 |
cocina
mexicana arte
milenario |
Pues bien hablar de comida mexicana es hablar de la historia
de nuestro pais, debido a que la gastronomia mexicana ha ido creciendo y
evolucionando a la par de la historia y situacion del pais, por esta razon es
que este tema es muy extenso pero vale la pena saber los origenes de nuestra
comida de la cual se habla muy bien en todo el mundo. Por ello no podia dejar
fuera este tema tan extenso, asi que aqui tiene un poco de historia.
COMIDA EN EL MEXICO ANTIGUO
- EL MAIZ
-
Es originario de América. Se han encontrado restos
prehistóricos de unas mazorcas pequeñisimas en el Valle de Tehuacán.
Por su importancia, el maíz se convirtió en un objeto de
culto religioso y en torno a él se organizaron varios tipos de ceremonias.
Antes de comerlo, lo trataban con ternura y delicadeza. Antes de cocerlo, lo
calentaban con el aliento para que no sufriese con los cambios de
temperatura y si encontraban algún grano en el suelo lo recogían y rezaban
una oración, para disculpar el desperdicio e impedir que los dioses se
vengaran produciendo sequías y hambre.
-
- EL FRIJOL
-
Junto con el maíz eran parte de la alimentación básica
del mexicano. Los comían con tortilla y chile todos los días.
-
- EL CHILE
-
Se usaba en todo el territorio antiguo de México para
condimentar la comida. Sus poderes aperitivos y digestivos lo hacían muy
cotizado.
-
- LA CALABAZA
-
Se utilizaba de manera refinada y práctica. Su pulpa se cocía
y se condimentaba con diversos tipos de chile; de las pepitas se extraía un
aceite con el que se preparaba pipián.
De otra variedad de calabazas se hacían las jícaras con
las que se servían los líquidos, aunque también se utilizaban como adorno.
-
- GUAJOLOTES Y PERROS
-
Había muchas variedades de aves. Los guajolotes eran la única
ave domesticada. Habían perros sin pelo, que se cebaban para el consumo. Su
carne era menos estimada que la del guajolote. Se dice que a veces las consumían
juntas, la del guajolote arriba y la del perro abajo "para hacer
bulto".
-
- EL MAGUEY
-
Los códices, antiguos documentos de los mexicanos, hablan
de la importancia del maguey en la vida cotidiana y en la vida religiosa. El
maguey producía la bebida sagrada, el teómetl o vino blanco, bebida de los
valientes, y el octli, bebida de las clases populares que después de la
conquista se llamó pulque.
Del maguey se obtenían bardas para los campos y techos para
las casas. También hilo, papel, agujas, vestido, calzado, reatas, vino,
vinagre, medicinas, para el mixiote, para envolver deliciosos manjares de
carne y pescado.
-
- PRODUCTOS DE AGUA
-
El Valle de México fue una región llena de agua y , como
la antigua tenochtitlán, todavía a principios de este siglo había canales,
acequias y hasta lagos en nuestra ciudad.
Los habitantes de esta zona consumían grandes cantidades de
animales acuáticos, entre ellos los insectos y los huevesillos de una mosca
depositados en la superficie de las aguas, una especie de pasta deliciosa
llamada ahuautle.
También se comían las ranas, los ajolotes y los camarones
de agua dulce. Cerca del mar se comían además distintos tipos de pescado,
las tortugas, los cangrejos y las ostras.
-
- FRUTA DEL DESIERTO
-
El nopal es una planta que crece en terrenos secos. De sus
hojas espinosas brota una flor y luego una fruta llamada TUNA; Las hojas y la
fruta calman el hambre y la sed de los habitantes de los espacios desérticos.
-
- EL CACAO
-
El cacao era tan apreciado en el mundo prehispánico que se
usaba como moneda. Además se bebía. El chocolate molido con agua y con maíz
endulzado con miel de abeja y aromatizado con vainilla, tomado en jícaras se
convertía en champurrado.
-
-
LA COMIDA EN EL MEXICO INDEPENDIENTE
-
-
La comida mexicana fue el producto de un mestizaje entre los
usos y alimentos indígenas. Al consumarse la independencia, en 1821, llegaron
extranjeros de Europa y de los Estados Unidos, muchos de los cuales se
establecieron en nuestro país e introdujeron algunas de sus costumbres en la
comida.
La dieta del mexicano de las clases populares siguió siendo
básicamente la misma que antes de la independencia.
Pero como sucede con la comida, las costumbres se mestizan y
junto a esas exquisiteces extranjeras importadas se hace gala de las
mancerinas de plata para el chocolate, las vajillas de Talavera y las cazuelas
y los jarros.
FRANCIA : Los franceses se establecieron en
varios puntos de nuestro territorio y abrieron restaurantes donde se servían
platillos franceses, quesos, vinos, licores y postres. También crearon las
pastelerías.
ESPAÑA : Durante la Colonia llegaron los españoles;
se dedicaron al comercio y abrieron, por ejemplo, los llamados cajones de ropa
donde se vendía también mantelería y encajes para el servicio de mesa.
Instalaron molinos de nixtamal para procesar el maíz utilizado en las
tortillerías, así como los molinos de trigo con cuya harina se preparaba el
pan. De allí nos vienen los bolillos, las teleras y numerosas variedades de
pan dulce con el que solemos disfrutar nuestra merienda.
INGLATERRA : De los ingleses, nos viene el té,
nunca totalmente popularizado en nuestro país, las carnes asadas a medio
cocer, sangrantes y por lo tanto poco duras, contrarias a las viandas suaves,
acompañadas con salsas, que tanto le gustan al mexicano.
ESTADOS UNIDOS : Desde la declaración de la
Independencia empezaron a visitarnos los norteamericanos y durante la invasión
de 1847 se instalaron en cantinas y bares a su estilo y seguramente se consumía
whisky, destilado de grano.
ALEMANIA : Los alemanes plantaron cafeteros en
las zonas donde podía producirse ese estimulante y los sembradíos de café
aparecieron en los estados de Chiapas, Tabasco y Veracruz. También la cerveza
es alemana y algunas formas clásicas de preparar el cerdo cuando se acompaña
de esa bebida.
CHINA : Los chinos emigraron a México desde
San Francisco durante la segunda mitad del siglo y los encontramos instalados
en el norte con sus lavanderías, sus restaurantes, cafés de chino, cuya
principal bebida se sirve para el desayuno en gruesos vasos de vidrio con
leche hirviendo y café destilado, acompañado de los famosos bisquets y pan
"de chino".
-
-
LA COMIDA EN EL MEXICO ACTUAL
-
-
Después de la Revolución se siguen usando los braseros y
la fuente de energía es el carbón, se usan los comales y las tortillas se
siguen echando a mano.
Con la explotación del petróleo las estufas se modifican y
las amas de casa recurren a la tractolina, puente indispensable entre el
brasero de carbón y la estufa de gas, ahora universal.
Los utensilios tradicionales se desplazan y en lugar del
metate o molcajete usamos la licuadora o la batidora; los trastes de barro,
son remplazados por la melamina y las cucharas de madera por las de plástico.
Los radios son la novedad y las amas de casa barren y
cocinan oyendo sus radionovelas.
ANTIGUOS UTENSILIOS DE NUESTRA COCINA
En la antigüedad se usaban las cocinas grandes, con braseros
humeantes, y las mujeres se ocupaban en desplumar pollos, tanto como de cocer el
nixtamal y hacer uso de molinos para moler maíz y obtener como resultado la
masa y así elaborar las tortillas de rodillas en el suelo frente al metate
desde luego elaboradas a mano, y cocidas en un enorme comal de barro.
También guisaban sabrosos moles en grandes cazuelas de barro.
Y el envolver tamales y cocerlos en la olla tamalera era una rica tradición, así
como hacer uso del molinillo para batir un espumoso y rico chocolate en jarro de
barro, como también elaborar ricas salsas o chirmoles usando el molcajete
La Cocina Mexicana ha evolucionado rápidamente y ha alcanzado
su madurez, a partir de esto nace la tradición, observada hasta la fecha con
singular escrupulosidad en la intimidad de las cocinas familiares.
EL CHILE
El chile es quizás el distintivo más particular de la cocina mexicana.
Desde la época prehispánica el chile era ampliamente utilizado en Mesoamérica,
donde se le apreciaba por sus propiedades aperitivas.
Desde entonces nuestro pueblo se acostumbró a su picor y a lo largo de los
siglos sigue siendo para millones de mexicanos algo imprescindible en la comida.
Durante la conquista, el chile llamó la atención de los españoles, al
igual que la vainilla y otros productos. Quizás pensaron al principio que en
efecto habían llegado a la tierra de las especias.
Así, del encuentro entre dos culturas surgió una Cocina Mexicana, que
en muchas de sus manifestaciones hasta hoy perdura, la cual hizo del chile un
ingrediente fundamental.
De esta fusión de costumbres culinarias nacieron platillos en los que el
chile ocupó un lugar destacado: moles, tamales, salsas, chiles rellenos,
enchiladas y antojitos, por nombrar algunos.
MAIZ Y TRIGO
Las tortillerías en todo México son locales simples, pequeños, sin
decorados especiales, en cuya puerta la gente hace largas colas para adquirir
las tortillas calientes y perfumadas, que se les entregan envueltas en las
servilletas que cada cliente lleva consigo. La máquina que las hace, ingeniosa
y sencilla, está a la vista.
Las panaderías, por el contrario, son tiendas -muchas veces enormes-
luminosas, elegantes, modernas, con lujo de cristales y mármoles, con cajeras y
empleados bien uniformados, donde se ofrece una tentadora variedad de panes
dulces y de sal, pasteles y postres decorados para toda ocasión.
La psicología y los complejos del mexicano han sido objeto de estudio por
parte de los sociólogos, historiadores y poetas, desde el viajero Alejandro Von
Humboldt hasta el poeta Octavio Paz.
Dentro de la variedad de opiniones e interpretaciones, todas coinciden en
atribuir importancia fundamental al trauma de la CONQUISTA, al derrumbe de un
impero que se sometió a un puñado de valientes sin escrúpulos, y al
consiguiente mestizaje no solamente racial, sino religioso, espiritual y
cultural.
Para los europeos, el trigo -el pan- tiene valor de símbolo sagrado. Lo
mismo ocurre con el maíz y los mexicanos. Antes de la llegada de los españoles,
alrededor del maíz giraba la vida de este pueblo. "Aún hoy -escribe Eric
Thompson en GRANDEZA Y DECADENCIA DE LOS MAYAS-, después de cuatrocientos años
de influencia cristiana, se habla de este grano con un deje de reverencia, y al
dirigirle la palabra se hace en forma ritual llamándolo "Su Alteza".
Según la leyenda, el dios Quetzalcóatl, después de haber hecho a los
primeros hombres con harina de piedra preciosa amasada con la sangre donada por
todos los dioses, se transformó en hormiga para descubrir el maíz que estaba
oculto en la cueva, y lo donó a los dioses y a los hombres. En un libro
recientemente editado por la Secretaría de Educación Pública se afirma:
"El maíz es un derecho del pueblo".
Maíz y trigo son dos grandes industrias de México moderno. Las técnicas más
desarrolladas se emplean en un cultivo y los sucesivos tratamientos y elaboración
de productos y subproductos. En el alma colectiva del pueblo, sin embargo,
ocupan lugares muy diferentes. El maíz y sus derivados culinarios (tortillas,
tamales, antojitos, atoles, etc.) son, hoy como ayer, el alimento básico, el
don de los dioses mayas y aztecas, el símbolo de lo autóctono.
El trigo y sus derivados, a pesar de su amplísimo consumo, se sienten como
menos venerables, menos esenciales. El hecho de que es más fácil preparar
dulces y postres con harina de trigo que con la de maíz contribuye a la
asociación mental entre trigo y fiesta, pan y celebración.
En la psicología campesina y popular el pan es un pequeño lujo, es la
"comida del señor" y el pan dulce es consuelo, premio, alegría,
ofrenda al difunto, golosina conmemorativa.
En el dualismo psicológico del mexicano, que reconoce y valora sus raíces
raciales y culturales, la panadería, llena de dulzor y esplendor, con sus
innumerables formas de panes de origen europeo o creados por el talento criollo,
se asocia con el boato, el orgullo y la ambición de los conquistadores.
La tortillería humilde pero indispensable, donde el rítmico ruido de la máquina
sirve de fondo para el comentario y el comadreo, es símbolo de una civilización
sometida pero indestructible.
EL MOLE
El mole es uno de los platillos más representativos de nuestra mexicanidad,
especial para las grandes celebraciones.
El origen del mole se pierde en la leyenda o se ubica en las grandes
cocinas de los conventos poblanos de la Colonia. En dichos conventos se
fortaleció y perfeccionó el arte culinario mexicano, pues se agasajaba
frecuentemente a las grandes personalidades civiles y religiosas del Virreinato.
Allí se disfrutaron por primera vez muchos de los platillos que a la postre
dieron fama mundial a la Cocina Mexicana.
Cuenta la leyenda, que en una ocasión Juan de Palafox, virrey de la
Nueva España y arzobispo de Puebla, visitó su diócesis, un convento poblano
le ofreció un banquete, para el cual los cocineros de la comunidad religiosa se
esmeraron especialmente.
El cocinero principal era fray Pascual, que ese día corría por toda
la cocina dando ordenes ante la inminencia de la importante visita. Se dice que
fray Pascual estaba particularmente nervioso y que comenzó a reprender a sus
ayudantes, en vista del desorden que imperaba en la cocina. El mismo fray
Pascual comenzó a amontonar en una charola todos los ingredientes para
guardarlos en la despensa y era tal su prisa que fue a tropezar exactamente
frente a la cazuela donde unos suculentos guajolotes estaban ya casi en su
punto.
Allí fueron a parar los chiles, trozos de chocolate y las más variadas
especias echando a perder la comida que debía ofrecerse al Virrey.
Fue tanta la angustia de fray Pascual que éste comenzó a orar con
toda su fe, justamente cuando le avisaban que los comensales estaban sentados a
la mesa.
Un rato más tarde, él mismo no pudo creer cuando todo el mundo elogió el
accidentado platillo. Esta leyenda tuvo tanta acogida popular que incluso hoy,
en los pequeños pueblos, las amas de casa apuradas invocan la ayuda del fraile
con el siguiente verso: "San Pascual Bailón, atiza mi fogón".
No obstante, lo seguro es que el mole no es producto de una casualidad, sino
el resultado de un lento proceso culinario iniciado desde la época prehispánica
y perfeccionado, sí, en la Colonia, cuando la Cocina Mexicana se enriqueció
con elementos asiáticos y europeos.
Cada región imprimió en el mole su sello propio y así fueron surgiendo el
mole poblano, el mole negro de Oaxaca, el mole amarillito del sureste, el mole
coloradito del Valle de México, el ranchero de la Altiplanicie y otros muchos
que nos asombran tanto por su complejidad como por su sencillez.
HISTORIA DEL POZOLE
En el idioma náhuatl "POZOLLI" significa espuma. En efecto, los
granos de maíz más grandes y blancos (denominados cacahuazintle o reventón)
al hervir se abren como flor y forman una espuma.
Esta forma de cocinar el maíz es prehispánica y, según relata Fray
Bernardino de Sahagún en su HISTORIA GENERAL DE LAS COSAS DE LA NUEVA ESPAÑA,
durante las fiestas en honor del dios Xipe, a Moctezuma se le enviaba un pozole
con un muslo de algún muchacho prisionero y sacrificado.
En nuestros tiempos, el pozole es platillo difundido en casi todo el país,
los más famosos son los de Jalisco, Michoacán, Tepic, Colima, Guanajuato y
Guerrero. Entre los que se destacan, desde luego, el pozole blanco que es el básico,
de donde se derivan los demás.
Se sirven en muchos restaurantes, se preparan en todas las casas, y hay
infinidad de pozolerías en pueblos y ciudades.
Los parranderos aseguran que es remedio infalible para curar las crudas, y es
un clásico para la hora del "tornaboda", de madrugada, al terminar la
fiesta nupcial.
Antes de ser cocinado, el maíz debe ser limpiado y descabezado. Existen
varias técnicas para ello, a un kilo de maíz se mezclan 50 gms. de cal; se
pone a fuego vivo con 5 litros de agua hasta que suelte el hervor, se remueve
muy bien con un palo de madera, se retira de la lumbre y se deja toda la noche.
Al día siguiente, sobre un canasto extendido y bajo un chorrito de agua fría,
el maíz se restriega para que suelte su piel. Luego se quita la cabecita a cada
grano.
HISTORIA DE NUESTRAS BEBIDAS
Maíz y cacao eran los principales ingredientes de las bebidas prehispánicas,
en dosis y combinaciones variables y con el agregado de miel y aderezos
diversos.
Los atoles se preparan, hoy como hace muchos siglos, con maíz cocido, molido
y desleído en agua.
"Es bebida propia de la gente pobre", observa Francisco Santamaría
en su Diccionario de Mexicanismos. Pero este antiguo prejuicio no impide que un
buen atole sea el complemento ideal para un tamal y que exalten sus virtudes
pobres y ricos.
Aún vale lo que escribió hace más de 200 años Francisco Javier Clavijero
en su historia antigua de México: "El atolli es insípido al paladar de
los españoles, pero lo usan en sus enfermedades, endulzándolo con azúcar en
lugar de la miel que los indios emplean. Para éstos es manjar tan grato que no
pueden vivir sin él. En todos tiempos les ha servido de almuerzo y les da
bastante fuerza para sobrellevar los trabajos del campo y las demás fatigas en
que se emplean"
Una bebida hecha con polvo de cacao era preferida del emperador Moctezuma, y
la bebía a sorbos, endulzada con miel, en copas de oro.
Parece que tomar chocolate fue PRIVILEGIO de los poderosos en el México
prehispánico, pero gustó tanto a los europeos que revolucionó las costumbres
de la sociedad de Europa. En su tierra de origen, México, le encontraron su
lado místico:
"ES TAN SANTO EL CHOCOLATE
QUE DE RODILLAS SE MUELE
JUNTAS LAS MANOS SE BATE
Y VIENDO AL CIELO SE BEBE."
Antes de convertirse en golosina internacional, el chocolate ya formaba parte
de la alimentación diaria -especialmente a la hora de la cena- de la mayoría
de los mexicanos. La democratización del cacao y del chocolate fue una de las
benéficas consecuencias de la conquista española.
En nuestros días, cuando el grano de cacao en algún remoto rincón del país
aún se usa como unidad monetaria, el perfumado espectáculo de la molienda del
cacao en los molinos de los mercados de Oaxaca y otras ciudades es único y
sorprendente: cada mujer lleva su montoncito de granos y pide que se lo muelan
con determinada cantidad de azúcar, vainilla y (las más gastadoras) almendras;
una vez cumplida la sencilla operación le entregan una bolsa de plástico con
la pasta caliente y suave, que al enfriarse ellas transformarán en bolas o
tabletas.
Ningún producto es más genuino, sin adulteraciones. Pero en muchas familias
aún se muele el cacao a mano.
Las recetas de atoles y chocolates son innumerables y van desde lo más sencillo
(los productos básicos, maíz y cacao, simplemente diluidos y hervidos en agua
caliente) hasta barrocas combinaciones de ambos, con especias, frutas, semillas,
leche, agua de azahar, agua de coco y semilla de melón.
Las bebidas típicas más severamente amenazadas por la difusión de las
gaseosas embotelladas son las "aguas frescas".
La gran variedad de frutas, hervidas y semillas aromáticas ha dado origen a
una extraordinaria riqueza de recetas de bebidas, de exquisitos sabores y muy
decorativas: hay que ver cómo engalanan los mercados de todo México, que
tienen sus rincones más concurridos y más fotografiados por los turistas en
los puestos de aguas frescas, que ostentando sus enormes frascos de vidrio
llenos de esas ambrosías de mil colores y mil virtudes.

|