los ladrones.


10. Si quieren, pueden robar. Pero hay que ponerlo dif�cil
Ning�n autom�vil queda fuera del alcance de un caco especializado, de modo que ni el mejor sistema est� a salvo de ser violado. Se ha demostrado, en cambio, que si se ponen dificultades, seguramente preferir�n otros botines menos laboriosos.
Y en cualquier caso, en un coche como �ste, de la d�cada de los ochenta del siglo pasado, no hay problema en instalar un sistema contundente aunque de poca finura.
Nosotros hemos puesto un candado interior en el maletero que puede abrirse y cerrarse con la puerta casi entornada, pero sin poder acceder a las piezas del equipaje. Se fija a la chapa tanto del lado del marco como del de la cerradura mediante una cadena pasante por un taladro en el pl�stico de la moldura.
Para el habit�culo posterior, hay una cadena transversal que mediante dos candados operables desde los asientos delanteros bloquean una contra otra las dos puertas traseras.
As� se crea una especie de jaula algo complicada de ser vulnerada, sobre todo cuando se abandona por unas horas el veh�culo para visitar una ciudad o hacer una salida por alg�n paraje. Unos eslabones de la misma cadena atornillados a las puertas por el v�rtice hacen de arneses para fijar los candados.

Como medida adicional, las mochilas pueden atarse entre s� dentro del maletero y a su vez el conjunto a la bisagra de la puerta para que no puedan ser robadas sin romperlas. No hay que olvidar que muchos cacos utilizan el modus operandi de apoyarse un rato en el coche a la altura de la cerradura de la puerta del conductor mientras manipulan con las manos atr�s con una ganz�a o llave trucada.
Cuando salta el cierre centralizado act�an como si el coche fuera suyo: abren el maletero, sacan con naturalidad el equipaje y se alejan hacia el portal de una vivienda donde toman los objetos que les son de inter�s.
En cuanto a robar en el coche poco m�s podemos hacer, porque creemos que ya nadie se inmuta cuando suena una alarma volum�trica. Pero en cuanto a robar el coche, hemos adaptado algunas medidas de seguridad m�s: como el remolcado del veh�culo fingiendo ser operario de gr�a no se puede casi evitar y en nuestro caso nadie se molestar�a en llevarse as� semejante reliquia, lo que s� se puede evitar es que roben el veh�culo por ejemplo para cometer otro delito poni�ndolo en marcha violentamente.
Adem�s de la garrota que bloquea freno y volante (no la pong�is en el pedal del embrague porque deteriora la peineta), tenemos un desconectador del polo negativo de la bater�a de servicio (la bater�a auxiliar va en un sistema aparte) y otro para el polo positivo de la bobina sin el concurso del cual no puede ponerse en marcha el encendido.
Incluso, para el improbable caso de que lograran arrancarlo, el regulador de velocidad de crucero queda fijado al m�ximo durante los estacionamientos y en consecuencia el motor se acelerar�a tanto que, adem�s de un escandalazo, ser�a imposible conducir.

Todo el conjunto de cierres los podemos adquirir por unos 90 �.
11. El acelerador de crucero
Autopistas, carreteras de primer orden, trayectos nocturnos mon�tonos... hay tantos sitios donde se cansa uno de tener el pie en el acelerador en la misma posici�n a veces durante varias horas y tratando de mantener la velocidad elegida...
La soluci�n es un acelerador de crucero. L�stima que s�lo sea una opci�n y bastante cara de los modelos de m�s nivel. S�lo hay que ir a una tienda de recambios de bicicletas y comprar una palanca y su cable de acero de esas que se usaban en las bicicletas de carreras de hasta hace unos diez o quince a�os para cambiar las posiciones de los platos y los pi�ones.
Recuerda que no ten�an posiciones fijas y hab�a que pararlas a ojo en la posici�n adecuada. Es la pieza que necesitamos.



S�lo un peque�o orificio en la moldura debajo del volante nos basta para pasar el cable hasta la contrapalanca o peineta del acelerador. All� la fijamos haciendo un lazo enhebrado en una regleta gruesa de empalmes el�ctricos para que no se nos suelte.

En el extremo superior, atornillamos el mando y lo que puede parecer a simple vista un tosco mando de calefacci�n, es lo m�s c�modo para ir siempre a 100 km/h en una recta interminable o siempre a 10 km/h en un atasco o para lo que se quiera. Pondremos otra palanca encima de �sta en el mismo tornillo para graduar la dureza del mando principal.
El retroceso de este �ltimo se hace autom�ticamente con el propio muelle del acelerador, de modo que siempre volver� a cero si lo soltamos cuando no est� aprisionado por el segundo. Es un buen extra por s�lo 10 �. Dejado en la posici�n de m�xima aceleraci�n, es el antirrobo que comentamos antes.

12. Con la casa a cuestas. Y con las bicicletas.
Ya habr�is hecho c�lculos. Habit�culo y maletero para dormir. Bajos de la cama para despensa de alimentos y agua. �Y d�nde ponemos el equipaje habitual, la ropa, las herramientas, los tri�ngulos y tantas otras cosas?
Muy sencillo: en el cofre de la baca. Debemos escoger un cofre alargado y estrecho, para que, siendo capaz, sea a la vez compatible con dos portabicicletas a ambos lados.

Dos precauciones: antes de instalar el cofre con sus fijaciones, es mejor que lo asentemos primero sobre dos �ngulos met�licos rectos de su misma longitud.
Al final siempre va a suceder que lo sobrecargamos por encima de los te�ricos 50 Kg que recomiendan los fabricantes, y suele flechar unos cent�metros. La otra: es mejor meter todo lo que llevemos dentro del cofre a su vez en maletines monoblock de pl�stico de venta en grandes superficies: nos facilita la estiba del equipaje, su manipulaci�n y, sobre todo, en caso de lluvia o tormenta de arena con viento de hostigo, todas nuestras pertenencias estar�n mejor protegidas.

Un complemento muy �til, pensando en que justo cuando nos apetece comer fuera del coche y con poca luz no siempre hay �reas de descanso provistas de mesas, es instalar una iluminaci�n aut�noma en los bajos de la trasera del cofre apuntando a la tapa del maletero que nos puede servir perfectamente de encimera para esta funci�n.
Para no electrificar el cobre con cables fijos y por lo tanto a la vista de extra�os y por los problemas de estanqueidad al agua que supone, es muy �til instalar junto al plafonier una toma hembra de 12 V que uniremos en el momento de usarla con un alargador de dos machos con otra toma hembra del panel del habit�culo.
Un conjunto de baca con cuatro cerraduras en las garras, un cofre alargado, dos portabicicletas con doble pomo con llave y los maletines necesarios y el sistema de luz aut�noma nos puede costar unos 400 � en total en cualquier comercio de recambios del autom�vil. La marca que escogimos para los accesorios fue Cruzber. No es la mejor, pero tampoco es la m�s cara.
13. �Portabicicletas superior o trasero?
Los dos. Por lo menos en nuestro caso. Como no tenemos bola de enganche de remolque, no podemos utilizar los ya recientemente homologados en Espa�a portabicicletas traseros. Eso s�, suelen rondar los 400 � m�s los 300 � que cuesta como t�rmino medio instalar el gancho y pasar la inspecci�n especial.

Pero todo puede resolverse de otra manera: utilizamos los de techo, que van siempre instalados y son legales para todos los recorridos ordinarios. Y para los dos supuestos m�s normales en que estar�a bien tener uno trasero utilizamos simplemente un gancho cuelga�bicicletas de garaje (15 �) atirantado de la puerta del maletero con unas eslingas de fabricaci�n casera.
El ahorro es sobresaliente sobre todo si se piensa que estos supuestos suelen ser: entrar en una estacionamiento (generalmente subterr�neos) limitado a una altura de 2 metros (con las bicis arriba se rondan los 2.70 m), como los de los centros comerciales o aparcamientos de pago; o bien entrar en las bodegas de los ferry para ir a islas u otros continentes.
Pagar un billete con derecho a aparcamientos de techo alto puede valer m�s que dos bicicletas buenas. En estos casos, como se trata de recintos privados (puertos, centros comerciales), se pueden infringir sin problema estas normas de circulaci�n de menor rango como llevar un portabicicletas trasero no homologado (no deja espacio para leer bien la matr�cula y oculta parte de las �pticas de la se�alizaci�n).

14. Cocinar caliente ya no es un problema
Hay que partir de una ventaja: Y es que los Renault 21 TXE con motor longitudinal y de gasolina tienen un gran espacio libre en el compartimento motor. De otra forma no ser�a posible haber alojado todo lo que os vamos a contar en los apartados siguientes.
Estos motores tienen en la pieza de los colectores de escape (el primer tramo del tubo de escape empezando por la culata del motor) unos esp�rragos que incialmente estaban concebidos para instalar unos disipadores de calor para ciertos modelos. Ah� empiezan las ventajas.

Si compramos en un todo a cien un molde de aluminio alargado de los que se usan para hacer tartas tipo plum�cake y le atornillamos una escuadra por debajo que adem�s hacemos solidaria a uno de esos esp�rragos, tenemos inmediatamente un horno gratuito.
El calor que no usemos en cocinar se va difundir igualmente a la atm�sfera. �Por qu� no aprovecharlo? Total son 2 �.
En unos cinco minutos con el motor en marcha (parado el coche o no) se calienta un bote de comida precocinada. Por ejemplo una fabada. En algunos minutos m�s se hace una pasta o un arroz blanco o se cuece un huevo. Para estos �ltimos supuestos hay que fabricarse una olla expr�s peque�a del modo siguiente: compramos por 4 � un par de botes de acero inoxidable de los que venden para espolvorear az�car glass o canela y que vienen con una tapa enrejillada y otra tapa adicional de pl�stico.
A �sta �ltima le hacemos un agujerito para evitar sobrepresiones. Y ahora lo m�s f�cil: meter lo elegido (huevo, arroz, pasta), un poco de aceite de oliva, un ajo entero, sal y cubrir de agua. Esperar veinte minutos aproximadamente (insisto: parados o en marcha, aunque es muy pr�ctico ponerlo en un �rea de descanso y comerlo en la siguiente), y la comida est� perfectamente cocida. Escurrirlo es un juego de ni�os: s�lo darle la vuelta al bote y el agua sobrente saldr� por la rejilla.
Lo de comer de pic�nic ya resulta m�s variado porque podemos hacer mejores platos. Actualmente los centros comerciales grandes de toda Europa occidental tienen secciones de precocinados y de carnes y pescados envasados al vac�o que tambi�n pueden cocinarse poniendolos en este peque�o horno envueltos en higi�nico papel aluminio.
Eso s�, al olor a comida reci�n hecha o pan reci�n tostado que saldr� del motor (que deber�is tener bien limpio con chorro de agua a presi�n cada pocos meses), muchas veces acudir�n gatitos en los pueblos donde par�is a cenar. A nosotros nos ha pasado muchas veces.
15. Una secadora de ropa gratuita a cualquier hora
Otra ventaja de que los colectores est�n calientes cuando el motor funciona es que se genera una corriente de aire caliente ascendente que igualmente se va a ir al ambiente si no la utilizas. Para aprovecharla, compra por 5 � en cualquier tienda de menaje de cocina una bandeja de unos 40 x 30 cm con borde alto en acero inoxidable.
Agujer�ala en su fondo por la parte m�s cercana al bloque motor para que entre bien el aire, y finalmente f�jala a la tapa de balancines con una bisagra o unas bridas para poder levantarla para acceder a voluntad al horno que hemos descrito antes.

Las ventajas: te acabas de dar un ba�o en una playa y tienes toda la ropa de ba�o y las toallas h�medas. O acabas de mancharte una camiseta y te la has lavado en un �rea de servicio. En dos horas, si la dispones bien doblada y apilada en esta bandeja, estar� seca y oliendo a reci�n planchada. Palabra de honor.
Un truco para lavar en un lavabo de un ba�o de carretera, que normalmente no son todo lo limpios que desear�amos: lleva siempre unos guantes de fregar y un par de bolsas de basura grandes. Entonces cubres el lavabo con la bolsa de basura, lo llenas de agua, disuelves el detergente, metes unos minutos la ropa, la aclaras y escurres y a ponerla en tu nueva secadora.
Es una buena soluci�n cuando no queremos buscar una lavander�a de monedas en una ciudad desconocida o simplemente no la hay. En Espa�a son muy poco frecuentes en comparaci�n con el resto de Europa.
16. Ducha caliente �s�lo para las autocaravanas de cierto nivel?
Pues no, tambi�n en un viejo turismo. Pero somos sinceros: no es lo mismo. Sin embargo, con las ideas que os vamos a exponer, al menos podr�s tener una fuente de agua regulable entre 20� y 100�C con cierta autonom�a y �til para algunos usos.
Nos seguimos basando en el mismo principio: los gases de escape del motor mantienen a 150�C, tanto m�s cuanto m�s cerca del colector de escape, todo el recorrido del tubo de evacuaci�n. Calentar agua a una temperatura confortable exige algunas premisas: que el recorrido del agua sea largo y constante y que el caudal sea adecuado. Ello es algo dif�cil en un turismo pero no imposible.

La soluci�n en este caso ha consistido en lo siguiente: alojamos sobre la cuna del motor y fijado a un travesa�o un dep�sito met�lico de cinco litros para contener agua limpia. En este caso hemos usado una lata de aceite de oliva a la que le hemos retirado la tapa superior.
El hecho de ser met�lica la hace inmune al deterioro por el cercano colector y a la vez permite un �til precalentamiento constante del agua por la misma cercan�a.
En este dep�sito introducimos una bomba sumergible doble de unos 17 litros por minuto de caudal y unos 2 bares de presi�n (valen unos 40 � en cualquier tienda especializada en recambios de caravanas) conectada por un lado a un mando el�ctrico para accionarla al que le daremos una posici�n de flujo constante (con interruptor) y otra de flujo discontinuo (con pulsador) instalados en paralelo y con fusible; y por otro a una conducci�n flexible que se dirige hacia el punto m�s alejado del motor del tubo de escape que sea visible desde el compartimento del cap�.
All� instalamos una llave de paso de gas con una pieza en T con el fin de poder vaciar, por ejemplo en las heladas fuertes, todo el circuito de agua. El lado restante de la pieza conecta con el serpent�n calentador, que es el elemento que va a propiciar el calentamiento del agua.
Es lo m�s complicado de este sistema. Aflojamos (nosotros mismos o en un taller mec�nico) el segundo tramo del tubo de escape (recuerda que el primer tramo son los propios colectores que salen de la culata) y lo retiramos del coche.
Lo fijamos en el banco de trabajo y le vamos arrollando unos veinticinco a treinta metros de tubo de cobre cocido hueco de 4 mm de di�metro interior y 6 exterior, que se vende por rollos en las tiendas de repuestos m�s especializados, como las que venden tubos de escape.
El cobre, la llave, los tubos flexibles de goma, las abrazaderas y las uniones que emplearemos del tipo hermeto nos costar�n unos 250 �. El tubo es flexible, pero recio. En su consecuencia se ir� quedando muy bien adaptado a la forma del tubo de escape.
Se coloca en su sitio la pieza retirada y al extremo del serpent�n se le une un flexo de ducha convencional o una duchita que podemos fabricar nosotros mismos para que salga con m�s presi�n, con un tubo de cobre acabado en tap�n soldado al que le practicaremos tres o cuatro agujeritos con la broca de 1 mm de di�metro.

Al accionar el interruptor, el agua del dep�sito se impulsar� por todo el recorrido y saldr� por la ducha. Si la deseamos a temperatura ambiente, por ejemplo para quitarnos la arena de la playa de los pies, no hace falta encender el motor.
Si la queremos a temperatura de confort (unos 38�C) para ducharnos en un rinc�n discreto (el cap� abierto hace las veces de cortinas de ducha), basta con que el motor lleve dos minutos encendido. Si lo que deseamos es una verdadera vaporetta, por ejemplo para fregar un exprimidor de naranjas algo sucio, si el motor lleva encendido m�s de 10 minutos saldr� vapor a unos 100�110�C durante un minuto aproximadamente.
Si, finalmente, lo que queremos es agua a temperatura de confort pero el motor ya lleva encendido mucho tiempo, por ejemplo al deternerse tras un trayecto, lo que hay que hacer es dejar con el motor ya apagado un par de minutos la ducha metida en el dep�sito de agua y dejar que el agua circule con la bomba encendida. Al cabo de ese tiempo, la temperatura se hace uniforme y agradable.
17. Como en casa: 220 V de corriente alterna
Basta con que te hagas con un convertidor de 12 V a 220 V en una tienda de franquicia de recambios o en tu proveedor habitual. Si lo coges de 150 � 200 W s�lo lo podr�s utilizar para la batidora (�qui�n dijo que no se puede hacer un gazpacho en Finlandia frente a un lago?) o el exprimidor de naranjas o recargar tu afeitadora.
Te costar� unos 50 �. Si lo compras de 1500 � 2000 W podr�s llevarte la radial en el maletero (alguna vez puedes verte en la necesidad de tronzar un candado del que has perdido la llave) o tener un microondas peque�o. Pero consumen demasiado.

En cualquier caso, vas a necesitar instalar bater�a auxiliar. Corres demasiados riesgos si no lo haces. El regulador de carga de tu alternador no es barato: hay que cuidarlo.
En el Renault 21 hay sitio perfecto para dos bater�as grandes. Nosotros tenemos para el servicio motor la de 70 Ah y para auxiliar una de 65 Ah a la que va concectado el convertidor. Basta retirar la pared protectora de pl�stico que viene de f�brica y poner paralelamente las dos.
Hay sitio suficiente en la base para acoger a las dos. Para que no se muevan se pone una cincha de alambre con un tensor para dejarlas fuertemente apretadas.
Ambas bater�as llevan desconectadores para todas sus bornas. Te sirven de antirrobo, te evitan problemas de desgarga por alguna masa inesperada y, adem�s, cuando no usas la auxiliar puedes separarla y convertirla en el angel del la guarda de la principal si alguna vez se te descarga (ya sabes: a veces se duerme uno con la televisi�n encendida... y por la ma�ana no hay tensi�n).
Otra opci�n es instalar un rel� que las une cuando el motor gira y las separa en parado, pero a veces da problemas con el testigo rojo de carga del alternador en este modelo. Poner una bater�a auxiliar y su cableado no vale m�s de 100 �.
18. Otras comodidades instaladas
Las que os comentamos son las principales transformaciones que le hemos hecho a este turismo, pero son innumerables las peque�as modificaciones de confort que va uno aprendiendo en los viajes y que resuelves en cada parada larga. Son muy �tiles las siguientes:

� Un plafonier muy potente de lectura sobre el asiento del acompa�ante: con las de serie no se ven los detalles en los mapas. Tambi�n instalamos otro orientable para poder leer en la cama.
� Atornillando una l�mpara port�til en un nervio del interior del cap� puedes tener una buena fuente de iluminaci�n tanto para cocinar como para el mantenimiento del motor o una emergencia.
� Llevamos tambi�n un par de bandejas de pl�stico duro para todas esas veces que un repentino chaparr�n te obliga a comer dentro del coche.
� Luces mandadas desde el salpicadero para los bajos de los asientos: �d�nde se habr� medido esa llave que se acaba de caer?
� Utilizando cajas alargadas de diapositivas, se pueden hacer unos pr�cticos bolsillos laterales en las puertas traseras para dejar esas cosas que uno quiere tener a mano cuando se acuesta: el m�vil, los tapones de poliuretano para no oir a esos camiones arrancando por la ma�ana, unos pa�uelos...
� Si hacemos una pieza de Tapis�n con la forma del interior del cristal de cualquiera de las ventanillas delanteras, a excepci�n de una parte para poder ver los retrovisores, tendremos unos estupendos parasoles laterales para fijar con ventosa cuando da el sol implacablemente por un lateral.
Con uno basta, porque lo normal es que en un recorrido d� siempre casi todo el tiempo por el mismo lado. Como es un buen aislante t�rmico, se nota mucho nada m�s ponerlo. Y ayuda a que el aire acondicionado haga su trabajo.
� �Te acuerdas de esas cintas autoadhesivas que se usan para antideslizante en los bordes de los escalones? Pues instaladas a lo largo del salpicadero es lo mejor para que no bailen de un lado para otro tus mapas en los tramos muy virados o en las glorietas que se convierten inopinadamente en catapultas para cualquier objeto.
� Todo el espacio que antes de la transformaci�n ocupaban los pies de los pasajeros traseros, es decir, todo lo que queda bajo la cama, se puede usar de despensa.
Es la parte m�s baja y por tanto m�s fresca. Adem�s recibe una tobera del aire acondicionado al nivel del suelo. Lleva dos plafonieres unidos a los dos apoyos centrales de la plataforma que te explicamos m�s arriba y as� puede verse muy bien todo el contenido. Los productos van dispuestos en recipientes cuadrados de pl�stico transparentes de todo a cien que evitan que migas, fugas de l�quidos o suciedades de los envases manchen el piso de moqueta original. Todo es accesible desde cualquiera de los dos faldones que se levantan por cada uno de los lados de la cama.

� Una nevera el�ctrica de sistema de intercambiador Peltier (25 �) conectada 24 horas a la bater�a auxiliar te mantiene los yogures, los quesos, el agua o los huevos cocidos como en el frigor�fico de casa.
De d�a va encima de la cama sujeta con arn�s al panel de mando del armario. De noche se instala a los pies del asiento del acompa�ante conectada a uno de las tomas de corriente del salpicadero.

� En cualquier centro comercial, en la secci�n de ambientadores, encontrar�s unos extra�os recipientes cuadrados que tienen dos piezas: una inferior como una ba�era y otra superior con grandes agujeros. Entre ellas una rejilla calada donde se coloca una carga de cloruro c�lcico.
�Ciencia�ficci�n? No: una sal altamente higrosc�pica que puestas en cualquier parte del habit�culo evita las inc�modas condensaciones de humedad durante la noche que a veces puede humedecer tus documentos y ser fuente de olores menos agradables. Si lo pones en la mesilla de noche, se soluciona durante tres meses el problema. Vale 4 �.
� En cualquier empresa de venta por cat�logo de productos de camping encontrar�s ahuyentadores electr�nicos de mosquitos que con un casi inaudible pitido hace la vida imposible dentro del coche a las hembras (de mosquito). Van a pilas y duran casi un a�o. Imprescindible. Unos 30 �.
� En la parte trasera inferior del cofre empotramos una luminaria con r�tula orientable asociada a una toma hembra de mechero, ambas cosas apuntando hacia abajo y hacia afuera. Entonces, cuando quer�amos comer fuera utilizando la tapa del maletero como mesa para extender el mantel, s�lo hab�a que unir esa toma de mechero mediante un cable macho-macho con la cercana toma de mechero de las mesillas de la cama.
Inmediatamente, la instalaci�n el�trica del cofre toma tensi�n y se puede disponer de una agradable luz para lo que se necesite.

19. Presentarnos en la ITV: lo m�s divertido

No tengas ning�n miedo. Lo �nico que tienes es que hacer coincidir tu revisi�n peri�dica con la transformaci�n. No pagues una revisi�n extraordinaria s�lo por hacer estas operaciones en el momento inadecuado. Lleva tu documentaci�n en regla, inclu�do el certificado que te ha dado el fabricante para convertir tu turismo en mixto adaptable.
Y tambi�n el certificado de las l�minas oscurecedoras que te dio el taller autorizado. Insiste en que vas a clasificar el veh�culo simplemente en un Derivado de Turismo tipo CV 31.00.
No lleves el colch�n de la cama instalado: que se vea que todo lo de detr�s es una plataforma. A nadie le importa para lo que t� vas a utilizarla. No lleves instaladas tampoco las cortinas de las ventanillas traseras para que lean con facilidad los sellos de homologaci�n de la l�mina.
Ten el armario vac�o y la cortina separadora retirada. Que vean mucho aire. Ya sabes: es un veh�culo mixto. No olvides tener retrovisor derecho: es imprescindible.

Si te toca un inspector puntilloso y ve que tu colector de escape lleva arrollado un serpent�n y adem�s te dice algo negativo, insiste en hablar con el ingeniero de la estaci�n: le explicas que seg�n el Real Decreto 736/1988 de 8 de julio no se trata de ninguna reforma de importancia encuadrable dentro del supuesto n�mero 2 porque no altera en modo alguno ni las caracter�sticas mec�nicas ni termodin�micas del motor: el calor se va a disipar igualmente. T� s�lo lo aprovechas con un accesorio que no compromete la seguridad.
Tampoco pueden exigirte proyecto t�cnico expedido por t�cnico y visado por su colegio oficial porque la instalaci�n de 220 V es port�til y homologada (guarda y ten a mano las instrucciones del inversor).
En cuanto a lo dem�s, alega (aunque no te lo van a recriminar) que son simples decoraciones interiores que no comprometen ni la estabilidad ni la seguridad del veh�culo y en el peor de los casos posibles, siempre puedes decir �la ley te ampara� que son simples objetos que puedes transportar sin m�s de un lado a otro porque te apetece y tienes un turismo destinado a transportes particulares.
Un inconveniente: si, como es este caso, el coche supera la d�cada de antig�edad, tendr�s que pasar la ITV �cada seis meses! Bueno: tiene un lado positivo: llegar�s a hacerte amigo de los empleados de la estaci�n y al final no te dir�n nada de nada nunca m�s.
En la Jefatura de Tr�fico de tu capital de provincia tienes, adem�s, que modificar el permiso de circulaci�n en el que constar� la reforma a la que lo has sometido. Es un sencill�simo impreso y una tasa que no llega a 20 �.
En cuanto a los agentes encargados de la vigilancia del tr�fico, de nuestra experiencia, que es muy larga y variada, jam�s hemos tenido ning�n problema. Al contrario, a veces hasta se interesan en detalles t�cnicos. No sab�is lo divertido que es (encima del par de bater�as tenemos instalada una tabla ign�fuga que hace las veces de encimera de cocina) estar haci�ndose un zumo de pomelo con el exprimidor de 220 V cuando se detiene una patrulla para pedirte la documentaci�n...

�An�cdotas? Incontables. Puedes imaginar la cara que pone un empleado de la gr�a que tiene que remolcarte en una aver�a cuando abre el cap� y ve elementos que no vienen prec�samente de serie. Otras veces si usas la vaporetta para limpiar algo muy incrustado, viene alguien cercano pensando que tienes la culata rajada.
Cuando viajamos en alguno de esos viejos ferrys cuyas desvencijadas butacas de la clase turista no invitan a pasar una noche en buenas condiciones, no es la primera vez que pasamos una comod�sima noche en el mejor de los camarotes doble interior. Es bastante relajante acostarse en un puerto de Francia y amanecer ya en Irlanda con la sola preocupaci�n de que al salir hay que tomar las glorietas en sentido horario.
Y para aparcar, sin problemas. Como no eres una autocaravana legalmente, puedes aparcar en cualquier sitio donde le est� permitido a un turismo normal, aunque para las otras s� lo est�.

Pero vamos a lo pr�ctico: si sumas las cantidades que te hemos desglosado, ascienden a 2160 �, unas 350 000 de las antiguas pesetas. No se puede tener m�s por menos. Este coche gasta con la baca puesta y cargado unos 9 litros cada 100 km de nueva super (el kil�metro te sale, mantenimiento inclu�do, a unos 10 c�ntimos).
Resumiendo: por cuatro duros te puedes recorrer lo que quieras con todas las comodidades. Y el d�a que te apetezca, te metes en un albergue con el carn� IYHF de alberguista, o en un hostal o en el mejor hotel. Total: te est�s ahorrando de 50 a 100 � cada noche...
Aunque hay muchos trucos para darse una ducha caliente y c�moda: compra por 2 � una entrada de una hora en cualquier piscina cubierta municipal. Las hay en cualquier localidad de m�s de 15 000 habitantes. Eso s�: lleva siempre chanclas, gorro y ba�ador porque es obligatorio. Y adem�s te haces unos largos que nunca vienen mal.
Pues si te apetece, en un mes lo puedes tener todo. Manos a la obra.
Al pobrecito le hicimos 237 000 km a lo largo de su vida �til. Luego le puse los cuernos con la Marco Polo. La vida es as� de cruel... ;�)
El viaje m�s inolvidable de los much�simos que hizo por toda Europa ocurri� en el verano de 2001. Recorrimos durante 27 d�as un total de 10 900 km por 10 pa�ses. Consumi� 1 102 litros de gasolina y no le fall� ni un triste fusible. Nunca antes hab�a estado tanto tiempo fuera de casa sin a�orar en absoluto la cama normal.
Los m�s largos viajes hechos con este coche:
A Noruega
A Croacia
A Irlanda y Escocia