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Hace
mucho, mucho tiempo, en algún lugar se encontraban un haba, una
paja y un carbón.
Ellos se llevaban muy bien y decidieron ir de
viaje juntos.
Un día, durante el viaje, el carbón preguntó
a la paja: "¿Porqué tú siempre andas mirando hacia
abajo?"
La paja le contestó: "Por que tengo un
amigo que caminaba mirando abajo y un día encontró
dinero."
El carbón y el haba al escuchar eso
empezaron a andar mirando hacia abajo.
Al poco rato ellos levantaron la cara y se
sorprendieron mucho al ver a una rata muy grande que se había
plantado delante de ellos.
La rata grande les dijo: "Tengo mucha
hambre."
Ellos se horripilaron y en eso el carbón
dijo: "Entonces, el haba es muy rica."
El haba exclamó: "¡No, si quieres
comerme primero tienes que hacerme hervir. Para ello debes
empezar con encender la lumbre con el carbón!"
El carbón exclamó: "¡No. El haba se
puede comer cruda!"
La paja exclamó: "¡Sí, el haba es muy
rica!"
La rata grande exclamó: "¡Voy a
comerlos a todos!" y se lanzó contra ellos.
En ese momento el carbón, al desplegar toda
su fuerza, empezó a arder quemando a la rata quien echó a
huir.
El haba dijo a sus compañeros: "¡Qué
cosa tan cruel dijeron!"
El carbón dijo a el haba: "Pero nos
salvamos."
La paja dijo: "¡Miren! ¡Hay un río!
¿Cómo podemos cruzarlo?"
Ellos
pensaban y pensaban y en eso la paja dijo: "Yo hago de
puente. Crucen y tiren de mí."
El carbón dijo: "Muy bien. Primero
cruzo yo" y así lo hizo.
Pero en el camino el carbón se abrazó de la
paja y dijo: "Tengo mucho miedo..." y se puso rojo rápidamente.
Al final el fuego hizo presa de la paja y
ambos cayeron al río.
Al
ver lo ocurrido, el haba rió a carcajadas y dijo: "¡Fueron
castigados por Dios!"
Y en eso, de tanto reír la cabeza de el haba
se rompió en dos.
El haba lloraba de dolor.
En ese momento una mujer la encontró y le
dijo: "¡Tu cabeza se rompió! Voy a suturar la abertura de
la herida, pero sólo tengo un hilo negro de coser..."
Desde entonces el haba tiene una línea
negra.
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