26-4-2004: CARNICERÍA LEGAL CONTRA MANIFESTANTES ANTIGUERRA

 

La venganza, dicen algunos es un plato que se sirve frío. Aquel día tres personas acabaron en comisaría y otras trece fueron identificadas y multadas por el hecho de manifestarse contra la guerra.

 

Ocurrió en un acto organizado por la Asamblea de colectivos contra la guerra de Irak, una especie de plataforma creada por unos veintitantos colectivos sociales, sindicales y políticos, que apareció a raíz de esta guerra.

El acto de protesta consistió en una cacerolada en el Parque de Mesones del sardinero, en Santander. Coincidió, conscientemente, por supuesto, con la visita a la ciudad del entonces presidente, Aznarín de la Pradera  y con multitud de sus lacayos Pperos.

 

A pesar de que la cacerolada era visiblemente pacífica, los antidisturbios venidos de Zaragoza acordonaron los accesos a la concentración, manteniendo una actitud amenazante e intimidatoria hacia los 300 participantes en la movilización, encerrándoles en un cerco de donde no dejaban a nadie entrar o salir e identificando a gran parte de los allí presentes.

 

Tres personas son identificadas en la acera de enfrente, y una de ellas es esposada, detenida y llevada a comisaría por pedir explicaciones a la policía acerca de porqué motivos no podía estar allí, entre perlas sonoras como: "No hemos venido desde Aragón hasta aquí, para tomar el sol, eso tenedlo claro", "sois la escoria del País"…

Posteriormente es denunciado por desobediencia a la autoridad.

 

En otro lugar, frente a la entrada al Palacio de Congresos, donde estaba Aznar,  tres personas son abordadas por la policía, que trata de echarles de allí. Al pedir explicaciones corren la misma suerte que la persona anterior. Una chica es agarrada por la policía y llevada en volandas hasta el furgón. Otra persona trata de ayudarla y es agarrada por el pelo, cacheada y llevada a comisaría. La policía se niega a identificarse y a dar su número de placa. Los medios de comunicación están presentes y lo graban. Posteriormente, se niegan a certificar esos videos para que sirvan en el juicio como pruebas de la defensa.

Las tres personas acaban en la comisaría de La Albericia, donde prestan declaración y son puestos en libertad.

 

 Los detenidos fueron juzgados y condenados a pagar unos 180 euros cada uno por una falta contra el orden público, el doble de lo que les pedía el fiscal. Durante el juicio, un policía que ejercía de “acusación” agarró a un testigo y lo sacó fuera de la sala por preguntar algo que no había oído. Posteriormente, a esta persona también le llegó una multa de 300 euros por desacato

Un cielo este juez, JOSÉ HOYA COROMINA, del Juzgado de Instrucción nº 1 de Santander, ¿no? Cuidadín con él, haber si un día de estos vas a recurrir una multa de tráfico y el pavo este te aplica la ley antiterrorista.

 

13 personas que asistían a esa concentración de las que fueron identificadas, fueron después multadas con 300 euros cada uno. Varias de ellas recurrieron, y un año después otro juez les dio la razón.

 

Algunos de los miembros de la Asamblea de Colectivos, convocantes de ese acto, realizaron actos de apoyo a los multados. Lamentablemente, una parte de los colectivos miembros de dicha asamblea prefirieron pasar de todo, dándoles la espalda.

 

 

 

 

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