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Hace mucho, mucho
tiempo, en un pueblo nació un niño muy pequeño.
Su estatura era igual al del dedo meñique de
un adulto.
A pesar de ello sus padres estaban muy
contentos porque pensaban que él era un regalo de los dioses.
Se llamaba "Issunboushi".
Este comía mucho pero a pesar del paso de
los años no crecía nada.
Un día subió a un árbol alto y por primera
vez pudo ver a lo lejos un río y una montaña.
Esa noche preguntó a su padre: "¿Hasta
dónde corre el río?"
El padre le contestó: "Hasta el otro
lado de la montaña."
De nuevo preguntó: "¿Qué hay al otro
lado de la montaña?"
Y el padre dijo: "Al otro lado de la
montaña está la ciudad de Kyoto. Allí hay mucha gente
y templos."
Al escuchar eso, Issunboushi se iba
imaginando la ciudad llena de gente, las calles, los templos, y
de repente exclamó: "¡Voy a ir a Kyoto!".
El padre sorprendido dijo: "¿Qué?"
Issunboushi repitió: "¡Voy a ir a
Kyoto y seré samurai!"
Sus
padres al escucharlo trataron de convencerlo para que desistiera
de su idea, pero al ver que estaba firme en su resolución le
ayudaron a hacer su equipaje.
Prepararon un tazón, a manera de bote, para
que pueda ir río abajo, unos palillos de remo y una aguja para
que la utilice como espada.
Así Issunboushi partió hacia la ciudad. A
lo largo del trayecto estaba expuesto a muchos peligros pero él
se dijo: "¡Venceré sin falta! ¡Voy a realizar mi sueño!"
Unos
días después llegó a la ciudad. Allí buscó un castillo en
donde poder ejercitarse para convertirse en samurai. Encontró
uno muy grande y se entrevistó con su sueño, un señor feudal,
el cual se rió al escuchar las pretensiones de Issunboushi,
pero accedió a su solicitud al ver la determinación de éste.
Allí vivía una princesa llamada Haruhime,
hija de aquel señor feudal.
Por esos días unos demonios estaban causando
alboroto y cometiendo fechorías por toda la ciudad.
Un día Issunboushi escuchó la noticia de
que la princesa iría al templo de Kiyomizu. Para ello el
padre de ella, sabiendo lo que sucedía con los demonios, eligió
a sus guardias más fuertes para acompañarla. Issunboushi se
ofreció a ir con ellos.
En
el camino al templo se encontraron con un demonio.
Todos huyeron pero él permaneció al lado de
la princesa para salvarla. Issunboushi dijo: "¡Tu
contrincante soy yo!" refiriéndose al demonio. Este al
verlo empezó a reírse y de un bocado se lo comió.
En ese momento el demonio empezó a padecer
de dolores de vientre y gritaba: "¡No, no lo hagas!"
Issunboushi
estaba hincando con su espada de aguja el vientre del demonio
diciendo: "¡Ya no hagan cosas malas!"
El demonio contestó: "¡Nunca más lo
haremos!" y lo echo fuera de su vientre.
El demonio huyó llorando muy adolorido.
Haruhime se refirió a Issunboushi diciendo:
"¡Muchas gracias por todo. Te debo la vida.!"
En ese momento ella vio un objeto que el
demonio había dejado.
Lo
tomó y dijo: "Esto es Uchidenokozuchi. Con esto
podrás realizar tus deseos. ¿Qué deseas?"
El contestó: "Deseo una constitución física
fuerte."
Ella agitó el "Uchidenokozuchi" y
dijo: "¡Ten una constitución fuerte!"
En ese momento Issunboushi empezó a crecer
mucho.
Quedó muy contento porque ya tenía una
constitución fuerte y podía convertirse en un imponente
samurai.
Se esforzó mucho y pudo realizar su sueño.
Issunboushi y Haruhime se casaron e invitaron
a sus padres a la ciudad y vivieron felices para siempre.
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