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Hace mucho, mucho
tiempo, en algún lugar vivía una pareja que tenía muchos
hijos.
Ellos
a pesar de trabajar mucho vivían en la miseria y un día
decidieron dejar de trabajar, cansados de ver que su situación
no mejoraba en nada.
En el invierno ya no había ni arroz ni
verdura.
Sus hijos dijeron: "Papá tenemos mucha
hambre. Queremos comer algo."
El les dijo: "Perdón. Yo y mamá hemos
trabajado mucho pero no sé por qué somos pobres. Hablé con
mamá y decidimos dejar el pueblo mañana por la mañana."
Los hijos dijeron: "Sí. Vamos a irnos
de aquí."
Esa noche el padre vio a un hombre en la casa
y se sorprendió mucho. "¿Quién eres?", preguntó.
El
hombre le contestó: "Soy el dios de la pobreza."
- "¿Eres el dios de la pobreza?"
- "Sí. He vivido mucho tiempo en esta
casa."
- "¿Y qué estás haciendo?"
- "Mañana por la mañana van a salir ¿verdad?.
Yo también voy con ustedes. Por eso estoy haciendo unas
sandalias de paja.
El padre preguntó: "¿Tú también vas
a ir?"
El dios de la pobreza le contestó: "Sí.
También viviremos en armonía en la nueva casa."
El
padre se sorprendió mucho y exclamó: "¡Vas a venir con
nosotros!"
En la noche contó atolondradamente a su
esposa lo ocurrido y le dijo: "Por eso somos pobres. Si él
viene con nosotros se repetirá lo mismo. Mejor ya no nos
vamos."
Al amanecer el dios de la pobreza estaba
esperándolos.
-
"Tardan mucho en venir. Voy a hacer más sandalias de paja
mientras espero."
El dios de la pobreza esperó durante unos días
e hizo muchas sandalias de paja. Disfrutaba mucho en hacerlas.
Al ver eso, se juntaron algunos aldeanos en
torno al dios de la pobreza a quienes les gustaron mucho las
sandalias. Este al recibir tantos halagos empezó a regalarlas.
El
padre vio lo ocurrido y pensó en venderlas. Se llevó muchas
sandalias al pueblo, las cuales se vendieron como "pan
caliente". Recibió mucho dinero pero su situación no
cambió - seguía tan pobre como siempre.
En ese momento se dio cuenta que seguiría
siendo pobre mientras el dios de la pobreza viviese en su casa,
así que decidió librarse de él.
Para ello llamó al dios y le dijo: "Con
la venta de las sandalias he recibido mucho dinero y por eso te
vamos a hacer una comida".
Esa
noche la pasaron muy bien, comieron y bebieron mucho. El dios de
la pobreza al ver todo eso dijo: "Como ustedes ya tienen
mucho dinero yo no puedo seguir aquí en esta casa, así que
esta noche me iré."
Esa noche el dios salió de la casa y los
esposos se pusieron muy contentos.
Antes de dormir, el padre decidió ir al baño,
y en eso"¿Aún estás aquí?."
El dios de la pobreza dijo: "Me fui a
otra casa pero, en ésta me siento muy bien por eso decidí
regresar."
Los
esposos se miraron y pensaron - ¡Qué vamos a hacer! ¡Tendremos
que vivir siempre con este dios!.
Este se la pasaba todo el día haciendo
sandalias y para que continúe, los esposos decidieron sembrar
arroz, pues del arroz se obtenía la paja con la que las
elaboraba.
Pasado un tiempo, los esposos se dieron
cuenta que al menos no les faltaba arroz para comer.
Al final, nunca pudieron llegar a ser ricos,
pero, vivieron felices para siempre.
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