LA BATALLA DE TACNA:
(26 de Mayo de 1880)
por Jorge Ojeda Frex
Terminada la concentración de las tropas chilenas en el río Sama se procedió a ordenar la marcha en demanda de las tropas aliadas, desgraciadamente poco antes de iniciarse la marcha falleció el Ministro de Guerra en Campaña don Rafael Sotomayor, con lo que por varios días el gobierno desconfiando de los militares, a quienes no se creía capaces de afrontar este último desafío, organizaba un nuevo comando, finalmente se decidió crear una especie de triunvirato, quedando como Comandante General de la Infantería el General Brigadier (GB) Manuel Baquedano, de la artillería el Coronel (Crnel.) José Velázquez y de la Caballería el Teniente Coronel (TC) de la Guardia Nacional (GN) José Francisco Vergara. La verdad es que Baquedano subordinó a su mando a los otros dos.
Lo importante sin embargo fue que de una vez por todas se reiniciaron las operaciones, el ejército chileno constaba de unos 13.500 hombres.
La Infantería fue agrupada en cuatro divisiones:
De estos cuerpos se puede decir, el B.I. "Valparaíso", era una unidad única, pues constaba sólo de tres compañías que le daban un total de 300 hombres, el R.I. 2º de Línea, producto de su estadía en Moquegua y por las graves epidemias estaba diezmado, solo agrupaba a unos 600 hombres, es decir el equivalente a un B.I., el Santiago por las mismas razones que el 2º, agrupaba unos 850 hombres, la Artillería de Marina a pesar de que oficialmente agrupaba a 1200 hombres, solo presento a la batalla unos 650, esto debido a que de este cuerpo salían las tropas que prestaban guarnición en los buques de la escuadra, además de tener desplegada una de sus compañías en la colonia de Punta Arenas, los Zapadores por su parte también presentaron a la batalla una fuerza equivalente a un B.I., finalmente el B.I. "Cazadores del Desierto" concurrió a la batalla con su personal reducido a poco más de 200 hombres,
Además se formó una gran reserva, fuerte en unos 3.500 hombres, y compuesta por la mayoría de las unidades de elite del ejército chileno, los R.I. 1º, 3º y 4º de línea y el veterano B.I. "Bulnes".
La artillería se componía por su parte de unas 40 piezas, en su mayor parte de la casa Krupp, y de modelos de última generación (modelos de 1876 a 1879).
En tanto la caballería se componía por tres Regimientos de Caballería (R.C.), el R.C. "Granaderos", el R.C. "Cazadores y el R.C. "Carabineros de Yungay, todos ellos veteranos a esas alturas, pero sobretodo el Cazadores algo desgastado a causa de la intensa campaña y las enfermedades.
El ejército aliado se componía de unos 9.500 hombres (5.500 hombres según el parte oficial del Almirante (Almte.) Montero eran peruanos y unos 4.000 bolivianos) de seis Divisiones peruanas del 1º Ejército del Sur, y tres Divisiones del Ejército Boliviano, las divisiones peruanas se componían de dos batallones, cada uno de estos batallones en teoría disponía de seis compañías de 100 hombres, es decir 600 soldados por batallón, pero por regla general, solo tenían entre 300 y 400 hombres al momento de la batalla.
La artillería aliada era de pésima calidad y escasa, no más de una docena de cañones, solo los Bolivianos tenían cuatro cañones Krupp.
La Caballería aliada en tanto estaba mal montada, aunque esto no tiene importancia, pues durante la batalla no participo en su condición, sino como infantería. Además era inferior en número a la chilena.
Después de varios asentimientos provisionales, el comando aliado se decidió por presentar batalla en la meseta de Intiorco, la cual fue rebautizada con el nombre de "Campo de la Alianza", ella se consideró que era el mejor terreno para la defensa, debido a que impedía el eficaz empleo de la caballería y artillería chilena por su posición, y permitía el abastecimiento de las tropas con relativa facilidad dado la cercanía de Tacna.
Luego de pernoctar a mitad de camino del "Campo de la Alianza", de haber perdido unas cuarenta mulas cargadas con agua, a causa de una emboscada aliada, y de haber sufrido un amago de ataque nocturno por parte de las tropas aliadas el ejército chileno se dirigió finalmente a la batalla.
Llegados a una posición desde donde pudieran hacer fuego las tropas chilenas se desplegaron en cuatro líneas, la primera línea la formaban la 1º y 2º divisiones, en la segunda línea la 3º división, en la tercera línea la 4º División, tras ella el Cuartel General y la reserva, la caballería y la artillería se distribuyo cerca de la infantería, lo primero que ocurrió ese 26 de Mayo de 1880, fue un duelo de artillería sin mayores resultados, entonces fue cuando Baquedano ordenó a la 1º División cargar contra el ala izquierda enemiga realizando un peligroso movimiento en el que debía presentar el flanco al enemigo, y a la 2º División le ordenó cargar contra el centro.
Ambas divisiones se arrojaron hacía adelante recibiendo un nutrido fuego de fusilería y cañón que le provocaron fuertes bajas, pero aún así la 1º división consiguió acercarse hasta pocos centenares de metros de las trincheras aliadas, defendidas por los bolivianos, en tanto la 2º división llegó a sólo 50 metros de las posiciones peruanas, estos últimos lanzaron fuera de sus posiciones dos compañías por B.I. a fin de detener con su fuego a las tropas chilenas, y luego a sus B.I. completos.
Desde el ala derecha en tanto fueron enviados prontamente por el Contralmirante Montero dos B.I. a la izquierda, uno de ellos era el mejor de Bolivia, el famoso "Alianza" nº1, más conocido como "Colorados", con este refuerzo, la izquierda aliada comenzó a rechazar las tropas chilenas, más aún saliendo de sus trincheras comenzaron la persecución, en tanto en el centro los peruanos aumentaban la presión contra la 2º División y solo debido a la alta calidad de los cuerpos ahí empeñados la línea pudo resistir, este fue el momento crítico de la batalla, pero dos hombres cambiarían radicalmente el curso de las acciones.
El primero de ellos el TC de GN José Francisco Vergara, quien al ver en retirada a las tropas de Amengual, ordenó al R.C. Granaderos cargar contra las tropas aliadas que les perseguían, desde la retaguardia, llegó al campo de batalla el Crnel. Pedro Lagos, quien ordenó a la 3º División reforzar de las otras dos divisiones empeñadas en combate, al tiempo que hacía avanzar a la 4º División contra el ala derecha aliada, y así mantener una presión contra toda la línea enemiga.
La carga del R.C. Granaderos contra las tropas aliadas no llegó siquiera sobre los cuadros que rápidamente formaron para enfrentarles los aliados, pero fue suficiente para dar tiempo a la llegada de refuerzos y municiones para la 1º división, la que rehecha se volvió a arrojar contra los aliados.
En el centro en tanto reforzado por dos B.I. de la 3º División la 2º reunió fuerzas para arrojarse una vez más hacía adelante, en esos momentos el B.I. peruano "Victoria", se desbandó, y con esto la resistencia empezó a quebrarse bajo la presión de los chilenos.
La 4º División por su parte no encontró gran resistencia en el ala derecha aliada, y dirigió su esfuerzo principal sobre el reducto artillado del sector.
Al ver esto Baquedano ordenó a la reserva avanzar, la moral de los aliados se vino al suelo al ver una nueva masa de hombres venir en su contra, en el centro aliado la resistencia cesó y las tropas abandonaron el campo de batalla dirigiéndose a Tacna al tiempo que el B.I. "Atacama", realizaba una conversión hacía la izquierda a fin de copar a los defensores de la derecha peruana, las tropas de la primera división siguieron a los aliados hasta los alrededores de Tacna donde algunos intentaron reanudar la resistencia, pero por orden del Crnel. Amengual, se les dirigieron algunos tiros de cañón, la ciudad le fue entonces rendida por el cuerpo consular.
La infantería chilena no ingresó a Tacna quedándose en las afueras, en tanto Amengual acompañado por el I/ Carabineros de Yungay del TC Bulnes ingresaron a la ciudad. La batalla estaba concluida, eran alrededor de las dos de la tarde.
La sangrienta batalla costo a los ejércitos aliados alrededor de 2.500 a 3.000 bajas, es decir alrededor de un 25% a un 30% del total de efectivos que se presentaron a la batalla, lo cual es una cifra que habla de buena manera de la resistencia que opusieron los aliados a la ofensiva chilena. Para los chilenos el costo de la batalla fue de unos 2.200 hombres, es decir un 22% de bajas, ya que la reserva prácticamente no combatió, ya que intervino cuando la batalla estaba decidida, prueba de ello es que de los 3.500 hombres que la formaban sólo sufrieron 17 heridos, los cuerpos chilenos que más bajas sufrieron fueron los de la 2º división, como es lógico pensar, el R.I. Santiago fue el cuerpo que sufrió más bajas en cuanto a cantidad y el B.I. "Atacama" Nº1 en cuanto a porcentaje, ambos con alrededor de un 50% de bajas.
Los restos de los ejércitos aliados se retiraron hacía Arequipa los Peruanos y hacía el altiplano los Bolivianos. Pero nadie recordó de enviar algún mensaje a la guarnición de Arica, que quedó abandonada a su suerte.
Diversas criticas se le puede hacer a la dirección chilena de la batalla: