|
Hace
mucho, mucho tiempo, un "bonzo" llamado Anchin,
se dirigía a visitar un templo pero se encontraba un poco
preocupado porque ya estaba atardeciendo.
Decidió buscar una casa en donde alojarse.
Encontró una y tocó la puerta. En eso salió un señor a quién
le preguntó: "¿Podría quedarme en su casa esta noche?
estaba yendo a un templo pero me sorprendió la oscuridad."
El señor lo recibió cordialmente.
Este tenía una hija llamada Kiyohime. Ella
era muy bella.
Anchin se enamoró de ella a primera vista. A
ella le sucedió lo mismo.
Anchin sabía que por ser bonzo su amor le
estaba prohibido pero se comprometió a regresar.
Al día siguiente, Anchin llegó al templo,
allí los bonzos de más alto rango se percataron de lo que le
estaba sucediendo y le aconsejaron que se olvide de todo eso.
Anchin meditó mucho y al final se dijo:
"Yo soy bonzo. No puedo querer a Kiyohime. Regresaré por
otro camino para así no encontrarla".
Y así lo hizo.
En
eso Kiyohime preocupada se preguntaba: "¿Por qué no
regresará Anchin?"
Ella decidió salir a buscarlo. Preguntó a
un viajero que pasaba por allí: "¿No ha visto a un bonzo
cerca de aquí?"
El viajero contestó: "Sí, lo vi tomar
el otro camino"
Kiyohime se sorprendió y dijo: "¡No
puedo creerlo! Me había prometido..."
Ella corrió mucho para alcanzar a Anchin y
lo llegó a ver en el río.
Ella exclamó: "¡Anchin! ¡Espérame!"
Anchin al verla dijo: "¡Remero, rápido,
zarpe el bote!"
Kiyohime se sorprendió al ver eso y pensó:
¿Por qué estás huyendo?"
Ella se quedó muy triste y el amor que sentía
por Anchin se convirtió en odio.
Al rato entró al río y desapareció.
Kiyohime
se disfrazó en una serpiente grande y atravesó el río
nadando.
Anchin bajó del bote y se refugió en un
templo cercano.
El exclamó: "¡Socorro! ¡Encúbranme
por favor!"
La gente del templo escuchó su historia y
bajaron una campana muy pesada, ocultándolo en su interior.
La serpiente subió la escalera y encontró
la campana.
Anchin rezaba desesperadamente.
La serpiente se enroscó alrededor de la
campana arrojando llamas desde su gran boca.
La campana quedó envuelta el llamas y su
metal se tornó en un color rojo intenso mientras en su interior
moría Anchin.
Al final nadie supo qué pasó con Kiyohime.
|