Cámara de Comercio de Santiago

Totalizará US$ 11.100 millones:
Economía Digital Registrará Récord en Ventas en 2004

 

 

La economía digital chilena superará este año los US$11.100 millones en ventas, según el estudio Economía Digital 2004, elaborado por el Centro de Estudios de la Economía Digital de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS). Esta cifra, que equivale a un 13% de PIB nacional, representa un notable crecimiento del 36% en relación al año anterior.

El comercio electrónico es la base de este dinamismo, representando más del 50% de las ventas totales de este sector. Las transacciones entre empresas (B2B) y entre empresas y el Estado (B2G), explican -por sí solas- US$ 6.700 millones, y están creciendo a tasas del 70% anual.


 

En el segmento personas, el acceso a Internet alcanzó al 35% de la población, lo que equivale a una masa de 5 millones 600 mil usuarios a nivel nacional. Entre las empresas la conectividad llegó al 70%, bordeando el 100% en el caso de las medianas y grandes.

BRECHA DIGITAL

La brecha digital, que separa a Chile de los países desarrollados, se mantuvo relativamente estable de acuerdo al Índice de Capacidad de Absorción de Tecnologías de Información (ICATI) que elabora la CCS. En los últimos tres años, el país redujo su distancia con EEUU (líder mundial) desde 77 puntos porcentuales (2001) a 71 puntos (2004).

Chile escaló –progresivamente- posiciones en el ICATI entre el año 2000 y 2003, momento en el cual el índice da cuenta de una desaceleración de la capacidad de absorción tecnológica del país, provocando una leve caída de la posición relativa, desde el lugar 22 al 23 en 2004.

La fuerte penetración que ha logrado la telefonía móvil, la banda ancha y la expansión de la base usuaria de Internet, permitieron que Chile mantuviese su participación en el concierto mundial.

Sin embargo, no todo es positivo en la materia. El rezago más evidente se registra en el ámbito de la masificación de los PC’s en los hogares, indicador que refleja cierto sedentarismo en su evolución. De hecho, en esta variable Chile es superado por países como Costa Rica, Croacia y Malasia, que se ubican en posiciones más retrasadas en el ICATI.

 

EMPRESAS

En el sector productivo, las empresas han mejorado paulatinamente su incorporación de TICs, pero aún mantienen un rezago evidente en relación a sus pares de países desarrollados. De acuerdo al índice de uso de Internet en empresas, elaborado por la CCS, que considera variables como conectividad, acceso a banda ancha y usos transaccionales de la red, de 0 a 100 las compañías nacionales obtienen un puntaje de 23, frente a un promedio de 49 en un grupo de países desarrollados, liderados por Alemania, Japón y Suecia, con 54 puntos.

 

Las grandes empresas, no obstante, exhiben un patrón de uso competitivo en comparación en relación a las de países desarrollado, lo que significa una modernización evidente en ese segmento, tradicionalmente más cercano a la innovación que la PYME.

Es precisamente la motivación de las grandes empresas e instituciones, por maximizar la productividad del uso de TICs, la que está generando una aceleración en la adopción de nuevas tecnologías por parte de la PYME. Los ejemplos más evidentes lo constituyen las comunidades transaccionales verticales, basadas en un actor predominante: el pago de impuestos al SII, las ventas al Estado a través de ChileCompra, la relación entre los supermercados y sus proveedores, las grandes mineras, etc. Se estima que –aproximadamente- unas 80.000 micro, pequeñas y medianas empresas se encuentran involucradas en modelos de este tipo.

El siguiente paso en este proceso apunta a establecer relaciones de negocios más estrechas, basadas en TICs, entre las grandes empresas y sus comunidades PYME. Esto incluye la integración (o interacción) de sistemas de información administrativa, emisión y recepción de facturas electrónicas, sistemas logísticos, etc., lo que -en la mayoría de los casos- involucrará la adopción de estas tecnologías por parte de las pequeñas empresas.

Para lograr las masificación de las TICs entre las Pyme, se requiere de avanzar -al menos- en dos áreas clave: menor complejidad de las soluciones y reducción de costos.

En ambos temas se aprecian progresos, dado que las aplicaciones tienden a simplificarse y a mimetizarse dentro de las rutinas tecnológicas habituales de los usuarios. Un ejemplo lo constituyen los sistemas de facturación electrónica, que operan desde planillas de cálculo, y cuyo costo cae abruptamente. En este marco, algunas aplicaciones funcionales son provistas -incluso a costo cero- por los interesados dentro de la cadena (grandes empresas y sus proveedores PYME, Impuestos Internos y los contribuyentes).

Pese a que este modelo permitirá acelerar la adopción de TICs en PYMEs, se debe notar que se trata de un proceso heterogéneo, que no ha generado un estándar equilibrado de uso entre las empresas, por lo que aún faltan etapas de maduración.

 


QUIÉN ES QUIÉN EN LA ECONOMÍA DIGITAL

El comercio electrónico ha pasado a constituirse en el segmento más relevante dentro de las ventas de la Economía Digital. A diferencia de los otros subsectores, las ventas de comercio electrónico no constituyen un sector en sí mismo, sino que corresponden más bien a un canal de comercialización para otros sectores, ya sean de bienes o servicios.

En el segmento B2C, de ventas minoristas o retail, las ventas de comercio electrónico alcanzaron un estimado de US$ 60 millones en 2003. Para 2004, la CCS proyecta ventas online por US$ 80 millones, con una participación creciente del segmento servicios (pasajes aéreos y apuestas, entre otros). De los 5,6 millones de usuarios estimados conjuntamente por la Universidad Católica y la CCS, en el marco del proyecto WIP (World Internet Project), aproximadamente un 17% realiza compras por Internet, mayoritariamente en sitios locales.

El comercio entre empresas, o B2B (para los efectos de estudios se incluye en esta categoría el B2G, o ventas al Gobierno), es ostensiblemente más voluminoso. Se estima que en 2004 las transacciones de este segmento superarán los US$ 6.700 millones, superando en un 70% el registro del año anterior. Pese a ello, el uso transaccional de Internet aún dista de convertirse en estándar entre las empresas.

Hasta ahora, un reducido grupo de “grandes compradores” y sus populosas comunidades de proveedores son responsables de los altos niveles de transacción. Entre las comunidades más destacadas se encuentran los supermercados (cuyas compras concentran la mayor parte del B2B), la minería y las compras públicas (ChileCompra).

El sector telecomunicaciones constituye la segunda fuente de ventas de la Economía Digital, con ingresos proyectados por cerca de US$ 2.500 millones en 2004. A continuación se ubica la infraestructura de hardware y conectividad (US$ 1.000 millones), los servicios TIC (US$ 775 millones) y finalmente el software y aplicaciones, con ventas estimadas en US$ 200 millones.

En los próximos años se espera que todos los segmentos experimenten un rápido crecimiento, con un mayor dinamismo de los sectores emergentes (comercio electrónico) y ciertas actividades de servicios, aplicaciones y telecomunicaciones (voz sobre IP), en forma congruente con las principales tendencias identificadas en el desarrollo de la ED.

TAREAS PENDIENTES

A pesar de los sólidos avances en términos de la economía digital en nuestro país y el crecimiento del comercio electrónico, el Gerente de la Cámara de Comercio de Santiago, Claudio Ortiz, señaló que aún existen claras falencias.

En este marco, el ejecutivo manifestó que sectores como la PYME aún enfrentan barreras en términos de costos: de acceso a la banda ancha, licencias, costo de computadores, “por lo que no han integrado plenamente la tecnología a su gestión”.

Al respecto, Ortiz explicó que existen dos grandes polos de atracción para las PYME en su incorporación de tecnología. “En primer lugar, su relación de negocios con las grandes empresas, que requiere de incorporar las herramientas tecnológicas necesarias. Es por ello que se detecta un importante avance en las comunidades de negocios, compuestas por grandes empresas y sus proveedores. Por otra parte, está la relación de las PYME con los organismos gubernamentales (Servicios de Impuestos Internos, Municipalidades, servicios públicos, etc.), que puede agilizarse y facilitarse a través de la incorporación de tecnología”.

El ejecutivo planteó que ha llegado el momento de dejar de lado la tendencia de la tecnología por la tecnología. “Debemos dar un paso de maduración en que las empresas dimensionen la incorporación de tecnología en términos de ventajas claras, tanto en su relación con otras empresas, como en relación al Estado. Creemos que el 2005 es el año en que debemos implementar los incentivos adecuados para lograr este círculo virtuoso entre la tecnología , las grandes empresas, las PYME y el Estado. Hemos llegado al término de una etapa de innovación y entraremos a una fase de maduración a través de proyectos impulsados por las grandes empresas y el Estado que nos permitirán, a fines del 2005, una masificación importante del uso de las tecnologías a nivel de las pequeñas y medianas empresas”.

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