El combate del Manzano:

Habiéndose llegado después de trece días de dura marcha la Brigada Lynch, se encontró reunido por fin la totalidad del ejército chileno en Lurín.

Más al sur en tanto en el bando peruano, el Coronel Sevilla, comandante de la I Brigada de Caballería, enviada para estorbar la marcha de Lynch, volvía al norte, su intención unirse al grueso de los ejércitos peruanos en los alrededores de la capital, marchaban con él sus 300 jinetes de sus dos escuadrones, uno de rifleros y otro de lanceros, además llevaba con él, un buen número de guerrilleros y civiles, así como una gran cantidad de ganado.

Pensaba Sevilla de que el ejército chileno se encontraba todavía en la costa, y nunca sospecho que este se había establecido tan profundamente, ocupando Lurín.

No fue sorpresa que sus estafetas de enlace con el grueso de los ejércitos peruanos marcharan con un falso sentido de seguridad, lo cierto es que las avanzadas chilenas se encontraban atentas, y no tardaron en capturar a uno de estos, quien portaba un documento en el que señalaba al fecha aproximada en la que pasaría por el sector denominado "El manzano".

Con esta información el comando chileno decidió aprovechar la magnifica ocasión que se le presentaba y tenderle la trampa, así se ordenó al Coronel Barboza situar en el lugar uno de los regimientos de su Brigada, situando en el lugar al Regimiento "Lautaro", luego de una tensa noche, los centinelas frustrados vieron amanecer sin que se presentase el enemigo, Barboza retiró a este regimiento, decepcionados algunos pensaron que los peruanos se habían evadido.

Barboza situó entonces en reemplazo del "Lautaro" al Regimiento "Curicó", el Coronel Sevilla en tanto avanzaba con una confianza que rayaba en el descuido, ni un elemental servicio de avanzadas, la tropa marchando revuelta con los guerrilleros y ganado, no fue casualidad que el "Curicó" les sorprendiera totalmente.

Las tropas chilenas apareciendo de todos lados amparados por la noche no tuvieron problema para tirotear de manera casi impune a la heterogénea columna peruana, tras solo algunos minutos la columna estaba aniquilada, los muertos en el lado peruano era una treintena, además el Coronel Sevilla junto con otros 111 soldados se rindieron, durante algunos días los chilenos consiguieron capturar algunos soldados más, el caso más polémico fue sin lugar a dudas el del segundo comandante de la Brigada que a los pocos días fue descubierto por un par de soldados que aseguraron que dicho jefe intento dispararles con su revolver, por lo que debieron dispararle, según el oficial observador Le Leon, el oficial fue muerto cuando venía a entregarse, el cómo haya sucedido el deceso del oficial es algo que nunca se aclarara, lo cierto es que en su parte de las batallas de Chorrillos y Miraflores el general Pedro Silva, Jefe del Estado Mayor General peruano, señala que la brigada quedó reducida a alrededor de solo 100 hombres, un tercio del personal nominal que le correspondía.

En el lado chileno en tanto el segundo Comandante del Regimiento "Curicó" fue la única víctima fatal, según el relato del corresponsal Daniel Riquelme, durante el combate este jefe abría sido herido en el vientre, y al doblarse adelante por el impacto, recibió una nueva herida mortal esta vez en la cabeza, también durante la acción fueron heridos otros cuatro soldados de la unidad.

El botín de guerra era cuantioso, en cuanto a armas, ganado, e incluso a instrumentos musicales de la banda de la brigada, los que fueron entregados al Regimiento de Caballería "Carabineros de Yungay".

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