Donde Xellos finalmente  comprende lo que siente hacia Filia.

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Notas

Todos  los personajes de Slayers pertenecen a su creador, de ninguna forma me estoy  adjudicando propiedad alguna sobre ellos. Ufff, ustedes se lo saben, yo me lo  sé, pero pudiera haber quien se lo tomara a mal si no lo  dijera.

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Xellas llevaba una hora hablando y no conseguía  que Xellos le atendiese como era debido. Lo observó jugarse con las mangas,  entrelazar los dedos repetidas veces, arrugar el mantel de la mesa y alisarlo.  Xellas era la presidenta de los Mazoku, no sólo del capítulo de Seiryuun, sino  de los de toda la región, chicos y chicas por igual.

Se detuvo a mirarlo  un rato, sin que aparentemente Xellos se diera cuenta que ella había dejado de  hablarle.

"Xellos..." lo llamó pero no logró su  atención.

"XELLOS!" finalmente Xellos dio un pequeño salto en la silla y  alzó la vista.

A Xellas le parecía estar viendo al mismo chiquillo que un  día, novato, se iniciara en la fraternidad Mazoku y que en poco tiempo le  arrebatara el puesto al entonces presidente.

"Xellos." dijo en un tono  más bajo.

"Si Juu-ou-sama."

"¿Qué es lo que te sucede?", una  sombra de preocupación cruzó los ojos dorados, levemente almendrados de la  mujer.

"Eso es un secreto, Juu-ou-sama." trató de esbozar una  sonrisa.

Xellas levantó una ceja y lo miró con curiosidad. Al poco tiempo  de estarlo mirando se percató que Xellos tenía un pequeño brillo en el cabello.  Acercó la mano, asustando un poco a Xellos y retiró el cristalito. Lo volteó  varias veces entre sus dedos y los ojos se le abrieron con  entendimiento.

"¿Cómo se llama?" le preguntó.

"¿Quién  Juu-ou-sama?" le contestó un poco confundido.

"¿Cómo se llama la chica  con quien bailabas... la chica que te ha enamorado." le dijo  decidida.

"¿Enamorado?" le dijo incrédulo.

Xellas sonrió con  picardía y se recostó en la silla con un ademán de complacencia.

"Mi  querido Xellos, estás enamorado de esa chica." Acomodó un brazo sobre la mesa y  con la otra mano acercó el rostro de Xellos al suyo. "Eres un tontuelo... un  tontuelo enamorado. ¿Sabes lo que daría Shabby por ver la cara que tienes  ahora?"

A la sola mención del presidente general Xellos abrió los ojos  enormes. "No es cierto Xellas-sama."

"Si no es cierto mi querido Xellos,  no te importará si hago esto..." y sin otro aviso, acercó los labios a los de  Xellos y comenzó a besarlo.

Por la mente de Xellos pasaron muchas  imagenes. No era ajeno a los besos de Xellas, más de una vez ella lo había  acompañado. Pero después de haber besado a Filia, extrañó aquel olor a cerezas y  el sentimiento que ella era capaz de ponerle a sus besos.

Xellos se  apartó de ella y tomó la mano que Xellas dejará descansar en su barbilla entre  la suya, colocándola abierta en su mejilla. Finalmente había entendido, Filia  era más que simplemente una muñeca más y haberla dejado ir de aquella forma esa  noche era un error fatal. Sintió que algo muy dentro de él se rompía, como un  mar de llanto que amenazaba con ahogarlo allí mismo frente a  Xellas.

Apretó fuertemente la mano de Xellas y sin quererlo sintió sus  ojos muy calientes y húmedos. Xellas se levantó sin quitar su mano y acercó su  silla a la de Xellos, reclinando la cabeza del chico en un gesto maternal.  Suaves sollozos alcanzaron sus oídos mientras acariciaba de forma apacible la  espalda del chico.

"Vamos querido... no todo está perdido." le decía con  suavidad. "No eres de los que se rinde fácilmente..."

Poco a poco los  suaves sollozos se fueron apaciguando y cuando Xellos levantó la mirada, aunque  un poco húmeda, se le podía notar cierta determinación.

"Gracias..." le  dijo con la voz un poco temblorosa.

Xellas le sonrió encantadoramente,  tomó su barbilla y con un primoroso pañuelito le secó las lágrimas que aún se le  marcaban, tal y cual si fuera un pequeño.

"Aceptaré tu agradecimiento  cuando me traigas el formulario de Lina Inverse firmado." Xellos le puso una  leve sonrisa y cerró los ojos.

"Ahh... casi lo olvidaba Juu-ou-sama. Lina  desea unas concesiones a cambio de su integración a la  sororidad."

"¿Cómo?"

Xellos comenzó a indicarle cada una de las  peticiones que Lina le hiciera a cambio de la membresía que se le ofrecía y cada  vez Xellas abría más los ojos y una gotita de sudor le adornaba la  frente.

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Lina había pasado a recoger a Filia al club. Aún  Filia no le decía nada a su amiga pero Lina había decidido que no llegarían al  apartamento de ella sin que le contara qué era lo que le  sucedía.

Finalmente y casi amenazándola, Filia le contó cómo Xellos le  había hecho pasar el malrato de su vida. Lina se puso furiosa con Xellos, un  aura rojiza la rodeaba.

"Juro que le voy a retorcer el pescuezo a ese  ceso hueco cuando lo tenga de frente. Nadie juega con las amigas de Lina." decía  casi al grito.

"Pero Filia, descríbeme a la chica que los interrumpió,  porque esa tampoco se va a quedar sin su merecido." le decía.

"No tiene  importancia quien era Lina, se conocían, y al parecer se conocían muy bien.  Xellos se dejó manipular por ella completamente." dijo Filia con voz  entrecortada.

"Vamos Filia, Xellos no es de los que se dejen manipular."  le dijo un poco exasperada Lina. "Ya descríbeme a la idiota."

Filia  respiró profundamente y comenzó a darle los detalles de la mujer.

Lina  casi detuvo el auto cuando comprendió de quién se trataba.

"¡¡Filia, pero  qué tonta eres!!" le dijo Lina con ojos muy grandes.

"¿Cómo que tonta  Lina? ¿Qué te pasa?" le dijo furiosa la rubia.

"¿Sabes quién era esa  mujer?"

Filia le dio una mirada asesina a Lina, era obvio que no lo  sabía.

"Xellas, esa era Xellas, es la presidenta de todos los Mazoku en  esta región, ¡baka!"

Filia la miró incrédula.

"Todos los fraternos  le deben un respeto enorme a Xellas, en especial Xellos."

Filia la miró  entre curiosa y aún enojada. "¿Por qué en especial él?"

Lina la golpeó en  la cabeza.

"Itai, ¿Por qué me pegas?" "Xellos es el presidente del  capítulo de Seiryuun. ¿Cómo es posible que no lo sepas?"

Filia miró con  la expresión en blanco. Parpadeó un par de veces y de repente  reaccionó.

"¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡XELLOSSSSSSS!!!!!!!!!" y a Lina le pareció que a  Filia le salía una cola de dragón bajo la falda y que le salían colmillos y  garras a la rubia. Esto hizo que Lina perdiera un poco el control del auto fuera  a estrellarse contra el alumbrado de concreto.

*******

Xellos iba  en su auto hacia la casa fraterna cuando vio las luces de unos vehículos de  emergencia pasarlo en sentido contrario. En Seiryuun eran muchos los fraternos y  sororas que pertenecían a los Mazoku, y era su deber estar al tanto de todo lo  que le sucediera a los chicos. Decidió seguir a los vehículos, más por  aburrimiento que por curiosidad.

Había un grupo de personas alrededor de  un auto, que por lo visto había perdido el control estrellándose contra el  alumbrado. Al bajar del auto y ver la matrícula del otro vehículo el corazón le  dio un vuelvo. Había reconocido el auto de Lina.

Corrió hasta donde  estaba el grupo de personas y se abrió paso entre ellos. Unos cabellos rubios en  el asiento del pasajero fueron su más desagradable sorpresa.

"¡FILIA!"  Empujó a los que todavía le impedían el paso y se acercó ansioso por el lado del  pasajero. Efectivamente era Filia.

"¡Filia!, ¿estás bien?, ¿qué sucedió?"  le tomó las manos, las tenía muy frías.

Filia tenía la mirada media  perdida y los ojos llorosos, estaba en completo estado de shock. Al rato de  sentir que alguien le tomaba las manos se fijó en el extraño que le hablaba y  poco a poco fue reconociendo las facciones de Xellos.

"¿Xellos?" preguntó  sorprendida.

"Sí Filia, aquí estoy..." no pudo terminar. Filia, saliendo  de su estado de shock comenzó a gritar y a golpearlo.

"¡XELLOS, BAKA,  NAMAGOMI, IDIOTA, TODO ESTO ES TU CULPA. BAKA NAMAGOMI!"

Xellos se dejó  golpear hasta que Filia cansada y agotada comenzó a temblar. Estaba entrando en  shock nuevamente. Pidió una frazada a gritos y cuando uno de los paramédicos se  la trajo lo tomó por una de las mangas y le preguntó quién había estado  conduciendo el auto.

"La otra chica, una pelirroja, se la llevaron a sala  de emergencias con un par de costillas rotas y el brazo derecho también. ¿Conoce  a las señoritas?"

"Hai... las conozco."

"La rubia sólo tiene un  pequeño golpe en la cabeza, pero necesitará de alguien que la acompañe, por lo  demás ya llamamos al servicio de enganche de Seiryuun para que se lleve el  auto."

"Gracias... ¿seguro que ella estará bien?"

"Sí, ya le  administramos unos calmantes, pero aparentemente no le han hecho efecto aún.  Llévela a su casa y procure que descanse, su amiga va a estar bien, quizás  necesite que le lleven algunos efectos personales más tarde."

"Hai..."  hizo una leve reverencia en señal de agradecimiento al paramédico y regresó  donde se encontraba Filia.

"Filia, Lina va a estar bien, ¿entiendes?,  pero tú necesitas descansar un poco. Te llevaré a tu casa.", dicho lo cual le  ayudó a levantarse, tomó la cartera de Filia y muy despacio la llevó hasta el  auto.

La aseguró y salieron despacio en dirección al Edificio  Draconiano.

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A pesar de la frazada Filia no paraba de  temblar. Xellos la ayudó a subir al apartamento, encendió las luces y la ayudó a  llegar hasta el cuarto. Filia apenas tenía suficiente coordinación para  mantenerse sujeta del brazo de Xellos. Este la sentó en el borde de la cama,  mientras le venía a la mente la noche en la mansión, sólo que esta vez la  situación era muy diferente.

Se dirigió al gavetero de Filia y abrió  algunos de los cajones hasta que encontró un camisón de dormir rosado. Regresó  al lado de Filia y desató los finos tirantes de los hombros de Filia, luego  deslizó el camisón por los brazos y la cabeza de Filia. Finalmente bajó la  cremallera del traje y dejó que cayera mientras el camisón quedaba en su lugar.  Levantó un poco a Filia de la cama y el traje cayó hasta el piso.

Haló la  colcha y las sábanas y recostó a Filia sobre la almohada. Filia ya casi estaba  dormida por los efectos de los tranquilizantes. Le desató las sandalias y le  acomodó las piernas bajo las sábanas. Salió en busca de una toallita húmeda y  cuando regreso ya Filia estaba profundamente dormida.

"No te gustará  manchar las fundas de la almohada, ¿verdad puequeña?" acto seguido procedió a  limpiar el rostro de Filia, que tenía los ojos manchados de maquillaje y de  tanto haber llorado.

Terminado esto, le acarició suavemente los cabellos  donde aún tintineaban algunos cristalitos y se los quitó lentamente. Suspiró  profundamente y estuvo un rato observando la respiración tranquila de Filia. De  repente se acordó de Lina, se puso en pie y sacó un pequeño móvil del bolsillo  del pantalón y por los próximos minutos estuvo haciendo varias  llamadas.

*******

Filia se despertó con un dolor de cabeza  supremo. Se dio varias vueltas en la cama y bostezó repetidas veces antes de  estirar los brazos. Cuando se desperezó un poco más, se sentó en el borde de la  cama. Sus pies tocaron de inmediato las pantuflas rosadas en forma de conejito  al pie de la cama. Con los ojos aún cerrados se levantó y se dirigió al baño, se  lavó los dientes, se enjuagó el rostro y salió en dirección a la cocina. Tomó  una taza de café caliente que había sobre la barra y se sentó tranquilamente en  uno de los taburetes.

Sí, el café le caería bien, calientito, con crema y  canela.

"Ummhh... está delicioso." suspiró.

"Gracias Fi-chan."  contestó una voz masculina.

Filia no reaccionó de inmediato. Miró la  figura que estaba de espaldas en la cocina. Pantalones negros y una camiseta  rosada. *Ummhh... espalda ancha... buen trasero... cabello púrpura bien  arreglado... y buen café, lo que me gusta en las mañanas...* Filia parpadeó  varias veces, se frotó los ojos, pero seguía viendo aquel cabello  púrpura.

"¿Xellos?" preguntó atónita.

El referido volteó, la  camiseta leía en grandes letras plateadas "chica sexy". Tenía una sartén en una  mano y una espatula en la otra. En el rostro una sonrisa tonta que le hacía  cerrar los ojos.

"Buenos días Fi-chan, espero que te agraden las crepas  con crema y jalea de fresas."

Filia se limitó a llevarse las manos a  ambos lados de la cabeza y por primera vez notó el vendaje y un dolor punzante  justo en la frente, donde al palparse notó una soberana hinchazón. Recordó un  poco y abrió los ojos como platos.

"¡¡Lina!!" gritó.

"Ella está  bien Filia, anoche le pedí a Amelia que le llevara algunas cosas al Hospital  Central de Seiryuun. Los paramédicos dijeron que sólo tenía fracturas en una  costilla y algo dislocada la muñeca, pensaban que era una fractura pero  afortunadamente no fue así."

Filia lo observó mientras él le acercaba un  plato de desayuno y un vaso con jugo.

"Te quedaste anoche aquí..." lo  dijo más que preguntarlo.

"Pues... no te podías quedar sola." dijo como  si fuera lo más natural. "Por cierto Fi-chan, tus muebles son pésimos para  dormir, me duele mucho la espalda... no te animas a darme un masaje?" y le daba  una de sus encantadoras sonrisas y un guiño.

Filia aún no salía de su  asombro.

"Xellos... eres... eres..."

Xellos se reclinaba sobre la  barra, y veía que Filia trataba de articular palabras pero no podía decir nada.  "¿Un buen cocinero?" trató de adivinar.

La rubia respiró  profundamente.

"Eres increible." dijo finalmente y sin decir más comenzó  a disfrutar del desayuno. Xellos se sirvió un plato y un vaso con jugo y comenzó  a desayunar junto con Filia.

Mientras lo miraba de a ratos, después de un  poco de jugo, decidió preguntarle algo que acababa de  recordar.

"Xellos... por qué no me dijiste que la mujer que nos  encontramos anoche era tu superior?"

Xellos casi se atraganta con lo que  estaba comiendo.

"Yo... ahh..."

"¿Y por qué no me dijiste que tú  eres el presidente del capítulo Mazoku de Seiryuun?" lo miró curiosa mientras  tosía un poco más.

"Quien...."

"Lina me lo dijo anoche." le  respondió secamente.

"Pues Filia... no es algo... que pueda estar  diciendo a cualquiera." se percató del efecto de sus palabras.

"No... no  Filia, no quise decir eso... es sólo que yo... Rayos." exclamó desesperado. "No  puedo desobedecerla, es una de las reglas... y pues ella no sabía..." Hablaba  algo nervioso.

"Ella no sabía qué Xellos." le preguntó apremiante y con  algo de enojo aún.

Xellos se notaba realmente nervioso. Sus ojos  amatistas no se atrevían a cruzarse con los suyos y jugaba con el desayuno.  Filia esperó pacientemente unos minutos más hasta que perdió un poco la  paciencia y le repitió la pregunta un poco más enojada.

"Que te amo..."  Lo dijo casi en un susurro y Filia apenas pudo entenderlo.

"¿Qué  dijiste?" sin creer lo que había logrado entender.

Xellos se llevó una  mano a la nuca y le sonrió tontamente, pero Filia no consiguió que lo  repitiera.

"Tienes muy buenas pinturas Fi-chan, estuviste trabajando en  ellas estos días verdad? Estaban húmedas aún."

Filia abrió los ojos  enormes. Xellos había estado husmeando por todo su apartamento.

"No tenía  mucho que hacer esta mañana, así que tomé un papel y me puse a hacer algunos  garabatos."

Filia casi se ahoga con el jugo. "¿QUE?" Xellos se había  atrevido a tocar sus pinturas, sus pinceles, su libreta. Se levantó rápidamente  y fue a su cuarto de dibujo. Efectivamente, sobre el caballete había una pintura  que no era suya. Se acercó lentamente.

"Xellos... ¿tú pintaste esto?" le  dijo Filia asombrada.

Era un cuadro más bien abstracto, aparentemente  Xellos se había dedicado a mezclar algunos colores sobre el papel.

"Es  cálido..." susurró. "Muy cálido." Contrario a todo lo que hubiera pensado, la  mezcla de pinturas daban una sensación cálida de rojos, naranjas y rosados. Los  colores estaban mezclados de forma sutil, dando la sensación de  suavidad.

"¿Puedo quedármelo?" le dijo finalmente Filia.

"Ahh...  claro Fi-chan, es todo tuyo." le dijo sonriente Xellos.

"Ummhh... pero le  falta algo." dicho lo cual tomó un pincel con parte de la mezcla que aún quedaba  en la paleta de colores que Xellos había utilizado y se lo extendió. Xellos la  miró confundido y se encogió de hombros como preguntándole a Filia qué  quería.

"Debes firmarlo, un cuadro sin firmar es como un poema sin  autor." Xellos hizo un gesto de sorpresa y firmó el papel en una  esquina.

"Perfecto." dijo triunfante Filia. Luego limpió los pinceles y  ambos salieron del cuarto de dibujo. Xellos caminó hasta la salita con Filia  siguiéndolo.

Pensó en proponerle a Filia en pasar a ver a Lina al  hospital, pero cuando se dio la vuelta y quedó frente a Filia, se fijó en que  ella traía una sonrisa malévola y le brillaban los ojos.

"¿Fi-chan?" le  preguntó aturdido cuando la sonrisa se convirtió en una dulce y Filia se le  acercó hasta quedar muy cerca. Xellos tragó en seco, porque a pesar de la dulce  sonrisa de la rubia, en los ojos se le adivinaba otra intención. Una intención  medio asesina para ser exactos.

Filia le puso las manos en el pecho y  pasó un pie atras del suyo sin que apenas se percatara, antes de darse por  enterado había caido sobre el sillón de la sala con Filia sobre sí. La rubia  puso las piernas a ambos lados de su cintura y le atravezó el brazo en el cuello  medio asfixiándolo. Luego, cuando estuvo segura de que no se podía mover y que  tenía toda su atención Filia le sonrió nuevamente con aquella sonrisa que la  hacía parecer una sicópata.

"Xellos, será mejor que lo digas." le dijo  con dulzura.

"Filia... Fi-chan... me estás asfixiando cariño." le decía  un poco entrecortado.

"Dilo Xellos, quiero escucharlo fuerte y  claro."

"¿Qué quieres que diga Fi-chan?" le preguntó con una gota de  sudor bajándole por la nuca.

Filia se recostó un poco sobre el brazo y  Xellos abrió los ojos desmezuradamente.

"Quiero que digas lo que creo que  dijiste mientras estabamos desayunando." lo miraba entre dulce y  asesina.

"Filia... en serio... apenas puedo respirar." Dijo Xellos  entrecortadamente.

Filia aflojó un poco la presión sobre el cuello de  Xellos mientras éste le sujetaba con desesperación el brazo.

"Vamos  Xellos, quiero escucharlo."

Xellos no hablaba. Filia decidió utilizar  otra táctica. Metió la mano bajo la camisa rosada de Xellos y pasó los dedos por  sobre el costado expuesto. Xellos comenzó a reir instantáneamente.

"¡No  Filia, por favor, cosquillas no, Fi-chan, no puedo respirar... por favor!" El  presidente de los Mazoku de Seiryuun le suplicaba de la forma más desesperada  que hubiera visto a un ser suplicar.

"Dilo Xel-kun." y Filia puso  nuevamente su mano en el costado de Xellos.

"Está bien, está bien..."  Filia lo dejó respirar.

"Te Amo Filia, estoy enamorado de ti...  ¿feliz?"

Filia le sonrió complacida. "¿No es tan difícil decirlo no  crees?"

"Para mí es tan difícil decirlo como aceptarlo Filia." le dijo  tomándola de la barbilla. "Pero ya lo entendí."

La atrajo hacia su boca y  la besó suavemente. Filia le permitió besarla el tiempo que él quiso. La abrazó  contra sí y le acarició la espalda sobre la fina tela del camisón. Filia  respondía felizmente mientras Xellos mordía sus labios y se perdía en el  delicado dulzor de su boca.

Poco a poco Xellos fue olvidando que debía  comportarse. Apenas podía pensar con Filia a horcajadas sobre su cintura. Fue  bajando las manos de la espalda de Filia hasta sus muslos, justo donde terminaba  el camisón. Muy lentamente comenzó a acariciarla, subiendo poco a poco las manos  bajo el camisón.

Filia puso de inmediato sus manos sobre las de Xellos y  lo detuvo, pero para nada interrumpió el beso. Cuando finalmente pudo apartarse  un poco Xellos la miraba decepcionado.

"¡¡¡Ohh vamos Xel-kun, debemos ir  a ver a Lina!!!"

"Filia, me estás provocando... me estás provocando y  crees que te vas a salir con la tuya." y diciendo esto subió las manos hasta las  caderas de Filia mientras sonreía maliciosamente. Filia tomó un color bastante  rosado pero reaccionó de inmediato, colocando ambas manos en los costados de  Xellos y haciéndole cosquillas hasta que ambos cayeron del sofá, momento en el  cual aprovechó para levantarse rápidamente y escapar hacia su cuarto asegurando  la puerta.

Se le podía escuchar riéndo al otro lado mientras iba de lado  a lado cambiándose.

Xellos se limitó a quedarse en el piso, con las manos  sobre el pecho.

"Filia, me las vas a pagar todas juntas... cuando  encuentre la forma me voy a cobrar todo lo que me estás haciendo." y mientras lo  decía cerraba los ojos y daba un largo suspiro.

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