AFGANISTÁN

 

 

El país es un conjunto de tierras altas divididas por cadenas montañosas. En los valles se encuentran las principales ciudades.

Religión: 99% de la población es musulmana (74% sunita, 15% chiíta y 10% otros)

Partidos políticos: Hay once partidos islámicos, que reciben ayuda de Irán, Pakistán y otros países musulmanes.

Los tres principales partidos islámicos son el Jamiat-i-Islami, tadjik moderado, liderado por Buranuddin Rabbani; el Hezb-i-Islami, dirigido por Gulbiddin Hekhmatyar, pushtu integrista, partidario de crear un estado islámico; y el Harakat Islami, del ayatola Asef Mohseini.

                                       

 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

 

El país adquiere protagonismo durante la Guerra Fría: había terminado la guerra del Vietnam (1975), Irán era el aliado histórico de EE.UU. -las empresas petrolíferas norteamericanas tenían prácticamente el control económico del país- y  la Unión Soviética contestó a la hegemonía americana en la zona ocupando el territorio más próximo: Afganistan.  En diciembre de 1979 el ejército rojo entra en Kabul e instaura un gobierno comunista en la capital afgana.
Ronald Reagan, entonces presidente de EE.UU. utiliza el caso de Afganistán para lanzar su programa de armamento y establecer un dispositivo sin precedentes denominado "guerra de las galaxias" además de invertir importantes cantidades económicas para la formación y el apoyo de "la resistencia afgana". Una resistencia formada por un mosaico de grupos con diferentes líderes pero con una sola bandera, el Islam y una causa común, combatir el comunismo y sus tesis de "ateísmo" en nombre de la religión para instaurar un nuevo orden legítimo basado en las enseñanzas del Corán. Entrenados por la CIA. Establecido como espacio prioritario de acción por Estados Unidos, en la década de los 80 los grupos de "moudjahidin" -combatientes del Islam- son financiados y adiestrados por las petromonarquías de la Península Arábica y la CIA a través de Pakistán para combatir al régimen soviético afgano.
La lucha de los grupos religiosos en Afganistán se convertirá en un referente para el movimiento islamista internacional  y así, a los "moudjahidin" afganos se sumaran en esa época numerosos combatientes llegados de diferentes países musulmanes -Argelia, Egipto, Palestina, Sudan, Arabia Saudí, Pakistán - constituyendo las "brigadas internacionales" con el apoyo americano.
 El inicio de la expansión internacional de los guerrilleros islamistas se sitúa en abril del 92, cuando Kabul, la capital afgana, cae en manos de los moujahidines y el presidente pro-soviético Najibullah se ve obligado a refugiarse en la sede de Naciones Unidas.

 

 1992 - Grupos islamistas toman Kabul. No son como los taliban pero imponen ya en la sociedad el rigorismo religioso que posteriormente será planteado "in extremis" por sus sucesores. Kabul, 1992: tras meses de negociaciones se forma el primer gobierno presidido por Rabbani que entrega los principales ministerios a los líderes de los diferentes grupos islamistas que participaron en la caída del régimen pro-soviético. Derrotado "el enemigo comunista", lejos de la normalización del país los diferentes clanes se enzarzan en luchas intestinas por la repartición del poder y por diferentes causas escapan al control de sus mentores internacionales.
La situación de inseguridad y caos hace que desde el exterior se pierda la confianza en esta fórmula…. La solución vendrá de Pakistán con los "taliban"-palabra que significa "estudiantes" en lengua árabe,  jóvenes adiestrados en las escuelas islámicas de los campamentos de refugiados de Peshawar para tomar el poder y "reconducir" la situación en Afganistán.

 

 

1994 - Surgen los "taliban". La ofensiva comienza en 1994. Los taliban garantizaran la unidad del territorio frente al caos y la fragmentación y, sobre todo, aseguraran la ruta para el paso de los hidrocarburos entre Asia y Europa.  Están bien armados y tienen una buena formación. El inicio de la conquista de Afganistán a partir de las zonas rurales ocupadas por los pashtunes  no es difícil por su afinidad tribal -los taliban son también pashtunes- las dificultades llegaran en la toma de la capital. Kabul cae en septiembre del 96. Los taliban tienen entonces capacidad de formar gobierno y plantear sus propias normas y leyes. La población es sometida al rigorismo religioso. Las mujeres y las niñas son las más perjudicadas en la nueva situación. Aún hoy, después de la invasión norteamericana, esta situación sigue igual.

 

 

 

EL CONFLICTO MUNDIAL:

 

Parece ser que surge como disculpa ante los hechos acontecidos el 11 de septiembre en Nueva York. Pero la realidad es bien distinta.

 

Las tres grandes intervenciones USA-OTAN posteriores al fin de la Guerra Fría (Irak, Somalia, y actualmente Afganistán) se han promocionado como despliegues humanitarios para detener una agresión, derrocar regímenes dictatoriales o poner fin al terrorismo. Pero la verdad es que estos conflictos tienen otros denominadores comunes: se producen en áreas vitales para el funcionamiento de la economía mundial. La actual guerra de Afganistán se ubica en lo que se está viniendo a denominar, desde diversos estudios geopolíticos, como el área del mar Caspio, caracterizada por la producción de gas natural y, también aquí, petróleo. Como es sabido, la economía capitalista, la economía mundial, descansa en estas fuentes de energía. El control de estas dos zonas se ha vuelto prioritario para EE.UU y la OTAN. 

 

Se sabe que Afganistán puede producir notables cantidades de gas natural. Pero, de momento, parece que no es ese su principal atractivo. Ni siquiera sus famosos cultivos de opio, principal producto, y único, de exportación, y la principal fuente de financiación del Estado (talibán o no). El interés más inmediato de Afganistán para EE.UU y sus aliados occidentales, y para otras potencias regionales, estriba en su situación en las rutas de los oleoductos y gaseoductos del Mar Caspio y Asia Central.

 

EE.UU. quiere evitar que dichos conductos pasen por el territorio de Irán y, sobre todo,  de Rusia. Para ello concibió a mediados de los años 90 dos eventuales itinerarios. Uno iría directamente hacia Occidente pasando por Turquía (y, por cierto, una vez en Europa, una de sus etapas de tránsito sería… Kosovo). El otro se dirigiría hacia el sur, hacia los puertos de la India. Este último pasaría por Afganistán y Pakistán.

 

Conclusión: EE.UU (y con él sus aliados europeos) quieren integrar el mayor número de países posibles de Asia Central en su zona de influencia (aislando y relegando, si es posible, a Rusia e Irán) para defender un bien económico vital, lo que implica intervenir diplomática, política y militarmente en la zona. Esto supone, en primer lugar, gobiernos aliados o dóciles con los intereses occidentales. Y, en segundo lugar, posibilidad de intervención militar directa en caso de desacuerdo con alguno de estos gobiernos. Esto es lo que ha ocurrido recientemente con el gobierno Talibán.

 

 

 

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