El Combate de Ate:
Esta acción guarda especial relación con el plan del Ministro de Guerra en Campaña, José Francisco Vergara, en cuanto el proponía que el ataque principal chileno contra la capital de Perú se realizará en el flanco izquierdo de la línea peruana, mientras un ataque con menos tropas anclaban a las tropas peruanas a sus posiciones en Chorrillos, una vez tomado el flanco izquierdo peruano, las tropas chilenas podrían cercar a las peruanas interponiéndose entre las líneas defensivas peruanas y la capital, de este modo las defensas de Lima se volverían inútiles, de esta manera el ejército peruano tendría que rendirse o combatir en condiciones absolutamente desfavorables contra una fuerza chilena superior en número, armamento e instrucción.
Pero existían dos grandes problemas para llevar adelante este plan, el primero, a lo largo de la guerra se había desarrollado un odio entre el elemento civil y el militar, los primeros consideraban a la mayoría de los militares como carentes de ideas y los segundos heridos en su amor propio sentían un desprecio igual o mayor por los primeros, que sin su experiencia ahora pretendían conducir al ejército, pero el tema será tratado en mayor extensión en otro artículo, el segundo estaba dado por la tensa relación entre Vergara y Baquedano, Vergara no era solo el líder de los "civiles con uniforme", cosa que podría no importar a Baquedano, ya que había demostrado no solo respetar y aceptar al anterior ministro de guerra en Campaña Rafael Sotomayor, sino que reconocerle su grandeza, pero en la batalla de Tacna Baquedano ordenó a los comandantes de las unidades de Caballería no obedecer civiles (siendo Vergara comandante General del arma), esta acción tomada en vista de que Vergara quiso imponer su plan de batalla, muy parecido por lo demás al que ahora proponía, Vergara respondió enviando un telegrama al gobierno señalando que el ejército aliado se había retirado casi intacto al interior, esta información apresurada se debió a que una unidad de caballería que perseguía los restos de las tropas aliadas fue recibida a balazos mientras realizaba su misión, el comandante de la unidad ordenó la retirada señalando haber encontrado resistencia organizada.
Lo cierto es que para llevar adelante la campaña de Lima Baquedano y Vergara debieron comerse sus rencillas personales, pero eso no quitaba su desprecio del uno por el otro. Vergara sabía que un asalto frontal contra las líneas peruanas podría culminar bien en una derrota o en una victoria sangrienta, por lo que convenció al General Marcos Maturana, con quien tenía buenas relaciones de que su plan era el mejor y de que lo presentara en un consejo de guerra, lo cierto es que Baquedano olió el estilo de Vergara y se opuso decididamente al plan, pero la presión de algunos comandantes determinó junto con el apoyo prestado por el Coronel Velázquez a Baquedano que si bien no se llevara adelante el plan de Vergara al menos se realizara un reconocimiento ofensivo contra el flanco izquierdo peruano, lo cierto es que se esperaba que nada se lograra con este reconocimiento.
Para realizar la operación fue nombrado el Coronel Orozimbo Barboza, comandante de la II Brigada de la 2° División, para ello se puso a su disposición un grupo mixto de tropas compuesto por:
· seis compañías del 3° de Línea
· una compañía montada del 1° de Línea "Buin"
· un batallón del Regimiento Lautaro
· cien jinetes del Regimiento de Caballería "Granaderos"
· cuatro Piezas de montaña
Las fuerzas peruanas que se encontraban desplegadas para la defensa del sector eran solo un batallón de la Reserva de Lima.
Llegados hasta las cercanías del punto a atacar, el 8 de Enero de 1881, Barboza despachó a los "Granaderos" a determinar si existían minas frente a las posiciones peruanas, estos pronto volvieron trayendo la noticia de que la vía se encontraba limpia, desplegó entonces Barboza a la compañía del 1° de Línea "Buin", fijándoles como objetivo tomar por asalto una quebrada entre dos cerros, ordenó emplazar dos piezas de artillería a fin de cubrir a la infantería y a tres compañías del 3° de Línea tomar los cerros de los flancos de las posiciones que debían atacar los del "Buin", dejando a la demás tropa en reserva, las tropas avanzaron contra las posiciones realizando "fuego en avance", es decir separados en dos líneas, la primera de ellas dispara rodilla en tierra, efectuada la descarga la línea completa se arroja al suelo, avanzando entonces la segunda línea que a unos metros de la primera realiza la misma operación, rápidamente y con pocas bajas las tropas chilenas desalojan las trincheras, uniéndose los del "Buin" y del 3° en el llano, Barboza hace avanzar a sus reservas a los cerros desalojados, es en ese instante cuando aparecen refuerzos de caballería peruanos que se lanzan contra los chilenos a fin de proteger el repliegue de la infantería y darles tiempo de reagruparse, una compañía del 3° abre fuego sobre ellos, pero el comandante de la compañía duda a la hora de atacar a los jinetes peruanos, es entonces que con gran iniciativa el Alférez de "Granaderos" Vivanco, ordena a sus hombres cargar, con gran maestría los jinetes chilenos realizan la carga causando gran mortandad entre los peruanos que abandonan el combate replegándose con la protección de su artillería. Los chilenos sufrieron la perdida de once hombres, un muerto y diez heridos, las bajas peruanas a pesar de no estar del todo comprobadas, pueden fijarse en veinte o treinta hombres, caídos en su mayoría en la carga de Vivanco
Barboza se da cuenta que tiene el paso libre a Lima, pero sus tropas no son suficientes para cumplir con el plan de Vergara, además sus ordenes eran realizar solamente un reconocimiento, por lo que ordena la retirada, los soldados chilenos logran dar caza a un buey que pastaba por el sector descuartizándolo y trayéndoselo de vuelta al campamento, donde el capitán de la compañía del 3° que no cargó sobre los peruanos es degradado a soldado y el Alférez Vivanco ascendido a Teniente.
Lo cierto es que el reconocimiento de Barboza solo sirvió para demostrar que el plan de Vergara era viable y para señalar a los peruanos la necesidad de reforzar sus defensas en el sector, finalmente la campaña se decidiría en los sangrientos campos de Chorrillos y Miraflores.
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1.- Nomina de bajas chilenas durante el combate de Ate