EL CASO ALMERÍA, 1981

El 7-5-1981 hubo un atentado de ETA contra el Teniente General Joaquín Valenzuela, el cual resultó gravemente herido y sus tres acompañantes muertos a consecuencia de la explosión. La reacción no se hizo esperar y la policía comenzó la búsqueda de los terroristas, emitiendo sus fotos en los medios de comunicación.

Días después, tres jóvenes de Santander (Juan Mañas, Luis Montero y Luis Manuel Cobo) se dirigían hacia la a la localidad almeriense de Pechina, donde se iba a celebrar la comunión del hermano de Mañas. Pero, en Ciudad Real, tuvieron una avería en el coche. Allí, un vecino les confundió con los integrantes del comando de ETA a quienes se les atribuía el atentado en la televisión.

La guardia civil montó un operativo de captura, al frente del cual se situó el teniente coronel Carlos Castillo Quero. Los tres jóvenes fueron detenidos en una tienda de Roquetas de Mar mientras compraban el regalo para la comunión. Al día siguiente, sus cadáveres aparecieron dentro del coche, descuartizados, calcinados y agujereados por múltiples balas.

La primera versión del Ministerio de Interior fue que Mañas, Montero y Cobo estaban armados e indocumentados, y que perdieron la vida en accidente de circulación después de que los agentes dispararan a las ruedas de su coche. En la prensa se describía que «los cadáveres, atrozmente calcinados, aparecen sin piernas y sin brazos, y tienen visible orificios de bala en distintos puntos del tronco y del rostro».

En 1984, un guardia civil escribe una carta anónima a los familiares contando la verdad

«En Casa fuerte ocurrió la tragedia, porque fue tal la tortura, la paliza, la cafrada, que se les quedaron en las manos. Cuando se dieron cuenta los habían matado». «Tuvieron que despedazar a aquellas criaturas para meterlos dentro del coche. Después se llevaron el coche, los despeñaron, le metieron fuego y se pusieron a pegar tiros».
«…al principio le dieron una gran paliza, especialmente por el guardia C…, perdiendo el conocimiento. Entonces lo mataron con un tiro de pistola cada uno que recivieron (sic) por separado.Posteriormente los embolvieron (sic) en mantas viegas (sic), penetrándolos en el Ford Fiesta…ordenando Castillo Quero, que fueran volcados en el sitio que no les viera nadie y se les pegara fuego para que no conocieran los mal tratos… Antes de pegar fuego con la metralleta de los compañeros el Guardia C. gastó dos cargadores de 30 cartuchos cada uno sobre los cadáveres en combinación con el depósito de la gasolina del Ford. Sin nada más se despide un gran amigo de Vds que en la actualidad es Guardia Civil pero no asesino. No me identifico porque sería una cosa no oportuna para mí»

El teniente coronel Castillo Quero fue condenado a 24 años de cárcel, el teniente Gómez Torres a 15 años, y el guardia Fernández Llamas a 12 años. A partir de ahí, caso cerrado.

Este caso de terrorismo de estado fue usado por el PSOE para desgastar al gobierno de la UCD, y que a su llegada al poder se olvidó de investigar y de las familias de los asesinados. A día de hoy, todavía estas familias reclaman que se considere a sus hijos victimas del terrorismo, encontrado silencio por parte de todas las instituciones. La AVT en su línea reaccionaria siempre miró a otro lado cuando las familias del caso Almería llamaban a su puerta.

La guardia civil, desde su origen, ha empleado la tortura y el asesinato. Este caso a vuelto a salir a la luz despues de los sucesos de Roquetas de Mar en los cuales la Guardia Civil asesinó a un paisano del pueblo. Inmigrantes, trabajadores, manifestantes,... nadie estamos a salvo.

 

 

 

 

 

 

 

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