Agudezas del ingenio: La poesía es pintura de los oídos, como la pintura, poesía de los ojos.— Félix Lope de Vega y Carpio, poeta y escritor español.
Fundado en Miami, en Junio 21, 2001— Editor: Luis Carlos Giraldo Ramírez — Año 4 - No. 57 Diciembre 5, 2005 |
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En Carolina del Príncipe: Un jardín de coloniales balcones |
En Bogotá, Cundinamarca: Pintores con la boca y con el pie |
En Palermo, Támesis: Adoradores de la diosa Vesta |
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La población de Carolina del
Príncipe, a 104 kilómetros al norte de Medellín, engalana todos los
noviembres sus típicas viviendas con la celebración del Festival nacional
de los balcones, certamen que viene realizándose desde hace 15 años con el
fin de conservar sus tradiciones arquitectónicas, las cuales le han merecido el
título de Jardín colonial de América.
Este acogedor municipio de
calles empedradas y adoquinadas, conserva aún, en la mayoría de sus casas, sus
coloniales balcones tallados a mano sobre madera, así como puertas y ventanas
que el paso del tiempo parece haber fortalecido, ya que no muestran deterioro
alguno. Cuenta la historia que los
indios nutabaes ocupaban en el pasado los territorios actuales del
pueblo. El caserío comenzó a formarse a mediados del siglo 18, con el nombre
de Hojas anchas. Años después, entre 1783 y 1787, mineros de la zona
solicitaron al entonces gobernador de la provincia, oidor Juan Antonio Mon y
Velarde, permiso para establecer en las cercanías otro poblado que desde un
principio llevó el nombre de Carolina del Príncipe, como homenaje al príncipe
don Carlos, hijo de Carlos III y heredero del trono de España.
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Casa de la Cultura |
Fuera de deleitarse con la
variedad de arreglos florales que adornan los miradores caseros del marco de la
plaza principal del pueblo, quienes visiten esta población tienen la
oportunidad de disfrutar de otros atractivos de la región, como el Cementerio,
una réplica casi perfecta de El Vaticano; la Casa de la Cultura, imponente obra
arquitectónica digna de conocerse; la represa de Troneras y Miraflores, los
cristalinos charcos de El Zacatín y el Museo de la Parroquia, entre otros.
También, si lo desean, pueden abusar
de la hospitalidad de sus moradores que no tienen ningún inconveniente en
dejar entrar al extraño a sus casas de habitación para recorrerlas y analizar
detalladamente su maravillosa arquitectura interior.
En nuestro caso personal, nos
tocó la fortuna de dialogar con la señora Benilda Pérez Vélez viuda de
Aristizábal, tia política de Juanes —gloria internacional de la música
moderna— quien a sus 90 años de edad posee la lucidez necesaria para contar
toda clase de anécdotas referentes a su nativa Carolina y la historia de sus más
de 50 cuadros tejidos y bordados a mano por ella misma, para plasmar en sus
lienzos una amplia variedad de imágenes, personas, paisajes, flores, animales,
amaneceres, atardeceres y todo cuanto haya captado la cámara mágica de sus
ojos. El balcón de su casa es uno de los más admirados durante el Festival
y permanece todo el año engalanado como un jardín viviente de aromas y
colores.
El
museo religioso. En Carolina del Príncipe es
digno de ser visitado el Museo parroquial, ya que ésta es una de las pocas
poblaciones antioqueñas que poseen una muestra de tal naturaleza, en donde se
aglutina la belleza auténtica del pasado cultural religioso de la región.
De la manera más atenta,
cordial y amigable, la directora del Museo, señora Orfa Inés Salazar, alma,
corazón y vida de este recinto, guía al visitante para ilustrarlo sobre las
diversas fotos de los párrocos que han pasado por allí desde 1925. Le explica
y le enseña con lujo de detalles el origen de los ornamentos bordados a mano,
cuya historia sobrepasa los 100 años; instrumentos musicales de la época de
1890; dalmáticas de diversa índole, casullas de coloridos y bordados matices,
estolas con óleos originales incrustrados, sagrarios de todas las contexturas,
misales con carátulas grabadas a mano, extrañas imágenes de vírgenes y
santos, copones y custodias coloniales, cálices, sotanas hoy desaparecidas del
vestuario sacerdotal, palias, sacras, biblias con curiosidades de impresión y,
en fin, un sinnúmero de elementos dignos de ser admirados por propios y extraños.
(Foto izquierda: Vista exterior del Cementerio. A la derecha: Parte interior del Templo La Inmaculada Concepción, "La Conchita", como familiarmente la llaman los feligreses del área).
Los súbditos de la diosa Vesta
La comunidad del corregimiento de Palermo, municipio de Támesis, al suroeste antioqueño, ha establecido cada 2 años un rito sagrado: Constituirse en los adoradores y súbditos de la diosa Vesta, mediante las Fiestas de la antorcha, denominadas por sus dirigentes como fuegos de paz, alegría y civismo, cuyo objetivo general es el de lograr la integración familiar de sus moradores, según lo manifestó el coordinador de las actividades e Inspector de Policía de la población, Sr. Antonio Peña Zapata.
Uno de los principales actos de estas festividades, es la revista artística y gimnástica escenificada por alumnas del Colegio Santiago Ángel Santamaría, dirigida por la profesora Sofía Ramírez Cano quien es, además, directora del Grupo de Danzas de la institución.
La
diosa Vesta, en
la mitología romana, era la divinidad que presidía el fuego del hogar doméstico.
Su templo era redondo y estaba situado en el Foro romano, santuario que era símbolo
de la seguridad de la ciudad, el cual permanecía custodiado permanentemente por
seis vírgenes sacerdotisas llamadas vestales, que conservaban encendido el
fuego y que servían durante periodos de treinta años sometidas a severas
reglas de obediencia y castidad. De ahí que la palabra vestal se aplique
en el idioma castellano a la mujer casta. La mitología afirma que las vestales
eran elegidas por el sumo sacerdote de la religión romana. Para ser elegible,
una joven tenía que tener entre 6 y 10 años, no presentar defectos físicos o
síquicos y ser hija de ciudadanos itálicos. Conforme a los votos de castidad
servían durante treinta años: diez aprendiendo, diez desempeñando funciones
en el santuario y otros diez enseñando. Quien rompiera su voto de castidad, era
enterrada viva. Entre sus obligaciones se contaban vigilar y renovar el fuego
sagrado del santuario público y la preparación de sacrificios.
Reconocimiento
a uno de los fundadores de Palermo
Dentro de la programación cultural y deportiva de este año, los organizadores del certamen incluyeron un especial homenaje de reconocimiento al único fundador de la población que aún vive, quien cumple 100 años de edad el 7 del presente mes de diciembre.
Se trata del Sr. Juan de Jesús Orozco Atehortúa, nacido en la vereda El Líbano, en el hogar formado por Juan Evangelista Orozco y Catalina Atehortúa.

En
la fotografía de la izquierda apreciamos al Sr. Orozco Atehortúa, acompañado
de su hija Lucía, durante el homenaje-reconocimiento que se hizo en su honor. A
la derecha vemos al Sr. Alfredo Mejía Jiménez, director general de las
festividades y presidente de la Asociación Panormitanos en acción,
colonia de Medellín, al lado de algunos primeros pobladores del área, y
líderes cívicos, sociales y culturales de la comunidad: Raquel
Mejía Rojas, José Tobón, Leonor Porras y Samuel Parra.
Cuenta don Juan de Jesús que desde los
8 años de edad ya laboraba en el campo, cortando caña, desyerbando potreros en
las fincas vecinas y abriendo trochas y caminos de herradura para sacar los
productos del agro a los mercados de poblaciones como Támesis, Jericó y
Valparaíso que apenas empezaban su crecimiento.Afirma que el dueño de toda esa
comarca era el Sr. Santiago Ángel Santamaría, natural de Jericó, quien donó
los terrenos para la fundación de un poblado que llevaría el nombre de
Palermo, ya que él era un enamorado de Italia y había visitado en su juventud
la ciudad que lleva este mismo nombre. “Don Santiago —dice— inició la
venta de solares (lotes) a 50 pesos, para animar a la gente a construir las
primeras casas, las cuales eran de bahareque. Esta suma equivalía al salario de
3 meses y medio, aproximadamente, pues el jornal promedio de un trabajador era
de 15 pesos mensuales... Pero don Santiago era una buena persona y nos daba
facilidades de pago con el fin de ver realizada su obra”.
Don Juan de Jesús se casó con la señora
Teresa Villada Arboleda, fallecida a los 70 años, con quien tuvo 8 hijos, 4 de
ellos hoy vivos: Darío, Lucía, Rubiela e Iván. En su fiesta de aniversario
estuvo rodeado de sus yernos y nueras, además de 12 nietos y 5 biznietos.
Pintores con la boca y con el pie
En
el barrio Palermo de Bogotá, tiene su sede la Asociación de pintores con la
boca y con el pie, división colombiana, compuesta por un grupo de artistas plásticos
que, por causa de enfermedades, accidentes o defectos de nacimiento, están
imposibilitados de usar sus manos para efectuar los quehaceres de una persona
normal. Sin embargo, su espíritu de superación
los ha llevado a emplear otras partes de su cuerpo, como los pies y la
boca, para desarrollar toda su creatividad en el campo de la pintura y, así,
llevar una vida digna social y económicamente.
Esta
Asociación fue fundada en 1956 por Arnulf Erich Stegmann, un
extraordinario artista que, a la edad de 2 años, perdió el uso de sus manos y
brazos por causa de la poliomielitis, nacido en el poblado de Darmstadt,
Alemania, el 4 de marzo de 1912 y fallecido el 5 de septiembre de 1984. Desde
muy temprano sus profesores se dieron cuenta de su talento artístico y lo
impulsaron a continuar sus inclinaciones tanto en la pintura como en los
trabajos con la espátula, el óleo y la técnica de la acuarela. Dibujaba
en piedra, con pluma y buril, y así mismo, ejecutaba grabados en linoleo,
madera y esculturas con el utensilio adaptado a su boca.
Durante
su larga trayectoria de casi 50 años, la Asociación le ha brindado a
sus integrantes la oportunidad de vivir económicamente independientes, mediante
la comercialización de sus productos: cuadros, tarjetas postales para todas las
ocasiones, calendarios institucionales, papel de regalo con reproducciones de
alta calidad y atractivos diseños, y libros de cumpleaños y direcciones
coloridamente estampados. Sus miembros están diseminados en 56 países de los 5
continentes y hoy en día agrupa a más
de 500 artistas, originarios de los más diversos rincones del planeta, contando
en su seno con un buen número de colombianos, provenientes de diferentes
poblaciones de nuestro país.
Los
artistas que pintan con la boca y con el pie
son verdaderos ejemplos de superación personal, salvando toda calse de
adversidades con sus esfuerzos cotidianos para llevar a cabo una tarea de alto
nivel artístico que pone de manifiesto una profunda sensibilidad y dominio de
los medios técnicos. Quienes deseen apoyar su producción, tanto de manera
empresarial como individual, pueden hacerlo, comunicándose con ellos por alguno
de los siguientes medios: Teléfonos en Bogotá: 338-1548 — 285-7102 —
285-7103 — Fax: 320-2006 — Correo electrónico: [email protected]
Las postales adjuntas son una muestra de su excelente trabajo. Vale la pena apoyarlos. ¿No cree usted?
Sus opiniones
son importantes. Escríbanos.
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