Es
el triunfo espiritual de un pueblo el que se celebra todos los 16 de
julio y un sentimiento de unidad, un solo objetivo parece aflorar en
cada uno de los pobladores: trabajar, vivir y crecer en paz y para esos
fundamentos espirituales es preciso contar con el consuelo, ayuda, proteccion
y contencion de seres especiales, los Bomberos Voluntarios, quienes,
junto a la Patrona tutelar de los rodriguenses señalan y guian
su destino