Fuente: El Nuevo Herald
Fecha: 25 de diciembre de 2004
Autores: Ellen Simon, Associated Press (AP).
EEUU, retrasado en uso de teléfonos celulares
-ITU. 2004. Estadísticas de suscriptores a la telefonía celular. |
NUEVA YORK - Durante un recorrido en el tren subterráneo de Tokio el año pasado, casi todo mundo ignoraba al joven que hablaba por un teléfono celular, enviaba mensajes desde otro y hacía malabares con un tercero.
Es casi seguro que un uso tan intenso de la telefonía celular no pasaría desapercibido en Estados Unidos, país retrasado _en comparación con el resto del mundo desarrollado_ en el uso de las transmisiones inalámbricas.
Aproximadamente el 57% de la población estadounidense utiliza teléfonos celulares, no mucho más que el porcentaje de usuarios de telefonía inalámbrica en Jamaica, nación mucho más pobre, donde el 54% de los habitantes tiene celulares, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
En comparación, en Hong Kong hay 105,75 suscriptores a la telefonía celular por cada 100 habitantes. En Taiwán, hay 110.
El acuerdo por 35.000 millones de dólares alcanzado recientemente por Sprint Corp. para adquirir a Nextel Communications Inc. probablemente desate otra oleada de guerras de precios y regalo de teléfonos en Estados Unidos, pero se requerirá más que la simple consolidación de la industria y una estrategia agresiva de mercadotecnia para incrementar el uso.
¿Por qué? Las razones incluyen la verificación del historial crediticio de las personas, la calidad de las redes y las áreas de cobertura.
Las redes inalámbricas en otros países simplemente son mejores que las de Estados Unidos, dijo Albert Lin, analista en American Technology Research, empresa independiente que hace investigaciones sobre tecnología de la información.
"Durante largo tiempo, Estados Unidos tuvo demasiadas redes que no fueron respaldadas por la inversión suficiente", dijo. "Apenas ahora la calidad de las redes estadounidenses se está acercando a la de los principales mercados europeos y asiáticos".
Las compañías europeas pagaron 125.000 millones de dólares para obtener licencias que les autorizan a operar redes de telefonía celular de "tercera generación". Eso permite que los usuarios europeos envíen vídeos y datos por teléfono. El resultado: una deuda gigantesca, pero la oportunidad de vender teléfonos tan versátiles que harían la delicia de James Bond.
Pero eso no ha ocurrido en Estados Unidos.
Las quejas del público en el 2003 ante los Better Business Bureaus _sistema de oficinas encargadas del arbitraje entre los proveedores y el consumidor_ por el servicio de las compañías de telefonía celular ocuparon el segundo lugar en cantidad, y sólo los distribuidores de automóviles recibieron más.
Además, la industria fue la penúltima peor clasificada en el índice de satisfacción del consumidor elaborado por la Universidad de Michigan, tan sólo por encima de las odiadas compañías proveedoras de conexiones a internet.
Una razón por la que los consumidores estadounidenses están molestos es por lo que la analista Lisa Pierce de Forrester Research llama "grandes huecos en la cobertura rural". En la región de Tampa, Florida, donde ella vive, sus llamadas por celular comienzan a fallar a kilómetro y medio al sur de su casa. Su esposo emplea una empresa distinta; sus llamadas se interrumpen a kilómetro y medio hacia el norte.
Otra razón por la que la gente usa menos la telefonía celular en Estados Unidos es la forma en que se vende el servicio. Las empresas más grandes ofrecen los teléfonos por subscripción, lo cual requiere una verificación del historial crediticio del usuario y un compromiso de éste para permanecer al menos un año con la compañía.
"Hemos agotado el sector al que se le puede otorgar crédito seguro en Estados Unidos", dijo Roger Entner, analista de Yankee Group. "Todos los que quieren tener un teléfono celular y pueden aprobar una verificación de crédito tienen uno. Todos los que pueden aprobar una verificación de su historial crediticio y no tienen un celular después de diez años de una andanada continua (de publicidad), no van a adquirir uno".
Si la industria quiere más usuarios, tendrá que modificar su modelo empresarial para aceptar a la gente con historial crediticio cuestionable que está dispuesta a comprar teléfonos prepagados, dijo.
Las compañías no han decidido si adoptarán esa medida, porque no les ayuda ante los analistas de Wall Street, los cuales califican las acciones de las empresas de telefonía inalámbrica por el número de suscriptores nuevos, el ingreso promedio por usuario y la tasa de bajas _el ritmo al que los clientes cancelan el servicio_, conocida como "churn".
Los usuarios que contraten vía prepago no ayudarán a elevar la cifra del ingreso promedio por cabeza ni a disminuir el churn, por lo que las compañías más grandes de telefonía celular no están interesadas, dijo Entner.
Una forma de superar eso es lanzar iniciativas conjuntas con empresas como Virgin Mobile USA Llc. Sus clientes tienen un índice de churn más elevado y menos ingresos por usuario, pero sí pagan, agregó.
Probablemente nadie en la industria lo llegue a expresar, pero el hecho es que muchas compañías podrían no querer más clientes si éstos no gastan mucho. Más bien buscarían que los que ya tienen gasten más al contratar servicios adicionales y enviar mensajes de texto y fotos.