LOS MILITARES CHILENOS
por Jorge Ojeda Frex
El estamento militar chileno fue duramente criticado a lo largo de la guerra, y también profundamente idolatrado. ¿Fueron los militares profesionales chilenos tan geniales o tan ineptos como señala la tradición? Este artículo pretende entregar algunas luces describiendo a los más importantes soldados de Chile:
General Justo Arteaga
Fue este el primer General en Jefe del ejército de operaciones norte, en su nombramiento influyeron definitivamente sus hijos, destacados políticos, en realidad no fue un mal comandante, metódico y buen disciplinador de las primeras tropas chilenas, tenía el problema de la edad, al recibir su nombramiento contaba con 74 años, lo cual pesaría mucho a la hora de dirigir una campaña, metódicamente se opuso a todos los planes que él mismo propuso al gobierno.

General Erasmo Escala:
Era este un oficial de Infantería, no se le puede considerar un gran militar, su juicio se mostró siempre lerdo a la hora de tomar decisiones, como por ejemplo envió a Vergara a explorar a Tarapacá con caballería agregándole los zapadores y artillería, su nombramiento persiguió solamente que el partido conservador no pudiera llevarlo a la presidencia como ocurrió con Bulnes en 1841, se pensó que poniéndole a su lado a Vergara como Secretario y posteriormente a Lagos como Jefe de Estado Mayor lograrían suplir su “falta de ocurrencia”, finalmente Escala se enemistó con todos, arrestó a Lagos, y se peleo con Sotomayor, quien hastiado debió poner fin a su mandato
General Manuel Bauqedano:
Su nombramiento tuvo más bien que ver con el hecho de haber obtenido un gran prestigio debido a la toma de Los Angeles, y a la gran deferencia y estima que tenía por Sotomayor, algunos lo han intentado presentar como “un pobre hombre” y otros como el genio militar de todos los tiempos, en el Gobierno vivieron su comando temiendo un desastre. De planes simples siempre atacar al enemigo donde lo descubriera presionándolo en todas partes a la vez, nunca se complicó con intentar movimientos de flanqueos, su personalidad y dirección calzan muy bien con el perfil de oficial de caballería, siempre activo y agresivo, aun cuando esto significara sufrir graves perdidas, durante su comando es posible ver que el ejército tomó mucho brío y disciplina y tendió a comportarse como un gigantesco Escuadrón de Jinetes. Pero la cantidad de vidas perdidas durante las cargas “a la chilena” de Baquedano pueden inducirnos a pensar que realmente nunca eligió la mejor opción salvo en Los Angeles, pero hay que reconocer su buena estrella, ya que venció en algunas de las batallas más grandes que ha visto nuestra América Latina (Tacna, Chorrillos y Miraflores).

General Emilio Sotomayor
El hermano del ministro Sotomayor fue uno de los oficiales de prestigio de los comienzos de la guerra, ocupó Antofagasta y luego dirigió a las tropas chilenas en el combate de Calamá, en esta acción recibió algunas criticas por su dirección, pero no mermaron su prestigió, nombrado Jefe de Estado Mayor, susediendo a Villagrán, participó en la campaña de Tarapacá, de manera no muy afortunada a causa de sus problemas de carácter con Vergara, casí lleva a la ruina al ejército chileno en Dolores al querer bajar al llano al ejército para enfrentar a los aliados, finalmente fue convencido de lo ridículo de su plan, pero este hecho le costó la separación del ejército, su última misión consistió en llevar al Regimiento de Caballería “Cazadores” desde Dolores a Iquique.
Cuando su oportunidad apareció haber pasado, fue enviado nuevamente al norte, es probable que esto se haya debido como una manera de honrar la memoria del ministro Rafael Sotomayor, fallecido antes de la batalla de Tacna a causa del exceso de trabajo, esta nueva oportunidad no la desaprovecho, guió a la 2° División con gran habilidad en Chorrillos venciendo con relativamente pocas bajas en San Juan, lo que implicó la perdida de toda la línea peruana. Definitivamente quedó como un excelente comandante demostrando que la guerra misma, es la mejor de las escuelas para aprender a hacerla.

General Pedro Lagos
Sin lugar a dudas es uno de los militares más brillantes del ejército chileno, formó el regimiento “Santiago”, y luego pasó a ser Jefe de Estado Mayor del Ejército, en donde sabiéndose superado por la difícil misión que este cargo significaba supo ingeniárselas para conseguir a los colaboradores adecuados, por graves desavenencias con Escala fue arrestado, debiendo renunciar al cargo que pasó a Velásquez, participó sin mando de tropas en Tacna, pero fue su oportuna decisión de presionar al Comandante de la 3° División lo que salvó el día. Posteriormente Baquedano le puso a la cabeza de las tropas destinadas a tomar Arica, misión que realizó con sorprendente eficiencia, aún con el escaso parque que se le dio. Su premio por esta acción fue el mando de la 3° División durante la campaña de Lima, a pesar de estar esta unidad compuesta por las tropas menos experimentadas del ejército la dirección de Lagos durante la batalla de Miraflores fue absolutamente decisiva para el triunfo chileno, resistiendo el primer choque con los peruanos y posteriormente contratacando con fuerza y decisión.

Contralmirante Patricio Lynch
Fue otro de los grandes militares chilenos, fue formado durante su juventud en la armada británica, participando en varias campañas coloniales, a comienzos de la guerra se le negó el mando de una unidad naval por lo que solicitó el mando de un batallón cívico, lo que también le fue negado, fue el primer gobernante chileno del departamento de Tarapacá, mostrando grandes dotes de organizador.
Con posterioridad a la toma de Arica convenció al Gobierno de dejarle guiar una expedición a los departamentos del norte del Perú, su accionar durante esta expedición le valió el sobrenombre de “El Príncipe Rojo”, a causa de las graves devastaciones que causó en dichos departamentos; esta misión exitosa le valió el mando de la I Brigada de la 1° División, cargo con el cual realizó la marcha de Pisco a Lurín, dada la gran calidad de sus tropas, sumada a su gran dirección, pudo trasladar su unidad por territorio hostil, sin grandes recursos a costa de solo 7 bajas (2 muertos, 4 heridos y 1 prisionero), esta pequeña hazaña le valió el mando de la 1° división, participó con dicha unidad en Chorrillos y Miraflores. Posteriormente mandó el Ejército de ocupación, con mano firme, inteligencia y sagacidad dirigió los destinos del Perú hasta el fin de la guerra.
