REDES Y GESTION INCLUYENTE DEL

CONOCIMIENTO

REUNION CIEA 2003

San Felipe, Chile, octubre 20

NOTA PRELIMINAR

El contenido de este documento está destinado a apoyar la última fase – en forma de

Taller – del evento CIEA 2003. Como tal, se aspira a que antes de dicho Taller los

participantes hayan realizado una lectura comprensiva y crítica del mismo, cuyo primer

resultado podrán ser los siguientes tres asuntos: (i) haber identificando los aspectos

oscuros que deban ser clarificado; (ii) haber señalando las discrepancia que pudieran

tener con uno o varios de los conceptos vertidos en el texto; y (iii) – si así lo consideraran

– aportar comentarios. Estos tres asuntos se tratarían en el inicio del Taller.

En la primera parte del texto se presentan algunos elementos y datos orientados a apoyar

la reflexión sobre la importancia y utilidad del conocimiento, considerando a éste como el

principal activo de la humanidad, en el marco de una serie de asimetrías y desigualdades

que pueden observarse entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo.

En la segunda parte se presenta y discute el avance contemporáneo hacia la sociedad

del conocimiento, identificando los retos que las asimetrías antes mencionadas plantean

a los países en vías de desarrollo.

En la tercera parte (y de cara a las comunidades educativas y su entorno) se introduce y

analiza el tema de las redes y su significativa utilidad para ensayar formas alternativas de

la gestión del conocimiento, en términos de que en todos los eslabones de la cadena de

tal gestión pudiera lograrse una dinámica incluyente.

Finalmente, en la cuarta parte, se presenta un modelo teórico de gestión incluyente del

conocimiento en redes, con el propósito de que el conjunto de sus elementos orienten

conceptual y operativamente la fase del Taller. Las instrucciones específicas para dicho

Taller y sus productos se darán tan pronto haya concluido la sección breve de

clarificación de contenidos del documento, revisión de las eventuales discrepancias con el

texto y, si lo hubiere, análisis de los comentarios.

3

REDES Y GESTION INCLUYENTE DEL CONOCIMIENTO

Propuesta para un Taller

José Luis Parisí1

1. Necesidad y utilidad del conocimiento

Se reconoce hoy, casi universalmente, que el activo más importante de la humanidad es el

conocimiento. Y también se afirma que en forma irreversible, la humanidad va camino de la “sociedad

del conocimiento” o – según otros – la sociedad de la información. Independientemente de los nuevos

problemas y situaciones que este fenómeno conlleva – y la así llamada “brecha digital” no es asunto

menor – parece ser algo incuestionable que la nueva riqueza de las naciones radica en la producción,

reproducción, apropiación y acumulación de conocimientos, as í como en su aplicación a los más

variados campos de la vida y las actividades humanas.

El paradigma de la ciencia moderna postula que el saber tiene una finalidad eminentemente práctica, lo

cual cuesta a veces que los mismos científicos lo reconozcan. Con Galileo comienza la ruptura del

paradigma científico medieval que ataba casi radicalmente la ciencia a la filosofía, pese a que en él

prevalecía la intencionalidad de “interpretar la naturaleza”. Sin embargo el nuevo paradigma, que en los

siglos XIX y XX se tornará eminentemente “utilitario”, despunta con Bacon y Newton en Inglaterra y con

R. Descartes en Francia, en el siglo XVII. De allí en más la ciencia moderna va a ser el gran instrumento

para poner la naturaleza al servicio de la humanidad, prevaleciendo entonces el criterio de utilidad.

Por otra parte ese criterio de utilidad es lo que está en la base de la asignación de recursos que hacen

los Estados para desarrollo científico y tecnológico. Los Estados no invierten “por amor a la ciencia”. Y

ya sea que asignen recursos suficientes o insuficientes a estos renglones, saben perfectamente lo que

están haciendo. Sus decisiones políticas en esta materia serán, por consiguiente, las responsables de

que se avance en el desarrollo general de un país o que se permanezca en el subdesarrollo. Restarle

prioridad al principal instrumento del desarrollo, es aceptar el estancamiento y – en el caso de América

Latina y el Caribe – aumentar la vulnerabilidad de amplios sectores sociales, contribuir a que se

incremente la pobreza y se alejen de la mayoría de la población las posibilidades de una mejor calidad

de vida.

La historia contemporánea muestra a las claras que sin decisiones políticas la ciencia y la tecnología no

se desarrollan espontáneamente, al menos en términos de las respuestas requeridas por las demandas

sociales. Hasta fines del siglo XIX, en Estados Unidos el desarrollo científico y tecnológico estuvo en

manos privadas. Y fueron necesarias modificaciones constitucionales para que el Estado pudiera

intervenir en estos campos, sobre todo en renglones donde el mercado no ponía atención. Y así fue

como se financió la investigación en renglones tales como la agricultura, la ganadería, suelos y

meteorología. Luego vino el gran emprendimiento de crear la Oficina para el Desarrollo Científico y

Tecnológico, OCRD (1944) que coordinó todo el talento humano existente en el país; y, finalizada la

Guerra, el Estado y los científicos impulsaron la idea de aprovechar todo ese talento para la paz y el

desarrollo, creando la National Science Foundation.

1 Especialista en Educación del IICA. Borrador presentado al Taller final del encuentro CIEA 2003, Chile, octubre

2004.

4

Y cabe preguntarse si se trató de un experimento exitoso. Mario Albornoz2 responde esa pregunta de la

siguiente forma: “El experimento fue exitoso: lograron la bomba atómica, el radar, las aplicaciones de la

penicilina a gran escala para el tratamiento de los heridos en el campo da batalla, la computadora y

tantos otros artefactos que determinaron la superioridad de los Estados Unidos (…) Nadie duda que la

National Science Foundation tuvo el propósito de concentrar y aumentar los conocimientos y que su

lógica de adjudicación de fondos funciona en base a la calidad; pero la racionalidad general de la

institución es la de poner la capacidad de conocimiento de los investigadores al servicio de los intereses

del Estado. Esto no quiere decir que tal sea la racionalidad individual de cada investigador”.

El concepto moderno de desarrollo - el que aplicamos a los países desarrollados – es inseparable del

componente avanzado de ciencia y tecnología, sin el cual dicho desarrollo habría sido inviable. Y es

necesario pensar que los países en vías de desarrollo tendrán que hacer esfuerzos muy grandes en el

campo científico y tecnológico si aspiran a superar los niveles deficientes actuales, lo cual no significa

que tomen como “modelo” a los países desarrollados. En todo caso, lo imitable de los países

desarrollados no es su modelo de desarrollo, crecimiento económico, explotación de los recursos

naturales y consumo, sino la importancia que le dan al rubro de ciencia y tecnología tan to en sus

decisiones estratégicas, sus políticas y sus asignaciones presupuestarias.

Se ha afirmado que luego de la década de los ochenta, que fuera llamada la década perdida, por la

crisis sin precedentes que afectó el desarrollo de la mayoría de los países de América Latina y el Caribe,

“a los efectos de lograr una revitalización de las economías y corregir desbalances y desequilibrios

evidentes, los organismos financieros internacionales, en el marco del "consenso de Washington",

diseñaron un conjunto de políticas económicas que a mediados de los años noventa ya estaban

instrumentadas en casi todos los países de la región. Estas consignaban la necesidad de reducir la

inflación, manejar con prudencia las políticas monetaria y fiscal y des-regular los mercados. Tales

políticas, conocidas como "ajuste estructural" tuvieron algunos logros importantes, como controlar la

inflación y reducir los déficit fiscales, pero profundizaron problemas muy serios en casi todos los países.

Los balances fiscales se consiguieron generalmente a costa de fuertes contracciones en el gasto en

educación, salud y vivienda, lo que exacerbó la desigualdad social e incrementó la vulnerabilidad de

grandes sectores de la población de la región. Esas restricciones financieras fueron generando

consecuencias de diverso tipo, algunas de las cuales se han transformado en obstáculos formidables

para los esfuerzos de renovación emprendidos a nivel de la educación (…)”3.

La reflexión de Yarzabal es coincidente con los datos que aparecen en los cuatro Cuadros siguientes,

referidos a (1) Gasto Público en Investigación y Desarrollo (I+D) como % del PIB, (2) Distribución de

grupos de países en relación a su nivel de inversión en I+D (% de su PIB), (3) Distribución de países en

relación a su nivel de inversión en I+D (% de su PIB) y, (4) Cifras aproximadas del total mundial de

publicaciones científicas (Producción científica medida por publicaciones) .

2 Científico argentino, investigador del CONICET (ver suplemento Futuro, entrevista sobre Ciencia, Razón y

Practicidad, “Página 12”, Buenos Aires, edición del 30 de noviembre de 1999).

3 Ver Yarzabal, Luis, Consenso para el Cambio de la Educación Superior, IESALC/UNESCO, Caracas 1999.

5

CUADRO Nº 1: Gasto público en Investigación y Desarrollo como % del PIB

Países seleccionados 1990 1995

Argentina

Bolivia

Brasil

Colombia

Costa Rica

Cuba

Chile

El Salvador

Guatemala

México

Panamá

Uruguay

Venezuela

Alemania

Canadá

Corea

España

Estados Unidos

Japón

Rusia

Suecia

Suiza

0.8

n.d

0.66

0.66

0.16

0.8

0.55

0.9

0.2

0.3

0.4

0.2

0.37

2.6

n.d

1.9

n.d

2.6

3.0

2.6

2.9

2.9

0.37

0.37

0.88

0.62

1.25

1.26

0.70

n.d

n.d

0.35

0.10

0.15

0.35

2.28

1.52

2.4

0.93

2.40

3.0

n.d.

3.45

n.d

Promedio mundial: 1.8

Fuente: Wordl Science Reports,UNESCO, Paris, 1996, 1998, Informe Mundial de Educación, UNESCO, Paris, 1998.

Cuadro N° 2

Distribución de grupos de países en relación a su nivel

de inversión en I+D (% de su PIB)

Países desarrollados

Países emergentes

América Latina y el Caribe

Entre 2.5. y 3%

Entre 1.8 y 2%

Entre 0.1 y 0.9%

Fuente: World Science Report,1996, UNESCO, París

6

Cuadro N° 3

Distribución de países en relación a su nivel de inversión

en I+D (% de su PIB)

Japón

Israel

Estados Unidos

Australia y Nueva Z

Canadá

Unión Europea

Africa:

América Latina y Caribe

4.4%

4.2%

4.1%

2.7%

2.7%

2.4%

0.75%

0.6%

Fuente: World Science Report,1996, UNESCO, París

Cuadro N° 4

Cifras aproximadas del total mundial de publicaciones científicas

(Producción científica medida por publicaciones)

Producen:

Europa

Estados Unidos

Japón

Canadá

Australia y Nueva Z.

Africa

América Latina y el Caribe

Otros

35 %

35 %

5 %

4 %

3 %

2.5 %

2 %

12 %

Fuente: World Science Report,1996, UNESCO, París

Yarzabal también afirma en el texto citado que “en el caso de los EUA, por ejemplo, los datos del

Departamento de Educación seleccionados por Ristoff4 muestran que, en lo que se refiere a la

investigación, las universidades reciben 60.4% de los fondos del gobierno federal; 7.5 % de los estados

y municipios; 18. 1 % de recursos propios; 6.8 % de la industria y 7.3 de otros orígenes. La investigación

en consecuencia, es considerada una prioridad nacional, aunque se respete la autonomía de los estados

en relación con sus universidades, y los fondos públicos asignados llegan al 70 %,del total. Los recursos

propios, por su parte, provienen en general de donaciones estimuladas mediante mecanismos tributarios

o de recursos de origen patrimonial”5.

4 Ristoff, D. Aspectos do modelo de educacao superior dos EEUU, CIPEDES, N.1 (2), 1998.-

5 El autor también señala que “el esfuerzo de auto-generación de recursos de fuentes externas que se le está

exigiendo a la educación superior pública latinoamericana y caribeña – a raíz de las imposiciones de la concepción

neoliberal – no se realiza en las universidades públicas de los Estados Unidos o de Europa, donde el Estado

garantiza más del 80% de los recursos necesarios para su buen funcionamiento”.

7

2. ¿Una sociedad del Conocimiento?

El contenido de los cuatro Cuadros – con datos, por otra parte, muy conocidos por las instituciones

educativas – son doblemente preocupantes toda vez que muestran, por un lado, las asimetrías enormes

entre nuestros países de América Latina y el Caribe y los países desarrollados; y por otro (el Cuadro 1),

muestra que en una mayoría de los países en vías de desarrollo que allí se citan, ha habido un retroceso

en el quinquenio 90 – 95, en tanto que en varios de los países desarrollados ha habido un crecimiento

en la inversión en Ciencia y Tecnología.

El tema de fondo que está detrás de las asimetrías no es objeto de análisis en este trabajo, aunque

resulta imposible dejar de mencionarlo. Haciendo, tal vez, una simplificación extrema, queda en claro

que tenemos dos mundos entre los cuales hay una significativa brecha. Los países en vías de desarrollo

– la gran mayoría de nuestros países pobres de América Latina y el Caribe -, se enfrentan a un futuro

nada envidiable si esta brecha se mantiene. El señalamiento de que por modelos económicos

impuestos se ha constreñido a muchos países a reducir su gasto e inversión en educación, ciencia y

tecnología, resulta un hecho ominoso (por decir lo menos) en una época de integración de países y

bloques de países, en la era de la globalización y de la cultura de la globalidad. Es imposible negar que

hay un panorama complejo de inequidad entre países y entre bloques de países, lo cual – sin perjuicio

de otras consecuencias que saltan a la vista – la sociedad del conocimiento parece perfilarse como una

utopía para la mayor parte de la humanidad, pasando a encuadrarse en un modelo de distribución que

segmenta a la misma entre ganadores y perdedores, desarrollados y subdesarrollados, miembros plenos

de la sociedad del conocimiento y mendigos de la misma.

Citando nuevamente a Mario Albornoz en la misma obra, se advierte el grado de distorsión que puede

implicar el avance hacia la sociedad del conocimiento, en el marco de un modelo de distribución que es

excluyente. Dice el científico que “cada vez más y sin mayores eufemismos, se define a la sociedad

actual como una sociedad del conocimiento. Es muy interesante lo que escribía Daniel Bell hacen treinta

años, sobre el advenimiento de la sociedad posindustrial. Su descripción de las transformaciones

políticas y culturales y de la estructura social se basa como principio axial en el aporte del conocimiento

científico, en particular de la ciencia básica”.

Y añade el autor: “Una sociedad del conocimiento se define como una sociedad que produce en

industrias y servicios conocimiento intensivo, en la que emergen temas como los que describe M.

Castell, las tecnociudades y las industrias limpias; en donde los mercados, la cultura y las relaciones

sociales están facilitadas y mediatizadas por medios de comunicación y sistemas de información ágiles y

accesibles. Una sociedad donde el saber no es acumulado por los individuos , (subrayado nuestro), sino

que éstos se dotan de la capacidad de navegar en un mar de informaciones y nutrirse de las

necesarias”.

Más adelante y refiriéndose a un modelo de distribución que crea inequidad y lleva a que el avance

científico y sus aplicaciones se reparta también en forma desigual, Albornoz afirma: “Sobre esto algunos

enfatizan la neutralidad de la ciencia y señalan que los aspectos perniciosos pertenecen a la esfera de

los que definen los objetivos sociales a los que la ciencia debe servir; pero otros son más pesimistas y

creen que la ciencia, convertida en instrumento de dominación de la naturaleza, se entrega de pies y

manos a la lógica de la dominación social y refuerza la posición de los que mandan, del poder vigente en

desmedro de la mayoría”. Y añade: “En cierta medida es así con todo y no sólo con la ciencia. Miremos

cómo la capacidad científica refuerza la posición de los países centrales cada vez más y debilita a los

8

periféricos y miremos también cómo el desarrollo de las tecnologías de la información está generando un

nuevo analfabetismo que segmenta a la humanidad de la distribución tradicional de la riqueza”.

Y finalmente, comentando con ironía que ’no es la ley de gravitación la que genera desigualdad’,

concluye afirmando que el proceso “se puede revertir”. Y dice: “y además de que se puede revertir, se

debe revertir, porque de lo contrario significaría que la exclusión es permanente y tendríamos que

aceptar, como afirma Prigogine, que existen bifurcaciones irreversibles. Ahora, revertir esa situación

dramática implica un proceso que incluye a los científicos, pero que no pueden ellos hacerlos solos y

que no les incumbe en exclusividad. Se necesita un fuerte proyecto político, que permita a la sociedad

emprender un gran esfuerzo de producción, incorporación y difusión de conocimientos”.

Entre otras conclusiones podría afirmarse, al menos, que hay un modelo de gestión del conocimiento

que produce, acumula, difunde y aplica conocimiento en el marco de un modelo de distribución

excluyente que traslada al seno de la sociedad la brecha de exclusión. Esto configuraría uno de los

obstáculos más severos para un avance compartido hacia la sociedad del conocimiento, planteando

como reto el que debería haber emprendimientos alternativos de gestión del conocimiento donde la

generación del conocimiento, que es siempre un proceso social de producción (sostenido por todos), no

fuera seguido de una “apropiación y acumulación individual” sino de una apropiación y acumulación

social. Y esto, que merece los mejores esfuerzos por parte de las instituciones y organizaciones

educacionales, de las organizaciones productivas y otras de la sociedad civil, de los políticos, científicos

y empresarios, debe tener como respaldo políticas claras de los Estados que prioricen – entre otras

cosas – la inversión en educación, en ciencia y tecnología y la capitalización de los recursos humanos a

todos los niveles de la sociedad.

3. Las redes: instrumentos apropiados

Uno de los fenómenos sociales de los últimos 25 años es la aparición y proliferación de redes a nivel

local, nacional, regional y mundial. Estas redes, con los más variados objetivos y finalidades han

sustituido en muchos casos formas anquilosadas de institucionalidad, facilitando una mayor cooperación

entre los miembros y contribuyendo a la solución de problemas y desarrollo de potencialidades que los

esquemas institucionales públicos y privados conocidos hasta el presente se han mostrado incapaces de

hacer aportes relevantes. Esto ha pasado a ser un elemento de la vida cotidiana en todo el mundo y ha

tenido resultados asombrosos particularmente en grandes crisis, migraciones, en conflictos y en

cataclismos naturales. Y pocas veces la humanidad ha tenido ejemplos y testimonios tan creativos como

admirables en las redes de solidaridad. En todos estos casos – y por derecho propio – es dable advertir

que los modelos de gestión del conocimiento implicados en tales redes, han sido realmente alternativos,

saliéndose con creces de las opciones excluyentes. Como resulta obvio, a medida que estas redes han

podido apoyarse en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, su accionar ha logrado

una significativa mayor eficiencia y eficacia. Nuevamente aparece aquí la posible limitación de la brecha

digital, en los múltiples casos en los que las redes se generan, se gestionan y se concentran en los

sectores más vulnerables de la población de nuestros países.

Veamos algunas de las “formas” de operación de estas redes, procurando identificar algunos valores o

postulados que están implicados en las mismas. Más adelante, al presentar un modelo de

funcionamiento de las redes, a estos aspectos los denominaremos “dimensiones”. Esto, posiblemente

nos permita identificar una serie de valores propios del “ethos” (sistema de fines y valores) subyacente a

tales “formas”.

9

3.1. La cooperación horizontal con apertura y transversalidad en una organización abierta.

Se trata de la interacción y apoyo recíproco en el logro de determinados objetivos, con un enfoque

cooperativo dispuesto a recibir señales de diferentes actores que, en casos, ni siquiera comparten los

objetivos. Aceptar y trabajar con las señales de un conjunto de actores de enfoques diversos o

divergentes, constituye una estrategia que pone a recaudo de un pensamiento único. La cooperación

horizontal, en este caso, se apoya en un importante instrumento alternativo de la gestión del

conocimiento que consiste en introducir en el conjunto la “transversalidad” de opciones y enfoques

diferentes.

Se trata de la interacción y apoyo recíproco para lograr determinados objetivos, en el marco de un

esquema cooperativo dispuesto a recibir señales de diferentes actores que, en casos, ni siquiera

comparten los objetivos. En este caso, la condición de “organización abierta” – cuya conectividad no

establece mayores restricciones - no implica separarse de los objetivos de la red, sino aceptar las

señales de un conjunto de actores de enfoques diversos o divergentes, cuya presencia constituye un

elemento que pone a recaudo de un pensamiento único. La cooperación horizontal, en este caso, se

apoya en un importante instrumento alternativo de la gestión del conocimiento que podría denominarse

la “transversalidad” de opciones diferentes.

3.2. La organización abierta, en situación de aprendizaje permanente.

La red, como conjunto de actores con objetivos comunes, se asume como un emprendimiento de cambio

continuo. En otras palabras, que el acontecer mismo de la red es esencialmente el aprendizaje,

procesando información y conocimiento (de fuentes propias, ajenas y hasta divergentes) y construyendo

nuevas opciones de solución de problemas y desarrollo de potencialidades. La actitud de aprendizaje

permanente conlleva el valor de (1) el cambio continuo y (2) el asumir el reto de explorar nuevos

enfoques, métodos, procedimientos y sistemas para la producción, sistematización, acumulación,

difusión y aplicación de conocimientos.

3.3. La diversidad, heterogeneidad y divergencia en el entramado reticular.

Dimensión apropiada a instituciones educativas, cuyo mundo académico amerita vinculación con otras

instituciones similares y también con instituciones y organizaciones del mundo del trabajo y la

producción, la organización social y el ámbito institucional. Se da, en este caso, un “cruce” de intereses y

finalidades que, pese a su pluralidad y diversidad, es indispensable para la gestión del conocimiento, la

solución de problemas y desarrollo de potencialidades. El cruce de redes de oferta educativa, con

instancias sociales que configuran la “demanda social”, pueden configurar un enlace de importancia

significativa y consecuencias trascendentes. El doble “enlace” y la “interface” entre oferta y demanda,

puede cerrar un círculo de coherencia y pertinencia entre las necesidades sociales de desarrollo y las

respuestas de la academia. Esto implica que las instituciones educativas manejen una red “hacia dentro”

de la comunidad educativa (local, nacional, regional) y, simultáneamente, otras hacia “afuera”, con las

organizaciones e instituciones productivas, de transformación y comercialización y otros, cuyos intereses

estratégicos estén vinculados al desarrollo silvoagropecuario. A los aspectos tecnológicos mencionados,

Se añade así el valor de la “pertinencia”, asunto destacado por UNESCO en términos de la respuesta

académica a las necesidades sociales de desarrollo.

10

4. Los procesos de gestión del conocimiento en redes

Horizontalidad, apertura, aprendizaje, transversalidad, producción/apropiación social y heterogeneidad

(red interna y externa) de la forma reticular de la gestión del conocimiento, obligan a precisar otros

elementos que, en un conjunto, muestren un modelo de funcionamiento de las redes, o – mejor – de la

gestión del conocimiento en redes.

Como todo modelo (en este caso modelo conceptual y operativo) se trata de un ensayo de

representación de lo que podría ser una forma alternativa e incluyente de la gestión del conocimiento,

poniendo la mirada en instituciones educativas y sus entornos. Asimismo como todo modelo, el que se

expondrá es “isomórfico a una teoría”, la cual - en este caso – no es otra que la de la producción y

apropiación social del conocimiento y sus aplicaciones.

Para nuestros propósitos, consideraremos al modelo como una construcción teórica, caracterizada por

cierto grado de abstracción. A partir de ello procuraremos entender la gestión del conocimiento en redes

como un “conjunto”, es decir un sistema de elementos o partes que están interrelacionadas en una

totalidad6. Esta construcción teórica hará posible, a través de inferencias, el establecimiento de ciertas

predicciones cuya validez empírica puede llegar a determinarse7.

La importancia de los modelos teóricos reside en que permiten el establecimiento de hipótesis y el

planteamiento de problemas en un conjunto ordenado; hacen posible el abordaje de situaciones

concretas y específicas las que, a su vez, proveen de la información necesaria para su validación y,

eventualmente, para la construcción de una teoría.

Los modelos teóricos tienen, entre otras, las siguientes características: consisten en un conjunto de

supuestos acerca de algún objeto o sistema; describen un tipo de objeto o sistema atribuyéndole lo que

podría llamarse una estructura interna, una composición o un mecanismo que explicará, al tomarlo como

referencia, diversas propiedades de ese objeto o sistema; un modelo teórico se considera como una

aproximación útil para ciertos propósitos8 y, en nuestro caso, para analizar la práctica de la gestión del

conocimiento en redes. Este ensayo intenta ser una formulación teórica sobre dicha práctica, los

elementos que las constituyen y las interrelaciones que la afectan o determinan. También se describirán

aspectos sobre la práctica de la gestión del conocimiento en redes que, sin pretender tratarlos

exhaustivamente, permitan una visión totalizadora de la misma.

4.1. Los elementos del modelo

i. El propósito de la gestión del conocimiento en redes

ii. Las categorizaciones de la gestión del conocimiento en redes

iii. Las dimensiones de la gestión del conocimiento en redes

6 Segio Bagú, “Tiempo, realidad social y conocimiento”, Siglo XXI, México, 1983, pág. 35.

7 Sobre el particular, Marshal Walker (El Pensamiento Científico, Ed. Grijalbo, México, 1986) señala: “Es muy

común la concepción errónea de que los nuevos modelos se construyen por medio de una deducción lógica

estricta de los hechos observados… este método no se utiliza porque por deducción no se puede obtener nada

nuevo. La conclusión de un proceso deductivo es meramente una proposición explícita de un hecho ya inherente a

la información suministrada. Los modelos no se deducen, se postulan. Las proposiciones que describen el modelo

se suponen. Y, a partir de ellas, se hacen ciertas predicciones…”

8 Ver Achinstein, Peter. Los Modelos Teóricos, UNAM, México, 1990.

11

iv. Las variables de la gestión del conocimiento en redes

v. Las funciones de la gestión del conocimiento en redes

vi. Las tareas de la gestión del conocimiento en redes

vii. La normativa de la gestión del conocimiento en redes

viii. Los instrumentos de la gestión del conocimiento en redes

De estos ocho elementos del modelo, a continuación se desarrollan cuatro (propósito, dimensiones,

variables y funciones, dejando para la fase de taller la responsabilidad a los participantes en cuanto a la

segunda (categorizaciones) y las tres últimas (tareas, normativa e instrumentos).

4.1.1. El propósito

Propiciar y facilitar procesos sociales participativos en toda la cadena de la gestión del conocimiento

(generación, validación, difusión, apropiación y aplicación).

4.1.2. Las categorizaciones de la gestión del conocimiento en redes

Este ítem del modelo está destinado a establecer ciertas precisiones en cuanto a qué tipos de

categorías están implicadas en la propuesta de gestión del conocimiento en redes. En otras palabras,

qué se estaría entendiendo por “gestión”, por “conocimiento” y por “red”. Todo ello, que implica realizar

un esfuerzo de conceptualización y descripción – en coherencia con los demás elementos del modelo -

no se incluye en este escrito, dejándolo para la elaboración de los participantes en la fase de taller.

4.1.3. Las dimensiones de la gestión del conocimiento en redes

Son los aspectos que constituyen el nivel valórico del modelo alternativo. Básicamente se trata de lo

expuesto en los literales 3.1 a 3.3, y que se retoma ahora en forma sucinta, añadiéndosele algunos

nuevos elementos. Por dimensiones también debe entenderse una serie de elementos esenciales a la

gestión del conocimiento en redes, en su enfoque incluyente. Por ser esenciales, la ausencia de

cualquiera de las dimensiones daría como resultado una gestión incompleta, deficiente y parcial.

En esta propuesta, las dimensiones a señalar son cuatro, conforme a lo que sigue:

4.1.3.1. La gestión del conocimiento en redes es un quehacer circunstanciado.

Se trata de un quehacer que tiene como contexto o circunstancias un determinado sistema social

(sistema construido) cuyas características condicionan y, en casos, determinan dicho quehacer. Como

toda acción “en” y “sobre” un medio concreto, implica la posibilidad de transformarlo dentro de ciertos

límites; pero implica también la posibilidad de que ese quehacer mismo se transforme, en un proceso de

ajuste y mutua adaptación.

4.1.3.2. La gestión del conocimiento en redes es un quehacer intencionado.

Es decir, es un quehacer que responde a enfoques, principios éticos, finalidades e intereses concretos.

No es un quehacer “neutro”. Estos elementos operan como un cierto marco normativo que marca ciertos

rumbos e impone ciertos límites al quehacer.

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4.1.3.3. La gestión del conocimiento en redes es un quehacer social -interactivo.

Es un quehacer en el que intervienen numerosos y diversos actores convergentes en las mismas

actividades, en un proceso de comunicación, cooperación y acciones recíprocas continuas destinadas al

logro de determinados resultados, lo cual determina su naturaleza eminentemente social.

4.1.3.4. La gestión del conocimiento en redes es un quehacer científico-tecnológico.

Se trata de un quehacer que se basa en una comprensión lógica y racional de la realidad; y se vale de

métodos, procedimientos, sistemas y recursos de probada eficiencia para alcanzar sus logros.

4.1.4. Las variables de la gestión del conocimiento en redes

Se hará una tipificación de cuatro variables de la gestión del conocimiento en redes, mediante las cuales

se pretende mostrar a ésta como un proceso complejo en el que intervienen diversos elementos. Las

variables (objeto de estudio de la investigación social) se refieren a todo rasgo, cualidad o característica

cuya magnitud puede variar en casos individuales. Dichas características, aun cuando son compartidas

por las diferentes unidades bajo estudio, se dan en cada una en diferente grado.

Las variables suelen clasificarse en independientes y en dependientes. La variable independiente es la

causa supuesta de la variable dependiente o efecto. La independiente es la antecedente, en tanto que la

dependiente es consecuente. La variable independiente es la base que permite predecir el

comportamiento de las variables dependientes.

En esta propuesta, las variables de la gestión del conocimiento en redes son también cuatro y, en su

secuencia, hay una correspondencia con las dimensiones señaladas mas arriba.

4.1.4.1. La variable contextual

Se trata del sistema social y sus características, en que está inmerso el proceso de la gestión del

conocimiento en redes y sobre los cuales actúa.

4.1.4.2. La variable individual o “de los individuos”

Se refiere a las características propias de los actores diversos que intervienen en el proceso de la

gestión del conocimiento en redes.

4.1.4.3. La variable productiva (socio-productiva)

Se refiere a las características propias de lo que se pretende producir, del modo de producirlo y de las

aplicaciones de sus resultados.

4.1.4.4. La variable instrumental

Se refiere a las características propias del los enfoques, métodos, procedimientos, sistemas y recursos a

utilizar.

13

Es oportuno señalar que las variables contextual y de los individuos, operan en este caso como

variables independientes; en tanto que las variables socio-productiva e instrumental, operan como

variables dependientes.

4.1.5. Las funciones de la gestión del conocimiento en redes

Por funciones se entienden las operaciones que contribuyen al sostenimiento de un “todo” (por ejemplo,

al sostenimiento de un organismo biológico o social). Predomina en este concepto el significado de

operaciones o acciones dirigidas a un fin y capaces de realizarlo.

Dentro de una formulación teórica como la que se está presentando, las funciones de la gestión del

conocimiento en redes están concebidas como aspectos básicos de carácter dinámico y operativo, que

apuntan a la finalidad del mismo y que corresponden a instancias procesales que lo configuran y

mantienen como un todo estructurado.

Como se verá en el conjunto de las funciones, existe una lógica de ordenamiento que no

necesariamente se refiere a una secuencia temporal. Las funciones de la gestión del conocimiento en

redes, son:

4.1.5.1. Formular hipótesis

Esta función se refiere a todo lo que comprende el diseño y la planificación en la gestión del

conocimiento en redes, no solo como actividades “ex ante” sino también como actividades reiterativas y

recurrentes. La planificación, el diseño, el establecimiento de objetivos y muchas de las decisiones que

se toman en función de lograr o continuar un emprendimiento, tienen ese carácter hipotético toda vez

que su cumplimiento siempre dependerá de que se mantengan los supuestos y las condiciones de logro.

La consistencia de las hipótesis también dependerá del rigor con que se formulen, y esto es aplicable de

la misma forma a los procesos de diseño y planificación. Debe recordarse que una de las

particularidades del modelo constriñe a que el proceso de formulación de hipótesis sea un proceso

participativo.

4.1.5.2. Instrumentar hipótesis

Esta función se refiere al desarrollo y ejecución de las acti vidades previstas y planificadas para la gestión

del conocimiento en redes. Se trata del plano material y concreto de la ejecutoria, así como al

seguimiento de la misma. El ámbito de la ejecución no es excluyente del proceso de formulación y

reformulación toda vez que éste – si bien va “al comienzo” (según un ordenamiento lógico) – puede ser

simultáneo y hasta posterior a la ejecución, dependiendo de las señales que se emitan como resultado

del seguimiento. Al igual que en el caso anterior, debe recordarse que el proceso de instrumentación de

hipótesis (ejecución y seguimiento de acciones) debe ser participativo y apegarse a las “dimensiones”

señaladas en el acápite 3.

4.1.5.3. Verificar hipótesis

Esta función se refiere a los procesos continuos de evaluación de la gestión del conocimiento en redes,

así como a los ajustes que deban realizarse a los proyectos, actividades y a las redes mismas, siempre

en un plano de participación de todos los actores implicados en el funcionamiento horizontal. La

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verificación de hipótesis ocupa un tercer lugar en el ordenamiento lógico, pero ello no significa que sea

algo que se realice siempre y solamente al final. La verificación de hipótesis también se nutre de los

resultados del seguimiento y puede darse – a efectos de reajustar acciones y proyectos – dentro mismo

de la ejecutoria.

4.1.6. Las tareas de la gestión del conocimiento en redes

Las tareas de la gestión del conocimiento en redes se derivan de las funciones y su lógica, aunque en el

caso de las tareas hay una lógica más marcada por un antes y un después, es decir por un

ordenamiento temporal.

4.1.6.1. Tareas previas a la gestión del conocimiento en redes, que consisten básicamente en los

diagnósticos participativos y en la formulación concertada de planes, programas y proyectos.

4.1.6.2. Tareas propias de la gestión del conocimiento en redes, que consisten básicamente en la

ejecución y seguimiento cooperativos de los planes, programas y proyectos en cuanto a los diferentes

eslabones de la cadena del conocimiento.

4.1.6.3. Tareas posteriores a la gestión del conocimiento en redes, que consiste básicamente en las

evaluaciones participativas de la ejecución y en las decisiones de realimentación y ajuste de todos los

procesos.

El detalle de la tareas previas, propias y posteriores, será elaborado por los participantes en el taller.

4.1.7. La Normativa de la gestión del conocimiento en redes.

Esta sección será elaborada por los participantes en el taller.

4.1.8. Los instrumentos de la gestión del conocimiento en redes.

Esta sección será elaborada por los participantes en el taller.

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CUADRO RESUMEN

UN MODELO DE GESTION DEL CONOCIMIENTO EN REDES

Niveles Elementos Contenidos

Propósito Propiciar y facilitar procesos

participativos e incluyentes en toda

la cadena de la gestión del

conocimiento

Categorizaciones - Gestión

- Conocimiento

- Redes

Dimensiones Es un quehacer:

- Circunstanciado

- Intencionado

- Socio-interactivo

- Científico-tecnológico

Teórico

Variables Independientes:

- contextual

- de los individuos

Dependientes:

- socio-productiva

- instrumental

Funciones - Formular hipótesis

- Instrumentar hipótesis

- Verificar hipótesis

Tareas -Tareas previas a la gestión

-Tareas propias de la gestión

-Tareas posteriores a la gestión

(todas ellas serán diseñadas y

propuestas por los participantes en

el Taller)

Normativa La que se elabore y proponga en el

Taller

Lógico-operacional

Instrumentos Los que se diseñen y propongan en

el Taller

Producto El conocimiento socialmente

generado, sistematizado, valida-do y

difundido; y socialmente apropiado.

 

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