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Notas

Es la  primera vez que posteo algún "fanfic" en Fanfiction.net, o en cualquier parte.  Todo lo que sé de Slayers es a través de los fanfics, así que si sienten que  estoy fuera de línea con alguno de los personajes, no duden en  comentármelo.

La historia comienza en un mundo alternativo, donde los  personajes de Slayers cursan estudios universitarios como cualquier otro  adolescente normal.

Todos los personajes de Slayers pertenecen a su  creador, de ninguna forma me estoy adjudicando propiedad alguna sobre ellos. (Ya  quisiera yo, pero ni modo) (~.~;)

Por cierto, las frases entre comillas  ("...") son parlamento de los personajes y las frases entre asteriscos (*...*)  son pensamientos.

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Filia apretó el pedazo de carboncillo  entre los dedos. Habían pasado aproximadamente diez minutos desde que el  profesor había dado las instrucciones para comenzar y su lienzo seguía en  blanco. *¿Cómo se supone que voy a hacer esto?, no puedo dibujar haciendo  manchas en el papel!!!*

El profesor se detuvo a su lado fijándose en las  muecas de frustración que se reflejaban en el rostro de la joven  Filia.

"Qué sucede Filia?, tienes algún problema con el ejercicio?", le  preguntó tentativamente el profesor.

"Ah... pues.... creo que un poco de  problema no es la expresión adecuada. ¿En serio tengo que manchar el papel?"  gimió lastimeramente. Filia era una persona perfeccionista, muy cuidada en sus  detalles y aquel ejercicio de dibujo le estaba costando buena parte de esa  perfección. Tenía que utilizar manchas de carbón para expresar su visión del  objeto que figuraba sobre una pequeña mesa justo en medio del salón de clases.  Una simple botella de cristal verde.

"Sé que puedes hacerlo Filia, eres  muy talentosa, pero si ni siquiera comnienzas a manchar el papel se te hará muy  difícil terminar a tiempo. Fijate..." diciendo esto, el profesor tomó el  carboncillo de sus manos e hizo varios trazos sobre el papel, luego  magistralmente difuminó las marcas con los dedos, quitando el carbón de las  áreas que debían quedar claras y terminando por retrazar las partes mas oscuras  con el carbón. "Ahora que tienes una idea, puedes intentarlo, sólo los cobardes  no lo intentan y tú no eres una."

Filia suspiró resignadamente, pasó la  página y comenzó a trazar tímidamente y a manchar su delicadas manos con el  carbón. *Esto es una tortura...* pero continuó hasta que le pareció que el  profesor estaba satisfecho con su intento.

Al terminar la clase, se  dirigió al baño de damas, sacó de su mochila una pequeña botellita de jabón de  manos y procedió a quitarse el tizne del carbón de sus manos. Terminado esto, se  miró al espejo y suspiró, tenía que cerciorarse que no tenía manchas de carbón  en la cara, cosa que le había pasado a principios de comenzar las clases de  dibujo causando risitas entre sus compañeros de clase.

*Nada mal...*  pensó. Sus ojos azules, misteriosos como el mar, distintos a aquellos grandes  ojos azules de cuando era pequeña. Su piel como la porcelana, perfecta, labios  sonrosados y nariz afilada. Ahh, su cabello, lo había recogido en un gran moño,  pero ya terminada la clase de dibujo no era tan necesario, así que procedió a  soltar su larga melena rubia. Acomodó algunos rizos para que cayeran frente a  sus hombros y sacó un pequeño tubito de cristal de su mochila. *Algo de brillo  en los labios no me hará mal.* y procedió a aplicar el perfumado unguento en sus  labios. *Ummhh... cerezas. Me encanta.* Le coqueteó un poco al espejo, guardó  sus cosas en la mochila y salió sin prisa hacia su próxima clase...  *Humanidades, qué tedio!!*

Salió del edificio de artes y se dirigió al  edificio de Humanidades, en una universidad tan prestigiosa como la de Seiryuun  tenían que hacerlo todo a gran escala, por eso cada materia se erigía  prácticamente en un edificio, así les era más facil a los profesores organizarse  y llevar sus reuniones sin contratiempo.

Filia había entrado a la  universidad de Seiryuun con un promedio lo suficientemente alto como para  cualificar en la concentración que deseara, a pesar de ello había optado por las  bellas artes, los demás tópicos no le interesaban gran cosa, al menos no en lo  personal, sin querer insinuar que no estaba al tanto de cada uno. Sólo estaba  haciendo lo que más le gustaba. Por el dinero no se preocupaba mucho, había  cualificado para excelentes becas y tenía más de una aprobada para cursar sus  estudios sin dificultad, lo que le permitía hasta pagar por el pequeño  apartamento donde se hospedaba.

No actuaba como si fuera la última chica  hermosa, pero algunos de sus compañeros la hacían muy creida. Filia ignoraba los  comentarios y continuaba con su plácida vida. Tenía varias amistades con las  cuales podía contar incondicionalmente. Lina, a quien había conocido  regularmente por haber tomado varios cursos junto a ella y Amelia. Sin darse  cuenta se habían convertido en sus amigas y confesoras, cada vez que podían  salían juntas a explorar Seiryuun, ya fuera a una disco o simplemente a la  playa. Decididamente su vida estaba balanceada, sus ratos de tranquilidad, sus  momentos de algarabía, todo era perfecto. *Sólo que siento un extraño vacío...  sólo me falta llenar ese rincón para estar completa*. Suspiró hondamente y  extrajo sus lentes oscuros, de tinte rosado y se los puso mecanicamente cuando  el sol comenzó a irritarla en su camino al edificio de  Humanidades.

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Finalmente terminó su día de clases en la  Universidad de Seiryuun, se dirigió a pie hasta la parada de autobuses y esperó  pacientemente hasta que finalmente vio que uno de ellos se detuvo para  recogerla. *Realmente debo pensar en comprarme un auto.* tomó nota mental, el  autobús iba casi repleto de estudiantes medio sudorosos, deseosos de llegar a  sus destinos. Filia había tomado asiento al lado del estudiante que le pareció  más tranquilo.

"¿Puedo?", le preguntó cautelosa. "Claro, permíteme." el  estudiante tomó los libros que ocupaban el asiento contiguo para que Filia  pudiera sentarse. El camino no era muy largo pero Filia se sentía inmensamente  aburrida. Así que decidió que iniciair una conversación con el estudiante de al  lado suyo no le haría mal, al contrario, quizás pudiera conocer a un futuro  amigo.

Se fijó de soslayo, para captar a vuelo de pájaro la imagen. El  chico, quizás unos 20 años, no estaba nada mal. De cabellos medianamente  marrones, con algunos destellos morados muy claros, cara levemente afilada,  juvenil. El joven estaba leyendo, pasando gentilmente cada página del libro que  al parecer lo tenía cautivado. *¿Será bueno interrumpirlo? Se ve tan absorto  leyendo ese libro.* Pero sin que pudiera evitarlo el joven se percató de lo  mucho que Filia lo observaba.

"Ahh... sucede algo?" le susurró el joven  sin volverse a mirarla.

Esto la tomó por sopresa y se dio cuenta que se  había quedado mirando fijamente al joven, cosa que seguramente le había  molestado. "Pues... no, nada, no pasa nada." le dijo aturdida y levemente  sonrojada por la verguenza. "Sólo me preguntaba qué leias... porque te veo tan  metido en ese libro que me ha dado curiosidad." El joven volteó la cabeza y la  miró unos segundos, luego volvió su cabeza hacia el libro, colocando su dedo  como marca de referencia, lo cerró y le dejó ver el título a Filia. "Cuentos y  leyendas." Filia leyó en voz alta. "Vaya, te agrada leer cuentos?" preguntó algo  sorprendida. El joven aspiró profundo, "pues sí, me agradan, para entretenerme,  especialmente cuando voy de regreso a mi hospedaje. Me hacen olvidar el entorno,  si sabes a lo que me refiero." Filia observó a su alrededor. "Pues tienes razón,  no es de lo más interesante del mundo. Me llamo Filia... tú cómo te  llamas?.

El joven titubeó un poco antes de hablar nuevamente. "Me llamo  Zelgadis, pero puedes decirme Zel si gustas, es más fácil de  recordar."

"Zelgadis. Zel." probó un poco el nombre recordando que uno de  sus profesores le había indicado que repitiéndo varias veces el nombre de una  persona al conocerla inicialmente le haría más fácil recordar el nombre más  tarde. "Zelgadis, bueno, Zel, en qué parte de Seiryuun te hospedas? Si no es  mucha molestia saberlo." Zelgadis lo pensó un momento, luego contestó. "Me  hospedo en el edificio Los Shamanes, en el último piso. Es más tranquilo  ahí."

*Un poco tímido el chico, pero de buena presencia y esos ojos  azules, vaya.* "Yo me hospedo en el área este del Complejo Draconiano. Es mi  segundo año de universidad." le comentó como al descuido. "Yo soy algo nuevo  aquí en Seiryuun, no conozco mucho, no sé dónde queda el Complejo  Draconiano."

"La mayoría de los autobuses y taxis de la ciudad pueden  llevarte sin problema allá, sólo diles a dónde quieres ir y voilá." No sabía qué  le motivaba a seguir hablando con aquel chico, quizás le había parecido super  tímido y aislado, pero algo le decía que no debía dejar pasar la oportunidad.  "Sabes... mañana, después de clases, mis amigas y yo vamos a dar un paseo por la  ciudad... te interesaría ir con nosotras?" Zel abrió los ojos como platillos.  "Quieres que las acompañe?... en verdad quieres que vaya?" le preguntó un poco  nervioso. "Pues claro, así podrías pasar un rato agradable y nosotras también,  seguro que te caeran bien mis amigas. Ya verás."

"¿Y dónde puedo  encontrarlas?" preguntó tímidamente. "¿Tienes auto?... obvio, si vienes conmigo  en el autobús es que no tienes auto verdad?" Zelgadis afirmó con la cabeza...  "Ummhh.... pues te pasaremos a recoger a Los Shamanes, que te parece a las  nueve?" Zelgadis volvió a afirmar con la cabeza.  "¡¡¡¡Bien!!!"

Continuaron platicando hasta que el autobús se detuvo en la  parada de Zel, se despidieron cortesmente y Filia continuó sola el viaje hasta  el Complejo Draconiano donde estaba ubicado su  apartamento.

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Ya entrada la noche, Filia salía de la ducha.  "Ahhh... una ducha caliente, nada mejor para aliviar los músculos. Ummhhhh..."  decía esto mientras se estiraba y se sentaba frente al espejo. Tomó el cepillo  dorado de sobre la mesita y comenzó a cepillar su larga melena. Mientras tanto  iba haciendo inventario en su mente de los materiales que tendría que llevar  consigo al día siguiente. Le tocaba la clase de escultura, tendría que llevar su  jabón, toallas, humectante para las manos, odiaba que le quedaran un poco  resecas después de trabajar con tanto material seco, ya fuera algún tipo de  piedra, yeso o barro. *Las cosas que hay que hacer para crecer  artísticamente...*

Se sonrió, realmente no le molestaba nada de lo que  hacía, al contrario, la clase de escultura era la que más le interesaba y en  especial la clase que estaba próxima a tomar. Harían una escultura, mejor dicho,  moldearían una escultura partiendo de un modelo en vivo. *Umhhh... supongo que  será una experiencia inolvidable. Continuó pensando en su clase, ya en la clase  de dibujo habían tenido un modelo "en vivo" y algunas modelos también. Pero en  la clase de escultura se permitía "tocar" a los modelos, siempre que hiciera  falta para hacer más realística la figura.

Estaba metida en esos  pensamientos cuando sonó el timbre de su teléfono celular. "Filia, eres tú?" se  escuchó al otro lado de la línea. "Claro que soy yo Lina, no hables tan fuerte  que me revientas los tímpanos querida." se quejó. "Es para recordarte que estés  a tiempo mañana para la fiesta. Esta vez no voy a esperar a que te cepilles todo  ese montón de greñas!!" Filia se puso roja del coraje, "a qué le dices greña  ehhhh??, ya quisieras tener mi cabello." gruñó. "Ja, ja, ja, soy la peliroja más  hermosa de toda la Universidad de Seiryuun, para qué querría tener el cabello  como tú?, apenas te deja caminar, jajjajaja" A esto Filia ya se le podía ver el  vapor salir por los oídos como una tetera en su punto. "Lina, estaré a tiempo  esta vez, y por cierto, llevaré a un amigo, espero que no te incomode." le dijo  lo más serena posible. "Un amigo!!, finalmente vas a salir de tu hábito de  monja? Ya era tiempo, ya casi parecías una de las sacerdotizas de Seiryuun."  Cada vez Filia sentía que le iban a reventar los oidos del coraje. "Tonta!!!" le  gritó y colgó el auricular.

Aunque parecía la chica más calmada y sensata  de la Universidad de Seiryuun, Filia no soportaba que su amiga hiciera tantos  comentarios acerca de su "mala suerte" con los chicos. Era un tema que le tocaba  profundamente. *Si mañana no se comporta le voy a retorcer el pescuezo como a  una gallina loca.* y diciendo esto terminó de cepillarse el cabello, se puso una  bata de dormir y se tiró en la mullida cama, dejándose ir hasta el quinto sueño  de inmdiato.

El día siguiente sería largo y le traería algunas  sorpresas...



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Espero que les esté gustando hasta  aquí. Hasta la próxima.
El Toque Mágico
Capítulo 1
Filia Encuentra a Zel
Capítulo 2
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