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RENACEN LOS VINOS MEXICANOS Una
banda escolar practica su música ruidosamente a las afueras del tranquilo
pueblo de Porvenir, en la región de Baja California, en el norte de México.
Al costado opuesto de la calle, hay una escuela de distinto
tipo.
Los residentes locales están aprendiendo acerca del valor
real de los viñedos que abundan en el paisaje del hermoso aunque agreste Valle
de Guadalupe.
El vino llegó a Baja California con los sacerdotes españoles
de la era colonial.
Pero el colapso de las barreras comerciales desde finales
de la década de 1980 abrió la pequeña industria vinícola a la competencia
extranjera, y el mercado empezó a marchitarse.
Algunos entusiastas describen este lugar como el "próximo
Valle de Napa", haciendo referencia al enormemente rentable centro de la
industria del vino en California, Estados Unidos.
Pero aunque el clima sea similar, los locales no están del
todo convencidos de poder alcanzar ese nivel de crecimiento, o aun de desearlo.
"La industria del vino está experimentando un
renacimiento en México", sostiene Don Miller, uno de los pocos
viticultores extranjeros en el área, quien se ha asentado en Baja.
El ex banquero de California opera un elegante hotel y
centro ecuestre junto con su bodega vinícola.
Bodegas Boutique
Pero el desarrollo más profundo está ocurriendo a un
nivel más pequeño: a través de la escuela del vino.
Se ha descubierto que pequeñas bodegas especialistas,
conocidos como bodegas "boutique", pueden producir utilidades y atraer
a turistas conocedores a la región.
"Cualquier día puede verse a 20 personas haciendo
vino", comenta Phil Gregory, quien acaba de empezar a disfrutar los
embriagantes sabores de su primera mini-cosecha, en la escuela.
Juan Carlos Bravo, un maestro de escuela local, fue uno de
varios pequeños productores locales que trajo parte de su cosecha a una sesión
de degustación en la casa de huéspedes de Phil.
Antes de asistir a la escuela vinícola, Juan Carlos iba a
abandonar sus viñedos.
Ahora en cambio producirá cerca de 7.000 botellas de vino
este año.
El productor orgánico mejor conocido en el valle es Doña
Lupe, cuyas uvas crecen junto a la mayor bodega del país, LA Cetto

Problemas de Agua
"Tenemos un gran vecino", dice Daniel Yi Córdova,
de Doña Lupe, hablando diplomáticamente acerca de Estados Unidos y California.
"Al mismo tiempo, son muy monopolísticos. Solo
permiten cruzar la frontera a dos botellas por persona..."
Las medidas proteccionistas no son el mayor problema
enfrentado por la creciente industria del vino en este valle.
El gobierno mexicano impone gravámenes de 40% por botella,
lo que hace difícil competir con bebidas de consumo más tradicional en ese país,
como la cerveza y el tequila.
Los amantes del vino en Ciudad de México solo
recientemente han empezado a preferir los vinos locales en vez de los franceses
o chilenos, pero la reputación por confiabilidad y calidad de los productos
mexicanos está creciendo, en casa y en el extranjero.
Los vinos mexicanos son cada vez mas apetecidos en el
mundo.

Sin Subsidios
A diferencia de otros países, México no ha subsidiado a
su industria del vino, aunque una reciente visita del mandatario mexicano
Vicente Fox le dio a todos en el valle un motivo de esperanza.
Tal vez el factor más grande que limitará el desarrollo
de la región es el agua.
A medida que el puerto local de Ensenada crece, está quitándole
los suministros de agua a los viñedos y otras actividades rurales.
"Si esta región no tuviera problemas con el agua, sin
duda estaríamos creciendo diez veces más rápido", sostiene Hans Joseph
Backhoff, de 28 años de edad, cuyo padre es uno de los socios en la bodega de
Monte Xanic.
Acaban de abrir una nueva zona de almacenamiento, que puede
guardar 4.000 barriles de vino.
Tranquilidad
Siguiendo a la visita de Fox, los cielos se abrieron y
llovió copiosamente llevando a que los cultivadores bromearan acerca de una
intervención divina por decreto presidencial.
Pero el valle está llegando rápidamente a un punto crítico
de desarrollo, en el que los recursos no darán abasto para satisfacer la
demanda.

"Dicen que Napa hace 50 años era así, pero, ¿ha ido
recientemente? No, gracias", dice uno de los cultivadores de vino más
establecidos del valle, Abelardo Rodriguez.
Rechaza la actual cultura de turismo rampante y altos
precios en el valle de Napa.
"Hay demasiados allá. Aquí todavía es tranquilo y
muy bonito", agrega.
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