La Campaña de Lima:

por Jorge Ojeda Frex

Fue esta la última gran acción emprendida por el ejército chileno bajo el mando del General Baquedano.

Su realización fue posible gracias a la inmensa actividad emprendida por el Ministro de Guerra en Campaña José Francisco Vergara, quien con su incasable esfuerzo pudo organizar las fuerzas de los ejércitos chilenos a un efectivo de unos 42.000 hombres, destinándose unos 25.000 hombres a la campaña.

Luchando contra Baquedano que puso todo tipo de trabas para iniciar las operaciones logró que en Noviembre de 1880, las tropas de la 1° división, más de 8.000 hombres se trasladaran de Arica a Pisco, luego fue trasladado al mismo puerto la I brigada de la 2° división, con la mitad del ejército ya en campaña, se determinó que era mejor establecer una nueva base de operaciones más al norte, en los alrededores de Lima, puesto que la distancia a cubrir desde Pisco a la capital peruana resultaba excesiva, Baquedano ordenó entonces al General Villagran, comandante de la 1° División dirigir a su unidad por tierra a Curayaco, lugar elegido como nueva base de operaciones, pero debido a los problemas logísticos que importaba la traslación de un número tan grande de tropas por territorio hostil, carente sobre todo de agua, y cruzado por desiertos secos en extremo, la orden no fue cumplida con la celeridad querida por el Comandante en Jefe, por lo que puso en antecedentes de estos hechos al ministro Vergara, quien como prueba de buena voluntad para con Baquedano determinó que Villagran dejara el mando de su división y lo remitió al sur, las tropas de la I Brigada de la 2° División y las de la II Brigada de la 1° fueron reembarcadas en Pisco y unidas al resto de las tropas, fueron trasladadas por mar a Curayaco, como guarnición de Pisco fue dejado el Batallón "Quillota", en tanto las tropas de la I Brigada de la 1° División debieron marchar por tierra hasta el lugar, esta marcha que duró trece días se realizó felizmente gracias a las medidas tomadas por "el marino" patricio Lynch, Comandante de la Brigada y a la impericia del Coronel Sevilla, quien con la I Brigada de Caballería Peruana no fue lo suficientemente diestro para entorpecer la marcha.

Desembarco de tropas chilenas en Curayaco

Tropas chilenas en la playa de Curayaco antes de dirigirse a Lurin

En tanto las tropas chilenas desembarcaron felizmente y rápidamente despacharon a la I Brigada de la 2° División a ocupar el estratégico Lurín, donde las tropas chilenas pensaban concentrarse para marchar sobre las posiciones peruanas, Lurín se encontraba solamente protegido por el batallón peruano "Pachacamac", que solo realizó un amago de defensa de la posición y se retiró, con lo cual los chilenos quedaron comenzaron la concentración, durante esos días solo se registraron algunos reconocimientos chilenos y algunos tiroteos entre avanzadas, pronto llegó al lugar la brigada Lynch, comandante que por como reconocimiento a su capacidad recibió el mando de la 1° División en reemplazo de Villagran, a estas alturas Baquedano contaba con los efectivos completos del Ejército de Operaciones Norte chileno; por haber sido capturado un estafeta peruano de la Brigada de Caballería de Sevilla, los chilenos pudieron enterarse de que dicha fuerza por el sector denominado "El Manzano" intentaría pasar a unirse al resto de sus fuerzas, en dicho lugar fue desplegado el regimiento "Curicó", que emboscó a la brigada peruana, que atacada por fuerzas casi cuatro veces superiores fue literalmente destruida, solo un tercio de los trescientos jinetes logró llegar a Chorrillos.

En el bando peruano en tanto, sabido de la concentración chilena en Lurín, los ejércitos del Norte y del Centro, unos 15.000 hombres fueron desplegados en la línea fortificada de Chorrillos, en tanto el ejército de reserva de unos 6.000 hombres fue situado en la línea de Miraflores, algunos Kilómetros más atrás, todo hacía prever que el choque decisivo no tardaría en producirse.

En el bando chileno el Ministro José Francisco Vergara por medio del General Maturana, jefe del Estado Mayor, propuso que el plan de ataque debía consistir en un ataque en el flanco izquierdo de las tropas peruanas, de esta manera sería posible, una vez conquistada estas posiciones, aislar a las tropas peruanas de Lima, volviendo inútil las líneas defensivas de Chorrillos y Miraflores, Baquedano por su parte proponía un asalto frontal contra las posiciones de Chorrillos, pero para cubrir la negativa a seguir el plan de Baquedano, optó por realizar un reconocimiento contra la rinconada de Ate, para lo cual una pequeña fuerza al mando del Coronel Barboza, fue enviada el 8 de Enero contra dicha posición, contra todo pronostico, las tropas no tuvieron grandes problemas para conquistar la posición, defendida solo por tropas de la reserva, quedando con muy pocas bajas con el camino abierto a Lima, al poner de manifiesto la debilidad de las posiciones peruanas del sector fueron rápidamente reforzadas, lo que permitió a Baquedano llevar adelante su plan de ataque frontal, posteriormente se dijo que el atacar Ate implicaba el riesgo de verse atacados por el flanco mientras el ejército se corría a sus posiciones de partida.

Cuartel General Chileno en Lurín

En el bando peruano en tanto se había creado una nueva organización intermedia entre las divisiones y los ejércitos, cuatro cuerpos de ejército que dependían directamente del Estado Mayor General, con lo que los comandantes de los ejércitos del Norte y del Centro perdieron el comando de sus tropas.

En tanto en Humay, el Batallón "Quillota" sostenía una acción victoriosa contra una partida de guerrilleros que hostigaba a las tropas de Pisco, con lo cual transformaba la zona en segura.

Decidido el plan de batalla Baquedano dio orden al ejército de ponerse en marcha en la tarde del día 12 de Enero de 1881, con el fin de atacar las posiciones peruanas al amanecer del día 13, marchaban a la batalla 23.129 soldados, quedando en Lurin, dos compañías del Regimiento "Curicó" y 50 artilleros (unos 300 hombres) al cuidado de unos 350 enfermos y heridos, que hasta la fecha quedaban en el lugar, otros 500 enfermos que ya habían sido trasladados a Pisco, los que sumados a los 200 enfermos evacuados durante la estadía de la división Villagran en Pisco, y a los que componían el batallón "Quillota", suman casi 2.000 hombres, lo que nos permiten completar los faltantes para completar los 25.000 destinados a la expedición.

El general Silva, Jefe del Estado Mayor General peruano, se enteró con certeza del movimiento chileno, gracias a la captura de uno de los mozos de ambulancia chileno, capturado por las avanzadas peruanas, tan convencido estaba de que los chilenos avanzaban en su contra que ordeno a las tropas estar alertas, y más aún determinó que el santo y seña de esa noche sería "enemigo-pretende-sorpresa".

Así y las cosas llegamos al 13 de Enero de 1881, cuando en el campo de batalla cerca de 40.000 hombres se batieron desde el amanecer hasta las 14 horas, en la que tal ves es la mayor batalla que se haya dado jamás en los campos Sudamericanos, al final de esa triste y sangrienta jornada, unos 6.000 o 7.000 hombres estaban muertos o heridos y unos 1.500 peruanos prisioneros, la victoria era chilena y los sobrevivientes peruanos se habían replegado sobre la línea de Miraflores.

Durante el 14 de Enero los ejércitos permanecieron en sus posiciones reorganizándose, puesto que se negoció una tregua que debía durar hasta la media noche del día 15, pero esta tregua no impedía la libertad de movimientos de los contendientes, los peruanos trajeron desde el Callao sus ultimas tropas, entre estos refuerzos, la Brigada "Naval", por su parte los chilenos recibieron el refuerzo del batallón "Quillota", traído desde Pisco, y reintegrado a la 1° División, que sufriera casi 2.000 bajas en Chorrillos.

Los chilenos desplegaron en su frente el día 15, a la 3° División, que se encontraba prácticamente intacta, y hacía atrás a las demás unidades, pero pronto los chilenos comenzaron a ponerse nerviosos por el ir y venir de trenes hacía y desde Miraflores, Baquedano impartió rigurosas ordenes de respetar el armisticio, aún contra el parecer del Coronel Velázquez, Comandante General de la Artillería, quien proponía descargar todo el poder de sus 80 piezas contra la línea peruana, más aún determinó que con varios comandantes realizar un reconocimiento a fin de ver con calma que medidas tomar, por su parte el General Silva en el bando peruano, había logrado reconstruir en parte a sus tropas y para subir la moral del ejército decidió realizar una inspección a todos los tres cuerpos de infantería que le quedaban con toda la caballería, por otra parte Piérola, el presidente de Perú sostenía un almuerzo con los representantes del Cuerpo diplomático quienes habían logrado se pactase la tregua a fin de sondear la posibilidad de rendir Lima, así las cosas con la tercera división todavía desplegándose, con los ejércitos a corta distancia y con los principales comandantes de los dos ejércitos fuera de sus puestos, la batalla se inició, Baquedano se vio bajo el fuego peruano, resultando su caballo herido, la fusilería sorprendió al General Silva a su vez cuando iniciaba la revista, y pronto los cañones chilenos sorprendieron con sus fuegos a Piérola almorzando.

Durante un par de horas los combatientes lucharon con diversas alternativas hasta que finalmente las tropas chilenas lograron conquistar las principales posiciones peruanas, nuevamente unos 5.000 hombres quedaban en el campo de batalla muertos o heridos.

Tropas chilenas posan junto a un cañon peruano en Miraflores

El desbande de las tropas peruanas acarreó la desaparición de las principales autoridades encargadas del orden de las ciudades de Lima y el Callao, transformándolo todo en un terrible caos, numerosos incendios y saqueos se registraron en ambas ciudades hasta que volvió a reinar la cordura, y la ciudades reconocieron la magnitud del desastre y se rindieron a fin de evitar la entrada a sangre y fuego del ejército chileno, aún un grupo de caballería intentó asaltar el campamento de Lurín, pero un destacamento de Cazadores los venció, el día 17 de Enero de 1881 entraron en la capital del Perú las primeras tropas chilenas, las demás se situaron en sus alrededores, además la 1° División ocupó el Callao, donde lo que quedaba de la otrora orgullosa escuadra peruana se autodestruyo. La campaña había terminado.

Artículos Relacionados:

1.- La Ocupación de Pisco (en construcción)(*)

2.- El ejército chileno se concentra en Lurín (en construcción)(*)

3.- Reconocimientos (en construcción)(*)

4.- El combate del Manzano

5.- El combate de Ate

6.- El combate de Humay (no disponible)

7.- La batalla de Chorrillos

8.- La batalla de Miraflores (en construcción)(*)

9.- El combate de Lurín (no disponible)

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