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Hace
mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía con su madre un
pescador.
Se llamaba Urashima Taro.
Un día unos niños estaban maltratando a una
pequeña tortuga.
El al ver eso dijo:"¡No! ¡No lo
hagan!" y la soltó al mar.
Después
de unos años, un día mientras pescaba, se apareció una
tortuga grande.
Esta le dijo:"Yo soy aquella tortuga que
salvó de los niños. Voy a invitarlo a un castillo en el fondo
del mar. ¡Vamos!"
La tortuga lo llevó al castillo, éste era
muy bonito.
En él estaba una princesa que le dijo:"¡Bienvenido!
¡Estás en tu casa!"
El estaba muy contento.
Banquetes exquisitos, danzas de peces; pasó
unos días muy felices.
Pero no podía dejar de preocuparse por su
madre que se había quedado sola en casa.
La
princesa al darse cuenta de ello le dijo:"¿Quieres volver
a casa no? Entonces lleva esta caja y si tienes algún problema,
en ese momento destápala."
La tortuga llevó a Urashima Taro de regreso
a su pueblo. Pero en él, no estaba ni su madre ni su casa.
"¡Todo había cambiado!".
El, no pudiendo comprender nada de lo
sucedido se preguntaba:"¿Por qué.....?"
En
eso dijo:"¡Voy a destapar la caja!"
Al hacerlo, un humo blanco salió de aquella
caja y de pronto envejeció mucho.
Mientras Urashima Taro se encontraba
disfrutando en el castillo, en este mundo había transcurrido
mucho mucho tiempo.
El sintió como si todo hubiese sido un sueño. |