|
Hace
mucho, mucho tiempo, en un pueblo había una tienda de
caramelos.
Muy tarde, en una noche de verano se acercó
a la tienda una mujer y dijo al vendedor: "Por favor deme
caramelos".
El rostro de la mujer era desconocido para el
vendedor quien no la había visto antes en el pueblo.
A partir de entonces, la mujer venía todas
las noches a una hora muy avanzada.
Un día vino un amigo del vendedor quien vivía
en un pueblo vecino. Se quedaron conversando hasta altas horas
de la noche.
En ese momento, como siempre, vino la mujer.
El amigo al verla se sorprendió y empezó a temblar.
Después de que la mujer se retiró, el
vendedor le preguntó a su amigo: "¿Qué te pasó?"
Este
contestó: "Ella es la esposa de Matsukichi que vive en mi
pueblo. Pero ella murió un mes antes....."
El vendedor se sorprendió mucho y exclamó:
"¿Es ella un fantasma? ¿Por qué compra caramelos? ¡Vamos
a seguirla!", y así lo hicieron.
Ella se dirigía al pueblo vecino y al llegar
desapareció en un cementerio.
Ellos al ver eso, contaron lo que habían
visto al superior de un templo budista.
Este les dijo: ¿De veras? ¡Vamos a
ver!" y entraron al cementerio.
Ellos
se sorprendieron mucho al ver a un bebé llorando al frente de
una tumba. El bebé había sido abandonado.
El superior les dijo: "¡Miren, esta
tumba pertenece a la esposa de Matsukichi! Ella ha estado
cuidando a este bebé con caramelos. Ella era muy afectuosa, por
eso quería salvar la vida a este bebé."
El
vendedor dijo: "¡Ah! En este pueblo todos conocían a la
señora Matsukishi, es por eso que iba a mi tienda a
comprar."
El superior se dirigió a ella: "Voy a
criar a este bebé por eso ya no te preocupes."
Desde entonces nadie la volvió a ver.
|