MODELO DE GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO, FUNDAMENTADO EN LA
SATISFACCIÓN DEL PERSONAL
Por Lic. Haroldo Herrera
Monterroso
Publicado el 25-01-2006
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En
la administración moderna, la cultura organizacional juega un papel muy
importante, toda vez que constituye un medio para alcanzar los objetivos
organizacionales que llevan a cumplir con la misión y a alcanzar la visión que es lo que le da sentido a la
empresa.
Aunque
la
Cultura Organizacional es un patrón de comportamiento, en el cual todos
los integrantes de la organización interactúan hay elementos que deben ser
fomentados, reforzados o cambiados. En este sentido el papel de la
administración de recursos humanos juega un papel muy importante, ya que se
convierte en un elemento de apoyo para lograrlo.
Con
frecuencia la Cultura Organizacional fija la imagen de la empresa, y establece
reglas implícitas sobre la forma en la que se deben comportar las personas
dentro de ella.
La
gestión del conocimiento en este contexto es importante, ya que debe encargarse
de cultivar aquellos elementos que se encuentren dentro de las creencias y
valores compartidos, y que pueden contribuir a elevar la disposición del
personal de la organización de manera efectiva el alcance de sus objetivos.
Los
seres humanos están obligados a adaptarse al ambiente que les rodea y
dentro
de él, luchan constantemente para satisfacer sus necesidades y lograr un
equilibrio emocional.
Este
proceso de adaptación persigue la satisfacción de las necesidades básicas y
también la necesidad de pertenecer a un grupo social.
La
necesidad de pertenecer a un grupo social, conlleva la necesidad de autoestima
y autorrealización. La imposibilidad de satisfacer estas necesidades causa
problemas de adaptación, puesto que depende de otras personas, en
especial de quienes tienen la autoridad.
Dentro
de las organizaciones existen grupos distintos de interés: Grupos de personas con diferentes
metas y ambiciones. Los individuos se unirán con aquellos que tengan
ambiciones similares o que se sientan amenazados por temores similares, ya sea
en lo relacionado a su vida personal, como también en sus relaciones de
trabajo.
Esta
competencia política en las empresas se infiltrará en el proceso de cambio, y
se reflejará en cuestionamientos como los siguientes:
¿
Cómo difieren los objetivos de las personas ?
¿
Sobre qué van a competir ?
¿
Cuáles son los recursos que controlan cada uno de ellos ?
¿
Qué les confiere poder sobre los demás ?
La cultura de cambio de toda
organización es consecuencia de la cultura de cambio de sus integrantes,
difícilmente podrá existir la primera de ellas si no existe la segunda.
Es
importante resaltar que - EL CAMBIO DE
CULTURA ORGANIZACIONAL DEBE SER UNA CONSECUENCIA, NO PUEDE SER CONCEBIDO COMO
UN OBJETIVO, - ya que la Cultura Organizacional es el reflejo de las
actitudes de los integrantes de la organización, por lo que es muy difícil tratar
de cambiar el sentir y pensar de cada uno de ellos, si no se efectúan otro tipo
de cambios en el proceso administrativo que rige a la organización.
Además,
El Cambio o Transformación de la Cultura Organizacional no puede ser
impositivo, y tampoco se puede pretender observar resultados de la noche a la
mañana, el mismo debe surgir por convicción de los integrantes de la
organización. Por lo tanto, el cambio
cultural que se persigue debe ser inculcado y sus efectos podrán ser visibles
en el mediano plazo.
En
el proceso de cambio o transformación de la Cultura Organizacional, la gestión
del conocimiento juega un papel protagónico.
Dicha gestión debe ser diseñada como una función estratégica más que
operativa, y debe convertirse en facilitadora del proceso de cambio y
velar permanentemente por el cumplimiento de las normas y políticas que
permitan alcanzar y mantener los objetivos propuestos.
Sin
embargo, la gestión del proceso de Cambio Organizacional no debe ser
responsabilidad únicamente del área de Recurso Humanos, por lo que no se debe
excluir a las otras áreas que integran la estructura organizacional de la
organización, ya que deberá ser una responsabilidad compartida por todos
aquellos que dirijan a la organización, entendiendo en este nuevo concepto como
Gestor de Capital Humano a todo aquel que tiene por lo menos una persona bajo
su cargo.
El
Gestor de Capital Humano, debe crear normas y políticas que permitan
desarrollar y mantener el Clima Organizacional deseado en la organización, así como
VELAR por el cumplimiento de las mismas por parte de todos sus integrantes, sin
importar el nivel al que pertenezcan.
Las
diferencias culturales que se dan dentro del personal de la organización pueden
ser consideradas como críticas, cuando se desarrollan choques culturales que no
permiten avanzar con los proyectos de cambio organizacional.
Dentro
de las organizaciones hay personas que tienen una fuerte tendencia a la
identificación y compromiso con su área de trabajo, con sus compañeros de
trabajo y con sus clientes, lo cual en algunos casos se refleja en una menor
rotación de personal y mayor disposición para aceptar retos y compromisos.
Sin
embargo, algunos otros demuestran lo contrario y son quienes normalmente
fomentan el choque cultural. Estas diferencias culturales deben ser
consideradas al momento de la implementación de las estrategias orientadas
hacia el cambio de la Cultura Organizacional, ya que aunque el tipo de cultura
debe ser el mismo – INSTITUCIONAL -,
sí puede, y debe contemplar algunas variantes dentro del proceso de
implementación y desarrollo.
Dichas
variantes deben ser predefinidas, evaluadas y consideradas por el gestor de
Capital Humano, y su finalidad es aprovechar las fortalezas y reducir las
debilidades detectadas en el análisis de los rasgos culturales predominantes en
ambas sub-culturas.
La
satisfacción en el trabajo que las personas realizan, está determinada por el
clima organizacional predominante dentro de la organización. Es decir que,
dentro del enfoque de la Cultura Organizacional
ocasiona más satisfacción en los empleados el ambiente que les rodea,
que las propias tareas que realizan en los diferentes puestos de trabajo.
El
clima organizacional es fundamental para la estabilidad del personal, de
él
depende
que tenga deseos de estar mucho tiempo dentro de la organización, o por el
contrario, que dentro de sus planes personales esté contemplado un cambio en el
corto plazo.
En
el área operativa es común que el personal aunque no se encuentre satisfecho
con su trabajo, demuestre mayor estabilidad, y ello se debe a que las
oportunidades de empleo y desarrollo personal son mucho más limitadas que en el
área estratégica.
Lo
anterior es preocupante, ya que las personas que demuestran mayor estabilidad, no
necesariamente lo hacen por satisfacción en el trabajo, puede ser por
acomodamiento o por necesidad.
La
participación de los colaboradores dentro del proceso de mejoramiento
continuo
de
la organización, debe ser promovida por sus autoridades y por los diferentes
Jefes inmediatos, no se puede esperar que el personal tome la iniciativa de
hacerlo, si existe un bajo nivel de afiliación entre colaborador – empresa, y
muy poca satisfacción en el trabajo que realiza.
Promover
la participación del personal significa, darle la libertad para realizar sus
actividades bajo lineamientos claros de acción, que les permitan
desarrollar con flexibilidad las actividades dentro de los procesos que ejecutan
y poner en práctica su iniciativa y creatividad para mejorar esas actividades,
alcanzando los objetivos preestablecidos con mayor efectividad.
La falta de participación
del personal ocasiona un estancamiento organizacional y un desperdicio de los
conocimientos, experiencias y sentido común de quienes directamente están
involucrados en la operatividad de las tareas que se ejecutan para cumplir con
los objetivos de la empresa, ya que son ellos quienes por ser los encargados de
realizar las actividades operativas, mejor conocen las debilidades de cada una
de ellas y/o de los procesos y sistemas en general.
Los
valores dentro de la organización son factores determinantes de la Cultura
Organizacional, pues constituyen el reflejo de la misma, por lo tanto,
deben ser compartidos por todos sus integrantes y deben formar parte de sus
creencias y principios, deben ser promovidos y estimulados permanentemente para
que se conviertan en una fortaleza y que como consecuencia de ello, se pueda
llegar a alcanzar el tipo de cultura
deseado.
La
concepción de los valores centrales en la organización, no debe dejarse a la
interpretación o juicio de sus integrantes, ya que cada persona utilizará su
criterio para llegar a entenderlos y ponerlos en práctica, como consecuencia de
la importancia que cada quien les
asigne.
Esa
concepción debe ser orientada y debe resaltar para cada uno de ellos, la
importancia que tienen para la organización, tomando en cuenta que son una
parte de la Misión y Visión institucional.
La
evaluación permanente del proceso de comunicación interna, es muy importante
dentro de la gestión de cambio o transformación de la Cultura Organizacional,
puesto que el personal actúa en función al conocimiento de los objetivos
organizacionales y todos aquellos eventos que ocurren dentro de la empresa.
Los objetivos organizacionales en
algunas ocasiones no llegan a cumplirse por falta de información, y no
necesariamente por falta de eficiencia y eficacia del personal.
El
proceso de comunicación debe ser planificado y retroalimentado, para que pueda fortalecer
la comunicación de tipo formal y reducir al máximo la comunicación de tipo
informal, que en la mayoría de los casos ocasiona desviaciones en las
labores operativas.
La
comunicación efectiva es responsabilidad de todos los integrantes de la
organización, no es excluyente y puede llegar a convertirse en un factor
cultural que permitirá el cumplimiento de los objetivos organizacionales, con
más agilidad y mayor acertividad, puesto que eliminará esfuerzos y recursos
innecesarios.
Las relaciones
interpersonales entre todos los integrantes de la organización, sin importar
niveles jerárquicos o áreas estructurales, constituyen el reflejo de la Cultura
Organizacional y son una consecuencia directa del clima organizacional que
predomina dentro de la empresa.
Las buenas relaciones
interpersonales propician la comunicación efectiva y
fomentan la participación
del personal en forma conjunta, hacia la búsqueda del mejoramiento continuo de
la empresa. Por el contrario, si las
relaciones interpersonales son malas, no se podrán implementar planes de
desarrollo organizacional basados en el trabajo en equipo.
La
identificación del personal con sus compañeros de trabajo, es un factor
condicionante para lograr la satisfacción con el trabajo que realiza, por lo
que lograr que existan buenas relaciones interpersonales es condicionante para
lograr que la organización cumpla efectivamente con su Misión y su Visión.
Además, es importante
tomar en cuenta que las relaciones interpersonales también se dan entre el
personal y los clientes o usuarios de los servicios de la organización, por lo
que se debe evaluar la calidad de la atención de los servicios que se ofrecen.
La
separación estructural, que ocasiona el diseño organizacional de las
diferentes áreas que integran la empresa y la especialización de funciones, que
ocasiona el diseño funcional de cada uno de los puestos de trabajo que
integran a dichas áreas, propician enfocar mayor esfuerzo hacia la búsqueda de
objetivos particulares (los objetivos de las áreas de trabajo y/o los objetivos
de los puestos de trabajo), y transferir a un segundo plano los objetivos
organizacionales.
El
cumplimiento de los objetivos organizacionales, es una consecuencia directa de
la efectividad en la coordinación de esfuerzos entre las diferentes áreas o
puestos de trabajo, y esta a su vez de las relaciones interdepartamentales y de
las relaciones interpersonales que se dan dentro de la empresa.
La motivación en el
personal dentro de la organización es consecuencia de un buen clima
organizacional, la misma se da únicamente si existe satisfacción en el trabajo y si los niveles de
afiliación entre el personal y la empresa son lo suficientemente sólidos y
estables.
El sentido de pertenencia
o identificación del personal con su organización, con sus compañeros de
trabajo y con las actividades o tareas que realiza, propicia la participación
del personal dentro del proceso de mejoramiento continuo y facilita el proceso
de cambio o transformación de la cultura organizacional. Caso contrario, si el personal de
la organización no se encuentra motivado y demuestra síntomas de insatisfacción
con lo que hace y con todo aquello que le rodea, propiciará la resistencia al
cambio y descalificará cualquier intento de mejora, logrando con ello
obstaculizar el desarrollo organizacional.
La
participación del personal de la organización, dentro del proceso de cambio es
muy importante para obtener el éxito deseado en el menor tiempo posible, dicha
participación dependerá directamente de la motivación que se tenga, la cual
debe ser fomentada y deberá de ir acompañada de políticas de reconocimiento al
personal.
La motivación en el
personal facilitará el proceso de toma de decisiones. Tomar una decisión, es el
resultado de elegir entre varias opciones.
Dentro de las empresas significa actuar para resolver los
problemas o eventos que se dan en forma permanente.
Cualquier persona puede
llegar a resolver los problemas comunes de la organización sin necesidad de
consultar a sus superiores. La falta de
este principio es aún
más crítica para aquellos problemas que surgen eventualmente y que por falta de
conocimiento para obtener la solución hace imprescindible consultar a una o
varias personas que por jerarquía, sentido común o experiencia, pueden llegar a
resolver el problema.
El enriquecimiento del
puesto de trabajo, está basado en los niveles de responsabilidad e importancia
que el personal desempeñe dentro de uno o varios procesos y en la organización
en general.
La
importancia del puesto en relación a las tareas que se realizan y a la toma de
decisiones que se tiene libertad para efectuar y solucionar problemas
administrativos, fomenta responsabilidad y compromiso en el ocupante del
puesto.
Por
lo tanto, la eficiencia del personal es proporcional a la importancia que él
considere tener para la organización.
Lo
anterior indica que aquella persona que se considere importante por las
actividades y funciones que realiza, será más eficiente ante los problemas que
común o eventualmente tenga que afrontar, logrando con ello esforzarse aún más
de lo necesario para solucionarlos, satisfaciendo sus necesidades personales,
las necesidades de la empresa y sobretodo las necesidades de sus clientes.
Por
el contrario, aquella persona que por las políticas de la empresa solamente
debe limitarse a realizar las funciones para las que ha sido contratada, con
poca libertad e independencia para ir más allá, no aportará más de lo esperado.